No tengo como agradecerles los favs y follows y todos su rr's, & bueno todo lo awesome que son conmigo. Love ya ALL. & ok ya, :) nos vemos al final, las dejo con Kid.
» "Nobody's Little Girl" pertenece únicamente y exclusivamente a HelloElla.
Capitulo 3. Talla Extra Chica
Los asientos en el auto de Edward son resbalosos y huelen bien.
Le menciono que no quiero ensuciar su auto, pero parece no importarle y me asegura que el cuero se puede limpiar.
Solo he estado en un auto unas cuantas veces, pero nunca he estado en el asiento delantero o en uno tan lindo como el suyo. Miro a mi alrededor, todos los botones y luces son abrumadores así que me siento lo mas cerca que puedo de la puerta. Dejo una mano encima del seguro del cinturón en caso de que necesite correr, no este atrapada.
Pero Edward puede sentir mi estado de ánimo al momento que enciende el auto.
—Kid, no soy peligroso o estoy loco. Mírame, — dice él y yo hago lo que me dice. Su cara es invitadora y parece inofensivo, a pesar de los pequeños moretones. En cierto modo estoy feliz de que solo eso le causo esa banda y estoy agradecida de que no lo mataran. —No voy a lastimarte. Ahora, sé que viniendo de tu mundo, un hombre diciendo eso no significa mucho, pero te juro que lo único que quiero es ayudarte.
No contesto.
Suspira. Él sabe que no le creo.
—Como símbolo de mi honestidad, toma esto, — me dice y me da una cosa pequeña y rara. —Presionas este botón de aquí, justo así y…
Brinco cuando la filosa navaja aparece.
—Es un cuchillo de bolsillo. Puedes quedártelo para defenderte. — empuja la navaja de nuevo a su escondite y cierra mi mano alrededor del mango de plástico.
—¿Me v-v-as a dejar qu-q-ue-quedármelo?
—Si.
—¿Por qué? — es un hombre raro. ¿Le esta dando a una completa extraña un arma? ¿Confía en mí para tenerla? Ni siquiera me conoce.
—Por que quiero mostrarte que puedes confiar en mi y ahora tienes algo con que defenderte y sentirte a salvo, — dice y regresa su atención al volante.
Se comienza a mover y yo me sostengo del asiento como si mi vida dependiera de eso.
Él no dice nada más el resto del camino. Nos sentamos en silencio y por alguna razón quiero que continúe hablándome. Descubro que me gusta el sonido de su voz.
Mientras conduce, lo estudio como intentando encontrar algo que temer. ¿Un hombre rico intentando ayudarme? ¿Por qué? Tiene que haber algo malo con todo esto.
Además de los moretones, tiene una pequeña cicatriz en un lado de su frente y una debajo de su mentón. Su cabello rojizo es un desastre, sus labios son de un lindo color rosa y están levantaditos; y su mandíbula esta bien definida. Por alguna razón mi corazón se acelera y no puedo quitarle la vista de encima.
Escaneo el resto de él; el cabello en sus brazos, sus largos dedos alrededor del volante, y la manera en que las mangas largas de su camisa azul envuelven sus brazos, todo eso me tiene entretenida hasta que voltea a verme.
—Estamos aquí.
No sé que a que significa "aquí", pero asiento. Camina alrededor del auto y abre la puerta de mi lado. Asumo que quiere que me salga. Trato de salirme pero de repente caigo de vuelta en el asiento.
—Tal vez necesites desabrocharte primero, — me dice con una mueca.
Asiento de nuevo y presiono el botón que suelta el cinturón.
Una vez que me las arreglo para salir del auto, mis ojos se fijan en el vecindario.
Esta limpio. Muy limpio. Por puro hábito mi mente empieza a planear.
Podría dormir debajo de aquel árbol. Ese basurero probablemente tiene buenas sobras ya que esta al lado de una pastelería.
—¿Nada mal, eh? — pregunta Edward, sacándome de mis pensamientos.
—H-h-he visto me-m-me-mejores.
Él se ríe y pone una mano debajo de mi codo haciéndome saltar de nuevo.
—Lo siento, necesito recordar la regla de no tocar. Vamos. — comienza a caminar y yo lo sigo.
Camino muy cuidadosamente y trato de no caminar muy cerca de él. No quiero interponerme en su camino. Una vez entrando al edificio, la fría brisa del aire acondicionado golpea mi rostro y el olor a limpieza asalta mi nariz de nuevo. No estoy acostumbrada a ello, pero huele delicioso. Es mejor que cualquier basurero en el que he dormido.
Me detengo y miro a mí alrededor. Las paredes y decoración lucen como las fotos de las revistas en las que duermo donde todo es muy bonito y brillante. Sé que mi boca esta colgando pero no me importa. Es como un sueño. Casi quiero peñizcarme.
—Vamos Kid. La gente te esta viendo y aunque la verdad no me interesa lo que piensen, no quiero que cuestionen tu presencia aquí y nos den problemas¸ — dice.
Es ahí cuando me doy cuenta de las pocas personas que me están viendo como si fuera una rara. Mi instinto entra en acción y miro hacia mis pies, sintiendo calor sobre mis mejillas.
Me doy cuenta que mis sucios zapatos lucen fuera de lugar encima del brillante y limpio piso, pero en ningún momento quito mis ojos de ellos mientras sigo a Edward.
Nos metemos en un elevador y presiona el numero 7. Cuando el pequeño cuarto comienza a moverse, rápidamente me agarro de las paredes y tomo grandes respiraciones.
—¿Nunca has estado en un elevador?
Solo sacudo mi cabeza y él sonríe. —No va a pasar nada. Estarás bien.
—¿Bien? Se esta m- mov-mo-moviendo y se si-s-siente ra-ra-ro.
Se ríe.
Cuando finalmente se detiene, el elevador se abre y él comienza a caminar. Esta vez lo sigo de cerca mientras pasamos un montón de puertas con números en ellas. Estoy en un lugar extraño y puedo sentirme confiando en Edward más y más. No se si esto es bueno o malo, pero justo ahora no me molesto en cuestionarlo y me pego a su lado.
Si el gran monstruo sale de alguna de estas puertas elegantes, él me salvara, ¿cierto?
Finalmente nos detenemos en el dormitorio 707. Él saca una llave y lo abre. Se voltea y me ve como esperando a que me mueva.
—Vamos.
— ¿Ahí dentro? — pregunto, señalando la habitación.
—Si. Esta es mi casa. Aquí es donde te quedaras conmigo.
Asiento y tomo pequeños pasos dentro del departamento. La blanca alfombra es suave debajo de mis pies y de nuevo me siento muy sucia. Estoy asquerosa. Mis tenis están negros cuando solían ser blancos y mi ropa se esta cayendo. Me sostengo de las tiras de mi mochila como si estas pudieran salvarme de lo desconocido y la humillación.
Hay un largo sillón de cuero negro en la habitación en la que estamos actualmente parados y una gran televisión enfrente de este. El cuarto esta limpio y todas las otras cosas electrónicas se ven muy caras. Edward cierra la puerta y se para junto a mí.
—¿Qu-que quieres de m-m-mi?
Suspira. —Ya te lo dije. No quiero nada de ti.
—Pe-p-pero esto n-n-no tiene se-se-sent-sentido. ¿Por qué me d-e-d-dde-dejas quedarme aquí? Es demasiado.
—No es suficiente. Tú salvaste mi vida, Kid. Darte un lugar donde quedarte que no este infestado con ratas y darte algo de comer tres veces al día, todos los días es lo menos que puedo hacer.
Él esta equivocado. No parece entender. Él esta cambiando mi vida entera. Él es el que me esta salvando. Un lugar donde estar cálida y seca; y comida ¿con ningún truco? No parece entender que para alguien como yo, esta es la mejor pinche cosa que puede pasarle.
—¿Qu-q-qué tal y estas m-m-mi-mintiendo?
—¿Y que tal y no?
—¿Y si lo estas?
—Entonces puedes apuñalarme.
—Jamás h-haría eso.
Se ríe y mete las manos a sus bolsillos. —Es bueno saberlo. Ahora preparemos una ducha.
El baño de Edward es enorme. Es más grande que la cocina de Jessica. Actualmente estoy parada en medio de este, esperando a que me traiga algo de su ropa. Me hizo poner mi mochila en el cuarto de lavado, después de que me negué a tirarla. Le amenace con sacarle los ojos con el cuchillo de bolsillo si lo hacia. Se río por supuesto y juro que solo lo lavaría; lavaría a Dolly y me lo regresaría.
Después de unos cuantos minutos, Edward regresa y golpea la puerta. Le digo que no estoy desnuda y él entra con ropa, toallas, una bolsa de plástico y una botella de loción.
—Estos son la playera y el short más pequeños que pude encontrar, — dice y pone todo en el lavabo. —para ropa interior, bras y mas ropa, iremos de compras. Aquí hay un poco de loción, tu piel luce un poco seca y esto le ayudara. No huele a frutas como la mayoría de las lociones de chicas, pero…
—No lo s-s-s-sa-sabría.
—Oh… um si. Aquí hay una bolsa de plástico para que pongas tu ropa para que pueda lavarlas como prometí. ¿Necesitas ayuda para poner el agua tibia?
—No.
—Está bien, estaré en la cocina. Encuéntrame allí cuando termines y te daré el almuerzo, — dice él mientras se aleja.
—¿Eh-Edward?
—¿Si? — se voltea a verme de nuevo.
Tomo una respiración profunda y le sonrío. El sentir en mis mejillas mientras las estiro es extraño. No están muy acostumbradas a mí siendo risueña sobre nada.
—G-g-gra-gracias., — le digo a él.
Él solo asiente, sonríe y se va. Sé que piensa que no esta haciendo mucho, pero yo se mas.
El agua se siente increíble en mi cuerpo y cabeza. Me estremezco por como mis músculos se relajan con la calidez. El agua amontonándose en mis pies es oscura y sucia. Me encojo al pensar en lo asquerosa que realmente soy. Tomo el shampoo y sonrió al pensar que no tengo que usar jabón nunca mas.
Tal vez use demasiado shampoo ya que me toma una eternidad enjuagarlo todo.
Tallo todo mi cuerpo tan fuerte que mi piel se pone roja, pero no he estado limpia en años y no puedo dejar pasar esta oportunidad.
Cuando termino, me seco y me pongo la camiseta de Edward. Fue la cosa mas pequeña que pudo encontrar, y aun así se ve enorme en mi. Tiene letras y el número 7 en ella. No estoy segura de que dice, pero tiene la figura de un balón en el. Los shorts se me caen de la cintura, tengo que atar un nudo en la cintura para que no se caigan.
Noto que hay un cepillo cerca del espejo empañado. Espero que no le importe que lo use. Camino hacia el y cuando lo alcanzo, noto mi reflejo en el espejo. Con mi mano, remuevo lo empañado y me miro con más detalle.
Luzco aun más delgada con la piel limpia. No se como es que soy tan pálida si paso tanto tiempo afuera. Luzco más grande ahora. Tengo 17 años… creo. La última vez que me vi limpia, tenia 12. Desde entonces, he tendido manchas en mi rostro y lucido como un desastre.
Mis labios están partidos y mi piel esta seca. Después de encogerme del dolor por pasarme in cepillo por mi enredado cabello, me pongo un poco de loción sobre mi cara, brazos y piernas.
Arde. Sé que se supone que no debe arder y es probablemente por que mi piel esta demasiado seca y raspada. Cubro mi boca para no llorar muy fuerte.
Me salgo del baño y me siento desorientada. Olvide donde esta la cocina, pero de repente la esencia de tomates, pan y otros increíble aromas llenan mi nariz y como un perrito callejero lo sigo.
Finalmente encuentro a Edward parado enfrente de una estufa. Me paro en la entrada no sabiendo si me puedo tomar la libertad de sentarme. Él se voltea y cuando esta a punto de volver a la cocina mira hacia mi una vez mas, sus ojos escaneando mi cuerpo. De repente me siento mal y miro hacia mis pies.
—Lo siento, — dice. Puedo escuchar la honestidad en su voz. Limpia su garganta y continúa. —No era mi intención ponerte incomoda. Tú solo… luces muy diferente toda limpia. Ven y siéntate. El spaggethi esta casi listo.
Tomo un asiento y pongo mis manos en mi regazo viéndolo mientras me prepara un plato. Estoy salivando. No he comido spaggethis en años. Espero que me deje comer mucho. Después, lavare los platos si quiere.
—Espero te guste la pasta. No se cocinar mucho, pero esto es lo único que se como hacer, — dice, poniendo el plato en frente de mi.
—Estoy segura que e-e-e-es-es-ta muy buena. M-m-me-me-jor que ba-basura. — digo. Su cara se vacía de emoción y no se si lo que he dicho lo ofende, pero después se ve casi culpable.
—¿Te gusta la coca?
Sonrió y asiento entusiasmada. —La a-a-am-mo.
Entierro mi tenedor, sin molestarme por soplarle y me lo meto los spaggethis calientes a mi boca. El calor automáticamente quema mi lengua y toso algunos de los spaggethis fuera.
—Oye tranquila. No me lo voy a llevar. Con calma, — dice.
Yo solo asiento y soplo mi siguiente porción.
Los próximos cinco minutos, ni siquiera presto atención al hecho de que él esta sentado enfrente de mí viéndome. Después de la primera sensación de quemarme la lengua, el spaggethi sabe mejor y mejor. Me meto los fideos en mi boca y los succiono con mi Coca. Probablemente es la mejor comida que he probado.
Tan pronto termino, comienzo a limpiar la salsa del plato con mis dedos y a chuparlos. Lo escucho reírse y finalmente recuerdo que esta frente a mi.
—¿Te gustaría un poco mas Kid? — me pregunta y tímidamente le dije que si.
Toma mi plato vacío y camina hacia la olla. —Sabes nunca había tenido a alguien a quien le gustara tanto mi comida. No se si agradecerte o decirte que hay mejores cocineros fuera.
—No me importa. He comido basura la mayoría de las noches. Tu comida es la mejor.
Puso el plato lleno de spaggethis enfrente de mi y regreso a su comida. No espere y me puse a comer.
—Así que Kid, ahora que ya tienes un poco de comida en el estomago, tienes que responderme una cuantas preguntas.
Alce mi rostro a su cara. Pone sus manos bajo su mandíbula y espera a que le conteste. Asiento dejándole saber que puede.
—¿Hace cuanto tiempo que vives en la calle?
Trago mi comida. —Cerca de 5 años.
Trata de esconder la mueca en su rostro, pero falla. —¿Por qué? ¿Dónde están tus padres?
—No l-l-lo se.
—¿Los hiciste enojar? ¿Eran malos contigo? ¿Huiste de ellos?
—Hui d-de m-mis padres a-ado-adoptivos.
—¿Adoptivos?
—Si, no s-s-se donde están mis v-ve-verdaderos padres. Ni s-s-siquiera se quienes son.
Asiente y mira hacia la mesa. — ¿Cuántos años tienes?
—17.
—Jesús. — murmura.
—¿Cuá-cuantos años tienes tú?
Toma una respiración profunda. —Tengo 22.
Solo lo miro y continúo comiendo. No entiendo porque este último pedazo de información lo hace ver nervioso. Pasa sus manos por su cabello y sobre su cara.
—¿Así que no conoces a ninguno de tus familiares?
—No.
—No has tratado de buscarlos.
—Si.
—¿Y?
—No s-s-se c-c-como. No tengo m-m-mucha información.
Sacude su cabeza. No hace mas preguntas y me deja comerme una tercera porción.
Estoy repleta y espero que me deje tomar una siesta en su sillón, pero entonces lo veo ponerse su sweater.
—¿A d-d-donde va-a-s? — pregunto. Estoy preocupada. Me va a dejar sola. He estado sola toda mi vida y ahora temo el solo pensarlo.
—Vamos a ir al centro comercial, Kid. ¿Alguna vez has ido al centro comercial?
Sacudo mi cabeza.
—Vamos a comprar algo de ropa y zapatos.
—¿P-p-para qu-q-que? Ya m-me diste es-estos— digo señalando la camiseta y shorts.
—Unos que te queden. Vamos.
Edward me deja usar sus sandalias. Son enormes. Se salen de mis pies mientras voy detrás de él. No quiero perderlo, así que a veces me encuentro corriendo descalza con las sandalias en la mano.
El centro comercial es grande y esta lleno de gente. Me quedo atrás de Edward y me sostengo de su camisa para no perderlo entre la multitud. Él es más alto que yo, así que termino colgada del dobladillo de su camisa, pues es a lo único que llego, espero que no le moleste. Nos detenemos en una tienda llena de todo tipo de ropas. Edward comienza a agarrar lo que sea que ve. Voltea hacia mi unas cuantas veces y continua garrando camisetas, short y pantalones.
—Ven, tienes que probarte estos, — dice.
Una vez más me encuentro corriendo tras él. Sus piernas más largas lo ponen mucho mas adelante. Nunca me espera y es difícil para mi seguirle el paso.
Llegamos a un cuarto lleno de mujeres. Me da toda la ropa que escogió y me dice que siga la línea.
—¿Q-q-que se su-s-supone que debo hacer?
—Pruébate la ropa y asegúrate de que te quede bien, y que te guste.
—¿A-a-alli? — pregunto, horrorizada ante la idea de estar en un cuarto lleno de gente.
—Si, Kid.
—¿Así que s-s-solo me la po-p-pongo? ¿Sin comprarla?
—Te vas a asegurar que te queda antes de gastar dinero en ella.
—¿Ve-v-vendras co-c-co-conmigo?
—Es solo para mujeres. — dice y me voltea de cara al vestidor. —-Estaré aquí afuera en caso de que me necesites, ¿esta bien?
Solo asiento y camino hacia adelante. Lo volteo a ver una vez mas antes de entrar, solo para asegurarme que sigue en el mismo lugar esperando por mi y para mi alegría, ahí sigue.
No estoy completamente segura de que la ropa me queda bien, pero no se caen así que tomo eso como una buena señal. ¿En lo que a gustarme se refiere? Cualquier cosa es mejor que los harapos que he usado. Todas las camisetas están limpias y huelen bien, me siento sonriendo mientras regreso hacia Edward.
—¿Te quedan? — pregunta.
—Si.
—¡Jesús! Eres talla extra chica, — murmura. No se por qué eso lo asusta. —Como sea, compremos unos zapatos y algo de ropa interior.
Edward me deja escoger un par de tenis y nunca he estado más emocionada en mi vida. Puedo sentir la emoción en mi estomago y creo que me siento mal de tantos spaggethis. Escojo un par de zapatos azules y Edward asiente con aprobación. —Son geniales, — dice. Caminamos a otras tiendas con bolsas en nuestras manos y mis nuevos tenis en mis pies. Se sientes bien y abrigadores. Apuesto a que mis pies ya no se enfriaran.
De nuevo, me cuelgo de su camiseta.
Llegamos a una tienda llena de ropa interior y fotos de chicas bonitas y medio desnudas, mostrando sus bras y pantaletas.
Lucen como Jessica… estando desnudas y eso.
Edward llama a una joven, quien supongo trabaja aquí, y le explica que necesito sostenes y pantaletas.
—Consíguele lo que sea que le quede. Todo lo que tu quieras pero asegúrate que le sea cómodo y decente. Nada de esta mierda sexy, — dice el y la chica asiente. Él camina hacia un sillón y se deja caer, —Ve con la amable señorita, Kid. Yo estaré justo aquí.
Suzy, ese es el nombre de la chica, toma una cosa que parece un largo listón y lo enrolla alrededor de mi busto y en mi espalda.
—¿Estas usando sostén ahora?
Sacudo mi cabeza.
—Sabes, siempre veo chicos ricos como él entrar aquí con chicas hermosas, pero estúpidas, — me dice Suzy. —Ellos les compran lo que quieren solo para conseguir un buen acoston. Tú eres muy delgada, y no te ofendas, pero tienes busto pequeño. No sé que quiere ese pervertido contigo, pero deberías huir antes de que sea tarde.
Mi busto se siente raro. Nunca ha estado así de contenido y seguro en mi vida. Sigo jalando las copas y las tiras, esperando que me haga sentir mejor, pero no tiene caso.
Es muy incomodo. No estoy sonriendo como esas chicas medio desnudas en los posters.
De regreso al departamento de Edward, sigo pensando en lo que esa chica Suzy dijo. ¿Podría Edward solo querer ayudarme? ¿Qué tal si quiere algo mas?
Ni siquiera soy bonita.
—¿Qué pasa Kid? — pregunta Edward interrumpiendo nuestro silencioso viaje. —¿No te gusto el centro comercial? Es un lugar odioso, pero pensé que te gustaría.
—Ha-ha-había mucha g-g-gente.
—Y es por eso que es odioso, pero te conseguimos ropa.
—Gracias, —susurro.
Él solo sacude su cabeza y continúa mirando derecho. Su rostro esta vacío de cualquier emoción.
—Mu-m-mu-muchas gracias, — digo hacia la ventana moviendo mi boca sin crear sonido.
Edward nos prepara sándwiches para cenar. Dice que no sabe como preparar nada mas, pero yo solo encojo mis hombros, no importándome realmente, y comiéndome 2 sándwiches.
El me hace ponerme calcetas y un sweater ya que hace frio afuera, aunque estamos adentro del departamento, no se cual es el problema. He dormido afuera por más de 5 años.
Me deja sentarme junto a él en su gran sillón mientras ve las noticias. Al principio me quedo viendo sorprendida como los colores y el brillo de su nueva TV hace que la sala entera resplandezca.
Él no dice nada. Solo se queda viendo la televisión con una mueca resentida en su rostro. Como que quiero hacer que me hable y me haga más preguntas. Quiero escuchar su voz, quiero hablar. Nunca he tenido a nadie que se quede conmigo lo suficiente desde que hui de mi hogar adoptivo.
Pero Edward no dice una sola palabra y como que quiero preguntarle por qué esta tan callado y por qué luce tan triste, pero me contengo. Quiero agradarle para poder quedarme con él, así que trato de no hacerlo enojar.
Se queda dormido en el sillón con el control remoto en su mano y la luz de la pantalla en su rostro. De nuevo, siento el sillón demasiado cómodo, así que solo me siento allí y me quedo viendo a las personas en la televisión. Él la dejo sin sonido, así que no puedo escuchar nada.
Después de unos cuantos minutos, me aburro y recuerdo a Dolly. Me bajo del sillón y camino por el departamento de Edward para encontrar el cuarto de lavado donde esta ella.
Mientras camino, me doy cuenta que Edward difícilmente tiene decoraciones en sus paredes no como Jessica que tiene fotos y poster por toda su casa.
Muchas de sus habitaciones están simplemente vacías: sin camas, sin sillas, sin nada.
Encuentro el cuarto de lavado y me encuentro con Dolly boca abajo encima de mi ahora limpia, pero horrible ropa.
—H-h-hey Do-Dolly, — susurro y la abrazo a mi pecho. — Te he extrañado. ¿T-te gu-g-gusta tu nuevo hogar? — acaricio sus mejillas y huelo su rubio cabello lavado. Esta limpio y maravilloso. —Creo que Ed-Edward esta solo. Creo que es por eso que n-n-nos deja q-quedarnos. Yo también est-es-estoy sola. Ya no t-t-tene-nemos que estar solas, Do-Dolly. Vamos a e-e-estar bien. Finalmente t-t-tenemos una f-a-fa-familia.
Me acuesto en el piso, cerca de la secadora. La alfombra esta esponjosa y se siente cómoda. Abrazo fuertemente a Dolly y caigo dormida.
Sueño con Edward.
Él es bueno conmigo. En mi sueño me compra cosas y me da comida, pero entonces se ve triste.
Tan triste.
Abro mis ojos y me tallo la espalda. Me siento y noto que ahora estoy en una cama, en un cuarto oscuro. Todavía esta oscuro afuera.
—¿Eh-Edward? — llamo, pero nadie responde.
Grito su nombre unas cuantas veces y camino hacia la sala donde lo vi por ultima vez. La TV esta apagada y su chamarra no esta.
Edward se fue.
Oh, ¿que dice se fue Edward o no? Ay Edward xD, y oww me da cosita Kid, siempre quiero abrazarla, mas cuando habla de estar en la calle, y ustedes, ¿Qué piensan? Hehehe, ya saben que amo escuchar todos, todos sus comentarios (:
Y bueno sé que me quieren matar, y no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero bueno con lo de la boda -si, asdfghjkl me caso :)- *sonríe como mensa* y bueno mi residencia y proyecto, no había podido actualizar. Sepan que he leído todos sus comentarios y tweets y todo, y bueno intentare actualizar mas seguido ¿si? *hace ojitos*
Si no, ya saben amenazas y demás en mi Twitter, ahí siempre ando, es /at/OneSweetStuff. :D Well, hasta el siguiente update.
[oh btw a aquellos que me dejan rr's en #YLET. ¡Gracias! No puedo creer que aun terminado siga recibiendo visitas y … (': bueno gracias de nuevo. Ok ya.]
Au revoir.
