Capítulo 3
¿Amanda? – pregunto Olivia desconcertada por un momento, la habitación se encontraba prácticamente a oscuras, pero sabía que algo la había despertado, con cuidado Olivia se puso de pie y encendió una de las lamparas de noche, un pequeño gemido llamo nuevamente su atención – Amanda, ¿Qué sucede? – pregunto Benson comenzando a preocuparse.
Liv, tengo frio – murmuro Amanda, fue entonces que Olivia vio la posición en que la detective estaba durmiendo, acurrucada tanto como fuera posible, su cuerpo no dejaba de temblar.
Está bien – observando su reloj Benson vio que eran pasadas de las tres de la mañana, no valdría la pena molestar a una enfermera por otra manta a esa hora de la madrugada – Tranquila.
Sin pensarlo dos veces Olivia levanto las mantas que cubrían a la rubia y se acostó a su lado, insegura de si Amanda quería ser tocada en ese momento y si ella estaba cruzando una línea a partir de la cual ya no podían volver atrás, pasaron apenas unos segundos para que Amanda se acercara a Olivia, su rostro descansando en el pecho de la morocha, una de sus manos aferrada al borde de la remera de Benson, descansando sobre su vientre, sus piernas enredadas.
Todo está bien – susurro Olivia comenzando a acariciar el cabello y espalda de la rubia – Todo está bien – repitió, Amanda exhalo un suspiro y al instante Benson pudo reconocer que estaba nuevamente dormida.
Cuando Olivia volvió a despertar los rayos de sol se filtraban a través de una pequeña separación en las cortinas que cubrían las ventanas, distintos sonidos se filtraban a través de la puerta, el hospital de día y funcionando a toda marcha. Benson entonces observo a la rubia que descansaba entre sus brazos y no pudo evitar pensar en la cantidad de veces que había deseado despertar con Amanda de esta forma, los sentimientos que había comenzado a desarrollar meses atrás ya mas allá de lo estrictamente profesional y que Olivia había intentado una y mil veces alejar de su mente ahora se agolpaban en su cabeza y en su pecho con fuerzas renovadas, el corazón de la morocha rompiéndose pensando en lo que su detective había sufrido, y lo que aun debería atravesar.
Benson sabía que ella y Rollins no habían tenido exactamente el mejor de los comienzos, ella aun sufriendo la pérdida de su compañero de más de diez años, lidiando con más cosas de las que era capaz, no aceptando los cambios que sabia y reconocía, eran necesarios. De eso habían pasado ya más de seis años, Benson había querido en más de una oportunidad conectar con la rubia, pero siempre parecía decir o hacer las cosas incorrectas, y luego vino Lewis, entonces fue ella quien se escondía detrás de cientos de muros, uno más imposible de derribar que el otro, barrera tras barrera emocional que no le permitieron admitir sus sentimientos ni conectar con otra persona por un largo tiempo, y si no era ella, era Amanda con sus adicción al juego, los problemas con su familia y el pasado que no dejaba de perseguirla que continuaba alejándolas. Sin embargo, algo había cambiado un año atrás, sus miradas se cruzaban y mantenían por un tiempo mayor del necesario, sus manos se rozaban, pequeños toques en los hombros, en las espalda, pequeñas sonrisas enviadas por una a la otra, fue entonces que Olivia se dio cuenta de los sentimientos que albergaba por su subordinada y que ya no podía negar, Olivia Benson estaba enamorada de Amanda Rollins, y aunque la teniente realmente sentía que había una conexión, no podía evitar preguntarse si todo eso no eran simplemente ideas suyas, una fantasía que tal vez jamás llegaría a concretarse.
Olivia continúo acariciando el pelo de la rubia, observando sus facciones, Amanda lucia mucho más relajada que la noche anterior, pero las ojeras debajo de sus ojos eran una prueba implacable de lo que venía sucediendo desde hacía varias semanas, Benson no pudo evitar sentirse culpable por no notar algo antes, había estado tan ocupada con su trabajo que apenas dejaba su oficina a no ser que hubiera un caso, los papeles inundaban su escritorio y parecían multiplicarse cada día. Sabiendo que la culpa no la llevaría a ayudar a Amanda, Benson decidió desviar sus pensamientos, observando nuevamente a la rubia y notando que la misma comenzaba a despertar, no pudo evitar que una pequeña sonrisa asomara en su rostro.
Hola – susurro Olivia en voz baja al ver que Amanda empezaba a abrir sus ojos.
Hola – respondió la rubia con voz ronca, algo de color había regresado a su rostro y parecía que había dormido por primera vez en bueno, más de un mes.
¿Cómo te sientes? – pregunto Olivia sin dejar de realizar movimientos circulares en la espalda de la rubia.
Mejor – respondió Rollins, los dedos de su mano izquierda entrelazándose con los de Olivia, ambas sabían que estaban cruzando demasiadas líneas, pero a ninguna le importaba demasiado.
Por acuerdo silencioso ninguna decidió pronunciar más palabras, permanecieron en esa posición hasta que golpes en la puerta interrumpieron la burbuja de seguridad que las envolvía.
Adelante – respondió Olivia sin pensar en la posición en que se encontraban, Amanda por su parte decidió enterrar su rostro nuevamente en el hombro de la morocha.
Buen día – saludo Miranda ingresando a la habitación – espero que hayan pasado una buena noche – agrego guiñándole el ojo a Olivia quien no puedo evitar ofrecerle una pequeña sonrisa.
Buen día – saludo Olivia.
Amanda, ¿Cómo te sientes? – pregunto Miranda tomando asiento en la silla que la noche anterior había ocupado Olivia.
Mejor – respondió la rubia aun sin hacer contacto visual con la doctora.
De acuerdo – respondió Miranda sin poder evitar sonreír - ¿Crees que puedas levantarte? Tengo que realizar los últimos chequeos para que puedas ir a casa.
A pesar de que Amanda se sentía mejor, la fatiga aún no había abandonado su cuerpo y Olivia tuvo que asistirla para que lograra tomar asiento.
Quédate – susurro Rollins tomando su mano al ver que Olivia estaba a punto de dejar la habitación para que Miranda pudiera revisarla, Benson solo asintió.
Miranda mientras tanto pretendía no observar las interacciones entre las colegas, ocupándose en registrar las lecturas de Amanda.
Bueno Amanda, abre la boca, vamos a tomar tu temperatura – Rollins obedeció – Olivia esta es la crema para su espalda, tienes que aplicársela dos veces al día durante la primer semana y luego solo una vez al día – Olivia asintió – Este es el antiviral, tiene que tomarlo cado ocho horas durante una semana – Miranda a continuación le entrego una caja con pastillas – y por ultimo estas son las vitaminas prenatales, debe tomar una al día después del desayuno – el termómetro digital emitió un pequeño pitido – Veamos – Miranda tomo el termómetro y observo la lectura mientras la apuntaba en la historia clínica de Amanda – tienes 37 grados Amanda, es más baja de la temperatura que tenías cuando llegaste aquí anoche, pero pienso que aún es un poco alta.
¿Crees que deba pasar otro día aquí? – pregunto Olivia preocupada.
No, quiero irme a casa – intercedió Amanda, finalmente encontrando su voz.
De acuerdo, podrás ir a casa Amanda – respondió Miranda – pero Olivia, si su temperatura supera los 38 debes traerla de inmediato, sin dudarlo.
De acuerdo – asintió Olivia de inmediato.
Bueno, eso es todo – respondió la doctora mientras firmaba y le entrega los papeles de alta a Olivia – Cualquier duda que tengan este es mi teléfono – le entrego su tarjeta a Olivia – Buena suerte para ambas.
Gracias – respondieron Benson y Rollins al mismo tiempo, Miranda les regalo una pequeña sonrisa y dejo la habitación.
Siento no haber traído más ropa anoche – se disculpó Olivia, Amanda ahora solo estaba usando la bata que le habían dado en el hospital la noche anterior.
Está bien – respondió Amanda sin mirar a la morocha a los ojos - ¿Puedes… puedes ayudarme a vestirme?
Por supuesto – respondió Olivia de inmediato, rápidamente ayudo a Amanda a deshacerse de la bata y a colocarse la ropa que ella le había prestado la noche anterior – ¿Necesitas algo más?
No, solo quiero ir a casa – respondió Amanda tomando asiento en la silla que descansaba a un lado de su cama.
De acuerdo, iré por la silla de ruedas – al ver que Amanda estaba a punto de objetar agrego – es política del hospital y lo sabes – Benson le ofreció una pequeña sonrisa a Rollins y se retiró para regresar minutos más tarde con Emma y una silla de ruedas – Emma quería despedirse de ti Rollins.
Buena suerte Amanda – la despidió la enfermera mientras abría la puerta para que pudieran dejar la habitación.
Muchas gracias Emma – respondió Rollins manejando una pequeña sonrisa para la joven que aparentaba no superar los 23 años – Gracias por tu ayuda.
De acuerdo – dijo Olivia mientras empujaba la silla por el pasillo camino al estacionamiento - ¿Quieres ir a tu departamento o al mío? – pregunto Benson con sinceridad, sin querer imponerle nada a Amanda.
Necesito ver a Frannie – respondió Amanda en un susurro mientras las lágrimas comenzaban a inundar sus ojos.
Manda, ¿Qué sucede? – pregunto Olivia de inmediato haciendo caso omiso del apodo que escapaba de sus labios por segunda vez consecutiva - ¿Te sientes mal? ¿Necesitas que llame a Miranda? – Amanda negó con la cabeza – Por favor dime que sucede – respondió Olivia arrodillándose frente a la rubia, colocando sus manos en las rodillas de la detective.
No quiero estar sola – respondió finalmente después de varios minutos Amanda.
Oh, Amanda – esta vez Olivia no pudo evitar que sus propios ojos se llenaran de lágrimas e incluso que algunas de ellas se derramaran – Escúchame, no me importa cuántas veces tenga que repetirlo hasta que realmente lo creas, no voy a dejarte sola – más lagrimas recorrieron el rostro de Amanda – simplemente quise saber dónde estarías más cómoda – Olivia había tomado las manos de la rubia entre las suyas – podemos traer a Frannie a mi departamento si es lo que tú quieres, realmente no me importa – con su pulgar seco algunas de las lágrimas que recorrían las mejillas de Amanda – voy a quedarme contigo siempre que tú lo quieras.
¿Lo prometes? – pregunto Rollins suavemente.
Lo prometo – aseguro Olivia por segunda vez en menos de 24 horas – Ahora dime que es lo que realmente quieres hacer.
Creo… creo que es mejor que nos quedemos en mi departamento, las cosas de Frannie están allá y no quiero arriesgarme a que estropee ninguna de tus pertenencias – respondió Amanda con honestidad.
De acuerdo – respondió Benson tranquilamente, se puso de pie, beso a Amanda en la frente y comenzó a empujar la silla nuevamente – entonces haremos una parada en mi departamento para que pueda recoger mis cosas y luego iremos al tuyo, Frannie debe extrañarte.
Seguramente ha vuelto loco a Carissi – una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Amanda.
Puedes llamarlo en el camino si quieres – ofreció Olivia – avisarle que en una hora regresaremos para que pueda traer a Frannie – al ver que la postura de Amanda de inmediato había tomado un semblante tenso agrego – Amanda, le diremos que tienes gripe y yo me hare cargo de cuidarte, eso es todo – Benson le dio un pequeño apretón en el hombro a Rollins y con ese simple gesto la postura de la detective volvió a cambiar.
De acuerdo – respondió Amanda – Estoy cansada – agrego luego de algunos minutos.
Lo sé, pronto estaremos en casa – respondió Olivia.
El significado de esa frase sin pasar desapercibido para ambas.
