Tu voz muere en tu garganta.
Tu cuerpo se paraliza al ver el cuerpo de Hermione inerte en el suelo y a…
¿Sorprendido, Potter?
Ron sostiene su varita apuntando hacia tu corazón y se ve extrañamente peligroso. ¿Qué demonios…?
¡Expelliarmus!
Y así de sencillo sientes como la vara en tu mano se desliza entre tus dedos y volteas a ver tu mano indefensamente vacía. Una sonrisa depredadora adorna el rostro de tu amigo ahora, cómo si hubiese conseguido un premio con desarmarte. Tu mente trabaja a mil por hora y piensas en un plan de desarmarlo y averiguar que diablos le está sucediendo.
Ron, ¿que…?
Con su varita te apunta a ti y con la tuya le apunta a Hermione.
Métete ahí, Potter.
Ron señala un salón en desuso que se encuentra a su lado.
¿Ron?
Rápido o la sangresucia se muere. ¿O es que quieres cargar con su muerte en tu conciencia? Por mi no hay problema Potter, en verdad.
El tono de voz tan frío que utiliza hace que no puedas más que observar atónito al que creías tu mejor amigo.
No puedes dejar que lo que sea que esté ocurriendo llegue a causar daños irreparables por lo que te lanzas en contra del chico delante de ti con la intención de derribarlo y quitarle las varitas.
No has dado un paso completo cuando sientes como eres lanzado por los aires hacia el dichoso salón.
Tu espalda colisiona dolorosamente con la pared más alejada de la habitación.
Tu visión se vuelve momentáneamente borrosa debido al impacto.
Lentamente te vas recuperando y vuelves la mirada hacia la puerta, el cuerpo de tu amiga está siendo levitado hacia adentro.
Seguido por Ron.
Estás a punto de decir algo, pero lo que ves hace que las palabras no terminen su trayecto y se desvanezcan en tu garganta.
Ron está cambiando.
Los ojos, antes azules, tienen una tonalidad gris ahora.
Su estatura aumenta considerablemente, al igual que largo de su cabello.
De pronto ya no es rojizo, es platinado.
La figura de Lucius Malfoy se encuentra imponente ante ti.
Su varita apuntando a tu pecho.
Ves sus labios moverse y oyes el susurro en la habitación.
Sientes como tus muñecas y tobillos se queman levemente al cerrarse fuerte sogas alrededor de ellos.
Intentas hablar pero una mordaza te lo impide.
Estás totalmente indefenso.
No queremos inconvenientes ni que hagas nada estúpido como sueles hacerlo, ¿verdad, Potter? Ahora. Hablemos. Bueno, escucharás. Tu amiguito está con vida...- 'Aunque no por mucho' queda implícitamente grabado en tu mente. Una espantosa sonrisa adorna la cara del mortífago. Sientes un escalofrío.- …creo. ¡Ha sido extremadamente desagradable estar bajo la piel de un Weasley, Potter! Te haría pagar por el desagradable momento que tuve que soportar por tu culpa, pero me atreveré a decir que el Lord encontrará mejores maneras de… aprovechar tu existencia. Además seré recompensado, muy bien recompensado….
Sus dedos juegan con tu varita, pasándola de una mano a otra. La voraz diversión es clara en sus ojos.
Y con este pedazo de madera escapaste el verano pasado. Creo que no tendrás tanta suerte esta vez. Pero regresemos a lo que tiene importancia ahora, Potter. Aparte, de mis órdenes no hacerte nada ti, no me impidan que pueda divertirme, ¿no es cierto? ¿Gritará la sangresucia si la maldigo con tu varita? Habrá que comprobarlo…
Niegas con la cabeza.
Intentas desesperadamente romper las ataduras, pero sólo logras que se entierren aún más en la piel.
No dejas de luchar, sigues peleando para romperlas, pero es imposible.
El mortífago se acerca peligrosamente al cuerpo de tu amiga.
Levanta tu varita y le apunta con ella.
Sus fríos ojos grises se encuentran con los tuyos.
Solamente puedes regresar la mirada con desesperación e impotencia.
Puedes sentir como empieza a salir sangre de tus muñecas.
¡Tienes que romper las cuerdas!
Hermione se empieza a despertar.
-¡Cruc-...!
Gritas un "NO" que es opacado por la mordaza.
La maldición incompleta y ya olvidada es remplazada por una sonrisa sardónica en la cara del conjurador.
Tu rostro en este momento no tiene precio, Potter.
Su risa te hace sentir una rabia indescriptible.
Haces un último intento de arremeter contra el rubio.
Te alzas un poco del suelo.
Tus tobillos encuentran el ya mencionado obstáculo y caes de nuevo al suelo.
Sueltas un gruñido de frustración.
Sientes una patada en las costillas que te fue imposible de esquivar.
Un dolor agudo se extiende por todo costado.
Eso fue por mi elfo doméstico, niño estúpido.
Una carcajada llena toda la habitación.
Basta de perder el tiempo.
Sientes como te jala bruscamente del brazo.
Lo último que ves es a Malfoy haciendo de un relicario un translador.
La sensación debajo del estómago se hace presente y te ves sumido en una lluvia de colores.
Una eternidad de colores pasa delante de tus ojos.
El mundo regresa a su estado material, tan sólo fueron unos cuantos segundos.
Las cuerdas en tus tobillos realizan su propósito, volteas la cara para evitar que se golpee cuando toques el suelo.
Pero eso no o sucede, Malfoy te agarra de un brazo para evitar tu caída, junto a él se encuentra una inconsciente Hermione en el suelo
La sonrisa depredadora en su rostro realmente no es tranquilizante, pero no te dejas amedrentar.
Volteas a tu alrededor, se encuentran en una especie de corredor de piedra, las antorchas en las paredes brindan una especie de luz de color verde.
La muerte rodea las paredes.
Miras a tu amiga, un hilito de sangre sale de su cabeza.
Intentas librearte del agarre del Malfoy pero de pronto eres empujado a través de una puerta.
Entras trastabillando, acabas de notar que la cuerda en tus tobillos es ahora inexiste, sin embargo eso no evita que vayas al suelo.
Te incorporas rápidamente y observas la habitación.
Grandes ventanales con vitrales verdes de gran hermosura se extienden por las paredes, la antigua decoración le da cierto aspecto maravillosamente gótico.
Una especie de pedestal se ve al fondo, una silla iluminada a contra luz por el fuego verde de una chimenea.
La oscuridad del cuarto se mueve a través de él, llenándolo, cubriéndolo.
Pequeñas luces dentro de esa oscuridad.
¿Esperanza?
No, son sólo máscaras blancas.
Mortífagos.
Bienvenido a mi hogar, Harry.
No.
No.
NO.
No él.
La silla gira lentamente.
Sabes lo que verás cuando termine de volverse.
Lo sabes y aún si una parte de tu ser intenta negarlo.
Y que todo tu cuerpo se niega a aceptarlo.
Bueno, con tal vez la excepción de tu cicatriz.
Duele demasiado.
Ahora aún más cuando una mirada escarlata desea perforar tu cerebro.
Tu interior se congela.
Sientes un golpe en la parte de atrás de las piernas.
Caes inevitablemente de rodillas.
No pensé que te arrodillarías ante mi tan rápido, Harry.
El tono divertido de su voz y las carcajadas de los mortífagos a tu alrededor hace enfurecerte.
Te levantas rápidamente.
Puedes sentir como el odio se expande por todo tu cuerpo, como lo fortalece con cada segundo que pasa.
Aprietas fuertemente los dientes, también los puños.
No bajas la mirada, la mantienes.
Todo se vuelve de una tonalidad roja.
Rojo sangre.
Sigues manteniendo contacto visual.
El poder emergiendo de cada célula de tu cuerpo.
Todo es rojo.
Todos menos él.
¿Es qué tan sólo has estado sumergiendo tu mirada dentro de la suya o fueron tus ojos rojos por un breve instante?
Y Voldemort sólo sonríe.
Cegado por el dolor en tu frente, sientes una descarga fuerte de tu propia magia y todo regresa a su oscuridad normal.
¿Qué demonios fue eso?
Y tu Némesis sonríe más ampliamente.
Te horroriza y asquea la vista.
Tráiganlo.
Su mano se alza hacia sus seguidores con tanta fuerza como la del tono detrás de la orden.
Sientes algo moverse dentro de ti, una ligera luz de esperanza ilumina la tenebrosa habitación por un momento.
Pero sólo duro el momento que tardó la puerta en cerrarse de nuevo.
+.+.+.+.+.+.+ I'm Back. Todas mis historias las voy a continuar a su tiempo, pero no las dejaré inconclusas, tampoco las traducciones. Un saludo. Besos.