El sol se levantaba por el horizonte anunciando la llegada de un nuevo día. Penetrando con su luz a través de las ventanas de una enorme iglesia comenzó a iluminar todas las habitaciones que en ella se encontraban.
El cuerpo que yacía inmóvil sobre la cómoda cama de una de las habitaciones, comenzó a realizar torpes movimientos intentando con ellos ocultarse bajo las cobijas para cubrir su rostro y evitar que los intensos rayos del luz le siguieran deslumbrando. Se escuchaban fuertes golpes propinados contra la puerta de madera que le molestaban de igual manera que el sol.
-Hyde levántate ¡ya!- Ordenó una voz proveniente de las afueras de su habitación. –Si no te levantas tu sólo te sacaré de la cama arrastrando.- Amenazó con un tono siniestro en su voz.
-Ya, ya voy.- Contestó de manera atropellada.
Había pasado ya una semana desde su llegada a Londres y aún no lograba acostumbrarse a sus nuevos horarios. Aún así terminó por salir de su cama, sin más remedio se puso en pie estirando sus brazos por encima de su cabeza mientras soltaba un largo bostezo. Buscó su ropa del día y se vistió en seguida o Tetsu le impediría tomar su desayuno por haber llegado demasiado tarde.
Llegó hasta la cocina donde siempre tomaban sus alimentos, entró ofreciendo los buenos días a las dos únicas personas que veía cada mañana en ese lugar. Se sentó a la mesa y la cocinera amablemente le arrimó su cotidiano desayuno para que le comiera.
-Gracias señora Emily.- Dijo con una sonrisa en su rostro.
-De nada padre es un placer.- Respondió ella devolviendo el gesto en su rostro.
Colocó los brazos de manera vertical apoyando sus codos sobre la mesa para después descansar su barbilla sobre sus manos, fijó la mirada en su plato de comida, como si esperara a que esta empezara a levitar y entrara a su boca por sí sola. Su cabeza había sido invadida por los recuerdos de los sucesos extraños que se habían suscitado durante la semanada, desde que había llegado a ese lugar había empezado a soñar cosas extrañas y escuchar voces, cosa que nunca se había presentado antes, intentaba llegar a una conclusión lógica ya que al parecer su condición era única. Nadie más dentro de "Divine" presenciaba lo mismo que el. Su compañero y actual amigo Tetsu logró percatarse segundos después de su estado. Le miró un instante recapacitando si sería bueno preguntar lo que sucedía.
-Hyde ¿Estás bien?- Preguntó preocupado el castaño, pero no obtuvo respuesta, su oyente estaba completamente sumergido en sus pensamientos, parecía que había entrado en un trance. -¿Hyde me estás escuchando?- Preguntó colocando una de sus manos sobre el hombro del aludido.
-Perdón ¿Qué decías?- Preguntó desconcertado el pelinegro.
-¿Qué si te encuentras bien? Te he notado muy pensativo además de que te distraes con facilidad.- Puntualizó su amigo.
-Si estoy bien, no te preocupes es sólo que no he dormido bien, un mosquito molesto no me lo ha permitido pero en cuanto logre descubrir donde se oculta dejará de molestarme.- Explicó.
-Menos mal, pensé que algo malo te sucedía.- Suspiró profundamente como expresión de alivio. –Me retiro, termina tu desayuno te esperaré en la capilla hay alguien que quiere verte.- Se levantó de su silla y salió de la cocina.
Mientras Tetsu salía del lugar en dirección a la capilla Hyde probó al fin sus alimentos, saboreaba cada cucharada como si fuera la última sin embargo no logró terminarse su porción.
-Señora Emily disculpe por no terminarme mis alimentos no tengo mucha hambre el día de hoy.- Se disculpó y en seguida salió a alcanzar al castaño.
Caminó a través de los pasillos que parecían más oscuros que de costumbre, un repentino síntoma de mareo apareció provocando que casi cayera pero logró recargarse en la pared para no caer. De pronto sus ojos se cerraron y comenzó a escuchar esa voz que le había atormentado día tras día.
-Hyde pronto nos conoceremos, más pronto de lo que crees y serás mío.- Le susurraba la voz.
Sentía como aquellos susurros iban acompañados de un gélido aliento cerca de su oído, intentó desabrochar su hábito pero le era imposible, parecía que se había quedado paralizado, pegado a la pared sin poder escapar de la visión que había surgido. Cuando sus ojos lograron abrirse aún estaba sentado frente a la mesa de la cocina, seguía en la misma posición que había adoptado desde que entró al lugar. La cocinera aún estaba ahí limpiando algunos platos sucios de la noche pasada, miró nuevamente su almuerzo y no le había tocado aún. Comenzó a deglutir sus alimentos tan rápido como le fue posible dejando limpio el plato, se despidió de la amable señora Emily y salió de la cocina. Caminó muy cerca de la pared por precaución a evitar una caída en caso de que aquella ilusión fuera una muestra de lo que le sucedería.
Atravesó nuevamente aquel jardín que tanto le gustaba hasta llegar a la capilla en donde le esperaban dos hombres en la primera banca. Se encontraban mirándose de frente a frente. A Hyde le dio la impresión de que llevaban una conversación muy amena. Caminó lentamente hasta donde se encontraba su visitante. Trataba de enfocar el rostro del hombre le parecía haberlo visto antes en algún lugar. Sin darse cuenta había llegado hasta Tetsu.
-Monseñor que bueno que ya ha llegado, deseo presentarle al señor Sakurazawa Yasunori.- Le dijo el castaño.
-Llámeme Sakura.- Continuó el otro.
El hombre poseía facciones varoniles, cabello negro y largo y era por supuesto más alto que él. Hyde había quedado perplejo había identificado a la persona que estaba a un lado de su amigo, era el ser que le había atormentado durante las noches.
El más alto de los tres le había extendido la mano al monseñor para saludarle pero este último estaba congelado, no podía moverse ni si quiera podía hablar.
-Monseñor ¿Está usted bien?.- Preguntó dirigiéndose a su superior con respeto. –Discúlpelo señor ha estado así todo el día de hoy.- Se disculpó Tetsu con Sakura
A Hyde le temblaban las manos y la mandíbula como si estuviera lleno de miedo, era algo insólito lo que se había presentado ante él.
-T…T…Tú.- Logró al fin pronunciar apuntando con un dedo.
-¿Yo qué?.- preguntó intrigado el pelinegro más alto.
-Eres quien me ha estado hablando todas las noches desde que llegué aquí, eres el que siempre se transforma en Tetsu.- Le culpó casi a gritos.
-Hyde por favor no digas esas cosas del señor, el es un buen samaritano, vino para hacer una fuerte donación a la iglesia.- Explicó el sacerdote a Hyde.
-No, no él es el culpable de mis pesadillas.- Recalcó Hyde.
Después de una larga y paciente explicación por parte de los desconcertados hombres, Hyde asimiló la situación y controló sus nervios. Habiendo pasado por toda esa situación el donador volvió a presentarse y esta vez fue correspondido por el pelinegro.
-¿Por qué desea hacer una donación?- Preguntó Hyde curioso.
-Porque me he enterado que quiere hacer albergues en las habitaciones desocupadas padre, por eso.- Respondió el visitante.
-No puedo aceptar su donación.- Espetó el pelinegro.
-Pero ¿Por qué? ¿Acaso no es suficiente?- Preguntó desconcertado Sakura.
-No es eso, es que la noticia aún no se ha dado y usted ya lo sabe eso me es sospechoso, con todo respeto debo retirarme, tal vez en otro momento tengamos oportunidad de encontrarnos, hasta luego señor Yasunori.- Terminó de hablar y se retiro ofreciéndole una reverencia al ya mencionado.
