Pairing: Algo de Kyoya/Tamaki.
Advertencias: Leve shounen-ai.
Tabla: Leyes de Murphy.
Tema: #17.
Título: Representaciones.
Resumen: Una teoría puesta en marcha, eso debía ser.


Use vestimenta apropiada y el papel se representa solo.

Una teoría extraña; eso era lo que el rubio tenía. ¿A quién más, en su sano juicio, se le ocurriría cambiar diariamente el tema de su ya de por sí extravagante club? Una teoría puesta en marcha, eso debía ser. Dentro de esa cabeza hueca y algo desquiciada se formaban fórmulas extrañas, pensamientos superfluos y fantasías todavía más locas. Eso era lo que, junto con él, había fundado. Un bizarro club.

Se acomodó los lentes, miró de reojo al susodicho siendo atacado por la frialdad de su hija. Empezó a escribir una vez más, con notas rápidas y con una buena caligrafía (siempre le pedía sus notas, ese idiota), y se enfrascó en uno de sus interminables momentos anteojos-papel. Más tarde se convertiría en anteojos-computador, como todos habían descubierto ya y no podían romper el orden de los factores. Le agradaba el respeto.

Quizá, dentro de sí, ya se había infectado de las reflexiones espontáneas de su amigo auto-impuesto (¿Por qué te uniste al club, siendo tan bizarro?); tal vez le agradaba la idea de ver a Tamaki vestido de vampiro. Cualquiera de las dos era insana. Pensando en cómo el supuesto Rey le cumplía sus caprichos (y bajos deseos, dicho sea de paso), no se tomó la molestia de recriminarse a sí mismo y simplemente llamó al rubio "Idiota".

Una vez entre la indiferencia característica en él y el timbre de voz característico del rubio, le permitió entrever un poco de la teoría. Al vestirnos así, dejamos un poco de nosotros mismos y nos transformamos en alguien distinto. Alguien quién queremos ser y la realidad no nos lo permite. Kyoya nunca lo olvidó.

Disimuladamente colocó sobre el sillón, donde Tamaki se sentaría más tarde deprimido por ser ignorado, un libro en francés con muchas fotos de la moda en el país. Se levantó, y se marchó para abrir el club una vez más. Aunque la ridícula corbata le apretara un poco y Mori-senpai se viera gracioso con holanes en las mangas y un sombrero de copa.

Vistiendo ropas francesas, le recordaría a su país de origen y Tamaki sería un poco más libre; por lo menos ese día. Kyoya lo creía y quizá, por las miradas de complicidad de los gemelos y la sonrisa de Mori, ellos lo apoyaban. El rubio, internamente, podría pensarlo también. Y así su teoría sería confirmada, hasta por Haruhi.


Muchas gracias por leer.