Hola!

Bienvenidos a la continuación, espero que les guste… xD


Ganándose al suegro.


Boda. Hasta los más fuertes lloran.


Los dientes y todo el cuerpo le temblaban, carraspeo un poco, de su frente grandes y gruesas gotas de sudor caían ¡Estaba nervioso! Muy nervioso.

Hinata-chan… pensó preocupado.

Trago saliva y miro alrededor.

—¿Lo habrán dejado plantado?... —escucho a Ino murmurar entre las personas que se hallaban sentadas en los asientos de madera de esa enorme Iglesia (aún se preguntaba si Hiashi realmente les había escuchado cuando dijeron que querían una boda sencilla).

Todos sus amigos y familiares tanto de él como de Hinata se encontraban en ese lugar, acompañándolo en el día en el que al fin se uniría por toda la eternidad al gran amor de su vida, la persona que tenía su corazón y sus pensamientos.

No, por supuesto que no, Hinata sería incapaz de dejarlo plantado, ella sería incapaz de faltar a ese día. La conocía muy bien, sabía que ella llegaría, seguramente tuvieron un pequeño percance que los había hecho retrasarse un poco… Además, era la novia quien siempre llegaba tarde. Suspiro… Seguramente Hinata estaba por llegar.

—¡Hinata-chan se ve hermosa! —escucho a Ino gritar, el grito de Ino había retumbado en el lugar.

Los ojos azules de Naruto se abrieron en seguida en cuanto escucho el grito de su amiga.

Y entonces la vio entrar, la vio caminar hacia el por ese pasillo de madera cubierto por alfombra roja. En ese momento, todo lo demás se nublo, solo importaba ella caminando hacia él por ese pasillo que parecía interminable, la música ya no llego a sus oídos, las voces de los presentes que elogiaban a la novia se apagaron para él, él solo estaba concentrado en ella, en esos hermosos ojos perla que no dejaban de mirarlo a él con una sonrisa de esos labios que esta vez llevaba pintados de un rojo frambuesa y los hacia ver simplemente apetecibles, sus mejillas fuertemente sonrojadas, sus hombros descubiertos, el velo que llevaba, ese vestido que dejaba delinear a la perfección sus curvas.

Le temblaban las piernas, apenas y podía caminar, sabía que sus mejillas en ese momento no necesitaban colorete alguno, ya tenían un tono de rojo que fácilmente rivalizaba con el de un tomate maduro, pero no le importaba. Todo estaba siendo perfecto: Sus amigos viendo su unión, sus familiares junto a ellos, el cariño de las personas a las que quería dándoles su aprobación y bendición para que estuvieran juntos, su hermoso vestido y el esmoquin de Naruto que lo hacía ver demasiadamente apuesto… Todo era perfecto ¡Y no importaba para nada! En ese momento solo le importaba la persona que se encontraba al final del pasillo, esperando a por ella, la persona que con tan solo verla en ese momento había hecho que todo ápice de nervios, dudas y temor se fueran por donde vinieron… solo él y esos hermosos ojos del color del cielo era lo que importaba en ese momento.

Caminaba con porte elegante, bien vestido para la ocasión, con su brazo enredado al de su hija, con su porte altivo viéndose realmente orgulloso de llevarla hacia… ¡Hacia ese tipo que se la iba a quitar! Por dentro solo podía suspirar en resignación. Una punzada de dolor combinada con alegría y aceptación lo había azotado en el momento justo en que pudo sentir como Hinata había cambiado su caminar. Cuando la había sujetado del brazo para empezar a entrar con ella pudo sentir perfectamente como esta temblaba, y justo cuando capto como ella y el Namikaze cruzaban miradas, pudo sentir la seguridad que este le brindo a su hija, de alguna manera esa reacción le había hecho feliz e infeliz a la vez.

—Aquí tienes Namikaze —dijo al momento en que ponía la delicada mano de su hija sobre la mano grande del que a partir de ese momento era su Yerno, justo cuando iba a soltarla la aferro un poco, Hinata lo miro como si intentara comprenderlo y le regalo una sonrisa, quería suspirar pero al final, simplemente fue él mismo quien atrajo la mano de Naruto y la enlazo con la de su hija, las apretó con algo de fuerza sin llegar a hacerles daño y ahora si suspiro, y sonrió… No eran muy comunes las veces en las que él sonreía, pero por esa vez lo había hecho —Cuida de ella… —Dijo viendo al chico a los ojos, este le devolvió la mirada y pudo ver la determinación en él, eso lo tranquilizo, y le dolió ¿Por qué le dolía y aliviaba el que ese chico de verdad quisiera a su hija? Sabía la respuesta, pero el saberla no iba a hacer que sus sentimientos cambiasen.

—Cuidare de ella Hiashi-san —respondió Naruto con la misma determinación que en sus ojos había brillado aun sin soltar la mano de su hija.

—Sé que lo harás —.

—Otou-san —Se lanzó Hinata a él sin previo aviso y lo abrazo quizá demasiado fuerte, el ver la manera de actuar de su padre le había producido esa reacción.

Hiashi se sorprendió al sentir los brazos de su hija rodeando su cuello, pero luego simplemente respondió el abrazo —Te quiero —

Hinata abrió sus ojos a mas no poder… su padre nunca le había dicho algo como eso, se alejó de él lo suficiente como para verlo a los ojos, y en una mirada también le sonrió, procesando a través de esa sonrisa y de sus ojos perla los sentimientos que a su padre profesaba —También yo te quiero Otou-san —

—¡Hiashi-baka deja de ser tan dramático y ven a sentarte! —exclamo Kushina sentada al lado de Minato.

Sin decir nada más Hiashi dio media y se sentó al lado de su esposa.

—Lo hiciste bien… —

Escucho como su mujer le hablaba y volteo a verla.

—Hinata-chan… Se ve muy feliz… —

Después de escucharla dejo de verla y miro hacia su hija, ella estaba sonriendo, escuchando las palabras del padre, mirando a la persona a su lado, diciendo sus votos, sonrojándose… Ese sonrojo le trajo recuerdos. Entendía muy bien por qué Hinata se había sorprendido cuando le dijo que la quería, él había sido muy duro con ella cuando había sido niña, pero es que su hija era demasiado buena, demasiado gentil, demasiado blanda… Y un Hyuga y menos el Hyuga que Heredaría las empresas Hyuga no podía darse lujo de ser así de bueno, era por eso que había sido duro, era por eso que había sido estricto, era por eso que había sido exigente… Y a pesar de sus tratos Hinata seguía viéndolo con una sonrisa y respondiendo con satisfacción a sus exigencias, miro a Hanabi sentada a su lado… Mejores hijas no había podido pedir. Pudo sentir como la mano de su mujer tomaba la suya, y la apretó en respuesta al apoyo que ella le daba.

—Acepto—escucho de repente de la boca de su hija.

Sabía lo que venía y no quería verlo.

—Puedes besar a la novia —

Una de las manos del ahora Señor Namikaze tomo sube y delicadamente la mejilla de la nueva Señora Namikaze, se acercó de forma lenta y dejo un suave y limpio y delicado beso sobre los labios de la que a partir de ese momento era su esposa. Naruto había querido que por respeto al que ahora fuera su suegro el beso fuera algo simple… Pero eso sí, cargado de dulzura y amor.

Hinata abrió los ojos después del beso y ambos sonrieron y voltearon a ver a las personas que les acompañaban.

Es ese momento todos estallaron en gritos.

En el momento en que pudo ver como el chico de rubios cabellos tomaba la mejilla de su joven hija había querido dejar de ver, pero no había podido apartar la mirada de ese lugar. Sonrió en cuanto pudo ver la simplicidad del beso, al parecer no sería tan malo como pensó el tener un Yerno como ese.

—¿Qué hare contigo Naruto? —pregunto Kushina al aire haciendo que su hijo, esposo, Hana y ahora su nueva Nuera la miraran sin entender a que se debía eso. —¡Pudiste haber sido más apasionado con ese beso ¿No crees?! —exclamo molesta.

Después de que todos salieran de la Iglesia los invitados y la nueva pareja de recién casados se dirigieron a la mansión Hyuga con el único propósito de festejar al lado de ellos el comienzo de su nueva vida matrimonial.

—Se ven muy bien ¿No crees Sasuke-kun? —pregunto Sakura que había llegado a un lado del Uchiha que estaba parado con un bebida.

—Sigo diciendo que se vería mejor conmigo —

Sakura suspiro con algo de cansancio, ya no sabía si Sasuke bromeaba o hablaba en serio cada vez que se refería a Hinata—Sasuke-kun, no estaré esperándote siempre… —hablo en ese suspiro, ciertamente ya estaba cansada, si quiera tenía la fuerza como para llorar por él, se había empezado a hacer a la idea de que estar enamorada de él era todo un caso perdido. Le dio la espalda al azabache y comenzó a caminar dejándolo atrás.

—Deberías reconocer cuando una persona bromea—hablo deteniendo los pasos de la chica, dejo su bebida a un lado y la tomo de la mano —Vamos a bailar —dijo para después arrastrarla con él hacia donde muchos otros ya estaban bailando.

Se había quedado sorprendida unos segundos, pero después, en cuanto sintió la mano de Sasuke en su cintura sonrió y comenzó a bailar con él una canción lenta.

Aún tengo esperanza ¿Verdad, Sasuke-kun?... pensó la de rosados cabellos.

-..-..-

—Descuida Hinata-chan, yo puedo llevarla —dijo Naruto al momento en que tomaba una pequeña maleta que antes había estado entre las manos de Hinata, ya los sirvientes de la casa Hyuga se habían encargado de llevar las demás hacia el auto que los llevaría al aeropuerto.

—Arigatou, Naruto-kun. —Agradeció la ayuda de "Su esposo"… pensó sonrojándose.

—Hay que irnos Hinata-chan ¿Estas lista? —le pregunto justo antes de abrir la puerta de la habitación de la chica, los invitados seguían en la planta baja divirtiéndose, ellos se irían antes de que la fiesta acabase.

Hinata le sonrió y miro con dulzura… Su esposo…

—¡Hai, Naruto-kun! Estoy lista… —

Naruto también le sonrió y abrió la puerta dejando que ella saliera primero.

Ambos bajaron y se encontraron con sus padres y la hermana y primo de Hinata.

—Buen viaje Hinata-sama —Le deseo Neji con su típica seriedad de siempre sin dejar de ver lo que en verdad sentía que no era más que sentimientos puros y buenos hacia su prima y al que ahora sería su primo político.

—Arigatou Neji-kun —

—Cuida de mi hermana, baka —Le advirtió Hanabi l rubio que sintió la mirada de hielo de la Hyuga. Neji sonrió con suficiencia ante la advertencia de la pequeña… Él no podía haberlo dicho mejor.

—Etto… ¡Hai! —Le respondió Naruto sintiendo aun como un escalofrió lo recorría, esa chiquilla aterraba aún más que Neji.

—Que tengan un buen viaje hijo —Le deseo Minato tanto a su hijo como a su nuera.

—Arigatou —

—Disfrútenlo —Les animo Hana.

—Así lo haremos Hana-san —fue Naruto quien respondió a la madre de Hinata.

—Naruto… —La fría voz de Hiashi causo que un nuevo escalofrió aún más fuerte que el que había sentido con Hanabi le recorriera al completo.

—¡Ha-Hai! —

—Cuida bien de mi hija —remarco las últimas dos palabras sin dejar de verlo… Y en cuanto pudo ver como este tragaba saliva suavizo su expresión —Y… Disfruten el viaje —hablo de manera algo suave cerrando los ojos.

Naruto sonrió, cada vez sentía más que era aceptado por ese hombre —Arigatou, Hiashi-san —.

—Naruto… Hinata-chan, vengan —Les llamo Kushina a un lugar algo alejado de donde estaban, les hizo una seña con una de sus manos indicándoles que se acercaran.

Hiashi logro ver como estos se acercaban a la pelirroja, cerró los ojos… Su hija se iría unos días y Kushina ya le había dicho una vez que nadie se la estaba quitando. Nadie usurparía su lugar en el corazón de su hija.

—¡Nos vamos… Adiós! —Exclamo Naruto ya en la puerta y salió. Hinata tras de él dio una última mirada y sus ojos conectaron por leve momento con los de su padre y le sonrió para después salir tras de Naruto, de alguna manera ese último gesto por parte de su hija había confirmado su anterior pensamiento.

Una lágrima salió por su mejilla, si quiera la había sentido.

—Está bien llorar amigo —Le hablo Minato.

Un par de lágrimas más salieron de los ojos de Hiashi —Estaré bien, sé que Naruto cuidara bien de mi hija, después de todo lo haz educado tu Minato —

Una Kushina regresaba hacia donde estaba su esposo con una mirada que se parecía a la de un niño que había hecho una travesura. Rio de forma un tanto macabra al llegar a un lado de Minato.

—¿Qué hiciste ahora?—le pregunto Minato sabiendo que había hecho algo.

—Solo les dese un feliz viaje —dijo llevándose ambas manos tras de ella.

—Kushina… —regaño Minato insistiendo en que hablara.

—Y… ¡Les regale un par de condones! —Exclamo recordando la tira de plástico que les había dado, rio de forma aterradora de nuevo.

Minato se llevó una mano a la frente.

—Co-con… Condones… —repitió Hiashi —¡Condones! —Grito esta vez causando que hasta los invitados guardaran silencio y dejaran de hacer lo que hacían para mirar con algo de sonrojo hacia el dueño de la casa —¡¿Por qué rayos les diste eso?! —exclamo histérico.

¡Era verdad! Naruto no solo había sido criado por el Genio que era Minato sino que, tenía los genes y había sido criado por ese Demonio de cabellos rojos.

—Como que por que —le regreso la pregunta Kushina como si lo que fuera a decir no fuera algo obvio —Naruto y Hinata-chan están aún en la universidad, un bebe en estos momento sería maravilloso pero también algo cansado para ellos, deben ser precavidos —le explico haciendo que todos menos Hiashi pensaran que por una vez la pelirroja había actuado con cabeza.

—¡¿Y para que necesitarían condones?! —reclamo de nuevo Hiashi, a esas alturas ya no pensaba.

—Como que por qué. Es su "Luna de Miel" —volvió a explicarle.

Luna de Miel…

Luna de Miel…

Luna de Miel…

Esas palabras se repitieron por lo menos diez veces más en la mente de Hiashi ¡Era verdad! ¡¿Por qué no lo había pensado antes de regalarles ese viaje?! Seguía viendo a Hinata como una niña que si quiera pensó en la posibilidad de que…—¡Mi niña está a punto de ser desflorada! —exclamo y salió corriendo del lugar intentando dar alcance al pervertido que intentaba… Corrió más rápido.

—¡Espera! ¡¿Qué piensas hacer ttebane?! —pregunto Kushina corriendo a toda prisa detrás de Hiashi—¡No arruinaras la Luna de Miel de mi pequeño! !él tiene que disfrutar de los placeres… que…!—Poco a poco debido a lo mucho que se alejaban mientras corrían los gritos de Kushina y Hiashi fueron cortándose justo antes de que la pelirroja dijera algo demasiado inapropiado.

—Ya somos familia—Le dijo Minato a la peliazul con una gota tras su cabeza.

Hana suspiro—Ten cuidado… Naruto—susurro preocupada por la vida del chico.

-..-..-

—¡Achu! —estornudo Naruto.

—¿Naruto-kun, no estarás resfriado? —pregunto Hinata preocupada posando una mano sobre la frente del rubio. Este la tomo delicadamente y la sostuvo.

Ambos se encontraban en el asiento de atrás con el chofer manejando una limosina rumbo al aeropuerto.

—Estoy bien, no puedo enfermarme. Primero tengo que complacer a mi mujer—hablo divertido a la vez que tomaba la tira de condones con la otra mano y la alzaba.

Un fuerte sonrojo adorno las mejillas de la Hyuga y uno sutil el del chofer que solo carraspeo.

—¡Na-Naruto-kun! —regaño Hinata.

—Así es, eso es todo lo que podrás decir cuando estés debajo mío—le susurró al oído, para después besarla, quizá no alcanzaran a llegar al hotel.


¡Ooooohhhhhhhh! De verdad, de verdad espero que les gustara, me tarde una hora y cuarenta y cinco minutos en terminarlo de escribir (Solo escribirlo no editarlo) ¡Sí que fui rápida! ¡Me encanto! Bueno, al menos a mí.

El Tree-Shot ya se acabó así que ya podré continuar con más cosas.

Por si les interesa también terminare otro Tree-Shot que igualmente es Naruhina. Se llama: Secreto y posiblemente en el transcurso de esta semana lo suba (por cierto, planeo meterle lemmon ;))

Bueno ¡Nos vemos!

¡Gracias por leer y acompañarme en este fic :D!

¡Estoy de Vacaciones!=!Tengo tiempo de escribir!

¿Reviews?