Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen a mí sino a la mente de Masashi Kishimoto.


Яαzøηεs.

Capitulo 2.

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—¿Por qué? —preguntó con decisión la rubia mientras miraba fijamente a Shikamaru, más sin embargo el hombre no decía nada, solo la contemplaba sin mostrar ningún atisbo de sentimiento —. Se trata solo de un bebé.

Shikamaru se encaminó con lentitud hacia la sala de estar, siendo seguido por Ino que prácticamente exigía una explicación. Estaba bien que el hombre estuviera amargado por alguna situación del pasado, pero aún así no entendía porque se negaba a seguir ayudando a las personas. Ayudar a una bebé que necesitaba estar con sus padres.

Si era cierto que tenía el don para ponerse en la situación de los criminales y casi adivinar su manera de actuar, ¿por qué no utilizaba eso para ayudar a los demás? Bien sabía que eso era necesario en este mundo lleno de peligros.

—No es algo de tu incumbencia —respondió Shikamaru con sus brazos recargados en la repisa de la chimenea que se encontraba encendida en esos momentos y que brindaba una tenue luz, casi de manera intima. Sacudió la cabeza.

—Pero es que…

—Ya deje atrás esa vida, Ino —insistió el castaño de nuevo, tuteando por primera vez a la rubia —. No quiero volver a dedicarme a eso, pero si quieres puedo darte el número de otro detective que trabajo conmigo en algunos casos, él seguramente te ayudara.

—Pero yo te quiero a ti. Tú eres el mejor.

Shikamaru suspiro.

—Te estás comportando como una niña verdaderamente caprichosa, Ino.

—Y tú como un rematado egoísta.

Al parecer las palabras de Ino dieron en el blanco, porque Shikamaru aparto la mirada "casi" avergonzada. Estuvieron unos momentos en silencio, cada uno reflexionando en lo que habían dicho hasta el momento.

Solo fue unos momentos, ya que cuando Shikamaru volvió a enfrentar la mirada azul de Ino, volvía a mostrar la misma actitud cuando vio a Ino por primera vez, una mirada de aburrición y pereza.

—En la cocina hay sopa, puedes comerla, estoy seguro de que no has comido nada en todo el día —anunció Shikamaru con lentitud, mientras se dirigía hacia las escaleras. Ino no pudo decir nada, solo era consiente de que la situación era casi ridícula, pero ella verdaderamente necesitaba la ayuda para encontrar a Yui, y si le iba a encargar esa tarea tan importante a alguien, era obvio que se la iba a encomendar al mejor. Y el mejor era Shikamaru. El hombre continuó, sorprendiendo a Ino —. Mi madre siempre dice que cuando las personas se enojan o desesperan y empiezan a discutir es mejor retirarse porque de una manera u otra se pueden llegar a ofender, y aunque después se pida perdón por esa ofensa y se este verdaderamente arrepentido… las cosas no vuelven a ser lo mismo.

Ino solo lo contemplaba en silencio mientras él subía lentamente las escaleras.

—Tu madre es una mujer muy inteligente —decreto Ino con una sonrisa.

—Puedes estar seguro de eso, después de todo, me crió, ¿no? —suspiro levemente —. Aunque es la mujer más problemática del mundo. Arriba tengo algunas cobijas y almohadas, voy por ellas, mientras tanto, puedes comer.

La rubia asintió y se encaminó hacía la cocina para engullir ese plato de sopa que olía sorprendentemente bien. Unos momentos a solas, para poner en orden sus pensamientos no le vendría nada mal.

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Le tomo algunos momentos calmarse… apaciguar todas las sensaciones que lo abrumaban. La petición de Ino, era casi como una broma para él. Una broma sumamente irónica.

Paseo por su habitación en busca de las cobijas prometidas. Ahora sí que era consiente de la complicación que suscitaba el hecho de solo contar con una habitación en toda la casa. Claro para un soltero empedernido como lo era él, no necesitaba tener más de una habitación si nadie lo visitaba.

Y sus ocasionales visitas, solo eran de entrada por salida. La única visita verdaderamente importante, eran sus padres y pero ellos hasta la fecha, no habían ido a su casa. Siempre era él el que los visitaba.

Su problemática madre insistía en que no era bueno que viviera solo. Obviamente él no pensaba lo mismo. Había vivido con sus padres diecinueve años, hasta que se marchó a la universidad, cosa que no significo mucho cambio, porque durante toda la carrera compartió dormitorio con un hiperactivo rubio de nombre Naruto. Sí, estaba seguro de que así se llamaba.

Y meses después de haber terminado la carrera, compartió casa con su esposa. Ahora era completa y absolutamente dueño de su tiempo, de sus decisiones, de su intimidad. No iba a dejar que eso cambiara.

Por mucho que tuviera a pocos metros a la tentación rubia de ojos azules y cuerpo espectacular.

Bajo las escaleras con lentitud, llevando entre sus brazos dos cobijas y una esponjosa almohada. Ino en esos momentos se encontraba en la cocina comiendo la sopa que Shikamaru había calentado para ella. Pero algo era diferente en su expresión.

La mujer testaruda y vivaracha que se había presentado a su casa, había cambiado por una mujer seria y de mirada triste. Su sonrisa había desaparecido, para dar paso a una mueca de preocupación.

Y esa imagen lo llevo de nuevo al pasado, donde era común encontrarse con personas extrañas a él, con el mismo rostro de tristeza y desesperació que lo miraban a él como si fuera el salvador... Personas que lo miraban con completa confianza de que iba a encontrar a sus parientes desaparecidos.

—Ino... yo no te estoy negando mi ayuda, solo porque sí. O porque me dé flojera, o algo similar... hay motivos —dijo Shikamaru mientras se acercaba a ella. Su mirada era casi de disculpa.

—Es que no lo entiendo, Nara —la rubia pronunció a propósito el apellido del hombre —. Porque si tienes los medios necesarios para ayudar a encontrar a las personas, ¿no los usas? Puedes sacar a muchas personas de su sufrimiento.

—¿Y quién me saca a mí del mío? —respondió a la defensiva Shikamaru —. En realidad no sabes nada, Yamanaka.

—Pues explícamelo. Y deja de dar tus patéticas excusas

—Pues no lo entenderías... No quiero decírtelo... Que te importa... No quiero hablar de eso... ¿No te parecen suficientes esas excusas?

—No puede ser cierto.

—Pues sí, es patético. Pero es lo único que te puedo decir.

—¿Eso es todo? ¿Así acabo?

—Sí, así acabo,Yamanaka —respondió con frialdad el hombre —. Mañana regresaras a tu casa, y encontraras otra manera de ayudar a tu casi hermana. Lo siento.

Ino solo pudo asentir con tristeza, apartando la mirada de Shikamaru mientras todo el peso de la inutilidad caía sobre ella. No había servido de nada, al final no había podido convencer a Shikamaru de que la ayudara. Porque sentía que al final todo había sido una perdida de tiempo.

Era horrible hacerte ilusiones,para descubrir que las cosas al final,nunca son como uno quiere por más esfuerzo que le pongas. Y kami sabía que ella había puesto todas sus fuerzas por convencerlo.

—Yo dormiré en el sofá, podrás ocupar la habitación... Te mostraré.

Ino asintió, colocando su plato en el fregadero,para después seguir al castaño que la condujo por las escaleras hasta una habitación espaciosa.

—En el baño podrás encontrar toallas, por si quieres darte una ducha, y en la cama te deje una camiseta... podrás dormir con eso —la mujer asintió mientras Shikamaru salía de la habitación cerrando la puerta suavemente, mientras Ino se dejaba caer en la cama totalmente abatida, con algunas lágrimas rodando por su rostro.

¿Ahora que iba a hacer?

Horas después, escucho como alguien se quejaba. ¿Era eso acaso un gemido? Ino se sentó en la cama, dándose cuenta de que se había quedado dormida, después de llorar. Ni siquiera se había quitado la ropa, o despintado de la cara el poco maquillaje que portaba.

Seguramente estaba hecha un desastre.

Afuera de la casa, se podía escuchar el inciénsate ruido de la lluvia cayendo, y lo escucho de nuevo. Un quejido. ¿Qué podría ser aquello? Con lentitud se levantó de la cama y salió de la habitación, bajando las escaleras con cuidado.

En un sillón se encontraba Shikamaru, enredado en cobijas, y con una mala postura para su cuello. Seguramente eso era doloroso, y por lo mismo se estaba quejando. Cuando estaba a punto de subirse de nuevo a la habitación escucho como levemente él susurraba:

—Solo fueron unas horas... Unos malditos momentos que pudieron haberla salvado —se movió lleno de angustia y con el cuerpo tenso —. ¿Cómo demonios se los voy a decir? ¡Ellos confiaban en mí!

Ino estaba helada por la sorpresa, Shikamaru no gemía de dolor por una posición incomoda en su dormir, sino porque estaba teniendo una pesadilla. Una pesadilla horrible, por lo que se podía apreciar a simple vista, su cuerpo tenso, su mirada llena de dolor, el sudor que invadía todo su cuerpo...

Decidió que lo mejor era despertarlo, por lo que se acercó y con suavidad agitó uno de sus brazos.

—Shikamaru... despierta —susurró a su oído, y para su sorpresa el hombre inmediatamente despertó... aún tenso.

—¿Qué... qué sucedió? —preguntó desorientado, mientras se sentaba en el sillón, mirando de reojo a Ino, que se había apartado unos centímetros.

—No... no sé —alcanzó a balbucear Ino —. Escuche como te quejabas y baje a ver que sucedía. Estabas teniendo una pesadilla... o algo similar, por lo que decidí despertarte.

Shikamaru gruño, mientras se levantaba y se acercaba a la ventana, viendo como caía el agua.

—Fue lo mejor, muchas gracias —musito el hombre con la mirada perdida y voz suave. Casi como si estuviera derrotado.

—¿Fue muy fea? —preguntó Ino tentando el terreno, y como si le estuviera hablando a un niño pequeño.

—Uno de los peores recuerdos de los que tengo memoria —confesó él.

—Dicen que... que es bueno hablar... desahogarse después de que uno tuvo, una pesadilla.

Shikamaru la miró durante unos momentos sin saber que hacer. Vio como ella se sentaba en el sillón, como si dispusiera de todo el tiempo del mundo. Todo el tiempo, solo para escucharlo.

Dudó. Nunca le había contado eso a nadie, ni siquiera a sus padres que eran de las personas más importantes de su vida... mucho menos a su esposa... a la que por ese entonces era su esposa.

—Fue hace cinco años —comenzó a decir Shikamaru por impulso, sorprendiéndose incluso él mismo —. Todavía trabajaba en la policía como detective, y por ese entonces mi trabajo todavía me gustaba, aunque ya hubiera perdido un poco de su encanto.

Ino sonrió.

—Creo que todos, en algún momento, nos sentimos agobiados por la rutina.

—Era más allá de eso. Créeme cuando te digo que en la policía, buscando personas desaparecidas o criminales, no existe la rutina —suspiró, tomando fuerzas para continuar —. Me encargaron un caso, muchos no lo veían tan importante como otros, pero le dio un giro de ciento ochenta grados a mi vida.

—¿De qué trataba?

—Buscar a una niña desaparecida. Una recién nacida.

Ino sintió como se tensaba ante lo recién revelado.

—Puse todas mis energías en buscar a esa niña, tal vez incluso también tome ese caso como una válvula de escape para no pensar tanto en mi divorcio —Ino se quedó helada al saber que Shikamaru había estado casado, él sin embargo sonrió de manera irónica —. Me llevo más de tres meses dar con el paradero. Los tres meses con los días más largos de mi vida y de la vida de los padres de la pequeña.

—¿Qué sucedió al final? —se atrevió a preguntar.

—Las negociaciones con los secuestradores no funcionaron bien, hasta que llegamos a un punto dónde era cuestión de jugarse todo o nada. Logre encontrar el lugar dónde se supone tenían a la niña, pero cuando llegamos a la casa, la encontramos vacía. No había nadie... o al menos eso pensamos.

—¿Qué sucedió?

—La pequeña estaba dentro de un auto que se encontraba en el garage de la casa... Más bien estaba en el maletero...muerta. Tenía poco de haber muerto... minutos. Y si yo me hubiera concentrado mejor en el caso, si me hubiera apurado... si hubiera hecho las cosas más rápido, podríamos haberla salvado. ¡Fue mi culpa, Ino! ¡Por mí culpa esa pequeña murió! —terminó diciendo en un tono de voz más alto, como si se estuviera convenciendo, lleno de culpabilidad.

Ino abrió los ojos sorprendida ante la revelación.


Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!!!! ......

Me desahogue un poco.... Bueno, esta bien, no me he desahogado lo suficiente ¬¬... Seguro quieren matarme, ¿no? Pues no les negaria el derecho de hacerlo... Definitivamente no han sido mis dias... primero ii como le comente a Kotorii-chan justo cuando iba a actualizar el capitulo, cometi el tremendo, mayusculo error de no guardar los cambios efectuados... más de la mitad del segundo capitulo perdido T.T ... Pero bueno me encomende a escribir... Después perdí mi memoria usb...T.T Si esta vez es real (antes solo me llevaba sustos ¬¬), con todos mis fics, con todos mis capitulos, con todos mis oneshots que estaba por publicar....

Perdon por lo pequeño del capitulo, pero la escuela me ha tenido tan atareada que no he podido leer nada de shikaino, aunque ia tengo algunos fics apartados, que prometen mucho, asi que estoy ansiosa por leerlos jeje

Estoy deprimida... sumamente deprimida,T.T pork de este fic k ia llevaba seis, casi siete capitulos. Tendré k empezar a escribir de nuevo todo desde el principio ¬¬ ii aunk recuerde como iban los capitulo, no es lo mismo...

Aun asi espero que les haya gustado este capitulo recuperado esperando que sean tan amables de regalarme uno de sus maravillosos review, que seguramente me alegraran ^^

También aprovecho para darle las gracias por sus lindos reviews a: Ellie-Kino, pilar, Eiko Hiwatari, Hikari Nightroad Ryu y shi no hime.

Saludos...

Ilusion-chan.