Si! Después de toda la tarde estudiando ecuaciones, llegó el momento de subirlo! Teeeeeeeeeeeeercer capi ^^

Por cierto, que siempre se me olvida, Hetalia Axis Power no me pertenece, aunque ya quisiera yo que me perteneciera y todos sabemos porqué xD


-Vale… vale … ¿Dónde narices estamos?-preguntó Alfred entonces.

A pesar de que Matthew le había dicho unas cuantas veces que se habían perdido y que Francia no estaba en América, Alfred había insistido en dar vueltas hacia cualquier parte, norte, sur, norte, girar en círculo, este, este, ahora oeste … había tardado en reaccionar a las palabras de su acompañante hasta que se encontró en medio del océano, en medio de la noche, en medio del frío y sin nada a la vista.

-Te dije que …

-¡Calla! En seguida encontraré la manera de salir de aquí.

-Pero sólo digo que…

-¿Dónde está mi mapa?

Matthew suspiró y le entregó a su compañero de aventuras un mapa. Alfred rió heróciamente mientras extendía el mapa y luego se quedó totalmente sorprendido, ese mapa no era su mapa, en ese mapa había más cosas, era más grande era…

-Se llaman mapas del mundo.

-¿Qué dices?¿Y dónde dices tú que está Francia?

Al señalar el país en el mapa, a Alfred le dio la risa, señaló el continente americano mientras gritaba que su país era cien mil veces más grande que el resto de estúpidos países… hasta que que Matthew le hizo saber que Estados Unidos no era toda América.

-Bueno, sigue siendo mucho más grande… Pero mi pregunta es ¿dónde estamos exactamente? Mi GPS se ha quedado sin cobertura y me está entrando hambre… tendré que comerme mi arma-hamburguesa si no llegamos pronto al castillo de Francis.

Ambos se sentaron junto a Kumajiro en la cubierta del barco y se quedaron un rato pensando, bueno, más bien se quedaron toda la noche pensando y al llegar la mañana se dieron cuenta de que su barco estaba a punto de darse con unos arrecifes en la costa de algún lugar.

Pero por suerte consiguieron desembarcar en el puerto.

-¡Sí!¡Estamos en Francia!

-No estamos en Francia.

-¿Qué?¿Qué dices?¡Pero mira si esa es la Torre Eiffel!-gritó Alfred, señalando la torre que se veía a lo lejos, luego se acercó a Matthew y le susurró- Oye ¿por qué hay tantos japoneses en Francia?

-Es que no estamos en Francia …-suspiró Matthew- Estamos en…

-¡Hey, Kiku!¿Qué haces tú en Francia?

Alfred es muy cabezota y no le entró en la cabeza hasta dos horas después que aquello no era Francia, si no Tokio. Al final lo entendió y así Matthew y Alfred cogieron un avión con destino a París.

-¡Bien!¡Ahora ya sí que estamos en Francia!-gritó Alfred, haciendo que todo el mundo se le quedase mirando (aunque quizás eso fuera también por el traje)-. Vamos, Matt, saca tu mapa de Francia.

-¿Y qué te hace pensar que tengo un mapa de Frencia?

Alfred no le había escuchado, tenía el brazo extendido hacia él y aún esperaba que le entregara el mapa. Matthew suspiró y agarró a Alfred de la capa.

Fueron hasta una quiosco donde compraron un mapa y localizaron todos los bosques de la región, luego buscaron en qué bosques había castillos y acabaron teniendo dos opciones, una a cada punta del país, todo esto en medio de la calle, mientras la gente les miraba.

Cuando al fin iban a partir hacia el bosque más cercano para probar suerte, se encontraron con tres policías.

-¡Buenas!-les saludó Alfred, mientras Matthew más bien trataba de esconderse.

No le sirvió de mucho, los dos acabaron en el calabozo, acusados de escándalo público, y Kumajiro en una jaula que tenían intención de enviar al zoo.

-Maldita sea, en los fascículos no ponía nada de esto -se quejó Alfred-. ¡Bueno, pues pensemos cómo nos escapamos!

-¿Queréis escaparos? ¡Genial! ¡Llevo aquí dos días y pensé que solo no podría hacer nada! Pero con tu ayuda igual sí…-dijo alguien que había al fondo de la celda.

-¡Por supuesto!¡Soy el héroe!¡Te ayudaré!

-Ehmm… Pensándolo bien… Creo que tienes pinta de idiota, no creo que me sirvas.

Al fondo de la celda, Lovino se levantó y examinó a Alfred con el entrecejo fruncido y las manos en los bolsillos, tras un par de minutos suspiró.

-Definitivamente, tienes pinta de estúpido.-sentenció.

-Pero… si soy ¡el maravilloso Americaman!

Lovino disimuló su carcajada con una risa, se apoyó en las rejas y fijó su mirada en Canadá por primera vez.

-¿Y ese quién es?

-Ah, nadie, sólo mi aliado-pringao.

-Está bien, está bien. Parecéis los dos unos estúpidos y no me extraña que estéis aquí con las pintas de idiotas que lleváis, pero sin vosotros no podré salir de aquí así que… colaboremos.

-¡Sí!-gritó Alfred- Pero necesitas un traje de superhéroe.

-Créeme, no lo necesito.

Y así, los tres, empezaron a planear cómo salir del calabozo de aquella comisaría y, pese a las absurdas interrupciones de Alfred, consiguieron trazar un plan decente que les llevó a la calle después de un par de horas. Además, Lovino consiguió un par de gabardinas para los otros dos.

-¡Genial!¡Y ahora sí!¡Rescatemos a Inglaterra!

-¿Vais a rescatar a ese? Yo podría ayudaros…

¿Cómo podrá Lovino ayudarles?

¿Por qué estaba en la cárcel?

¿Conseguirán esta vez rescatar a Arthur?

¿Los otros se estarán aburriendo de esperar?

Próximamente, la continuación.


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