Capítulo 2.- La noticia (parte dos).
Previamente… En ese instante se oyó otro ruido y todos, incluidos Bulma y Vegeta, quien casi le pone las manos en su delicado cuello, miraron hacia arriba, quedándose en sus posiciones por unos segundos.
Era una nave familiar que habían visto antes… con el símbolo de "Capsule". Se trataba del joven del futuro, del cual únicamente Pikoro y Gokú conocían su nombre e identidad y que prometieron guardar en secreto para no arruinar las cosas. Todos se quedaron estáticos un momento al verlo salir de un salto. Se veía un tanto más maduro y traía el cabello más largo y atado en una cola. Él sonrió al verlos y concentró su vista en sus futuros padres… los cuales no se veían muy amistosos entre ellos. "Ni hablar" pensó Mirai Trunks un tanto resignado. "Papá no era un hombre fácil y mamá también tenía su orgullo". Suspiró silenciosamente y se dirigió a todos.
Buenas noches, siento interrumpir — habló con tono cortés y educado, con esa voz juvenil que sonaba tan bien.
¡Cuánto has crecido guapo! — Bulma se olvidó de Vegeta y… del preocupado y miedoso Yamcha, para abalanzarse sobre el joven apuesto y desconocido, plantándole un beso en la mejilla — Aunque creo que el cabello largo no te va muy bien — lo miró coquetamente.
El chico se apenó un poco y le lanzó una mirada de reojo a su padre… el cual parecía bastante molesto al verlo, considerando que su madre le dedicaba una atención especial sin saber en realidad quien era él, dejando en segundo plano a los dos hombres adultos que se disputaban su atención. Y no era para menos, en esos años su joven mamá estaba como quiere y no le parecía raro que tuviera a los hombres babeando por ella, sobre todo vestida así y con ese lindo carácter. Gokú y Pikoro también le lanzaron una mirada de reojo al arrogante Saiyajin… aunque quería disimular que no le afectaba en absoluto, se notaba que la llegada de su desconocido hijo no le hacía gracia, especialmente porque la peli azul lo dejara con la palabra en la boca para ir por el muchacho.
Eee… — tartamudeó Mirai Trunks sin querer abrazarla del todo para no provocar a su padre — Gracias… y a mi mamá tampoco le gustó mi peinado, dice que me veo fodongo.
En cuanto puedas te lo cortas. — le dijo Bulma acariciándole una mejilla y tomándole un mechón del copete con suavidad — Eres tan atractivo y lo serás más con un corte decente… aunque frunzas tantito el ceño.
¡Hola! — saludó Gokú agitando la mano y acercándose a ellos, que ya se encaminaban a la mesa — ¿Qué te trae por aquí antes de tiempo?
Hola señor Gokú. — dijo amablemente el joven, un tanto aliviado de poder desviar la vista de su mamá — Vine a ver cuanto han progresado las cosas… veo que todavía faltan detalles — indicó con un disimulado gesto mirando a su papá.
No te preocupes, en eso estamos. — contestó el Saiyajin adulto en tono alegre, no muy consiente de a qué se refería el joven del futuro en realidad — Seguimos entrenando duro y constante.
Pero ven, quiero presentarte a todos — la peli azul lo arrastró, jalándolo suavemente de su chaqueta. El chico se dejó llevar por su madre, sin atreverse a mirar directamente a su padre.
Bulma lo llevó ante sus propios padres y Mirai Trunks se sintió un tanto cohibido… no recordaba bien a sus abuelos, pues las cosas en la época futura que habitaba habían sido terribles y ellos murieron cuando él era muy pequeño.
Mamá, papá, — dijo ella con su sonrisa más amplia — este muchacho tan guapo es hijo de uno de nuestros empleados en el futuro. ¿A qué es encantador?, y sólo tiene 19 años.
¡Qué chulada de hombre! — dijo la señora Briefs extasiada al mirarlo — ¡Debes darme un nieto tan guapo como él! — reprendió tiernamente a su hija.
Mamá… — contestó la chica — no empieces.
Y… ¿quiénes son tus padres? — intervino el doctor Briefs preguntando con curiosidad — ¿Ellos desarrollaron la máquina del tiempo? Debo saberlo para darles un aumento anticipado.
Si, dinos. — agregó la dulce señora — A lo mejor hasta pueda convencer a tu padre de que tenga con Bulmita un hijo tan encantador como tú… por inseminación artificial.
¡Mamá! — reprochó por enésima ocasión — ¡Lo estás avergonzando!
Efectivamente el de cabellera de extraño color lila se había puesto como tomate ante las ocurrencias de su abuela… esperaba que sus padres no hayan actuado precipitadamente por eso y que ello no se diera únicamente con fines reproductivos, entendiéndose que librarían a Vegeta de cualquier compromiso. Todos los demás mejor se sentaron, incluso Pikoro, pero más que nada para no perder detalle de los gruñidos bajos del antipático y engreído Saiyajin.
La joven peli azul presentó al muchacho con todos los que no lo habían conocido antes, y el joven del futuro explicó brevemente sus razones para no revelar su identidad y cuál había sido el motivo que lo llevó de regreso al pasado… enseñarles mejores técnicas de combate Saiyajin. La otra razón la guardó en su interior: ver si la relación de sus futuros padres ya había surgido o tendrían que esperar hasta casi el final del tiempo señalado.
¡Qué bien! — sonrió Bulma sin dejar de abrazar a Mirai Trunks — Entonces podrás ir con nosotros a Montecarlo.
¿A… dónde? — preguntaron casi todos con asombro por enésima ocasión.
A Montecarlo, — puntualizó la chica con la misma sonrisa — la producción del anime nos invita.
Las expresiones de los amigos reflejaban incredulidad.
Aquí tengo las invitaciones, de eso quería hablarles hoy y por ello organizamos esta cena. — dijo muy contenta la peli azul — Y yo te invito a ti. — le dedicó a su hijo una sonrisa radiante — ¿Qué dices? ¡Nos vamos a divertir!
Vegeta miraba la tierna escena con su dura y típica expresión; aunque parecía tranquilo no le había quitado el ojo de encima al joven del futuro y el meloso comportamiento que esa desquiciante y atrevida mujer tenía para con la sabandija esa. No contenta con el novio pedazo de mierda que se carga ahora le restregaba en la cara también al muchacho extraño.
¿A qué carajo viene todo ese cuento mujer? — soltó con el coraje atravesado y ganas de enfrentarse al joven enclenque — ¿Qué diablos es… lo que dices?
¡Ay Vegeta! — contestó Bulma muy amable sin soltar a Mirai Trunks, dignándose a mirarlo otra vez con mucho cariño, como si la discusión momentánea antes de la llegada de su hijo del futuro jamás se hubiera presentado — Tres años son algo de tiempo, por ello la producción del anime nos paga esas vacaciones. Además conoceremos a los androides y se decidirá quien de ustedes los eliminará mediante un… torneo de naipes.
¿Y habrá comida? — fue la pregunta de Gokú, entre emocionado y preocupado.
Por supuesto. — afirmó Bulma sin dejar de sonreír, teniendo al joven de cabellos lilas en una posición un tanto comprometedora para su integridad — Montones de comida.
Mirai Trunks se debatía un poco entre zafarse del abrazo de su progenitora o darse el gusto de estar con ella a costa de los incipientes celos que su ojo clínico le mostraban sentía su orgulloso y engreído padre. También observó fugazmente a Yamcha… le pareció un buen sujeto pero no el indicado para ser la pareja sentimental de por vida de su madre. El joven luchador lucía bastante abochornado ante la actitud de su novia y la atención que le dedicaba a ese apuesto chico desconocido… que extrañamente tenía un aire muy familiar a alguien cercano, ¿a quién sería?
Entonces no se diga más, — dijo Gokú muy sonriente también y con el rostro embargado de felicidad — iremos a Montecarlo.
Los demás aprobaron excepto… Milk, Pikoro y, por supuesto, Vegeta.
¿QUÉ? — levantó la voz el arrogante guerrero — ¿Quién dice que voy a ir… a ese lugar?
¿Y los estudios de Gohan? — reclamó Milk a su marido.
No creo que sea buena idea — dijo Pikoro guardando la compostura.
Pero Milk… — dijo el inocente Saiyajin a su esposa — son vacaciones.
No me importa — contestó un poco agresiva.
Pikoro, eso será genial — dijo Krilin tratando de convencer al verde alienígena.
Yo no lo veo así — contestó igual de duro, como es su costumbre.
Milk, — intervino Bulma en la discusión de sus amigos — le conseguiré a Gohan varios libros especiales para niños, no te apures. En cuanto a ti "Alteza", — se dirigió a Vegeta en tono dulce y encantador, teniendo a Mirai Trunks aun junto a ella — tendrás que ir pues la cámara de gravedad necesita mantenimiento intensivo de un mes.
¿¡QUÉ DICES MUJER! — se levantó como impulsado por un resorte — ¿Qué le hiciste a MI cámara? — la encaró acercándose peligrosamente a ella, ignorando por enésima ocasión la presencia de los demás.
La joven peli azul soltó suavemente a su hijo, quien parpadeó un tanto asombrado y cohibido… no había visto a sus padres pelear, y con el geniecito de ambos eso podría ser una bomba. Ella se levantó fulminando al egocéntrico mico con sus azules ojos, que en ese momento parecían mares tempestuosos.
¡NO ES TU CÁMARA, "PRÍNCIPE DE PACOTILLA"! — le gritó exaltada — ¡Necesita mantenimiento porque la has forzado mucho, si no va a volver a explotar contigo adentro y posiblemente te mueras antes de empezar la batalla, inepto suicida! — como que se le quebró tantito la voz, parecía a punto de llorar de… ¿coraje o miedo? — ¡No pienso repararla porque no quiero que… hasta que regresemos! ¿Te quedó claro "Majestad"? — ironizó al final.
Por un momento pareció que Vegeta se quedó sin habla… como procesando la información, mientras la vena en su frente palpitaba furiosamente. Decidió regresar sobre sus pasos y suavizó un poco el tono al contestar, sin dejar la arrogancia de lado.
¡Está bien mujer chillona! — espetó al sentarse otra vez, encarándola de nuevo — ¡Sólo porque quiero MI cámara en mejores condiciones iré a ese lugar así sea el infierno!... No porque tú lo digas — y se cruzó de brazos.
Nadie abrió la boca y hasta aguantaron la respiración… al parecer Bulma había conseguido bajarle tantito los "humos" al cretino Príncipe, aun a costa de su suave pellejo.
Bueno, — respiró ella un tanto agitada, sin dejar de ver al Saiyajin directamente a los ojos, sosteniéndole la mirada hasta que él la desvió — ¿en qué íbamos? — también se sentó, aunque esta vez no asfixió a su hijo.
La cena fue deliciosa. Pikoro se convenció de ir ante el comportamiento un tanto "blandito" del "Príncipe de los Pesados"… quería ver a fondo como caía en las redes de esa chica tan inteligente que al parecer ya lo estaba domando. "Y la que le espera más adelante" se sonrió un poco al ver la buena atención prodigada a Vegeta y Mirai Trunks, futuros miembros de esa familia de locos. Claro que Gokú y Gohan también comieron muy bien. Las tres cuartas partes de la cena fueron devoradas por los cuatro Saiyajins, de los cuales el menos educado es Gokú en lo que se refiere a modales.
Llegó la hora de partir. Los de Kame – House se fueron en su nave despidiéndose alegremente. Yamcha besó y abrazó efusivamente a su chica, que le correspondió amorosa provocándole a Vegeta un gesto de asco y ¿molestia? Mirai Trunks lo observó de reojo y se sonrió levemente. ¿Por cuánto tiempo más su padre seguiría ocultando lo que sentía por su madre… y las ganas de matar a todo aquel que osara tocarla impúdicamente? Una cosa le parecía segura, por lo menos su papá había deseado con locura irracional estar con su mamá… pero, ¿habrá sido de buena manera? Decidió hacer a un lado alguna idea negativa… no podía juzgarlo todavía. El maestro Rōshi quiso ser muy cariñoso y se ganó un buen bofetón por parte de la muchacha. Definitivamente el viejo es asqueroso. Oolong y Krilin mejor guardaron su distancia al notar la cara agria del mayor de los Saiyajins.
Bien, ahora es nuestro turno. — dijo Gokú en cuanto los de Kame – House salieron disparados — Nos vemos joven… adiós Vegeta, es un gusto que alguien se preocupe por tus necesidades, ¿no crees?
Cierra la boca Kakarotto — le soltó molesto y decidió retirarse a su habitación sin decir nada más.
Que genio. — observó el otro rascándose en la parte alta de su cabeza — Bueno, ni hablar. Vamos a tele transportarnos…
¿Siguiendo el ki de quién? — ahora Pikoro interrumpió sarcástico — ¿De un oso o de un dinosaurio?
¿Qué? — preguntó con ingenuidad mirando a su interlocutor.
¿Acaso se te olvidó? — preguntó el namek con ironía — No hay nadie en tu casa.
Gokú parpadeó. Milk y Gohan lo miraron fijamente.
¡Es verdad, que despistado soy! — hizo su gesto de niño tonto — Tendremos que volar de regreso.
Su esposa por poco se azota, su hijo tuvo que detener la caída de su mamá y a Pikoro le brotó una gota anime. Bulma y sus padres sonrieron. Mirai Trunks reconocía que, a pesar de ser tan buena persona y un hombre bastante resistente, el señor Gokú actuaba peor que infante en guardería. También le salió una gotita anime.
Descuiden. — dijo Bulma y tomó una cápsula que tenía en una repisa cercana — Con esto llegaran cómodamente y rápido. — se la dio a Milk — En cuanto puedas me la devuelves.
Gracias. Camina ya, — dijo la morena tomando bruscamente a su marido del brazo — se hace tarde.
Apenas si lo movió.
Regresen cuando quieran. — dijo el doctor Briefs con su tono amable — Recuerden que son bienvenidos.
¿En serio? — Gokú volvió sobre sus pasos arrastrando a Milk.
¡Gokú! — ahora lo tomó de la oreja y le dio un fuerte tirón — ¡Vámonos!
¡Auch! — se quejó un poco inclinándose a la altura de su amada — ¡Adiós! — agitó la mano.
De la cápsula salió un vehículo terrestre y tomaron dirección al monte Paoz.
Mirai Trunks se quedó a dormir, a insistencia de "su" familia presente. Le arreglaron la otra habitación al lado del cuarto de Bulma. Alguien los vigilaba discretamente hasta que el muchacho decidió descansar ya y cerrar la puerta, despidiéndose amablemente de su coqueta mamá, la cual le prestó un cómodo pijama para que se cambiara y le hizo unos cuantos mimos antes de dejarlo en paz. La peli azul le lanzó una mirada furtiva a la puerta del cuarto de enfrente y, pensándolo bien, se fue también a la cama después de estirarse un poco en el corredor.
"¡Maldita mujer zalamera!" pensó Vegeta después de verla por última vez en cuanto ella se metió en su cuarto. Cerró la puerta despacio para no delatarse. "Encima de todo, coqueteas con cualquiera al que le dices… guapo, mientras que a mí… ¡Al diablo tú y tus estupideces!" se botó en la cama decidido a dormirse y rumiando su rabia. Mañana sería otro día.
Nota de la autora: En todas las historias que he leído de esta pareja tan… rara y especial como ellos solos, Vegeta es un celosote de primera aunque quiera aparentarlo… no esta mal que la cele pero creo que… se pasaba. Aun así se me hace de lo más simpático provocarlo de vez en vez jajaja. Esa Bulma tan… le gustaba picarle la cresta al hombre mono. En cuanto a la producción del anime y todo eso… es un universo alterno en donde interactuaran con personas "reales" pero sin dejar de ser lo que son… dibujos animados. ¡Esta de locos, y se me ocurrió que sería muy divertido! Como les comenté es una idea que sigue en curso en FFL. No me critiquen por eso ya que nadie pretende adueñarse de los personajes y todo lo relacionado con ellos, menos yo, es para divertirse y nada más.
