EL SACRIFIO DE UN POKÉMON
- Ash, Brock vengan, quiero presentarles a unos amigos – dijo la pelirroja sonriente.
- ¡Hola! soy Davis – saludó el pelivioleta. Traía unas goggles en la cabeza, una camiseta color salmón y unos jean sueltos.
- Hola – dijo Brock – Mi nombre es Brock y él es Ash.
- Hola chicos – agregó el pelinegro con una sonrisa.
- Yo soy Kari - dijo la joven de mirada dulce, nadie podría pasar por alto que era muy guapa, su cabello era largo y lacio de un tono castaño más oscuro que el de Mimí, vestía una camiseta rosa con rayas negras y unos pantalones a mitad de rodilla. En su cuello relucía una pequeña cámara fotográfica color amarillo.
- Davis es entrenador, él y T.K. fueron a retarme junto a Kari, algunos años atrás– explicó Misty – por cierto ¿Y T.K.?
- Oh – dijo Kari con una mirada triste, Davis por su parte se rascó la cabellera y rio con nerviosismo – es una larga historia.
- ¡Kari, Davis! – gritó mi Mimi, causando que todos los tripulantes voltearan a mirarla.
- ¿Mimi? – respondieron los aludidos.
- ¿Un momento, ustedes se conocen? – preguntó Ash confundido.
- Claro, somos vecinos de toda la vida – respondió Kari – Mimi fue al jardín de infantes con mi hermano mayor.
- Vaya, que pequeño es el mundo – dijo la pelinaranja pensativa.
- Un momento – agregó Kari - tú eres Ash, ¿Ash Ketchum? ¿El novio de Mimi? – reaccionó atando cabos.
- Ex – respondieron ambos al mismo tiempo.
- Vaya, sí que es pequeño el mundo – repitió Brock.
- ¡Chicos no puedo creer que estén aquí! ¿Van a las islas? – preguntó Mimi.
- ¡Claro! Entraré a la Liga – gritó Davis con una energía increíble.
- Mira Ash tienes competencia – dijo Misty con una risita.
- ¿También eres entrenador? - preguntó Davis con interés, al ver que el pelinegro asentía agregó - Entonces supongo que nos enfrentaremos – las miradas de ambos entrenadores se toparon por un momento sacando chispas.
- Kari ¿No has sabido de T.K? – dijo Mimi, esta vez su tono notaba preocupación.
- No – respondió la joven con tristeza.
- Después de lo que pasó T.K. se las dio de solitario y nos dejó – dijo Davis con algo de resentimiento.
- ¿De lo que pasó? ¿Qué pasó? – preguntó Misty con preocupación y curiosidad.
- Bueno – comenzó Kari con tristeza - Davis, T.K. y yo iniciamos nuestro viaje hace un par de años – agregó la joven. Tenía claro que debía contar la historia desde un principio ya que ni Brock ni Ash la conocían – Yo soy observadora pokémon y los chicos son entrenadores… o al menos Davis lo sigue siendo.
- Comenzamos con la Liga Sinnoh. T.K. y yo quedamos entre los 16 mejores – continuó Davis – luego fuimos a la liga Hoenn donde quedamos entre los 8.
- Sí y luego fueron a la Liga Añil donde pasaron por mi gimnasio y los conocí – acotó Misty.
- ¿Y recuerdas a todos tus retadores? – indagó Ash a su amiga.
- Tuvieron unos inconvenientes para vencerme, lo que prolongo su estadía en el gimnasio por un tiempo – dijo la joven con una sonrisa – nos hicimos buenos amigos en el proceso.
- Tres derrotas - agregó Kari con una risita - A Davis le costó trabajo vencer a Misty.
- ¡Tres veces! – Gritó Ash – no debes ser muy bueno.
- ¡Oye! – se quejó la pelinaranja.
- ¡Oye! – Dijo Davis al mismo momento – me costó trabajo porque no me manejo con pokémon de agua.
- He mejorado bastante. Cuando quieras podemos tener una batalla Ash Ketchum - dijo la líder de gimnasio con molestia.
- Eso me encantaría – respondió Ash con una sonrisa.
- ¿Y bueno que pasó? – preguntó Brock, tratando de calmar la situación.
El grupo recién formado se sentó en una mesa a comer algo, el viaje sería largo y al parecer necesitaban tiempo para retomar viejas conversaciones. Brock y Ash se notaban muy interesados por el desenlace de la historia al igual que Misty.
- A T.K. le fue bastante bien – dijo Kari – quedó tercero - en respuesta su compañero cruzó los brazos algo frustrado, al parecer él no había obtenido una posición tan buena y eso aún le molestaba.
- Me lo imaginé – dijo Misty - su forma de batalla es impresionante, además de que se lleva muy bien con sus pokémon, me venció sin mucha dificultad…
- Luego fuimos a las islas Naranja – le cortó Davis – pero tuvimos… inconvenientes.
- Nos atacó una organización y atraparon nuestros pokémon – dijo Kari.
- ¿Organización?– preguntó Brock curioso.
- El Equipo Rocket – dijo Davis.
- Wow – dijeron sorprendidos, Ash, Misty y Brock al mismo tiempo.
- Corrimos a salvarlos, pero fue inútil – agregó Kari con tristeza – T.K. en cambio, no se rindió y siguió hasta la base del equipo, junto a Sigilyph, ya saben que él nunca lo dejaba solo.
- Oh, sí, un gran pokémon – dijo Misty.
- ¿Sigilyph? –repitió Ash curioso.
- En nuestra tierra cuando un entrenador comienza su viaje – dijo Mimi – lo hace con un pokémon inicial como en todos lados, pero también con un pokémon guía.
- ¿Un pokémon guía? – volvió a preguntar Ash.
- Es un pokémon que ha estado en la familia por generaciones – dijo Kari - no es obligatorio, pero algunas antiguas familias aún los poseen como una tradición.
- Como la de T.K. – agregó Davis.
- Un pokémon guía no puede luchar en las batallas del entrenador – agregó Mimi – su misión es proteger a su amo con la vida si es necesario durante su viaje.
- Y eso fue lo que hizo Sigilyph – dijo Kari con tristeza.
- ¡Qué! – gritó Misty espantada.
- T.K. salvó a nuestros pokémon, pero quedó muy lastimado.
- Y Sigilyph dio su vida para que él se recuperara – terminó Davis.
- Eso es muy… triste – comentó Misty apenada.
- T.K. no se recuperó, compitió en las islas Naranja pero no pudo con una batalla. Nunca volvió a ser el mismo.
- Después de las islas Naranja decidimos ir a Hoenn, pero T.K. dijo que emprendería un viaje solo. Que iba a ser investigador pokémon de ahora en más – agregó Davis.
- Y de eso han pasado dos años – dijo Kari.
- Lo último que supimos es por su hermano Matt, vendría a una conferencia con otros investigadores a las islas Vaenga Vai y decidimos venir. Hemos estado muy preocupados todo este tiempo – finalizó Kari.
- Ya veo – dijo Misty pensativa - es una pena todo lo que sucedió.
- Lo es – afirmó la castaña - T.K. tuvo la suerte de tener a su pokémon inicial desde que era un huevo ya que su padre es investigador pokémon en Odaiba – explicó Kari a Brock y Ash - y junto a Sigilyph eran lo más importante para él.
- Debe ser difícil – reconoció Ash pensativo – Pikachu fue mi pokémon inicial, y es mi mejor amigo.
- Es por eso que lo buscamos – continuo la castaña – nos preocupa su bienestar. Es cierto que T.K. ya no es un niño, pero la soledad no es buena en esos casos.
- Y dos años son suficiente – agregó Mimi – Ojala lo encontremos.
- Ange, ange – gritó un pokémon corriendo a la mesa. Su aspecto era de un gato rosado, regordete y con alas de murciélago.
- Miren eso – dijo Ash sorprendido.
- Es mi pokémon – respondió la castaña, al momento que cargaba al animal en sus brazos.
Ash tomó su pokedex y apuntó al pokémon.
- Angelis, evolución de Etsu – dijo Dexter – pokémon ángel. Tiene el aspecto de un pequeño gato alado. El anillo que trae en su cola es su fuente de energía. No te engañes con su tamaño ya que a pesar de ser muy amigable, tiene grandes ataques como niebla eremita, llama sagrada y rayo de luz.
- Vaya – dijo Ash maravillado – Angelis. Nunca lo había oído.
- Los pokémon ángel son más comunes en nuestra región – respondió Kari con una sonrisa – tienen las capacidades de un pokémon volador y dragón. ¿Qué hay de ti? ¿Con que pokémon viajas?
- Pikachu, está por allá – respondió Ash.
El aludido regreso a la mesa con una enorme sonrisa, junto a azurill y un pokémon desconocido.
- Vaya, tu pikachu está en excelente condiciones. Su color, el brillo – decía Kari con una sonrisa - ¿Puedo tomarle unas fotos?
- Claro – respondió Ash.
- Ese es mío – dijo Davis, apuntando al otro pokémon.
- ¿No los traen en sus pokébolas? – preguntó Brock.
- Oh, no. Los entrenadores en Odaiba no suelen traer a sus pokémon iniciales en pokébolas – respondió Mimi con una sonrisa coqueta.
- ¿Entonces tu por qué traes a Lility en una pokébola? – preguntó curioso Ash.
- Oh, Lily es muy perezosa y no le gusta volar – dijo Mimi – prefiere la comodidad de una pokébola.
- Ven aquí Veedra – dijo Davis a su azul pokémon.
Ash volvió a tomar su pokédex y apuntó al azul animalito que caminaba hacia su entrenador.
- Veedra, evolución de Veecha – dijo Dexter – pokémon dragón. Este pokémon de color azul y panza blanca, camina en dos patas como la mayoría de los de su tipo. Tiene largas orejas y un pequeño cuerno de nariz. Sus mayores ataques son Cabezazo, puños boom boom, poder V y rayo desintegrador.
- Interesante – dijo Ash – me encantaría tener una batalla con ustedes.
- Cuenta con ello Ash – respondió Davis con una sonrisa.
- Oh, yo no compito – se disculpó Kari – Angelis y yo solo nos dedicamos a la observación pokémon.
El resto del viaje se basó en conversaciones sin sentido, risas y recuerdos memorables. Al terminar el viaje el grupo se había vuelto muy amigo y habían decidido viajar juntos, mientras Ash y Davis consiguieran las 4 medallas de la Liga Vai y Mimi participaba en algún concurso como pokéestilista.
Además de intentar buscar a su viejo amigo Takeru en el trayecto.
- ¡Iorana Korua! – dijo una mujer morena apenas se bajaron del barco. Los esperaba con unos collares de flores, que fue colocando en cada viajero.
- Sean todos bienvenidos a las islas Vaenga Vai – dijo otra mujer de cabellos castaños con una gran sonrisa.
- Hola – saludaron los jóvenes algo intimidados.
- Supongo que son entrenadores – dijo la mujer.
- Nosotros lo somos – respondieron Ash y Davis al mismo tiempo.
- ¡Muy bien! Bienvenidos a nuestra tierra, deben inscribirse en aquel Centro Pokémon donde se les asignará una guía.
- ¿Guía? – preguntaron todos.
- Así es, las demás preguntas pueden hacerlas en el centro – la mujer dejó de sonreír, al parecer los jóvenes estaban atrasando la bienvenida de los demás recién llegados.
Dicho y hecho. El grupo comenzó la caminata hacia el Centro Pokémon que no se encontraba lejos de allí.
- ¡Iorana! – les saludó con alegría la enfermera Joy, su cabello era oscuro pero mantenía el mismo peinado que las demás enfermeras. Ash y Misty esperaban una escena por parte de Brock pero al observarlo lo notaron algo incómodo. Mimi continuaba a su lado sonriéndole.
Mientras Ash y Davis se dirigían al mesón de inscripciones. Misty, Brock, Kari y Mimi, se alejaron un poco observando todo. Realmente no tenía nada que ver con los demás lugares que habían visitado. El cuarteto estaba realmente maravillado pero el encanto fue roto por la llegada de una chica que discutía a gritos con la que parecía ser su madre. A pesar de que el grupo de jóvenes intentó entender, no comprendieron la lengua en la que la muchacha hablaba.
- Vaya, ¿Qué pasa aquí? – preguntó Ash llegando dónde sus amigos.
- Al parecer no se llevan muy bien - le respondió Misty.
- ¿Qué tal les fue? – preguntó Kari a sus amigos.
- Bien, ya estamos inscritos – respondió Davis con una sonrisa.
- Solo debemos esperar por nuestra guía.
- Sí, no creo que sea necesario – dijo Davis con autosuficiencia.
- ¿Davis se sigue perdiendo? – preguntó Mimi en susurro a la castaña.
- Todo el tiempo – respondió la aludida con una risita.
- Mmmm eso me suena familiar – dijo Misty mirando a Ash con una sonrisa.
- ¡Hey! – se quejaron los mencionados provocando la risa de todo el grupo.
- Ustedes - dijo la enfermera llegando a dónde se encontraban los jóvenes – ella será su guía.
- Iorana, mi nombre es Mahina – dijo la joven de cabello negro con una sonrisa, su acento era gracioso, pero los jóvenes no se atrevieron a reírse. No podían, sobre todo teniendo en cuenta la escena vista minutos antes - Lamento lo que pasó – dijo la muchacha alzando los hombros como leyéndole la mente a los chicos - Mi Nua aún tiene problemas con dejarme ir a excursiones.
- Descuida, nosotros no necesitamos guía – dijo Davis alzando los brazos.
- Oh, créeme la necesitaran. Y conmigo estarán bien – respondió la joven con una sonrisa, aunque era más baja que las chicas del grupo, lucía segura de sí misma y con mucho ánimo de partir. Seguramente no tenía más de 16 años.
- Por mi está bien. Mi nombre es Mimi un gusto Mahina. ¿Nos enseñaras esa lengua que hablan acá?
- Claro Mimi – le respondió al joven sonriente – El rapanui es una lengua muy bonita. Iorana es la forma en que nos saludamos y mi nombre significa Luna.
- ¡Genial! – agregó la castaña con demasiada felicidad. Kari y Misty se miraron con una sonrisa en los labios.
- Bueno entonces vamos – dijo Ash con impaciencia – por cierto. Mi nombre es Ash, ella es Misty, Kari y ellos son Brock y Davis.
- Bien – dijo la joven como intentando memorizar los nombres – Mimi, Ash, Misty, Kari, Davis, Brock. Lo tengo. ¿No desean pasar por el Museo? – Al ver el rostro de duda en los jóvenes agregó - Oh, en serio es una bonita forma de entender algo de nuestra historia. A ustedes como entrenadores les servirá. No toma más de diez minutos.
- ¡Si vamos, será divertido! – dijo Mimi, tomando del brazo a Brock y corriendo hacia la dirección que señalaba Mahina. Los demás la imitaron con resignación.
