Capitulo 3º

El anochecer bañó Alagaësia; las estrellas destellaban con gracia como pequeñas luciérnagas bailando a la luz de la luna. Eragon prendió fuego, con la magia digna de los jinetes de dragón. Murtagh e Hydra se sentaron alrededor de la cálida fogata. Las flamas eran brillantes y anaranjadas; las salamancas bailaban sin cesar, pues las llamas les producían cosquillas. La imponente y hermosa dragona, aterrizo con elegancia, como un águila surcando por los majestuosos cielos. Traía excelentes noticias, Arya estaba a salvo con los vardenos. Eragon sentía como el alma le regresaba al cuerpo, bebió un sorbo de agua fresca y se sentó junto a la dragona.

Los grillos tocaban sus habituales melodías, la luz de la luna era tenue y los arboles mecían sus ramas como si fuesen un bebe acurrucado en los brazos de su madre. Una ráfaga de viento provocó que Hydra sufriera un escalofrió, ella se levantó y se recostó junto a su hermano. Eragon la abrazo fraternalmente; Murtagh los observo con un sentimiento de melancolía, el joven guerrero se sentía muy solo.

Su pasado lo atormentaba, pues una y otra vez veía entre sus sueños los golpes que le propinaba su padre cuando era niño. Aquellos aterradores gritos y el dolor de su madre. Nunca se sintió amado, se sentía como la única piedra en un esplendoroso jardín, deseando ser admirada como las flores. Anhelaba ser Eragon y abrazar a esa doncella, ser la esperanza de un pueblo y ser feliz por una vez en su vida.

-Necesito dormir un poco- exclamó Eragon separándose de su hermana - Descansen ¡Estoy exhausto!-

-Descansa; mañana será un largo día- murmuro Hydra abrazándolo por la espalda juguetonamente.

Murtagh bajo la mirada; apretó los puños con fuerza y se mordió el labio inferior con nerviosismo. Hydra se sentó a su lado, mirando la destellante fogata. El chico por su parte no perdía de vista el suelo. La atmosfera se torno incomoda, acompañada de un prolongado silencio; los ronquidos de Eragon se hicieron notar, acompañado del susurro del agua. El chico se levanto alejándose del fuego, de Eragon y de la perturbada Hydra. Se recostó sobre el fresco pasto cubriéndose con su capa negra como el cielo al anochecer. Hydra apagó la fogata y se recostó junto al muchacho. Ella sospechaba que algo no estaba bien; sabía que su instinto no la engañaba, podía ver la vibración del chico, que era tensa y de abatimiento.

-Murtagh- susurro la chica rompiendo el abrumador silencio; el la miro con un destello de tristeza en sus grisáceos ojos - ¿Qué ocurre? - indago con bochorno

El negó con la cabeza, sentándose con brusquedad. La jovencita se levanto y se arrodillo frente a el. Murtagh evito por todos los medios no mirarla; aunque era imposible hacerlo, la sentía tan cerca. Un impulso tentador de abrazarla y susurrarle amorosamente el oído "Te amo" y declararle eterno amor. Pero era imposible; había prometido no aceptar sus sentimientos hasta que llegase el momento apropiado.

-¿Murtagh?- insistió Hydra, sin despegar su vista del guerrero - ¿Por qué estas con nosotros?-

El joven siguió con el silencio. Las luciérnagas volaban sobre ellos. Shapira dormía tranquilamente. La noche en Alagaësia era hermosa a pesar de su frialdad. Después de varios incómodos y tensos minutos; Murtagh levanto la mirada, posando sus ojos en los de ella.

Exaltado exclamó:

-El rey asesino a mi familia cuando yo era un niño; apoyar a Eragon en su lucha, seria mi venganza- se sinceró y se levantó precipitadamente. Hydra acomodo un mechón de su cabello, detrás de su oreja con pesadumbre.

-Lo lamento, Murtagh- confeso con nostalgia.

El sonrió fríamente mirando el oscuro horizonte, colocándose su capa de viaje. Medito por unos momentos; suspiro, trago saliva y le tendió la mano. Hydra suspicazmente entrelazo la suya con la del muchacho. Dirigiéndole una sonrisa caminaron por el mágico sendero. Sentían la escalofriante brisa apreciando sus rostros. Los búhos le cantaban a la noche y las luciérnagas invadían el lugar con su resplandor. Llegaron hasta las orillas del rió que se deslizaba por las rocas con elegancia. Ambos charlaban animadamente.

-Mi madre murió después de que yo nací, Eragon y yo nos criamos con mi tío Garrow y Roran mi primo- expreso la chica sentándose sobre una roca- ¡Éramos inmensamente felices!-

-Mi madre quizá murió. Yo me quede a la deriva, como un animal silvestre, rondando por los bosques aprendiendo a sobrevivir por mi cuenta; conocer de la vida a través del dolor y el sufrimiento. Sin conocer el amor de una madre, o de cualquier otra criatura-

-¡Murtagh!- chillo la chica compasiva, abalanzándose a sus brazos. Murtagh conmovido la abrazo con fuerza, sujetándola por la cintura y sintiendo su cálida respiración cerca de su rostro. Acaricio su rizado cabello y percibió su aroma perfumado.

-¡OH! La vida te ha dado lecciones muy duras a lo largo de los años ¡Tropiezos, sufrimientos y demás! ¡Pero todo tiene su recompensa! La alegría y el amor llegaran a tu vida cuando menos lo esperes- exclamó emocionada tomándolo dulcemente de la mano y besando su fría mejilla

Murtagh estaba emocionado. Su corazón palpitaba a mil por hora; la mujer que amaba, sentía interés en el. Lo sabía profundamente. Quien lo diría, Murtagh el guerrero de corazón mas duro y frio que la mas insípida de las rocas podía amar por primera vez en su vida.

╚══════. .═╝ ╚══════. .═╝ ╚══════. .═╝ ╚══════. .═╝ ╚══════. .═╝

aww! discúlpenme! es muy corto! No me odien! xD! Mil disculpas por haber actualizado hasta ahorita! Problemillas personales y una crisis de inspiracion!