A/N: Hola a todos! me demoré un poco pero héme aquí con el siguiente capitulo. Bueno sé que no muchas personas lo han leido, probablemente por que sienten que va lento o por que no es yaoi (disculpas para los fans del yaoi) pero la he pasado tan bien estas vacas escribiendo ésto que ya no me importa y lo seguiré posteando igual... aunque nadie lo lea P
son las 3:30 AM, vengo llegando de una fiesta ni se pregunten en que "estado" pero aqui les va el tercer capitulo.
Cariños a todos los que lo lean y los que lo han leido. )
Capitulo 3
"Denigrante regreso"
A las 9:19 minutos, el cinco de noviembre por la noche, donde yacía el cadáver de Watari en paraderos desconocidos, antes de que se borrara toda la información de la base de datos de L, por toda la red corrió una señal recorriendo kilómetros en segundos hacia un departamento. Uno abandonado por el tiempo, grande, vació y oscuro donde resonarían los ecos si es que hubiesen. Y en la profundidad de éste, se encontraba la única evidencia de que alguien sí habitó en el. Un computador lleno de polvo en el piso flotante, este se prendió automáticamente gracias a la señal y al frente, un pequeño cronómetro indicaba unos números. Era una cuenta regresiva.
20d 18h 31m 30s
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Ha pasado una semana desde el incidente mortífero. Pero una persona que reposaba en cama no lo sabía, se sentía tan débil ¿Cuánto hacíia que estaba en cama? le costaba trabajo pensar, no se encontraba lúcido del todo ¿Estaría en un hospital? Si es así, eso explicaría el porqué se siente dopado, seguramente estaba conectado a algún tipo de suero. Pero sentía que volvía en sí lentamente pero de a poco sintió que podía mover sus manos, que sensación más extraña de adormecimiento muscular… pero iba desvaneciendose pasados los minutos, comenzó a hacer esfuerzo por abrir sus ojos cuando sintió algo áspero y húmedo que rozaba constantemente su mejilla derecha. Abrió sus ojos. La luz del sol le producía dolor y se veía todo muy borroso, pestañeo unas cuantas veces y recobró el foco y divisa a un gato lamiéndole el rostro.
L se asustó por la inesperada visita felina y reaccionó sacudiendo sus brazos para espantarlo, el gato saltó hasta la punta de la cama maullando. L le quedó observando y lo reconoció como un gato persa marrón, luego recorrió el cuarto con su mirada y no se había equivocado, era la habitación de un hospital, pero entonces ¿cómo es que hay un gato ahí? Un momento…en primer lugar ¿por que "él" estaba ahí¿Qué pasó? L trató de recordar pero sólo encontraba un espacio blanco en su cabeza y le dolía el esfuerzo. Sabía que estaba demasiado intranquilo y con todos sus pensamientos en desorden no estaba apto para usar sus poderes deductivos al 100, abrazó sus rodillas y apoyó su mentón en ellas, y trató de regularizarse por medio de su respiración, concentrándose sólo en ella.
La puerta se abrió y entro una bella muchacha de cabellos rojizos con bata de medico y curiosamente llevaba puesto lentes de sol, L le mira con sus ojos muy abiertos reflejando un dejo de su desconfianza a la extraña.
-Hola… ya era hora que despertaras, has estado inconciente por una semana. Ya me estaba entrando a preocupar –Dice la doctora con una voz emocionada mientras le quita la aguja de su antebrazo izquierdo.
L no responde.
La gata baja de la cama y trota hacia Sarah maullando, ella la recoge y se sienta en el borde de la cama. Ella ya se había percatado del estado de confusión en el que se encontraba L en ese momento, después de todo es una reacción normal de las personas sentirse desorientados después de estar tantos días con fuertes drogas y en estado inconciente, cosa que ha causado en varias ocasiones a los pacientes volverse agresivos, pero ella estaba segura de que L no seria de esos.
-¿No es linda? Se llama Chisa. La había dejado aquí para que te hiciera compañía mientras yo no estaba.
-¿Eres mi doctora? – pregunta el joven cambiando el tópico.
-Si, ahora necesito saber ¿Cómo te sientes?
- ¿Quién eres¿Dónde estoy¿Qué paso?
A Sarah le llamó la atención que él no recordara nada de lo sucedido. Pensó que probablemente haya sido a causa del shock que vivenció o que la reanimación haya dejado secuelas neuronales. Si fuera lo ultimo tendría que llevarlo de inmediato a hacerse otros exámenes –Respóndeme primero.
-No hasta que tú respondas mis preguntas.
Sarah sabía que no iba a ser fácil contestar sus preguntas, había mucha información que omitir sobre ella misma pero para saber con medida cuanto, tenía que confirmar algo. Se quita los lentes revelando sus salvajes ojos ámbar a L.
-¿Me recuerdas? Soy Alessia. –Confesó.
L impactado sintió cierta fascinación por sus ojos pero no quiso reflejarlo. Si, los reconocía, no era fácil olvidarlos y menos en las circunstancias en las que los conoció. Pero pensó en su situación actual ¿Sería prudente decirle que sí la recordaba? Probablemente su respuesta afectaría en la cantidad de información que le sería otorgada.
-…ya lo dije, no hasta que Ud. respondas las mías. No me haga repetirlo de nuevo – L contestó tajante sin expresar emoción alguna.
Alessia no esperaba esa respuesta ni que expresara nada. Se sintió decepcionada y esto la irritó.
-Muy bien te lo diré. Soy la doctora "Sarah Colins", estas en un hospital privado en un cuarto donde sólo yo tengo autorización para entrar. Sufriste un infarto al miocardio y posteriormente fuiste trasladado por tus compañeros hasta aquí… eh… ¿Estás bien? –L quedó completamente en shock.
-Kira… Kira intentó matarme… Pero si es así…. ¿¡Cómo es posible que aún esté con vida!?
-Tal vez no fue Kira, en tu examen de sangre había exceso de azúcar ¿sabías? –Bromeó aún irritada.
-Watari, él debe de saber que pasó, tengo que hablar con Watari ¿Dónde están mis cosas, mi celular? –preguntó levantándose de la cama.
-¡No! Siéntate y cálmate…–Lo agarró de los hombros para detener su avance hacia la puerta. Ella sabía que no sería fácil ocultarle la información. –Hay algo que tienes que saber…Watari…. Digo, el señor Quillsh Wammy falleció.
L sintió que el mundo se le caía encima y dejó que sus rodillas no aguantaran más su propio peso cayendo al suelo. Cientos y cientos de preguntas afloraron en su mente y no sabía por donde empezar.
-No, algo no encaja… no es posible… yo… el señor Yagami Souchiro, tengo que hablar con él –Alessia no pudo evitar sentir tristeza al verlo así, se veía tan perdido pero no tenía opción.
-L… no, Lawliet –lo llamó por su verdadero nombre captando su confundida atención, se acercó para encararlo de cerca –Todo tu equipo de investigación cree que estas muerto. Esto estaba dentro de los deseos del señor Wammy.
Pasaron largos minutos y los dos jóvenes permanecieron en silencio L inmerso en sus pensamientos, Alessia esperando una reacción y desde la ventana se veía como el sol comenzaba a ocultarse. L se levantó del suelo y reposó en la cama.
-¿Cómo murió? –preguntó al fin.
-Por un ataque al corazón…
-Entonces eso quiere decir que he perdido…Kira ganó y ahora… yo –La gata se acercó en busca de su atención maullando y L se percató que sus ojos estaban llenos de lagrimas olvidando por completo que no estaba solo y una gran angustia e impotencia se apoderaron de él, pero no encontraba la razón del por qué. Sabía que era algo importante, se lo decían sus instintos pero no podía recordar y eso le desesperaba. Soltó unas lamentables carcajadas ya que le causaba gracia que el famoso detective "L" llorara, es más, cuando fue la última vez… ah, si. Una vez cuando era muy pequeño lloraba en silencio por no ser aceptado por sus compañeros del orfanato y Watari fue a su lado a consolarlo con su tierna sonrisa. Quillsh Wammy, la única imagen paternal que conocía y ahora ya no existía; y lo peor de todo es que sentía que fue por culpa suya y creía con certeza que cometió un grave error porque eso no tendría que haber ocurrido, él tendría que estar muerto y todo hubiera estado bien. Fue débil y para él solo los débiles lloraban.
-Esto es humillante… Tendrías que haberme dejado morir. Por favor déjame solo –sentenció y calló. No dijo nada más, sólo se quedo mirando por la ventana con la vista perdida en el atardecer.
Alessia sintió remordimiento por haberle contado pero ya no podía hacer nada, tampoco se le venían a la mente palabras de aliento, además quien era ella para consolarlo, él no la recordaba. Ahora era una completa extraña. En silencio se retiró de la habitación dejando a Chisa con L. pero no era momento de sentarse a lamentarse, todavía tenía cosas que hacer y una de ellas era asistir a un funeral.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
En ese momento, en algún lugar de Inglaterra en el orfanato llamado la "Casa de Wammy" un hombre mayor de nombre Roger observaba por la ventana de su oficina cómo un niño al que llaman "Mello" jugaba a la pelota con sus compañeros. Los llamó para que entraran ya que estaba oscureciendo y posteriormente sacó de su bolsillo su celular y en la pantalla mostraba una cuenta regresiva.
14d 10h 20m 11s
La preocupación que sentía era inevitable ya que no podía hacer nada más que esperar cierta respuesta. Si el tiempo llegase a su límite y no habían signos de vida, entonces tendría que tomar medidas que él prefería evitar.
