EL COMIENZO DE UN TORMENTOSO AMOR

En el reino lunar…

La princesa se encontraba paseando por el bello jardín de jazmines recordando el encuentro con quien ahora sabía príncipe de la tierra, no pudo contener un par de lágrimas que se dejaban asomar rebeldes en sus bellos ojos azules – Endimión – dijo en un susurro – no puedo creer que seas el príncipe de la tierra, que cruel es el destino que se empeñó en juntar nuestros caminos sabiendo que nuestro amor sería imposible – se repetía mientras observaba la hermosa Tierra azul.

A la distancia las Sailor observaban la triste imagen de la princesa, no podían dejarla sola ya que por la guerra era peligroso, pero prefirieron guardar distancia para darle a la princesa un poco de privacidad.

¿Qué le sucede a Serenity? – preguntó la Reina mientras se acercaba al lugar.

¡Majestad! – exclamó asustada Mars mientras junto a las chicas hacía la tradicional reverencia.

No… no sabemos majestad – mintió Venus

Mi hija ha estado muy triste desde el baile – comentó la Reina mientras observaba a su hija a lo lejos – por favor, si saben algo díganmelo, no puedo soporta saber que mi hija está sufriendo y yo no pueda ayudarle.

Si nos enteramos de algo se lo haremos saber – contestó Júpiter quien ya no aguantaba los nervios.

La Reina se alejó de las muchachas dirigiéndose a su querida hija.

Serenity, por favor dime ¿Qué atormenta tu corazón? – le dijo dulcemente la Reina.

No es nada madre, solo me siento un poco deprimida hoy, solo… cosas sin importancia.

Hija mía, no puedes engañarme, estás así desde la noche del baile ¿Alguien te hizo daño acaso? – volvió a preguntar la Reina posando suavemente sus manos en las mejillas de la joven las cuales evidenciaban haber sido acariciadas por las lágrimas.

No, es que… lo que pasa… ¡Es que quiero que está maldita guerra acabe ya! – exclamó la princesa marchándose rápidamente del lugar ahogada en llanto.

Mientras tanto en la Tierra…

¿Qué le sucederá a nuestro hijo? – preguntó preocupada la Reina Kalan.

No lo sé, pero hace varios días que no se ha presentado a la cena y se la pasa todo el día en el campo de entrenamiento, practicando con su espada hasta que las fuerzas se le acaban, como si tratara de arrancar demonios internos que lo atormentaran – contestó preocupado el rey mientras era abrazado por su esposa.

¡No puedo sacármela de la cabeza! – se decía a si mismo Endimión mientras daba un golpe al aire con su espada – Aún siento entre mis brazos el calor de su delicado cuerpo y el dulce sabor se ese beso. Pero… esto no puede ser… Ella es mi enemiga; no, alguien tan dulce como ella no puede ser llamado enemigo… Necesito volver a verla, necesito volver a sentirla – se volvía a repetir furioso consigo mismo mientras clavaba su espada con violencia en uno de los muros.

En la Luna…

Venus – se acercó la princesa a la muchacha mientras esta se encontraba sola – necesito pedirte algo importante.

Estoy a su completa disposición majestad – contestó Venus haciendo una reverencia.

Necesito un gran favor y sé que solo tú puedes ayudarme y comprenderme.

Explíquese princesa – continuo intrigada Venus.

Quiero… que me acompañes a la Tierra – dijo rápidamente la joven.

Pero… Princesa, no podemos bajar a la Tierra, está prohibido, si su madre se entera… o si nos descubren en ese planeta, podrían matarnos – le contestó secamente Venus.

Lo sé, perdóname por pedirte este favor, pero realmente necesito hablar con Endimión, no lo entiendes yo… yo… necesito verlo y saber que es lo que está sintiendo él – completó la princesa.

Serenity, no has pensado que tal vez esto haya sido planeado por los reyes, como sabes si ellos enviaron a Endimión para acabar contigo, recuerda que estamos en guerra y para ellos nosotros somos el enemigo – sentenció Venus.

Eso es lo que necesito averiguar y por eso te pido que me acompañes, yo se el riesgo que representa, pero aún si tu te niegas a acompañarme, me las arreglaré para ir sola – dijo decidida la joven princesa.

Venus titubeo un poco ante la determinación de su princesa antes de decidirse a contestar – Está bien, yo te acompañaré, porque ante todo eres mi mejor amiga, solo espero que no tengamos problemas por esto – le dijo dedicándole una sonrisa.

¡Gracias! – exclamó la princesa abrazando a Venus.

Vaya ¿Qué sucede aquí? – preguntó Mars.

Hace días que no la veíamos tan contenta princesa – dijo alegremente Mercury.

Lo que sucede es que le pedí a la princesa que me acompañara al mar Serenitas a dar un paseo y buscar unas piedras que necesito para terminar un collar que estoy haciendo y al parecer le entusiasmó la idea – mintió Venus.

Si quieren podríamos ir todas – agregó Júpiter.

No es necesario – dijo Venus guiñándoles un ojo a las chicas – yo puedo cuidar a la princesa, quizás logre saber con exactitud que es lo que le está pasando.

Si, tienes razón – contestó Mars pensando que tal vez la princesa se desahogaría más fácilmente con solo una de ellas en vez de que todas estuvieran presionándola.

De acuerdo – entonces nos vemos más tarde – dijo despidiéndose Mercury.

Si, adiós chicas y si mi madre pregunta, por favor comuníquenle que me encuentro con Venus.

Las chicas se alejaron asintiendo mientras las dos jóvenes las miraban fijamente.

¡Bueno si de verdad quieres hacerlo debemos darnos prisa! – dijo Venus tomando a la princesa del brazo guiándola hacia las imponentes murallas del castillo – Espera un poco – le indicó mientras se ocultaban entre los arbustos y Venus observaba el momento preciso para escapar de la mirada de los guardias.

Ahora ¡Corre hacia esos arbustos! – le indicó mientras la seguía.

Así a hurtadillas lograron alejarse del palacio - Bueno este lugar ya se encuentra fuera del alcance de tu madre, aquí no podrá percibir mi aumento de energía – dijo Venus mientras se disponía a hacer la transportación – No sueltes mi mano princesa – le indicó mientras ambas desaparecían del reino lunar y aparecían rápidamente en los verdes prados de la Tierra.

¿Sabe por lo menos como encontrarlo? – preguntó Venus.

No lo sé, en realidad no conozco este planeta, pero me imagino que debe estar en el palacio – contestó Serenity.

¡En el palacio! ¡¿Y tú crees que es muy fácil entrar a ese lugar? – Contestó indignada Venus – De acuerdo lo intentaremos – rezongó mientras observaba la cara de desesperación de la princesa.

Luego de caminar un rato llegaron a las afueras del castillo, comenzaron a rodearlo buscando la mejor y menos peligrosa manera de entrar.

Por aquí princesa – indicó Venus – mientras apuntaba hacia un árbol que colindaba con uno de los muros y que se veía libre de vigilantes – ¡Sígame! - Le dijo mientras escalaban el frondoso árbol, la Sailor observó a su alrededor cerciorándose de que no hubieran soldados cerca y comenzó a bajar a través del muro, siendo seguida de cerca por la princesa.

¡Alto ahí! – Se escuchó una agresiva voz a la distancia – pero si son… enviados de la Luna… ¡Morirán por su atrevimiento! – Malachite se dispuso a atacar con su espada.

¡Cadena de amor de Venus! – deteniendo el ataque.

La princesa observó asustada la escena, miraba a su alrededor, vigilando que no aparecieran más guardianes, el lugar parecía un campo de entrenamiento.

Malachite y Venus se habían reconocido inmediatamente, ellos habían bailado e intercambiado miradas coquetas la noche del baile, pero ahora volvían a ser enemigos peleando por sus respectivos reinos.

¡No hemos venido a luchar! – exclamó Venus.

¡Eso no importa! Ustedes no deben estar aquí – contestó Malachite ondeando su espada.

¡¿Y tú lo dices? – Replicó esquivando los golpes de su contrincante – cuando ustedes tuvieron la desfachatez de presentarse en nuestro baile como vulgares delincuentes – terminó por decir la rubia.

¡Deténganse! – Se escuchó una conocida voz a la distancia - ¿Qué sucede aquí? – preguntó el joven príncipe mientras se acercaba al lugar.

¿Una sailor… princesa Serenity? ¿Qué hacen aquí? – Preguntó con una mezcla de confusión y alegría – ¡Malachite baja tu espada! – Le ordenó el apuesto joven.

El guardián acató la orden, guardando su espada, mientras Venus también dejaba su ataque y se situaba a un lado de la princesa.

Prin… príncipe Endimión – susurró apenas la princesa mirándolo directamente a los ojos.

Malachite, Venus necesito hablar un momento a solas con la princesa – solicitó el pelinegro acercándose a Serenity.

¡Imposible! No puedo permitir que la princesa corra ese riesgo – dijo Venus mientras se interponía entre los jóvenes con ambos brazos extendidos.

No te preocupes Venus, te prometo por mi reino que jamás le haría daño a la princesa – contestó dulcemente sin quitar su mirada de los ojos de la joven.

Venus observó un momento al príncipe y a Malachite suspirando hondamente – Está bien, pero los estaré observando a la distancia – sentenció.

No tengo ningún problema con eso – comentó el joven

Príncipe debemos ir a un lugar más alejado, si alguien las llega a ver aquí todos tendremos problemas – agregó Malachite.

Tienes razón ¡Andando! - dijo el pelinegro mientras todos salían a escondidas del lugar.

Luego de caminar por largos momentos llegaron hasta la ladera de una gran montaña rodeada por verdes prados cubierta por hermosas rosas rojas.

Creo que aquí ya nadie podrá descubrirlas – comentó Endimión mirando a Venus.

De acuerdo, de acuerdo, pero recuerden que estaré cerca – rezongó Venus mientras se alejaba seguida por Malachite.

Endimión yo… - comenzó la conversación la joven.

Princesa – interrumpió él – lamento haberte mentido, yo estaba en suelo enemigo y no podía revelar mi identidad, por eso no pude presentarme como realmente soy, el príncipe de la Tierra y tu… enemigo – dijo mientras bajaba la mirada.

Yo he venido justamente a eso príncipe, a averiguar si realmente eres mi enemigo – le dijo mirándolo fijamente.

Princesa, no quiero que piense que intenté engañarla – continúo – yo en verdad no la conocía y mi atracción fue totalmente genuina – dijo mientras se sonrojaba y llevaba las manos a su boca intentando ahogar las palabras que salían de ella.

Príncipe… Yo sé que lo nuestro jamás podrá ser, pero quería verle, tener al menos el consuelo de que no era víctima de un vil engaño o trampa de tu parte – dijo mientras dejaba escapar un par de lágrimas.

Serenity… – susurró el príncipe mientras quitaba con sus dedos las lágrimas de las mejillas de la joven, acercándose poco a poco – Yo no he podido sacarte de mi mente ni un segundo desde que nos separamos en el baile, no se que es lo que me sucede, pero… – susurró mientras seguía acariciando el hermoso rostro de la joven.

Endimión… -susurró la chica mientras comenzaba a sentir la presencia de los labios del príncipe entre los suyos.

¡Princesa es hora de irnos! – Interrumpió Venus alejando a los jóvenes – En cualquier momento se darán cuenta de nuestra ausencia.

Venus espera un momento por favor – suplicó el joven príncipe.

La princesa lo miró con los ojos cargados de tristeza, como si con ese gesto se despidiera para siempre, logró articular una sonrisa diciendo – Tenías razón, las flores de tu planeta son hermosas – dijo mientras con sus dedos acariciaba una hermosa rosa roja que reposaba junto a ella.

Lo siento – no puedo permitir que esto siga avanzando – replicó Venus realizando la transportación nuevamente desapareciendo del planeta Tierra.

Ya en el Reino Lunar la princesa observaba seriamente a Venus quién caminaba de un lugar a otro repitiendo una y otra vez – Esto no puede ser, no puedo permitirlo - ¡Princesa lo estabas besando! No te das cuenta de lo grave que es eso.

Lo sé Venus y agradezco mucho tu ayuda, yo me dejé llevar, pero no te preocupes que no volveré a bajar a la Tierra ni a mencionar el tema – dijo tristemente – yo sé que lo nuestro no puede ser, mientras la guerra continúe jamás podremos ser felices, lo comprendí cuando te vi luchar junto a Malachite.

¿Por qué lo dices? – preguntó intrigada Venus.

Por que en tu mirada se nota que él de verdad te gusta – dijo seriamente Serenity – pero de todas formas te enfrentaste a él, por mí y por el Reino. De verdad te lo agradezco.

Se…Serenity – le dijo confundida Venus, mientras la princesa hacia una pequeña reverencia y se marchaba a su habitación.