-Señorita, la buscan- se escucho por toda la oficina una voz a través de la linea telefónica.
-¿Quien es?- pregunto la mujer sin despegar la vista de su mac.
-Una señorita, pero se niega a darme su nombre- mencionó la secretaria con fastidio.
-Sabes que nadie puede pasar sin cita- respondió sin darle importancia.
Pasaron unos segundos, cuando de pronto un alboroto interrumpió las actividades de Marley.
-¿Qué está ocurriendo aquí? - puso orden apenas salió de la oficina.
-La señorita, que no entiende que no puede atenderla a menos de que tenga una cita- explico la secretaria con molestia.
-Adelante, por favor- pidió Marley al reconocer la cara de quien quería verla. Le regalo una mirada conciliadora a su secretaria y camino al interior de la oficina.
-Disculpa la interrupción- hablo Rachel apenas quedó a solas con Marley.
-No te preocupes; siéntate por favor- pidió sonriendole de manera tranquilizadora.
Rachel se tomó un momento para observar la oficina así como para darse cuenta de todos los cuadros que colgaban de la pared.
-Sólo te quitaré un momento- volvió a insistir al ver el mutismo de Marley.
-No hay ningún problema, ¿te ofrezco algo de tomar?- pregunto Marley con su característica amabilidad.
-No, gracias, solamente quiero hablar contigo del dinero que puso Quinn en tus manos- si algo había aprendido Rachel a través de los años era que debía ser directa en cuanto a lo que quería.
En el instante en el que Rachel comento a lo que iba la cara de Marley se torno seria y le indico con un ademan que tomara asiento en una de las sillas que se encontraban en frente del enorme escritorio de cristal que adornaba el espacio.
-Cuando yo tome posesión de las cuentas de Quinn, me comento que había una en especial que no podía tocar más que para hacer inversiones, como lo venía manejando la empresa de su familia- explico Marley mientras buscaba en su computadora las cuentas exactas de su amiga.
-Eso quiere decir que el dinero que le dio Brody a Quinn, esta en cuentas a nombre de ella?- pregunto Rachel con calma.
-Una sola cuenta- aclaro y prosiguió -como comprenderás ninguna institución bancaria o financiera hubieran podido en aquel entonces abrir ningún tipo de cuenta a tu nombre tomando en consideración la situación en la que te encontrabas, por lo que Quinn decidió abrir una cuenta a nombre de ella y depositar ahí el efectivo que te correspondía.
-Eran casi...-
-6 millones y medio de dólares- Marley termino aportando el monto exacto de la noción que tenía Rachel de dinero que había juntado durante toda su vida.
-Era mucho dinero, ¿a nadie le pareció extraño que Quinn contará con esa cantidad?- pregunto con curiosidad al notar ese detalle.
-En un principio si, claro que fue así, pero cuando el banco al que Quinn acudió llamó a Russel preguntando por el origen de ese dinero y él le explico que eran los ahorros de su hija y que él respaldaba la procedencia del mismo, no les quedo de otra más que abrir la cuenta como lo había solicitado Quinn- lo que acababa de contarle Marley no tenía ningún sentido, el Russel que ella conoció nunca habría podido hacer tal cosa.
-¿Porque él haría algo así?- no iba a quedarse con esa duda.
-Realmente no seguiste la pista de Quinn, ¿verdad?- pregunto Marley con nostalgia.
-Debía seguir con su vida sin pensar en mi- se explico al momento.
-Debiste habérselo aclarado, ella siempre creyó que cuando salieras se convertirían en una familia- las palabras de Marley eran totalmente ciertas y Rachel lo sabía.
-¿Cómo fue que Russel apoyo a Quinn?- desvió rápidamente el tema.
-¿Recuerdas a Kitty Wilde?- pregunto Marley sin intensión de seguir con el tema anterior.
-La verdad es que no- Rachel fue sincera.
-La hija ilegitima de Russel- le dio pistas para que la recordara, a lo que Rachel, después de unos segundos asintió dándole a entender que sabía a quien se refería -murió un par de años después de que te encerraran- termino por explicar con penar. -Cuando eso ocurrió Russel cambio muchísimo, dejo su carrera como político y se enfoco en su vida en familia, se reivindico con Judy y trato de hacerlo también con sus hijas, permitió que Frannie se divorciara, y cuido de Quinn y de su nieta con mucha devoción- relato aquello viéndola directamente.
-Entiendo- afirmo Rachel sin interés.
-Bien, aquí tienes el estado de tu cuenta- extendió Marley un par de hojas que recién acababa de imprimir.
-Marley- Rachel llamo la atención de la chica -creo que existe un error- hablo apenas tuvo la atención de Marley.
-No lo creo- arrebato los papeles y confirmo que los datos estuvieran correctos -es la cuenta correcta Rachel- afirmo Marley.
-Esa cantidad no concuerda con mis ahorros- explico la razón de que no creyera que fuera su cuenta.
-Rachel- le hablo con paciencia -después de todos estos años la cuenta a crecido, bueno, en realidad la hemos hecho crecer- aclaro Marley con una sonrisa sincera.
-Es mucho dinero- estaba realmente atónita sin creer que esa cantidad fuera de ella.
-En realidad eso, es solo el activo que existe en la cuenta, todavía esta lo que vale tu casa, los muebles y un fideicomiso que creo Quinn al que tendrá acceso Rachel, una vez que sea mayor de edad- le explico con amabilidad Marley todo lo que poseía.
-Es extraño tener todo esto en un banco y andar por la calle con solo un par de billetes- era inevitable que Rachel sintiera emoción por la noticia que acababa de recibir.
-¿Tienes contigo tu identificación?- pregunto Marley desconcertando a Rachel.
-Si, claro, es mi única pertenencia- señalo sacando de su bolsa trasera la identificación.
-Espera un momento- pidió levantándose con prisa de su escritorio.
Cuando Rachel era pequeña sabia que no podía pedir más de lo que su madre le daba, nunca debía exigir más, y no porque no lo mereciera, sino porque sabía que se le daba todo lo que se podía, sabía que cuando se fue había una cantidad considerable, pero aun así nunca aspiro a la vida que ahora debía vivir.
-Oficina de la licenciada Fabray- se escucho a través del teléfono.
-Me comunicas con Quinn, por favor- la secretaria sabía que había un grupo de personas a las que no debía negar a Quinn nunca, pero para los demás siempre existía un "pero".
-Un segundo, por favor- no espero respuesta y rápidamente enlazo la llamada -Licenciada, llamada por la línea 1- única línea por la que se comunicaba el grupo selecto.
-Bueno- respondió Quinn apenas escucho la llamada.
-Hola Quinn, habla Marley- saludo tan amable como siempre.
-Marley, que gusto, ¿esta todo bien?- pregunto interesada.
-Si, gracias, una duda ¿Cuándo creaste la cuenta del dinero de Rachel pusiste alguna regla o condición en especial?- aclaro el motivo de su llamada.
-No, ¿porque?- preguntó de manera más seria.
-Esta en mi oficina, pregunto por su dinero y creo que esta necesitando efectivo- le aclaro con rapidez.
-No creo que exista problema alguno, pero de igual manera llamare a Ryder para pedirle que haga el cambio de nombre de la cuenta- respondió fingiendo desinterés.
-Bien, salgamos de aquí- entro nuevamente a su oficina y tomo sus cosas.
-¿A donde iremos?- pregunto con desconcierto y como respuesta recibió solo un guiño.
-Iniciaremos los tramites con el banco para que puedas tener acceso al dinero de manera inmediata- explico mientras esperaban el elevador.
-¿No crees necesario que deba actualizar mi identificación?- pregunto Rachel
-Seguramente será necesario pero por el momento yo creo que podemos hacerlo así, tienes un amigo que podrá hacer algo- respondió Marley con una sonrisa en la cara, mientra subía a su auto.
-¿Te encuentras bien?- pregunto Marley después de unos minutos de silencio.
-Todavía adaptándome a la vida, es extraño, ahora son todos unos adultos, y yo los recuerdo siendo unos adolescentes- relato Rachel con cierta nostalgia en su voz.
-Ni tan adultos, aun somos unos adolescentes, solo que tenemos que trabajar- respondió Marley con fastidio.
-Cierto, la única adulta soy yo- el comentario gracioso salio de Rachel sin que se diera cuenta.
-¿Haz hablado con Quinn?- esa no era exactamente lo que quería saber, pero no podía preguntar directamente.
-La vi, pero no hemos hablado- respondió desganada -Conocí también a la niña- y era eso exactamente lo que Marley deseaba saber.
-Rachel, es justo que sepas que estas en todo tu derecho de no reconocer ningún parentesco con la niña- le hizo saber Marley.
-Es difícil, no entiendo las razones, tendría que aclararlo con Quinn, y sinceramente a este punto, tengo muchísimo más que aclarar- se sincero Rachel.
-Lo menos que me gustaría sería presionarte, pero la niña está muy encariñada con la idea de tener otra madre, y si no es tu deseo formar parte de su vida seria bueno que lo decidieras lo más pronto posible- como lo había mencionado Rachel con anterioridad ya no se encontraba frente a ningún adolescente.
-Llevo apenas un día fuera de ese horrible lugar, sinceramente no sé- todo seguía siendo confuso y aunque Rachel sintiera la conexión que necesitaba con la niña todavía seguía siendo difícil de comprender.
-Lo que hiciste fue... increíble- acoto Marley.
-Increíblemente tonto- fue rápida y sincera la respuesta.
-¿Hubieras preferido que Quinn lo viviera?- pregunto con asombro.
-No, me refería a que fue tonto involucrarme con ustedes y en especial con Quinn, sabiendo que mi estilo de vida algún día la alcanzaría- se explico a si misma.
-Eso nos tomo por sorpresa a todos- comento Marley.
-Supongo que fue inevitable que todos se enteraran en realidad de lo que ocurría- el tono de tristeza se podía distinguen en la voz de Rachel.
-Quinn se encargo de que solo Santana y yo nos enteráramos- le aclaro Marley.
-¿Y a nadie le pareció extraño que de pronto Quinn tuviera tanto dinero?- pregunto Rachel con incredulidad.
-Nadie nunca se entero de eso, sólo Russel cuando intento abrir la cuenta, pero según Quinn jamás le hizo ninguna pregunta- le explico Marley.
-Eso es muy extraño, pero supongo que ya llegara el momento de poder aclararlo- menciono al ver como Marley comenzaba a estacionar el auto.
-Hola, recibí una llamada muy extraña de Quinn...- la visión de Rachel frente a él le había hecho guardar silencio.
-Hola Ryder, también es un gusto verte- saludo Rachel con una media sonrisa.
-Entiendo ahora la llamada extraña- le sonrió de vuelta y se acerco a saludarla, mientras que con Marley se limito a hacer un leve movimiento de cabeza a modo de saludo, acción que no paso desapercibida para Rachel.
-Rachel, tengo un pendiente a un par de cuadras de aquí, pero regreso por ti si te parece bien para que te lleve a tu casa- aclaro Marley dirigiéndose exclusivamente a Rachel.
-Gracias- fue simple y concisa la respuesta de Rachel.
-¿Puedo ofrecerle algo de beber?- pregunto un joven a quien se encontraba sentada en la barra de un bar ejecutivo.
-Estoy esperando a alguien- explico sin despegar la vista de su celular.
-2 copas de vino por favor- pidió Marley al entrar al local.
-Pensé que tardarías menos- menciono Quinn, guardando el celular dentro de su bolsa.
-No tarde tanto- se acerco y dejo un beso en la mejilla de Quinn.
-Si tu lo dices- respondió mientras recibía del barman su copa de vino.
-¿Porque estamos aquí, Quinn?- pregunto Marley después de un par de minutos en silencio.
-¿No puedo invitarle una copa a mi amiga?- pregunto Quinn con inocencia.
-Rachel no menciono nada, sólo que no tiene dinero- su respuesta fue automática aunque no le hubiera preguntado nada.
-Eso es mentira, tiene bastante- la obviedad en el tono de Quinn fue inevitable.
-Hace apenas un día que esta fuera, déjala que se acople un poco- menciono Marley.
-¿Que se acople a que?, ¿a haber salido?, ¿a tener una hija?, ¿ a que precisamente debe de acoplarse?- pregunto Quinn con rapidez.
-Quinn, es un cambio bastante repentino, podrías entender un poco su situación- pidió de manera conciliadora Marley.
-Su situación dices- la alteración en Quinn era notable -yo quede embaraza, yo tuve que cursar la universidad en una barriga enorme, yo tuve un parto doloroso-.
-Quinn- Marley soltó un respiro profundo y prosiguió con la charla -esta no es una conversación que debas tener conmigo, porque no la invitas a ella en ves de a mi- el razonamiento de Marley era bastante lógico.
-No aceptaría nada que tenga que ver conmigo- dijo Quinn resignada.
-Eso no lo sabrás hasta que lo intentes- insistió Marley.
-Listo, tienes esta cuenta a tu disposición, aunque te recomiendo que habrás una a tu nombre, puesto que con esta cuenta cada que necesites hacer un movimiento mayor a 5 mil dólares Quinn deberá autorizarlo antes- explico Ryder mientras le entregaba una tarjeta y efectivo del que habían dispuesto con anterioridad.
-Gracias Ryder- menciono Rachel con desinterés -Puedes contactar con Marley y avisarle que me fui por favor- pidió mientras se despedia de él. Se levanto, le sonrió y salio del establecimiento.
Después de varias horas conociendo nuevamente la ciudad en donde había pasado su vida, llego a su antiguo barrio, seguía siendo igual que cuando lo había dejado, tal vez ahora los niños que corrían por las calles ahora se habían convertido en adolescentes, pero aun con eso todo seguía siendo igual.
-¿Buscas a alguien?- pregunto a Rachel, alguien a quien no termino de reconocer.
-Esta solía ser mi casa- respondió volviendo su mirada a la fachada del lugar que había sido su hogar.
-Soy nueva aquí, pero si piensas volver al barrio te damos la bienvenida- menciono la extraña con una sonrisa y sobando su estomago, logrando así que Rachel se fijara en su estado.
-Gracias, pero ahora le pertenece a alguien más- le respondió con melancolía.
-Nunca me e sentido muy identificada con este lugar, en el momento en que gustes puedo regresartela- la respuesta le dio a conocer a Rachel el porque de su interés.
-Este lugar ya no le pertenece y ella ya no pertenece tampoco a este lugar- Rachel rápidamente reconoció la voz sombría del fondo.
-Hola cariño- saludo alegremente la chica con quien mantenía la conversación.
-Puck- menciono Rachel a modo de saludo.
-Rachel- le respondió de igual forma.
-Así que compraste mi casa- aseguro Rachel.
-Si, ahora es mía y no pienso ponerla nuevamente a la venta- respondió Puck con firmeza.
-No la quiero de regreso- Rachel sabía que ni los años y las circunstancias habían podido cambiar lo mucho que Puck la detestaba.
-Por supuesto que no, lo tienes todo, ¿cierto?- aseguro Puck con ironía.
-Fue un gusto conocerte- Rachel ignoro lo anterior mencionado por quien había sido su mejor amigo y se dirigió hacia la chica con quien anteriormente platicaba.
-Lo mismo digo, mucho gusto- la chica extendió su mano y saludo con gusto.
-Ojala un día entiendas que nunca fue mi intensión nada de lo que sucedió- se explico Rachel hacia Puck y se alejo de aquel lugar.
-Sabía perfectamente que estarías aquí- se escucho una voz en el lugar donde rachel se encontraba.
-Los viejos hábitos nunca se olvidan- respondió Rachel con una sonrisa al reconocer a Burt Hummel.
-Apenas supe que estabas fuera y regrese de inmediato- extendió sus brazos y rodeo a Rachel con cariño.
-Gracias por volver, estaba necesitando de un buen consejo- devolvió el abrazo y sonrió con sinceridad.
-Que te parece si salimos de aquí- propuso con rapidez.
-Licenciada Fabray, la esperan en la sala de juntas- aviso su secretaria apenas la vio llegar.
-¿Tenemos algo pendiente?- pregunto con asombro e incredulidad, mientras tomaba asiento en su amplia oficina.
-No licenciada, su padre contrato a todos los especialistas en materia familiar del buffete y solo la esperan a usted para comenzar la reunión.
-En un momento estoy con ellos- suspiro profundo y supo inmediatamente lo que debía hacer.
-Es un buen lugar- aclaro Burt apenas entraron al edificio del nuevo hogar de Rachel.
-Supongo que si, es algo grande para mi gusto pero puedo acostumbrarme- respondió mientras tomaba asiento en el bar del edifico.
-Quisiera saber si te interesaría comprar parte de los talleres, sé bien que tampoco lo necesitas, pero pudiera ser que necesites ocupar tu tiempo en algo legal- en parte aquello era una platica cordial y un reproche.
-Parece que en mi ausencia supiste muchas cosas- intervino Rachel con tranquilidad.
-Nada que no me imaginara, pero creo que ahora debes de pensar no solo en ti- seguía hablando con el mismo tono conciliador -Cuando conocí a la madre de Kurt supe que no amaría a nadie en el mundo como a ella, logre que saliera conmigo, incluso logre que nos casáramos, fui el hombre más feliz del mundo cuando eso ocurrió, después llego la noticia del embarazo, y aunque no lo creas no fue el hombre más feliz del mundo, ahora tendía que compartir a mi amor y sabia que toda su atención seria para el bebé, con el tiempo seguía sin tener una conexión con él, pero después mi mujer murió y tuve que enfocarme en amarlo- contó con un dejo de tristeza.
-Kurt es hijo tuyo, de tu sangre- respondió Rachel.
-Claro y tu de la sangre del tuyo, y en cambio nunca fue un buen padre- sonó severo, pero cierto.
-Yo no la conozco, ya ni siquiera creo conocer a Quinn, que se supone que debo hacer, de repente aparecerme en la vida de las 2 e intervenir como si siempre hubiera estado ahí- la perspectiva de Rachel era clara.
-Ella legalmente es tu hija, tanto Quinn como la niña han vivido todo este tiempo contigo presente en su vida, por más que hiciste para sacarla de tu vida no pudiste, y ahora solamente tienes que decidir si te convence vivir la vida que ya esta lista para ti, o no, por primera vez en tu vida todo esta listo para que disfrutes- explico Burt con lógica.
-Quinn y la niña tienen una vida que nada tiene que ver conmigo- menciono levantándose de la mesa donde se encontraba -te muestro el departamento- invito a Burt dando por terminado el tema.
Subieron al ultimo piso sin mencionar ninguna palabra y así mismo entraron al lugar.
-Muy bonito- acoto Burt apenas entraron.
-Tienen muy buen gusto- acordó Rachel -Bueno- respondió Rachel el teléfono que tenia sobre una mesa de centro.
-Buenas tardes, tiene una llamada de Fabray y asociados- mencionaron del otro lado del auricular.
-Claro- acepto Rachel mientras invitaba a Burt a acercarse a ella y ponía el altavoz, sabia que aquella llamada era importante.
- Sé que soy la ultima persona con la que quieres hablar, pero están por tomarse decisiones legales sobre Rachel, tal vez sería bueno que estuvieras aquí, claro si te interesa- menciono la voz inconfundible de Quinn, y sin dale tiempo de responder termino la llamada.
-Esta es tu oportunidad de poder liberarte de esto- aseguro Burt. -Si me permites yo tengo que retirarme- se acerco le dejo un pequeño abrazo y se retiro sin decir más.
