La prueba

- Gracias mamá - le dije cuando llegamos al instituto

- La próxima vez que pierdas el autobús, vendrás andando - aseguró ella, aunque yo sabía que no era cierto

- Si corro llegaría antes que el autobús - le dije para molestarla mientras abría la puerta y ella solo rió

- No olvides invitar a Edward a cenar hoy, tenemos que hablar con él sobre como transformarse sin peligro

- Deja que hable con él antes - le dije ya abajo de la camioneta

- No Bells, tienes que invitarlo - insistió

- No lo incomodes - rogué cuando vi que ya no había escapatoria - promételo

- ¡Claro que no! - aseguró - Aún conservo algo de tacto

- Vale - dije cerrando la puerta y caminando al instituto

- ¡Dile que el viernes hay puerco asado! - gritó tocando la bocina y todos voltearon

- Si mamá, tienes menos tacto que una roca - murmuré y seguí caminando

Apenas llegué al piso donde estaba nuestro salón me atacaron fotos pegadas en todos lados, era el bosque y bajo de un tronco se veía una sombra de ojos amarillos, abajo decía el monstruo de Forks.

- ¡Ven acá Bells! - me dijo Jake cuando me vio - por fin hay una prueba

- Si - traté de fingir emoción pero creo que no se me da bien actuar, sobre todo si hay una foto de un sangre de lobo circulando por todo el pueblo.

- Si que da miedo, Alice - dijo Jessica sosteniendo una de las fotos - ¿De dónde las has sacado?

- La he tomado yo misma esta mañana - aseguró Alice

- Vaya, y eso que todo este tiempo nosotras te considerábamos algo loca - dijo Tanya

- Parece un lobo - dijo Mike - ¿No tuviste miedo?

- No - dijo segura de si Alice - llevo años yendo al bosque en busca de pruebas

- ¿A esto le llamas pruebas? - dijo James recién entrando, también con una foto en la mano

- Si - respondió Al frunciendo el ceño - yo lo llamo prueba, ¿Tu cómo lo llamas?

- Photoshop - rió James y el reto de la clase lo acompañó

- Rían todo lo que quieran, pero tengo la tarjeta de memoria en el cuarto oscuro con los archivos RAW originales, y eso no se puede falsear

- Vale - la retó James - Vamos a verlo

Entonces todos los del salón se encaminaron, encabezados por Alice, hacia nuestro carto oscuro. Una vez allí, Al comenzó a buscar la memoria por todos lados: la computadora, la cámara, bajo los papeles.

- ¡Estaba aquí! - gritó Al cuando no la encontró

- Oh... tal vez se la ha llevado el monstruo - se burló James y todos rieron

- Alguien se la ha llevado - aseguró

- O vamos ¿Ahora dirás que es una conspiración? - se burló Mike

- ¡Han sido ustedes! - Al acusó al grupo de James - para hacerme quedar como una idiota

- No nos necesitas para eso - rió Laurent y salieron del cuarto oscuro junto a los demás

- ¡No! - gritó Al cuando vió que todos salían - es real, encontraré la tarjeta

- Al cálmate - le dijo Jake

- ¡NO! ¡Me habían creído Jake, nunca nadie me había creído!

- Nosotros te creemos y tu conoces la verdad - le dije, sintiendo pena - eso es lo único que importa

- ¡Pero nunca había estado tan cerca, Bells! ¡Y todo está en esa memoria!

Nos llevó un rato hacer que Al se calmara, siempre la habían tachado como la loca del pueblo por sus intentos de encontrar a "la bestia" y a mí me dolía mucho el no poder decirle que era real, que lo que ella había visto hace tantos años atrás era real, era un sangre de lobo, pero era el secreto de nuestra familia y no podía contárselo ni siquiera a mis mejores amigos.

En cuanto la campana tocó, nos encaminamos al salón de arte, donde dejé que Al y Jake se sentaran juntos y yo fui donde Edward.

- Fuiste tu - aseguré - tu te robaste la tarjeta

- Si - me miró - dame las gracias

- Has echo que Al quede como una idiota frente a todos

- Así es la vida - se encogió de hombros

- Si tu no anduvieras por ahí transformándote, Alice no tendría ninguna foto en primer lugar

- No he sido yo - dijo él con el ceño fruncido

- ¿Entonces quién? - lo reté

- ¿Siempre soy culpable hasta que se demuestre lo contrario? - me retó

- Nuestra manada no ha sido vista en Forks desde hace muchos años - susurré - Vienes tu, y de repente Al tiene una foto

- ¿Y no podrían ser tus padres?

- No se transforman en público - dije - tu cogiste esa tarjeta para cubrirte la espalda

- Lo hice por nosotros, para protegernos. Pero si prefieres proteger a la loca de tu amiga, adelante - dijo sacando la tarjeta de su bolsillo y poniéndola sobre la mesa

- No está loca - le aseguré antes de alejarme.

Cuando la campana sonó otra vez corrí para alcanzar a Al que había volado del salón

- ¿Estás bien? - le pregunté

- Soy el hazme reír del instituto - se lamentó Al - debo encontrar esa tarjeta, Y para colmo estoy castigada durante el almuerzo

- ¿Por qué? - pregunté, a Al nunca la castigaban, era una "estudiante modelo"

- Al parecer imprimir 300 volantes es derrochar los recursos de la escuela innecesariamente

- Bueno, creo que...

- También me he peleado - me interrumpió

- ¿Qué? - me sorprendí, Al no es para nada del tipo violento

- Bueno... Puede que le haya dado una patada a Mike cuando me estaba molestanso

- Ali.. - comencé pero me vi nuevamente interrumpida

- Tengo que encontrar esa tarjeta - dijo con convicción

- Lleva obsesionada desde primaria - dijo Tanya en voz alta cuando ella y su grupo pasaron a nuestro lado

- Es bastante triste - rió María

- No tanto como su estilo de vestir - finalizó Jessica para luego seguir su camino

- Venga Al - traté de arrastrarla al patio para tranquilizarla

- Creo que me iré a casa - susurró con los ojos brillantes

- ¡No! Ven a la mía - la animé - le sacaremos las galletas de chocolate a mi padre, podemos ver una peli..

- No Bells, creo que paso

- ¿Quien eres y qué le hiciste a mi mejor amiga? - fue mi intento, en vano, de bromear

- Lo siento Bells, necesito estar sola - dijo como despedida y corrió fuera.

Luego de hablar con Bella corrí al bosque, el único lugar dónde nadie me cree loca. Me senté en un tronco y saqué de mi bolso la foto que esta mañana había sacado del monstruo y no pude evitar que lágrimas de frustración salieran de mis ojos.

Me quedé allí sentada por un rato hasta que oí un ruido y levanté la cabeza: Edward Cullen estaba parado a unos metros, rápidamente me sequé las lágrimas.

- Hey Alice... ¿Alergia al polen? - me preguntó acercándose y yo me limité a mirarlo - Estás buscando a ese monstruo, supongo

- Edward déjalo, por favor - le supliqué, no iba a soportar que más personas se siguieran riendo de mi

- ¿Y por qué te interesa tanto? - me preguntó sentándose a mi lado

- Tenía siete años - comencé y una lágrima traicionera volvió a caer - había ido a una acampada con los Bond no muy lejos de aquí, todo el mundo se había acostado ya, pero yo no podía dormir, había demasiados ruidos fuera, probablemente tejones, pero ya conoces las malas pasada que te puede causar la imaginación. Tomé una lampara y comencé a jugara hacer sombras de monstruos, entonces una sombra más grande apareció fuera de la tienda y se acercó, estaba justo encima, pensé que era una de mis amigas así que abrí la tienda para ver y ahí estaba: una cosa monstruosa, peluda y con ojos amarillos. Di un grito tan fuerte que desperté a todo el campamento

- Y.. ¿Qué crees que era? - me preguntó agachando la cabeza un poco

- No lo sé - me encogí de hombros y continué - pero cuando volví al instituto ya todos lo sabían y empezaron a reírse de mi, hasta me mandaron a terapia con un psicólogo

- ¿Para qué?

- No paraba de hablar de lo que había visto, todo el mundo decía que lo hacía para llamar la atención

- No es lindo que te llamen mentiroso ¿Verdad? - se lamentó él

- Exacto - coincidí y él sonrió

- ¿Sabes? - preguntó sacando algo de su bolsa - el chocolate es bueno para... la alergia al polen

- ¿Seguro que no quieres? - pregunté al ver que me daba todo el paquete

- No - negó - es para ti

- Chocolate vegano - leí y lo miré ¿era vegetariano?

- Mis padres de acogida son vegetarianos - frunció el ceño y en señal de despedida finalizó antes de irse - ojalá te guste

Estaba mirando las fotos de la tarjeta de memoria de Al en mi computadora y solo era una en la que los ojos amarillos del lobo aparecían, estaba a punto de borrarlas cuando sentí que alguien se acercaba, mamá golpeó la puerta y yo cerré la computadora en cuanto entró, no quería que se enterara y armara un alboroto.

- Vamos a salir a comprar - dijo sonriente sentándose a mi lado en la cama - ¿Va a venir Edward mañana a cenar?

- No lo sé - me encogí de hombros triste, con todo lo de Al, había olvidado preguntarle

- ¿Qué te pasa? - preguntó mamá poniendo una mano en mi pierna y dándome un suave apretón - Desde que llegaste a casa has estado con la cola entre las piernas

- Nada - suspiré - es solo que estoy harta de mentir todo el tiempo, ni siquiera puedo decirles a mis amigos quien soy en realidad

- Bueno, a uno de tus amigos no tienes que mentirle - suspiré, Edward no era mi amigo - Has un esfuerzo Bells, podría aprender mucho de ti

- No quiere escucharnos - lo acusé cruzándome de brazos

- Vamos, ten un poco de paciencia, el pobre chico nunca ha tenido una familia humana y mucho menos una manada. Tenemos que cuidar los unos de los otros

- Vale mamá - cedí

- Bueno cariño ¿Quieres algo en especial de la tienda? - preguntó levantándose

- No mamá, gracias - sonreí

Apenas se fue volví a abrir la computadora, sus palabras había calado hondo en mi, debíamos protegernos a como de lugar y si eso significaba tener que borrar la preciada foto de Alice, ojalá me lo perdona algún día