—Ah… sí, es con una guillotina.
—¿Ve? Se lo dije, jefecito.
—Feregrak, por favor ve a afilar la guillotina.
—Pero… pero… ¡¿POR QUÉ YO?!
—Bueno, es que eres el que está más cerca, y…
—¡Deja de llorar y obedece, Feregrak!
—¡Tú no eres la más indicada para decir eso, Morgan!
—Niños, dejen de pelear.
—Ah… eso es… ¿una tienda de regalos? —murmuró Enata, siguiendo a los Emo-Rangers al interior de una cueva. Oculto en las sombras, fue testigo de cómo Aguilar, el político-bit de Daichi que Daichi no recordaba tener, fue usado para reforzar a esos seres oscuros que se habían posesionado de los Emo-Rangers.
Los Emo-Rangers se rieron como sicópatas… más bien, los seres oscuros se rieron a través de los Emo-Rangers, (más o menos al estilo Bass-Lute) y se dispusieron a sembrar el caos, el horror y semillas de piña por todo el mundo.
En el proceso, el espíritu oscuro que controlaba al Emo-Ranger mayor introdujo una parte de sí en Daichi y también se posesionó de él. Síp, estilo Vocal-Sizer.
Después, los Emo-Rangers y Daichi (que no se veía como un Emo, sino como un zombie drogadicto con canas) se fueron del lugar a sembrar lo que se mencionó en antecedentes.
Enata salió del lugar tras ellos, se escondió entre unos arbustos, y se puso a meditar cuál sería el mejor curso de acción.
—¡PA-TE-A SUS TRASEROS! —le gritó Flint a la pantalla.
—¡Que no puede oírte! —se quejó Brooklyn, y luego se volvió a Feregrak—. ¡Y tú vete a afilar a otro lado, haces mucho ruido!
—Sí… sí señor.
Una mano anónima empujó el casco de Enata desde atrás, cubriéndole los ojos y golpeándole la nariz. El ángel soltó un quejido, se levantó el casco y se sobó la nariz, al tiempo que se volvía con furia para ver al agresor.
—… ¿quieres dejar de hacer eso? —preguntó Enata con un suspiro de resignación.
—¿Hacer qué? —quiso saber Rogran, con inocencia absoluta y genuina.
—Primero el traje de baño y ahora el esmoquin…
—¡Bueno, ahora hace frío! —alegó el demontre, ignorante del letrero de luces de neón que estaba sobre su cabeza. Sí, el que dice "Fanservice Meal!! Yeah!!"
—Ajá, y todo el mundo se viste de gala cuando tiene frí…
Enata desvió la vista del letrero y notó algo más preocupante. El cielo estaba cubierto de espesas nubes negras. Y todos sabemos que cuando eso pasa en una película es signo de que las cosas van muy mal. Así pues, el ángel, con la determinación más pasmosa de esta película, convirtió su toga en un esmoquin también.
—Ya que vamos a morir, hay que verse bien, ¿no?
—Sí, supongo —concedió Rogran, incapaz de apartar sus ojos inundados de pena ajena del casco que Enata olvidó quitarse/olvidó transformar/nunca debió haber usado.
—… casi logra verse genial. ¡Es un avance! —dictaminó Brooklyn, asintiendo con aprobación.
—Et moi qui t'offrais mon génie! —se quejó Flint, maldiciendo desde el fondo de su alma la hora en que…
- FLASHBACK -
—… ¡MIRA NADA MÁS ESA BAZOOKA, ENATA! Oh, si tuviera espacio compraría veinte, pero… me conformaré con dos y con municiones suficientes para derrumbar la muralla china.
—Eh… maestra… supongo que…
—¡QUE NO ME LLAMES MAESTRA, MALDICIÓN! Me hace sentir vie… ¿Y ESE TANQUE NUCLEAR? ¿DÓNDE MIERDAS ESCONDEN ESTAS COSAS?
—Eh… ¿ese armamento es realmente necesario para nosotros?
—Por supuesto que no, grandísimo idiota. Bueno, tal vez para ti sí, pero sólo por ahora. Pronto podrás partir la Tierra a la mitad con dos cuchillos de cocina y una galleta.
—¿De verdad?
—"Pronto" significa "unos millones de años". Así que enfócate en seguir el armamento militar más poderoso día a día.
—¡Sí! —asintió Enata con fervor.
—¡Ése es el espíritu! —concedió Flint, y le puso un casco militar de golpe… que usaba como tazón para nachos—. Ah, perdón por el queso.
- FIN DEL FLASHBACK -
—No me sorprende que sea tu culpa.
—Y me he arrepentido cada segundo de mi vida desde entonces.
—¿Porqué hablan como si eso fuera una tragedia? Es sólo una afición que copió el chico, no tiene nada de malo si consideramos que…
—Feregrak, te dije que fueras a afilar la guillotina.
—Aye, eres un metiche.
—¡Con razón mi madre se volvió loca! —suspiró Brooklyn.
Los habitantes de la isla corrían despavoridos hacia la costa, para huir del caos de fuego y tierra que se cernía sobre su pequeño pedacito de mundo.
No contaban con el tsunami que venía por ese lado. Excepto por el buen camarada Kai, que no quería mojar su esmoquin.
Prefería correr el riesgo de que se ahumara entre el humo de los incendios que se extendían por toda la ciudad. Al fin y al cabo, era negro y no se notaría mucho.
—¿Por qué tanto esmoquin? ¿Hay una convención de James Bond o qué?
—Ya lo dijo Enata: si vas a morir, al menos tienes que verte bien.
—Esto es obra de un político bit —caviló el buen camarada Kai en voz alta. Decididamente, una ciudad en medio de una isla con un trazado de calles tan inapropiado para un mini-apocalipsis era error de un político. O de los arquitectos.
O de todos en la ciudad, por haberse ido a vivir ahí.
Siguiendo su instinto, se dirigió hacia un punto indeterminado, y se encontró con una muchachita que parecía Salima en versión Emo-Ranger.
—¡Tú eres la que está causando todo esto! —exclamó el buen camarada Kai heroicamente, al tiempo que las nubes sobre él dejaban pasar algunos rayos de luz que escribieron "Fanservice meal nwn" en el cielo.
La Emo-Ranger soltó una risita malvada y comenzaron una yo-batalla en nombre de todo lo que es bueno, justo, y libre de impuestos.
Al poco rato llegaron los demás Emo-Rangers, y los muy montoneros se enfrentaron a la vez al buen camarada Kai.
El buen camarada Kai comenzaba a tener problemas cuando llegaron los demás bladefixers. Los Emo-Rangers tuvieron problemas después de eso, y convocaron unos mechas gigantes.
—Enata, uno no se pone un esmoquin para morir.
—¿Ah?
—¡Cuando te pones un esmoquin debes pensar firmemente: Hoy no! —clamó Rogran con heroísmo—. Hoy no me casaré, Hoy no voy a comer lo que no me gusta, Hoy no dejaré que una vieja fea se me acerque, Hoy no voy a morir, y así sucesivamente.
—Ah…
—Naturalmente es algo que Flint no puede enseñarte. Las mujeres carecen del sentido de elegancia y determinación que hace que un hombre se ponga esmoquin.
—Vaya, hay toda una teoría del esmoquin ahí —sonrió Brooklyn.
—¡Pero esa teoría es errónea! —intervino Feregrak—. Normalmente lo que uno piensa es "Hoy no debería haberme puesto un esmoquin".
—Bueno, sí es algo incómodo y da calor y no tiene sentido comprar un traje que usarás unas tres veces en la vida.
—Y los rentados siempre tienen esa aura de "rentado" que les quita esplendor.
—Además, hay que aprender a doblar el pañuelo. ¡Por favor, ya nadie usa pañuelos!
—Es que con flor en el ojal uno se ve… como mago barato o algo sí.
—Lo bueno es que ya no es obligatorio usar sombrero de copa.
—… y es por eso, hijo mío, que con estos trajes de pingüino podemos hacer lo que no podríamos de otra manera: ¡aplastar esos mechas!
—S… ¡SÍ, SEÑOR! —se cuadró Enata, genuinamente inspirado. Tanto, que había olvidado que ese mismo sujeto había intentado matarlo antes en la misma película.
—Caballeros, su conversación realmente me ilumina en este fascinante aspecto del pensar masculino —intervino Morgan con delicadeza, ocultando su sonrojo tras un abanico—. Sin embargo, he de confesar que… parecen unas pinches nenitas hablando de moda.
Brooklyn soltó una carcajada y Feregrak se llevó la mano al corazón, como herido mortalmente.
—Voy a… afilar la guillotina… ¡para esa pirata maleducada!
—Ahora sí lo decepcionaste —suspiró Brooklyn—. Antes de la parte de las nenitas parecía que estaba en el cielo.
—Estamos en el cielo de facto, jefecito.
—Sí, pero…
—Pero nada. Decididamente está enojado conmigo, lo que significa que gané esta apuesta.
—Bueno, pero acabas de perder la de los mechas.
—¡¿Éste es el poder de un esmoquin?! —se asombró Enata. Los mechas estaban descuartizados entre las ruinas de la ciudad, los Emo-Rangers y los bladefixers yacían en el suelo, inconscientes, y los tres portadores de esmoquin estaban sanos, salvos e impecables.
—¿Qué nunca has visto una película de James Bond? —le preguntó Hiwatari.
Los políticos bit estaban afuera, debatiendo.
—¡Somos parte de ustedes! —clamó Fox… bueno, uno de los dos Foxes que estaban ahí—. ¿Por qué se niegan a que volvamos a estar unidos? Juntos, dominábamos todo este mundo y los humanos que vivían en él, sin preocuparnos por su bienestar en absoluto.
—Eso lo seguimos haciendo sin ustedes, ¿no lo ven? —sonrió el otro Fox, señalando el pequeño caos a su alrededor.
—Sí, pero antes no gastabas energía en dar comunicados donde fingieras que te importaba, ¿eh?
—No gasto mi energía. Sólo la pagada con el erario público.
Los dos López-Obrador tomaron la tribuna que presidía Aguilar, impidiendo que el debate prosiguiera. Los López-Portillo protestaron ante esta acción. Finalmente, los Salinas carraspearon y entregaron un acta para que todos la firmaran, por acción de la cual se comprometían a:
1) Reconocer la importancia de determinar la situación de unión/desunión entre los políticos-bit y sus lados oscuros.
2) Convocar a la formación de una comisión especializada para analizar la problemática y elaborar un plan de acción pronto y efectivo para remediarla.
3) Estudiar las propuestas de la comisión para elegir la mejor de entre ellas y ajustarla a las disposiciones de las leyes vigentes.
4) Una vez que la propuesta hubiera sido aprobada, reformada, legalizada, publicada en el Diario Oficial de la Federación y aplaudida por las entidades de gobierno de otras naciones, sería desacatada por el pueblo y el gobierno por igual, sin represalias de ninguno para el otro.
—En resumen, no harán nada al respecto.
—Oh.
Con el acta firmada, los lados oscuros volvieron a la tienda de regalos y los Emo-Rangers volvieron a ser niños normales. Niños normales con sombreros chistosos.
Enata, Kai y Rogran (por orden alfabético) empezaron a reír tan fuerte que los bladefixers y los ex-Emo-Rangers despertaron.
Lo cual nos da un hermoso final donde el mundo se salva y todos ríen por la más pura alegría.
… sólo que como la isla comenzó a hundirse todos tuvieron que salir corriendo (y después nadando) de ahí. Lastimosamente para Daichi, que nunca supo porqué no lo recordaba nadie. En un aparte, tampoco sabía nadar y no llevaba esmoquin, lo cual explica que se haya ahogado a pesar de los esfuerzos de Hilary por salvarlo. Por cierto, a Hilary la fulminó un rayo que había escrito "Fanservice Yaa-Ha!" en el cielo antes de rostizarla.
En otro aparte, por si es necesario aclararlo, a los esmóquines no les pasó nada por ser sumergidos en agua salada. Ni se arrugaron, ni se encogieron, ni se ensuciaron, y se secaron increíblemente rápido; y estas virtudes se extendieron a sus portadores.
—Eso salva tu cuello.
—Yes sir.
Feregrak entró corriendo.
—¿Enata lo logró? ¡Como era de esperarse del aprendiz de Morgan!
Brooklyn y la aludida intercambiaron una mirada que denotaba a las claras que, más bien, era precisamente por eso que era tan sorprendente.
—Oh, no. El crédito es del buen Rogran, a quien amo profundamente aunque me niegue a reconocerlo y sólo diga que es asquerosamente sexy porque, naturalmente, somos una de esas parejas clichesosas de "te amo pero lo negaré hasta el último capítulo de la serie y entretanto fingiré que te odio" —recitó Flint con vehemencia, sujetando un letrero que decía "Es Fanservice. Sólo Fanservice, de veritas".
Feregrak colocó la cabeza en la guillotina y se dispuso a accionarla.
Brooklyn lo detuvo.
—En realidad, fueron los esmóquines, ¿no?
FIN
