Bulma se lo estaba pasando de miedo poniéndole protector solar a Vegeta en la espalda. Como la mayoría de sus amigos eran luchadores siempre había estado rodeada de hombres musculosos y en forma, pero él estaba a otro nivel. Todo él era puro y prieto músculo y eso la llevó a pensar que nadie se podía resistir a ella. Ni siquiera el tipo más gruñón que había conocido nunca.
Tras frotarle bien la espalda pasó a aplicar protector solar en sus perfectos bíceps, hombros y torso poniendo mucho empeño en que no le temblaran las manos de la emoción. Era casi más de lo que podía soportar. Casi. Porque Bulma había tomado una resolución hace tiempo, y era que no dejaba que la cosa fuera a mayores hasta al menos la décima cita. A Yamcha le había hecho esperar dos meses antes de darle si quiera el primer beso. No es que ella no quisiera, de hecho se había muerto de ganas pero sus principios debían ser más fuertes que sus impulsos porque una chica como ella no podía ser fácil de ganar. Pensó que si todo iba bien con Vegeta haría una excepción si es que él quería seguir teniendo más citas con ella, cosa de la que se iba a asegurar. Tal vez a él le dejaría a la novena cita o quizá a la octava o incluso a la séptima.
Mientras, Vegeta también se estaba concentrando en mantenerse estoico mientras ella hacía su trabajo. Todas las chicas saiyanas habían muerto con la destrucción de su planeta de origen cuando él era aún un niño y aunque Raditz y Nappa sí habían tenido alguna que otra novia de otros mundos eran chicas vulgares sin nada especial, (una de ellas en concreto era la hermana de Reecome el de las Fuerzas Especiales Ginyu, la cual tenía un parecido escalofriante con su hermano) él nunca había considerado a ninguna digna de él hasta el momento. Ahora que por fin había encontrado a una se estaba dando cuenta de que ese tipo de atenciones femeninas le gustaban más de lo esperado. Una parte de su mente estaba arrepintiéndose de las horas que estaba perdiendo pero su otra parte reprimió esos pensamientos cuanto pudo pues a parte del momentáneo bienestar físico le traerían beneficios más tarde, además de otra razón más para competir con Kakarotto. Él entrenaría mejor a su hijo y llegaría a ser mucho más fuerte que el suyo. Le ganaría también en eso.
-Ya terminé. Ahora... es tu turno para ponerme protector solar -dijo Bulma guiñándole un ojo-. ¡Pero a ver donde tocas, estás advertido!
Otra prueba complicada, debía tocarla para ponerle la crema pero había sitios donde no debía tocar. ¿Cuáles podrían ser esos sitios? Preguntar lo dejaría en mal lugar. Entonces se puso a pensar... una vez el terrícola anciano de las gafas de sol le tocó el trasero y ella le dio una patada alta en la mandíbula que lo tiró de espaldas. Trasero descartado. A Bulma tampoco solía gustarle que le miraran el escote. ¿Debía descartarlo también? Por si las moscas, lo descartó.
El siguiente paso fue ponerse manos a la obra. Puso crema en su mano tal y como había hecho ella y comenzó a frotarla en su espalda. Bulma dejó escapar un suspiro, señal de que lo estaba haciendo bien.
-Creo que te llamaré para que me hagas un masaje algún día cuando venga de trabajar.
Confirmado. No solo era un guerrero de élite, también un experto en citas y tan sólo era la primera. Vegeta se recreó algo más de la cuenta en su trabajo porque a ella le parecía estar gustando y quería tenerla bien impresionada. Era algo sumamente importante y que no tenía nada que ver con que él estuviera disfrutándolo también. En verdad lo hacía, pero no iba a admitírselo ni a sí mismo.
-Y ahora... ¡Hora de ir al agua! -dijo Bulma.
Tomó un par de flotadores grandes y echó a correr hacia el agua tras darle la mano a Vegeta. Ella nunca jamás daba la mano al chico en la primera cita, pero sería su premio por no haber intentado propasarse con ella. La orilla estaba como a unos treinta metros de la casa. A mitad de camino, Bulma se soltó de él y lo adelantó. No quería que él se viera como si hubiera ido obligado así que intentó animarlo a divertirse.
-¡Echemos una carrera!
Y ni bien había terminado de decirlo, el saiyano pasó volando por su lado a velocidad de vértigo y se adentró en el mar provocando una gran ola que llegó hasta donde ella estaba, la cubrió hasta la cintura y la arrastró hacia adentro. Con gran esfuerzo consiguió subirse al flotador y esperó a que el agua se calmase. Unos segundos después, Vegeta emergió a su lado.
-Saluda al vencedor, humana. ¿En serio creías que podías ganarme a mí? -dijo orgulloso de sí mismo y Bulma comenzó a reír.
Se había empapado de pies a cabeza pero había sido divertido hacer algo que se saliera de lo corriente.
-¡Bien hecho! ¿Por qué no te subes al otro flotador? Es muy cómodo.
-¿A ese pedazo de plástico relleno de aire? ¿Y qué se hace después? -preguntó Vegeta.
-Pues relajarse, disfruta del sol y del vaivén de las olas, deja la mente en blanco.
Él la obedeció, preguntándose si no se vería ridículo. Incluso pudo imaginarse a Raditz y Nappa rodando por el suelo de la risa al verlo, pero él imaginariamente les contestó que al menos Bulma era infinitamente más atractiva que la hermana de Reecome por la que ellos discutieron tanto en su día como si fuera la última hembra del universo, además ellos dos estaban criando malvas y él estaba vivo y eso les calló imaginariamente la boca. Jaque mate, fantasmas.
Esta prueba parecía tener algo que ver con aceptar el estilo de vida hedonista terrícola. Relajarse estaba bien, pero él nunca podría lograrlo al cien por cien, es algo que ya había asumido. No podía dejar de asombrarse de lo relajados que eran en ese planeta aún sabiendo la que se les iba a venir encima. Menos mal que estaba él ahí.
-Ahora que lo pienso -dijo Bulma-. Creo que tengo un barco en mi capsulero. ¡Voy a traerlo!
Cuando Bulma saltó al agua y se fue nadando hasta la orilla, Vegeta se sumergió de nuevo. Nunca había tenido la oportunidad de explorar bien el fondo del océano terrestre. Tal vez había allí algún oponente fuerte que saciara su sed de pelea, pero después de buscar un rato lo mejor que pudo encontrar fue un pez gigante de dientes afilados que era más débil de lo que parecía y se fue huyendo tras unos segundos de enfrentamiento. Para cuando salió de nuevo a la superficie, se dio cuenta de que el forcejeo había creado otra gran ola... y que iba a impactar de lleno contra la casa.
En ese momento, Bulma salió de la casa con el capsulero en la mano para encontrarse con la columna de agua que se le echó encima.
-¡Vegetaaaa! -protestó enojada sacudiendo el puño en el aire mientras era arrastrada por el receso de la ola.
"Mierda, por un segundo olvidé lo frágil que es" pensó Vegeta. Se impulsó hasta ella, la tomó en brazos y se elevó unos metros. Para entonces los terrícolas que había en la playa habían huído todos y se habían quedado solos.
-¡¿No te puedo dejar solo un segundo?!
-¡Cálmate! Que yo vea no tienes ningún rasguño ¿No? -se burló él.
-¡Sí pero ese no es el punto! ¿Qué diablos estabas haciendo?
Entonces Vegeta notó que algo se le había quedado atrapado en el cabello. Lo inspeccionó con una mano y encontró una caracola azul que se había enredado en su pelo. La caracola se abrió mostrando en su interior una pequeña bolita blanca. Cuando Bulma lo vio, su expresión cambió.
-Awww, pero qué lindo eres -dijo tomándola en sus manos- fuiste a traerme otro regalo. Eres un bruto, pero un bruto caballeroso.
No sabía lo que había pasado, pero a ella parecía haberle gustado: se había puesto roja otra vez mientras sostenía la caracola entre sus manos con una sonrisa. Luego ella volvió en sí, tras el shock y se dio cuenta de que otra vez él la estaba agarrando demasiado apretado y esta vez no había a penas ropa para interponerse entre ellos y se puso aún más nerviosa. Por una vez odió sus principios sobre las citas. Había química entre los dos y ella lo podía sentir. Mientras tanto Vegeta se estaba preguntando otras cosas, si estaba cerca la hora de hacer al bebé o aún tenía que esperar más. A él también empezaba a impacientarlo tanta cercanía.
Estaba a punto de preguntarlo cuando Bulma presionó el botón de la cápsula y la dejó caer sobre el agua, la cual produjo un barco. Vegeta descendió hasta posarse en la cubierta y la dejó a su lado.
-He traído el frigorífico así que voy a poner la comida a calentar, mientras podemos beber algo en las hamacas -dijo echando a correr hacia el interior del barco.
Sí, definitivamente la playa había sido demasiado atrevido para una primera cita, pero ya no había marcha atrás. Se había puesto a pensar en ver a Vegeta ligero de ropa durante todo el día, mostrando músculo para ella en exclusiva y se había olvidado de lo que eso implicaba. Tras poner la comida a calentar, sacó las bebidas del frigorífico y volvió a la cubierta. Encontró a Vegeta mirando la línea del horizonte con aire ausente. Casi se sintió mal por interrumpirle.
-Es una vista bonita. ¿Verdad? Me encanta mirar el mar -dijo, pasándole una piña colada.
Él tomó el refresco y se lo bebió de un trago sin contestar a su pregunta. Era un buen planeta. Había visto muchos en su vida y le había impresionado desde el primer momento su diversidad y paisajes. En un primer vistazo lo había catalogado como material de primera. Algo a lo que el Imperio le daría buen uso. Ahora era su hogar. Su único lugar al que regresar en toda la galaxia.
-Luego al atardecer es aún más bonito, ya lo verás -insistió Bulma-. Oye... me gustaría saber más acerca de ti. ¿Cómo era tu vida antes de venir a la Tierra?
-Puedo satisfacer tu curiosidad -dijo Vegeta-. Pero... ¿No será eso demasiado para tus delicados oídos humanos?
-¡Mis oídos no son delicados! Además, os vi matar uno a uno a mis amigos y a mi ex por televisión la primera vez que viniste a la Tierra. Puedo soportar lo que sea.
-Eres atrevida. Bien, tú lo pediste. ¿Quieres saber algo en concreto?
-¿Cual era exactamente el procedimiento para conquistar un planeta?
-Paso uno: evaluación de la población y los recursos. Paso dos: tasación y valoración neta. Paso tres: planificación del ataque. Paso cuatro: ejecución del plan. Paso cinco: puesta en venta y retribución al emperador.
Vegeta le explicó luego con más detalle el proceso sin ahorrar en detalles grotescos. Ella escuchó con atención y curiosidad. Era una conversación rara para una cita pero tenía que conocerlo mejor.
-¿Sabes? Yo no habría podido trabajar para el tipo que destruyó mi planeta y exterminó a mis súbditos. Si hubiera sido tú le habría puesto matacucarachas en la comida a ese Freezer todos los días y me hubiera librado de él.
Él pensó que se impresionaría más con el relato. ¿Estaría subestimándola?
-Je. La historia oficial hablaba de un gran asteroide. No fue hasta años después que supe la verdad. Al principio pensé que había sido generoso conmigo el muy bastardo, acogiéndome en su círculo personal y ocupándose de mi manutención y educación. Pero cuando me enteré de la verdad nunca lo perdoné. Ni Raditz ni Nappa sabían nada y no podía decirles tampoco, eran demasiado idiotas. Se habrían lanzado hacia su propio suicidio cargando directamente contra él. Quería haber vengado el exterminio yo mismo. De hecho, le hice mucho daño matando a la mitad de sus oficiales y sus cuerpos de élite. Tendré que conformarme con eso.
-Bueno, si lo piensas Goku tanto Goku como el chico del futuro son saiyanos, así que la venganza a los vuestros ha quedado retribuída. Además, no solo cuenta quien de el golpe de gracia. Ayudar en el proceso es igualmente importante.
Ella hablaba con bastante razón a pesar de no saber mucho del tema pero desgraciadamente a Vegeta comenzó a rugirle el estómago y no pudo seguir. Ambos pasaron adentro y Bulma puso las bandejas humeando sobre la mesa. Se sirvió ella primero y dejó el resto para él. Ya iba concienciada que salir a cenar o a comer con un saiyano no iba a ser nunca lo mismo que salir con un humano. Ya los conocía demasiado y no iba con las expectativas demasiado altas de vivir una velada romántica. Así que mientras ella se terminaba a velocidad humana y normal un solomillo con guarnición presenció cómo Vegeta se acababa el resto de la bandeja con su guarnición y todo, mas un pavo asado, mas una fuente llena de arroz tres delicias y se bebía un litro de jugo de manzana directamente de la botella.
Eso la hizo reír.
-¿De qué te ríes si puede saberse? -dijo él con sorna.
-En verdad te iba a regañar -dijo ella imitando su tono burlón-. Te iba a decir que el jugo no se bebe de la botella sino que se sirve en un vaso primero, pero ya sé lo que me vas a contestar. Me vas a decir que Vegeta se bebe el jugo donde le da la regalada gana y te vas a beber otra botella o dos delante de mí para reforzar tus convicciones. ¿Y sabes qué? ¡Tienes razón! ¿Quién necesita modales en la mesa?
Acto seguido Bulma agarró otra botella de jugo y comenzó a beber a grandes tragos, aunque ni por asomo pudo llegar ni a la mitad.
"Cada vez me cae mejor la humana esta" pensó Vegeta.
Él se había negado a usar nombres terrícolas. Era sin duda una reminiscencia de su vida anterior. El Imperio tenía un protocolo basado en el poder y el prestigio. Llamar por su nombre a una especie inferior no estaba bien visto y él lo había evitado hasta ahora. Ella ya se había acostumbrado a pesar de sus protestas iniciales. Pero tal vez debería empezar ya a llamarla por su nombre pues no hacerlo sería como reconocer que ella era inferior y eso por consiguiente no hablaba muy bien de él mismo ni de su criterio así que forzosamente tenía que evolucionar. Decidido, comenzaría a llamarla por su nombre tras formalizar la relación.
Además, era una regla de etiqueta imperial y debía dejar todo eso atrás, pudriéndose junto al ex emperador.
Bulma se divirtió mucho el resto de la tarde. Comieron chocolates, tomaron el sol un rato en la cubierta y luego volvieron a la orilla donde intentaron jugar al frisbee. Intentaron porque todos se perdieron porque Vegeta no podía controlar la fuerza con la que lanzaba. Finalmente como le dijo que haría, Bulma puso ambas tumbonas mirando al horizonte y se sentaron ahí para ver la puesta de sol.
A la cita debía quedarle poco. Vegeta pensó que ella iría a proponerle lo interesante de un momento a otro. Se estaba empezando a impacientar.
-¿No es bonito? -dijo Bulma-. ¿Te gusta más o menos que un atardecer en tu planeta de origen?
El cielo se había teñido de anaranjado, lo había visto ya varias veces pero nunca desde la playa lo cual lo hacía doblemente espectacular, pues los colores se reflejaban en el agua.
-No teníamos anocheceres en el planeta porque no tenía movimiento de rotación.
-¿Ah no? ¿Y eso por qué?
-Nuestro único satélite no tenía la suficiente densidad como para hacer al planeta rotar. Giraba muy lento alrededor del planeta, tardaba años en dar una vuelta entera.
El cielo de su planeta tampoco era nada espectacular de todos modos, giraba alrededor de una enana blanca y siempre mostrando hacia la estrella la misma cara lo que hacía que fuera la parte habitable, la reservada a los saiyanos y la cual se habían ganado por la fuerza a las demás razas que habitaban el planeta. No había tampoco mar. No de agua al menos sino de otros compuestos más hostiles en los que no podía existir la vida.
-¡No me hables de satélites! Menos mal que nosotros ya no tenemos. La primera vez que conocí a Goku casi muero aplastada. No me gustaría que el hombre con el que estoy teniendo una cita se transformase en gorila y me aplastase en mitad de la misma.
Las imágenes de Goku gorila volvieron a su cabeza. Menos mal que Vegeta había perdido su cola. Técnicamente no había peligro pero no podía arriesgarse.
-El estado ozaru es muy poderoso en realidad, pero yo ya renuncié al mismo. Solo es efectivo si vas en grupo cosa que ya no tengo.
-Cierto, cierto -dijo Bulma, la cual no se quejaba en absoluto porque odiaba a los gorilas gigantes desde el día aquel.
Tras lo cual hubo un silencio en el que ambos observaron los últimos rayos de sol antes de que el mismo desapareciera tras la línea del horizonte. Bulma estaba encantada de habérselo pasado tan bien y sin duda alguna había que repetirlo otro día. Además Vegeta no se le había insinuado ni una vez y eso solo podía significar que no era un pervertido. Quizá sí adelantara el beso algo más de sus planes. ¿Sería demasiado pronto dárselo a la quinta cita? Debía pensarlo detenidamente.
-Oye. ¿Nos vamos a aparear de una vez o qué? -dijo Vegeta de repente.
La sonrisa satisfecha de Bulma se quedó congelada en su cara. ¿Había oído lo que creía que había oído?
-¿¡Q-Q-Q-QUÉ!? -dijo girando el cuello lentamente en su dirección.
-Que si nos vamos a aparear de una vez. ¿Está bien aquí mismo o prefieres que nos vayamos dentro de la casa?
-¿¡Cómo que aparear!? ¡Y yo que pensaba que no eras otro pervertido más, en realidad sí que lo eres! Vaya decepción.
Bulma se cruzó de brazos y le dio la espalda. Pervertido. Ahí estaba otra vez esa palabra. Se la dijo en la mañana cuando la agarró para irse volando y se la había oído antes un par de veces refiriéndose al anciano de las gafas de sol pero nunca había entendido bien el concepto. No hasta ahora. Romántico y pervertido. Ambas parecían ser antónimos, y si no era romántico y era pervertido entonces significaba que la cita estaba yendo mal.
Comenzó a ahondar en eso. ¿Qué era lo que a ella la había hecho enfadar? ¿Tal vez el hecho de mencionarlo abiertamente? El día anterior se quejó porque le pidió una cita demasiado bruscamente. ¿¡Pero cómo iba él a saber lo que tenía que hacer!? ¿Cómo iba a enmendar el error ahora?
-Oye -dijo él.
-¿Qué? -espetó ella.
Lo mejor sería reconocer el error y rectificar, pero sin que sonara como si estuviera pidiendo perdón, eso lo haría verse débil. O eso o fracasar.
-Obviamente los rituales de cortejo terrestres y los de mi planeta no son del todo compatibles y ha habido un error de comunicación. ¿No se merece eso un atenuante a la hora de juzgarme y llamarme pervertido?
-Pero entonces ¿Por qué sino quieres que nosotros...?
Y en ese preciso instante ella también se dio cuenta de algo. Por supuesto, no habría esperado menos de una raza de brutos que no saben divertirse como dios manda. El sexo era divertido, pero que la partiera un rayo si un saiyano hacía alguna vez algo por diversión. Eso solo dejaba una posibilidad. Vegeta no era un pervertido, él lo estaba viendo todo como una tarea, tal y como lo haría en su planeta. ¿¡Quería... hacerle un bebé!?
Al llegar a esta conclusión, comenzó a sonrojarse y a reír nerviosamente.
-Ugh... q... hfjgj... sdfsfs... eh... Veg... un mo... en s... esp... -balbuceó ella siendo consciente de que antes de intentar hablar debería calmarse primero.
Bulma respiró hondo, contó mentalmente hasta diez, luego hasta veinte. Luego su respiración se aceleró y tuvo que empezar de nuevo.
-¡BAH! ¡¿A quién le importa relajarse?! ¡Vegeta! ¡¿Todo este tiempo habías tenido la certeza en la mente de que tú y yo... íbamos... a... ahem... hacer un bebé?!
-¡Pues claro! ¿Para qué son las citas sino?
-Y... quiero decir... eso implicaría... ahem... ¡¿Y por qué quieres tener un hijo si puede saberse?! ¿Y por qué conmigo? Ya que te habías montado el plan tú solo al menos hazme cómplice del mismo. ¡¿No?!
La experiencia que había ganado al respecto le decía a Vegeta que no era buena idea mencionar lo de el día de mañana comenzar a entrenar a su propio hijo, que sería un híbrido saiyano y de paso hacerle la competencia a Kakarotto. Así que omitió eso y comenzó a enumerar el resto de las razones.
-Bueno, ya voy teniendo la edad para ello según las costumbres de la realeza saiyana. Además ya te dije ayer que no quedan mujeres de las nuestras y tú eres la humana idónea para el cometido.
-No sé por qué pero creo que eso último tenía la intención de ser un piropo al estilo Vegeta -dijo ella, a la vez que su expresión se suavizaba-. ¿Significa eso que crees que soy la chica más guapa, más atractiva y más inteligente que has conocido jamás?
Vegeta no estaba mentalmente preparado para responder a esa pregunta con sinceridad. A esta humana le gustaban demasiado los cumplidos. En su lugar dejó escapar un gruñido, ella lo interpretó como un sí y se le pasó el enfado.
-Está bien, te perdono, pero solo porque eres un extraterrestre que no conoce nada de nuestras costumbres terrícolas y además tu cumplido me ha puesto de buen humor. Si fueras un humano te habría pateado el trasero tan fuerte que te hubiera estado doliendo por semanas. Déjame pues explicarte una cosa. ¡No puedes tener una primera cita con una chica y pedirle un hijo ahí mismo! ¡Es de locos! ¡Da igual que seas el príncipe de los saiyanos o el dios del universo entero! ¡No se puede, y punto!
-¿Y por qué no? ¿Qué tienen de especial las mujeres humanas para tener tantos requisitos?
-En la Tierra, la gente primero se conoce, luego se enamora si hay química entre ellos y luego se casa antes de tener niños. Y es un proceso muy largo. ¡Y el mío es más largo aún porque soy una chica extra especial!
-¿Cómo de largo?
-Pues de unos años.
-¿¡Unos años!? ¡Estás tomándome el pelo!
-No, no lo estoy, Vegeta. Yo fui novia de Yamcha por más de diez años y no accedí a casarme porque pensé que era aún muy pronto. Él y yo ya no estamos juntos y yo estaba tratando de cerrar un episodio en mi vida, y bueno... pensé que tú necesitabas algo de compañía y yo la verdad es que también así que me decidí a conocerte mejor. ¿Y sabes qué? Me lo he pasado muy bien en esta cita y pensaba seguir invitándote a salir más y tal vez en el futuro, no se... surgiera algo más sólido entre nosotros. ¡Pero un bebé es algo que definitivamente no va a pasar en los próximos cinco años como mínimo!
Cinco años como mínimo. Eso era mucho tiempo. A él no le gustaba esperar, pero no mostró su descontento.
-Je. Deberías hacer una excepción a esa regla tuya y recapacitar mi oferta seriamente. Entendería que la utilizaras con humanos pero obviamente yo no tendría que estar sujeto a la misma.
La iba a dejar pensarlo esa noche. Ella al final acabaría llegando a la conclusión de que ese era el momento idóneo. Quería dejarlo todo atado antes de partir a la batalla contra los androides, así en caso de que muriera (cosa que no iba a dejar que pasase pero siempre había que ser precavido) se aseguraba de que tendría un sucesor o sucesora. Un digno representante de su raza. De lo que quedaba de ella. Él se negaba a verla morir.
Cinco años era mucho. Demasiado. Pero también lo eran cuatro, y tres, y dos, y hasta uno.
Bulma recogió todo, se vistió y encapsuló la casa. Se sentía confundida y sorprendida. La ponían nerviosa las relaciones que iban demasiado rápido y aquello parecía ir a la velocidad de la luz. No hablaron durante el trayecto. Él la tomó en sus brazos como en la ida pues el helicóptero tardaría demasiado y ella solo quería volver a casa y poner sus nervios en orden. A medio camino apoyó la cabeza en su hombro para protegerse del viento que le venía de cara. Era cómodo y cálido. Más de lo que ella hubiera imaginado. Además, esa vez fue mejor que la ida. Se sentía más segura y casi se queda dormida. Ese tonto le acababa de pedir un niño en la primera cita. Era tan surreal que casi le causaba risa.
Aterrizaron en el jardín delantero de la Capsule Corp y ella casi maldijo cuando tuvo que separarse de él. ¿Había enrarecido su conversación las cosas entre ellos? ¿Iba a ser todo incómodo a partir de ahora? No quería que eso pasase. Tenía que hacer algo para suavizar la tensión que pudiera haber.
-Como te dije, me lo pasé muy bien hoy y me gustaría salir contigo otro día. ¿Qué te parece la semana que viene? -dijo.
-Hecho -contestó Vegeta. Para entonces seguro que se lo habría pensado mejor. Era un plazo razonable.
Y dándose media vuelta comenzó a ir hacia su lugar de entrenamiento. Aún tenía tiempo para entrenar un poco. Mientras ella, ya había tomado la decisión de ser un poco más flexible, al menos para que él no perdiera del todo el interés.
-¡Oh! Y por cierto -dijo Bulma, haciendo que él se girara-. Como me lo he pasado tan bien... te voy a dejar que me beses.
Él no pudo sino tomarse eso como una pequeña victoria. Antes de la llegada de aquel criajo del futuro que podía transformarse en superguerrero y él no (todavía rechinaba los dientes al pensarlo), antes de empezar con el entrenamiento más hardcore al que había sido en su vida solía ver la televisión, entre otras cosas películas y series en las que había observado la técnica y él creía ser capaz de imitarla. Los humanos juntaban sus labios y...
-¡Vamos! ¿Dónde está mi beso? -insistió ella girando la cara y poniendo un dedo sobre su mejilla derecha.
"Oh, así que era de esos otros" pensó, irritado. Bulma se estaba riendo de él, lo estaba haciendo enojar hacíendole esperar tanto. Yendo tan despacio. "Pues no, humanita. Te he complacido durante todo el día en todo lo que has dicho. Ya se acabó. Llegó el momento de hacer las cosas a la manera de Vegeta."
Vegeta agarró el rostro de Bulma con ambas manos, lo puso mirando hacia él y estrelló sus labios contra los de ella. Ella estaba demasiado en shock como para moverse. Él puso en práctica el conocimiento teórico que había adquirido. Rodeó su cintura con una mano, enredó la otra en su cabello y la estrechó contra su cuerpo. Casi se esperaba que ella lo empujase y le diese una bofetada, pero no lo hizo. En su lugar ella rodeó su cuello con sus brazos y respondió a su beso. Una chispa se había encendido en su interior. Una sensación de querer más, de necesitar más de él. Decidió olvidarse de sus principios y seguir besándolo con calma, disfrutando de las sensaciones del momento, de la calidez de su cuerpo y de su aroma a mar, a sal y arena. Era increíble que estuviera sucediendo eso en su primera cita, pero más increíble aún era que estuviera sucediendo realmente.
Casi protestó cuando él se apartó de ella.
-Buenas noches, Bulma -le susurró al oído.
Ella lo vio marcharse plantada en el sitio donde estaba, llevándose una mano a los labios, sintiendo aún la presión de los suyos de unos segundos atrás.
"Saiyano endemoniado..." pensó mientras se giraba y entraba a su casa, aún rozando sus labios con la yema de sus dedos.
No estaba enojada. O tal vez sí. No podía saberlo con seguridad, estaba sintiendo demasiadas cosas a la vez. Desde luego tenía motivos para estarlo, pero también tenía motivos para pensar que había sido la mejor primera cita de su vida.
La mejor con diferencia.
Y aquí está la cita completa. Espero que les gustara. :) A mí me divirtió mucho escribirlo aunque a veces me dio quebraderos de cabeza, como ahora mismo que acaba de empezar mi programa favorito y estoy aquí haciendo retoques jajaja.
Saludos a celestia carito, ina minina, Smithback, sky d, minamo.
¿Qué les parecería un capítulo con pequeños drabbles muy absurdos?
Le he tomado cariño a esto de las citas con saiyanos jajaja.
Abrazos, les quiero.
