Snow Memories
¡Saludos! Este es mi primer fic, no tengo experiencia en el tema, así que para cualquier sugerencia y/o crítica (constructiva) por favor, dejen un comentario.
Estaré muy agradecida. ^^
¡ADVERTENCIA!: Este fanfic es de temática yaoi, en torno a la pareja Russia x Prussia de Hetalia Axis Powers, un manga de Hidekazu Himaruya.
ACLARACIONES: /a/ se utiliza para narración en 3era persona, /a/ para narración en 1era persona (Prusia) y /a/ para los diálogos.
Disfruten. ^J^
Aurora boreal
Me desperté por un golpe seco contra mi cama. Sentía una presencia. Un olor invadía mi habitación. Me embriagaba. Me gustaba, pero a la vez me sentía culpable por ello, ¿por qué me sentía así?
Hasta que me di cuenta del por qué, era Iván quién estaba en mi habitación.
— ¿Cómo te atreves a irrumpir de esta forma en mis aposentos? ¿Acaso no sabes tocar la puerta?
El ruso ignoró sus quejas y siguió lanzando cosas sobre su cama. Ese fue el golpe seco que sintió. Ropa, ropa muy abrigada.
— Hoy voy a adentrarme en el bosque. Tu me acompañarás.
— ¡Pero si está nevando! ¡Podría morir congelado!
— Es posible, pero no tienes elección , te espero afuera- dijo sonrientemente.
Tal y cómo dijo, estaba esperando afuera. Realmente hacía frío y unas nubes pesadas se cernían sobre nosotros.
— Emmm, Rusia, ¿no podríamos postergar esto para otro día? Realmente esas nubes no tienen buen aspecto.
— No, mañana va a ser un día muy especial, y lo que necesitamos sólo se encuentra en este bosque. Así que prepárate para el viaje, ¿da?
Era inútil discutir con él. De una forma y otra iba a tener que acompañarlo, es capaz de golpearme hasta dejarme inconsciente y llevarme arrastrando hasta el bosque.
Pero, ¿qué tenía que buscar? Y además ¿de qué día especial habla? No importa, sólo estoy perdiendo el tiempo, es mejor apurarse para terminar cuánto antes esta estúpida encomienda.
Y así, Gilbert e Iván iniciaron su marcha.
— Y... ¿no piensas charlar? Todavía nos queda bastante por recorrer y ya estoy empezando a aburrirme, ¿tú no?
— La verdad que encuentro más divertido caerme dentro de ese lago congelado y morir de hipotermia antes que charlar con alguien como tú. Kesesese~.
— ¿En serio? Qué gustos más extraños tienes, bueno, si tanto deseas eso, déjame que te ayude.— Y en medio de risas prosiguió a levantar a Prusia como si fuera de papel y empezó a llevarlo hacia el lago.
— ¡Qué mierda te pasa! ¡Bájame! ¿Acaso no sabes lo que es el sarcasmo?
— Oh, ¿eso fue sarcasmo?
— ¡SÍ! — Inmediatamente lo dejó caer descuidadamente sobre la nieve.
— Au, eso dolió.
— No actúes como una niñita y sigue caminando.— dijo entre risas.
Repentinamente las nubes empezaron a crugir. Parecía que el cielo se estuviera por romper. Los copos de nieve se volvían cada vez más pesados. ¡Ese idiota de Rusia! Siempre subestimándome, ¡le había dicho que esas eran nubes de tormenta!
— A la mierda con todo, ¡yo me vuelvo a casa!
— ¡Gilbert, no! ¡Es una tormenta fuerte, no te separes de mí, no sabes lidiar con estas cosas!
— Auf wiedersehen dummkopf! Kesesese~.
Pero era demasiado arrogante como para escucharlo. Se alejó de él, corriendo, con la falsa ilusión de conocer el camino de regreso.
Y en ese momento todo se volvió blanco, no podía ver nada, y lo peor de todo, estaba solo. Hacía frío, mucho frío, no podía moverme. Y poco a poco empecé a perder el conocimiendo.
Pero de repente, una mano me tomó del brazo, como un ángel, salvándome de la oscuridad. Me envolvió un olor familiar, ese olor que me embriagaba. A-acaso... ¿era él? ¿Había vuelto por mí?
— ¿Iván? — dijo con sus últimas fuerzas.
Sí, era él.
Me arrastró hasta debajo de un gran pino. Notó que estaba prácticamente congelado, entonces se quitó su enorme saco y lo puso encima mío.
Durante toda la tormenta no dejó de abrazarme, acariciarme el cabello y susurrarme palabras tranquilizadoras.
— Todo va a estar bien mi conejito.
Me protegía cómo si fuese un muñeco de porcelana que en cualquier momento fuera a romper. Finalmente caí en los brazos de Morfeo.
La tormenta cesó. El cielo nocturno se despejó.
Rusia despertó delicadamente a prusiano.
— La tormenta paró. Volvamos a casa.
— Espera, no, no puedo moverme.
— No podemos perder el tiempo.
— Esperá un minuto.
Inmediatamente se acercó y me levantó de la nieve. Me apegué a él, como un niño a su madre. Quizás esto no era muy propio de mí, pero realmente me gustaba estar así. Iván emanaba calor, seguridad y un dulce aroma.
Pude sentir una sensación de vértigo al mirar el suelo desde sus brazos. Era más alto de lo que pensaba.
Y así, caminó cargando a Gilbert por la nieve en silencio, hasta que Prusia saltó repentinamente con una pregunta.
— ¿Qué veníamos a buscar?
— Unas bayas qué sólo crecen en este bosque.
— ¿Unas bayas? ¿Y para qué quieres esas bayas?
— Para hacer un pastel con una receta de mi familia. Te dije que mañana era un día especial.
— ¿Y qué tiene de especial mañana?
— Es tu cumpleaños.
Lo había olvidado completamente.
El Aurora Boreal danzaba en lo alto de cielo nocturno mientras me cargaba camino a casa, iluminándonos de colores.
Creo que este lugar no es tan malo después de todo.
1- Auf wiedersehen dummkopf: Hasta luego idiota.
