Un nuevo capitulo, ni idea porque, pero me ah costado montones, esto de la iluminación dura mucho menos de lo que pensaba. A ver si se nota cual es mi favorito (jujuju). Espero que les guste, muchísimas gracias por leer.


Scorpius Malfoy tenía un leve, levísimo, casi ínfimo problema a la vista. Su padre le había dicho que podía hacerse el hechizo de corrección, Scorpius pregunto cuales eran los riesgos y su padre, mirando hacia la ventana le dijo algo como –Ceguera. Scorpius pregunto cuantos quedaban ciegos y su padre, volvió a contestar, con toda la calma del mundo-Casi todos, mas los de tu edad.

De ahí que decidió utilizar gafas, después de todo no era tan terrible, y hasta estaban a la moda -El aire intelectual te queda- le decía Lily Potter cada vez que lo encontraba en la biblioteca, lo que era muy a menudo.

Los Potter y los Weasley.

En primer año, Scorpius solo se hizo amigo de Rose, por que iban en la misma casa, tenían las mismas clases y por que se llevaban demasiado bien. En un par de meses al extraño dúo le unió Albus, y con el pasar de los años Scorpius comenzó a compartir con toda la bulliciosa familia. A ratos sentía que todos en Hogwarts eran o Potter, o Weasley o amigos de la familia.

En el desayuno lo saludaba un sinnúmero de pelirrojos con otro puñado de morenos. James y Lily Potter lo trataban como si fuese un amigo de toda la vida. Louis Weasley le pedía ayuda con los deberes cuando se encontraban en la biblioteca. Y cada vez que tenían paseo al pueblo, Teddy se les unía en las Tres Escobas, con alguna novedad sorprendente y una nueva forma para su nariz.

-¿Por qué nunca te cambias el color de los ojos?-le pregunto una tarde de invierno, con una nevazón horrenda afuera de las Tres Escobas, mientras la señora Longbottom le reñía a James y su mala costumbre de colocar colorante en las boquillas de las botellas se cerveza.

-Es el color de ojos de mi madre, me gusta – dijo un Teddy Lupin con la forma que adoptaba cuando estaba tranquilo, esa con el flequillo sobre los ojos.

La pregunta tenia mas significados. Scorpius reconocía ese color de ojos, era de los Black, genes poderosamente dominantes, él mismo medio le debía el color a la honorable y extinguida familia. Se pregunto si todos los que eran parientes, estaban al tanto. Se sintió asqueado, generaciones atrás casarse con un familiar directo era normal. Una vez más agradeció que las malas costumbres de su apellido hubiesen muerto con su padre.

Esa mañana se levanto temprano, Rose como casi siempre no se había acostado con él. Sonrío, esa mañana tenia el cabello verde y dormía profundamente. Ni siquiera la había sentido llegar. Era temprano, la podía dejar durmiendo un poco más.

Se coloco las gafas solo por costumbre y se fue a tomar desayuno.

Mientras subía las escaleras fuera de las mazmorras, se pregunto si Albus abría hecho los deberes. Rose los tenia listos desde el mismo día en que los enviaron. Paso por las enormes puertas del castillo, estaban abiertas, llegaba la fría brisa de la mañana escocesa, y no había nadie en los pastos.

-¡Buenos días Scorpius!

Era James, estaba parado al inicio de la escalera. Tenía el cabello pelirrojo muy desordenado. Scorpius se pregunto si alguna vez habría hecho el intento de dominar ese nido de pájaros.

-Buenos días.

James Potter se quedo ahí, mirándolo con una enorme sonrisa. Scorpius fue conciente que le iba a pedir algo en ese mismo momento. No por nada había pasado infinidad de tardes ayudando a desarrollar maldades de ese chico. Le causaba gracia.

-Sabes, Rose siempre dice que eres muy bueno en pociones…-dijo James, en un tono de absoluta adulación- y en química.

-Es una de mis materias optativas

-Si, y nadie opta por algo que no le gusta ¿verdad?

-¿Qué pasa James?

-¿La química de que va?

-¿Quieres seguir química?-pregunto con real interés el rubio- ya vas en séptimo ¿no es un poco tarde?

-¡No! Nada de eso… lo que pasa, es que tengo una idea.

Scorpius iba a decir que, que bueno, adiós y hasta luego. Lo iba a decir en verdad. Pero luego Potter uso todo su encanto Potter, dijo que era su ultimo año, y que era una idea buenísima. Se lo llevo a las afueras del castillo, con un viento gélido y la humedad del césped haciéndose sentir.

James Potter le dio su idea, le pidió ayuda, le ofreció cosas y su más sincero agradecimiento.

-Si nos pillan, jamás tuvimos esta conversación.

Scorpius pensó en sus amigos, que según James también estaban metidos en el asunto y sonrió. Iban en sexto, y era una buenísima idea.

Esa mañana llego después que Rose y Albus al desayuno, estaban teniendo una conversación sobre familia, Albus para variar tenia comida en la cara y fue gracioso eso de que preguntaran por su paradero matutino y si iría en la navidad a la casa de los Potter.

Se fueron a clases, Albus no había hecho los deberes y Scorpius le presto su pergamino para que lo copiara.

-Cambia algunas palabras, hay que entregarlo al final de la clase.

Albus siempre hacia lo mismo, dejaba todo de lado cuando se acercaba un partido de Quidditch especialmente emocionante. La próxima semana se venia un clásico, Gryffindor contra Slytherin, con Rose jugando como cazadora para el equipo de las serpientes y con James suspendido del equipo de los leones por haber cambiado las gemas de los cuenta puntos de las casas por burbujas de colores que se extendieron por todo el castillo. La idea era perder la cuenta. El resultado fue perder un montón de puntos y la probabilidad de jugar en dos partidos seguidos. Su padre dijo que era un castigo exagerado, el padre de Albus dijo algo parecido.

-No ayudes a este vago Scorpius- le dijo Rose cuando noto que el rubio le entregaba su tarea a Albus- el entrenamiento no es excusa, yo también eh estado entrenando.

-Pero tú, querida prima, eres mucho más lista que yo- Albus Potter, cuando el ataque era directo siempre se iba por el lado de la adulación y los ojos de niño bueno. A Scorpius le causaba mucha gracia lo efectivo que era, incluso con la reina de la manipulación, Rose Weasley.

-Si, eso es verdad- dijo Rose, y por un momento, Scorpius pensó que lo dejaría pasar- pero no quita que eres un maldito aprovechado, y tú- dijo, apuntando a Scorpius- Eres de lo peor, permitiendo esto, tienes tanta culpa como él de que sea así.

Rose continuo con su regaño, incluso cuando la profesora ya había llegado y acomodaba sus cosas sobre el escritorio. Solo se quedo callada cuando la mismísima maestra se lo pidió.

Historia Contemporánea de la Magia era una de las materias preferidas de Scorpius. No solo por que se remontara a hechos ocurridos hace menos de cien años, sino por que era un ir y venir de nombres muy cercanos. Lo hacia sentir parte de una historia viva y en movimiento, parte de algo.

-Chicos, el ensayo sobre la vida de Albus Dumbledore lo quiero sobre mi escritorio al final de la clase.

Scorpius miro a su lado, ahí estaba su mejor amigo escribiendo lo mas velozmente que podía. Sus asientos eran los últimos de la fila, y era difícil observar a plenitud lo que hacían desde adelante, había tenido que ser así, por que Albus solía dormirse en las clases expositivas y Scorpius no tenía mucho cariño por eso de estar atento dándole codazos. Se pregunto si Albus era siquiera conciente sobre quien estaba copiando enajenadamente sobre el pergamino, si era conciente que incluso en los libros de texto donde aparecía la biografía de Harry Potter decía que su segundo hijo se llamaba Albus en honor a Albus Dumbledore.

¿Sabría Albus, que su padre tenia infinidad de biografías? ¿Autorizadas y no autorizadas? Seguramente no. Albus era demasiado sencillo, inconciente de todo. Inconciente de su enorme atractivo, de su talento volando, del poder que expelían sus hechizos y lo fácil que le eran todas las materias en el área práctica. Que tenía un padre popular y del que se hablaría durante mucho tiempo en las aulas de clases.

El vivir alejado del mundo, en medio de escocia, metido en un castillo lleno de adolescentes mas preocupados de ellos mismo que de la historia debía ser la causa a tan poco engreimiento al respecto. Scorpius mismo tenía que agradecer que los jóvenes de su generación no tomaran mucho en cuanta la historia. Su apellido en muy pocas partes salía nombrado en alguna labor noble, la única que era recordaba como una ayuda durante la guerra contra Voldemort era su abuela. Su padre recién en la actualidad había logrado limpiar su nombre y volverse un honrado servidor público.

Rose era un poco mas conciente, pero solo un poco, mas preocupada como estaba de las luchas sociales, Scorpius jamás la había escuchado nombrando a su madre o a su padre, usando esa influencia para sus causas- las luchas son mías- le dijo un día, cuando el rubio insinúo pedir ayuda Hermione Granger para atraer mas personas a una manifestación pacifica en contra de las actividades del hogar que esclavizaban mujeres en todo el mundo.

-Escribes muy bien Scorpius- susurro Albus, con la cabeza gacha, transcribiendo al mismo ritmo- la profe jamás pensara que es mío.

-Ponle un par de faltas de ortografía y ya.

-Me gusto el final- sonrío Potter, ignorando el ultimo comentario-Eso de, un hombre que inspira el nombre de muchos- Albus levanto la vista, todo mala intención- ¿Pensando en mi, Rubia?

-No pelmazo, la mitad de nuestra generación se llama "Albus" es un nombre común- como buen amigo, Scorpius jamás le reconocería que si, que de hecho había pensado en él mientras escribía el ensayo, y que algo de esa grandeza de la que se hablaba sobre Dumbledore, Albus la tenia.

Albus Potter

Pero no era mentira eso del nombre. Una cantidad considerable de chicos se llama "Albus" y otro puñado de chicas no tan afortunadas también. "Potter" ni que decir.

La característica especial estaba en que Albus Potter era único y especial. Una antitesis hecha persona. Albus tenía dieciséis años y ya casi media un metro con noventa, sin embargo siempre agachaba la mirada y tenia una sonrisa muy tímida, pero a la hora de volar, se volvía todo ímpetu y grandeza . Albus tenia la espalda gigantesca y la voz muy grave, pedía las cosas por favor, daba las gracias, hablaba bajito y era la humildad vuelva chico. Era pésimo con las clases teóricas, pero siempre sacaba la calificación más alta en las prácticas. Albus era asquerosamente atractivo, malditamente popular, pero incapaz de ir hasta una chica y comenzar a coquetear con ella, y sin embargo, jamás le decía que no a la que se le acercara.

-Vamos al pueblo esta noche- dijo Albus, al tiempo que movía la mano para secar la tinta sobre el pergamino- Rose quiere pegar afiches sobre los derechos reproductivos de la mujer. Podríamos pasarnos por la casa de los gritos después.

-¿Solo los tres?

-¿Quieres llevar a alguien?

-Tienes mil primos metidos en este colegio, siempre va alguien más.

-Quizás Lily.

-¿Qué hablan mis honorables compañeros?-pregunto Rose, dándose vuelta con todo el descaro que podía tener quien lleva el pelo verde.

-De la salida de hoy- contesto Albus.

-¡Oh! Le dije a Lucy, se animo – Lucy Weasley, hija de Percy. Se sabía que ella era la real oveja negra de la familia, se había escapado de casa a los diez por que su padre era demasiado estricto, bebía como pirata, siempre estaba metida en líos y se desaparecía durante días completos de clases. Scorpius tenía entendido, que cada verano se saltaba por las casas de tus tíos escapando del estricto programa educativo de su padre. Lucy no destacaba académicamente, tenia malas notas y mala disciplina, pero con sus quince año ya estaba fichada por un equipo de quidditch holandés como buscadora.

-La buena de Lucy – susurro Albus irónico.

-¡Allí atrás!- era la profesora, quien los miraba con las cejas muy curvadas sentada en el bode de su escritorio- Mucha conversa ¿Algo que decir sobre como Dolores Umbridge contribuyo a la esclavitud de los centauros en el reino unido?- Rose aun estaba vuelta a sus compañeros cuando la pregunta fue hecha, sonrío hacia ellos, se volteo y se levanto de la silla. Scorpius pensó-pobre, no sabe lo que ha detonado. Era nueva, pobre Cho Chang.

-Esa mujer, le voy a decir lo que se sobre esa mujer…- Rose comenzó su enervado discurso al respecto, todo el tema sobre maltrato, discriminación y abuso de parte de los magos a las criaturas mágicas no humanas, comandado por "esa mujer" que incluso fue directora del colegio en el peor de sus tiempos. Uso más de quince minutos y una cantidad ridícula de datos y fechas. La profesora solo logro que se callara con un llamado de atención.

-¿Tú eres?-pregunto la maestra, dejando ver su turbación.

-Rose Weasley Granger- Rose siempre usaba el apellido de su madre.

Albus tenía la cabeza apoyada en los brazos y miraba a Scorpius sonriendo.

-Algún día aparecerá una más picona que tú, y ahí te quiero ver, Ro- dijo Albus durante el almuerzo.

-No quise sonar así, le estaba contestando- respondió Rose.

-Estas acostumbrada al discurso agresivo, por eso te sale así- susurro Scorpius.

-No, solo es demasiado enojona- rebatió Albus.

-Y demasiado gritona- agrego Scorpius.

Almorzaron en Hufflepuff, por que tenía mas bandejas de tarta de pera y por que Lucy era de esa casa. A los tres les gustaba la tarta de pera.