3: Primo giorno e un campione interessante
Empiezo a sentir un incómodo rayo de sol sobre mi cara, no me parece extraño, al fin y al cabo es normal en esta época del año que aún haga algo de sol. Las típicas nevadas que dejan los Alpes perfectos para esquiar no llegarán hasta dentro de dos meses, empiezo a notar el suave tacto de mi colchón, toco y noto la pared con la que mi cama choca y, como dije al principio, siento el rayo de sol que me despierta todos los días a la misma hora.
O sea que todo fue un sueño, no me he ido a ninguna escuela de brujas, sigo aquí en mi casa y toda esa experiencia la soñé. Realmente me alegro de que todo ello no fuese real ya que no sé qué haría en tal situación, huff...!
Para mí desgracia cuando abro los ojos para empezar el día me encuentro en un lugar que no se parecía en nada a mi habitación, sin embargo mis dudas son aclaradas un segundo después. No fue un sueño, he ido a una escuela de magia de verdad con personas de verdad y burlas de verdad.
-"Merda..."es lo único que escapa de mi boca mientras mantengo una expresión de puro terror.
Bueno supongo que lo único que puedo hacer ahora es joderme e intentar sobrevivir a la avalancha de situaciones humillantes que empezará nada más abra la puerta.
Me levanto, me quito el pijama (que estaba compuesto por una camiseta vieja y los calzoncillos que llevaba puestos) y me pongo el uniforme de diario. Este se componía de una camisa blanca como la del otro uniforme, un jersey sin mangas y unos pantalones largos de tela, todo esto terminaba en unos calcetines negros y unos zapatos marrones de vestir. En general me queda un poco grande pero aún así las cosas no se me caen mientras ando. Antes de salir cojo los libros más necesarios para las primeras horas del día y agarro una varita que reposa encima de éstos. La varita era de un tamaño lo suficientemente grande como para manegarla bien, hecha de metal, con un mango más ancho que el resto del artilugio y acabado en un par de dientes (por llamarlos de alguna manera). No tenía ningún lugar dónde guardarla así que me la metí en el bolsillo.
Una vez preparado todo agarro el pomo de la puerta, doy un par de respiraciones antes de girar mi muñeca lo 90 grados necesarios para abrirla, empiezo a sudar por la frente, tiro de la puerta hacia mí y salgo al exterior. Me encuentro en un pasillito de madera, con otras puertas en las paredes (como en un hotel) y la salida al pasillo principal a la derecha. La diferencia respecto a ayer se nota, ahora el lugar está poblado de estudiantes, profesoras y extrañas criaturas, cada grupo preparándose para su rutina. Yo me armo de valor y me meto entre el barullo de personas. En un principio va todo bien, nadie parece notar mi presencia, supongo que todas se aburrieron de mí durante la ceremonia de apertura tras comprobar que la única persona que tiene una salchicha entre las piernas (exceptuando situaciones hipotéticas fetichistas de chicas con pene) en esta escuela no era el sex-symbol mediterráneo que todas esperaban. Aún así mi sensación es de pura incomodidad: camino con pasos poco decididos y miedosos, sudando ahora por las manos, sobacos, huevos y, como mencioné antes, frente. No hago más que hacer movimientos raros con las manos (pero diferentes a los que hago cuando hablo). Para amenizar mi situación intento pensar en alguna canción para distraerme, pero no creo que "we will rock you" ayude en este momento. No me atrevo a alzar la vista siquiera y lo único que hago es repetirme en mi cabeza: Mi odio, mi odio, mi odio, mi odio...
No es sino tras llegar al aula que me atrevo a alzar la vista, una vez allí vuelvo a respirar y empiezo a subir las gradas de la clase. Mientras ando la gente empieza a mirarme mucho más que en los pasillos (supuse que se debe a que allí hay más barullo que en un aula, dónde la gente ya está sentada y preparada para dar la clase). Esto, como el lector podrá comprender, no mejora para nada la situación. Mientras subo me doy cuenta de algo: todas las alumnas del lugar llevan unas bandas de un color distintivo ( un color por cada tres personas), sin embargo yo no tenía color, con lo que decidí sentarme en los asientos más alejados de la puerta. Tras sentarme empiezo a intentar actuar normal pero resulta imposible por los cuchicheos que escucho a mi alrededor sobre mí:
-"¿Oye, no es ese el chaval que se acaba de incorporar?"
-"Menuda decepción, esperaba a alguien con un aspecto más varonil"
-"Es muy flacucho no creo que pudiese ni matar a un mosquito"
-"Tengo entendido que es pobre"
-"Menudo desperdicio de italiano"
-"¿Cuántos años tendrá, 13?"
-"Te aseguro que este se toca como 5 veces al día, yo no me fio"
-" Menudo pervertido debe ser para tener la valentía de venir aquí, se ve que Luna Nova ya no cuida de de sus alumnas "
Me sentí en ese momento súper humillado sabiendo que pocas cosas de esas son verdad, te aseguro que de haber sido alguien fuerte, guapo y rico ya se estarían todas quitando las bragas, pero en fin, es lo que me toca vivir...
Pocos minutos después empezó la primera clase, impartida por aquella profesora que me acompañó a mi cuarto ayer. La clase se llamaba términos mágicos y era, básicamente, aprender un idioma de runas que ya no utiliza nadie. La clase fue aburridísima, no solo porque no entendía un carajo de lo que ponía en la pizarra sino porque realmente las runas, como cualquier otro idioma extranjero, no me importaban una puta mierda. Hubiese tomado apuntes de signos y cosas de esas si entendiese algo de lo que ponía allí. El único momento memorable de aquella hora fue cuando la profesora hizo una pregunta a la clase y solo respondió una chica ( y encima acertó a la primera), según parece era la primera chica que conseguía traducir eso durante los años que llevaba la profesora enseñando, se llamaba Diana Cavendish. Sin embargo el momento no me pareció memorable por su proeza, sino por el cuerpazo que tenía la chica esa.
La segunda clase se llamaba magia elemental, pero a juzgar por lo que se enseñó en aquella hora eso eran pociones de toda la vida. Honestamente fue la clase más entretenida de todas, la profesora, que era la típica bruja vieja y encorvada, se reía de forma sádica mientras preparaba el compuesto e iba diciendo los elementos para formarla. Durante la preparación salió en cierto momento de la clase el humo característico que es expulsado de forma natural por compuestos orgánicos complejos al reaccionar entre sí cuando se utiliza la magia como catalizador de la reacción y se mueven para que se disuelvan entre sí (como al disolver sal en agua pero ahora sale también gas). Lo sé porque mi padre tiene el laboratorio de la farmacia debajo de ésta y cuando prepara pociones para curar dolores de tripa los ingredientes expulsan un gas similar al reaccionar entre ellos. El olor era desagradable pero yo ya me acostumbré hace tiempo.
La tercera y última antes de la pausa fue magia calculadora y debo decir que era bastante entretenida. No era de mis favoritas ni de lejos pero era realmente interesante. Estaba enseñada por una bruja de pelo azul (color que le sienta fatal teniendo en cuenta su avanzada edad) y con una expresión algo severa. En esa asignatura sí que pude tomar apuntes de lo que iba diciendo y se podría decir que no fueron clases particularmente aburridas por lo general. La clase no tuvo momento que resaltar, excepto por ser la segunda vez que la chica de antes volvió a dejarlas a todas con la boca abierta tras corregir a la profesora sobre algo que tuvo mal.
Tras haber terminado las clases llegó la hora del almuerzo, este se realizaba en un comedor más o extenso, lleno de sillas y mesas dónde sentarse y comer. Yo me mantuve esperando en la cola esperando mi turno. Mientras esperaba me di cuenta de que no había comido desde ayer por la mañana y fue entonces cuando empecé a notar ese agujero en el estómago. Mientras esperaba me empezaban a entrar dudas sobre este primer día. ¿se habrían esparcido ya los rumores?, ¿se los habría creído mucha gente?, ¿cómo de negativo iba a ser mi trato? Sin embargo mis tres dudas fueron aclaradas nada más volver a la realidad, cuando la bruja que tenía detrás de mí me dijo:
-"Hey pajero, ¿te mueves o qué?
Lo de pajero ya fue la gota que colmó el vaso, así que me di la vuelta enfadado y le respondí:
-"En el momento en el que no seas tan idiota como para creerte rumores tan fácilmente quizás me mueva"
-"¿¡Cómo has dicho!? no hay pelotas de repetirlo"
Me sentí ligeramente intimidado, la chica era más alta que yo, con ojos verdes, un pelo corto de color rojo y amarillo y tez blanca, llevaba una cinta verde y usaba el mismo uniforme que todas salvo los zapatos, que los había cambiado por unas zapatillas. A pesar de su altura y desafiante mirada, y aún con el conocimiento de que podría tumbarme de un puñetazo en el vientre, decidí armarme de valor y responder.
-"joder y además de estúpida, sorda"
Probablemente la discusión hubiese llegado a más rápidamente de no ser por otra discusión mucho más ruidosa que venía del otro lado del comedor. Se trataba de la lista de antes con el pelo rubio, estaba seguida de otras dos chicas ligeramente más bajas que la principal, una tenía el pelo rojo acabado en coleta y la otra un pelo negro y largo, las cuales miraban a la otra con una cara de arrogancia incluso burla. Esta última chica se trataba de la oriental que apareció ayer repentinamente, la cual no tenía ningún problema en iniciar una pelea allí mismo y no se callaba nada, lo más curioso era que su pequeña coleta había sido sustituida por una pequeña planta. Según parece estaban discutiendo sobre una tal Shiny Chariot, a mí el nombre no me sonaba nada ni por qué parecía ser tan importante para la japonesa, sin embargo he de decir que admiraba su actitud. En aspectos generales y ahora que la veía más de cerca me pareció una chica muy mona.
Por distintos giros de acontecimientos que tuvieron lugar durante su pelea, muchos de nosotros acabamos fuera del edificio, en una zona con una estatua. La oriental había cogido el palo con el que se dejó aparecer ayer. Era un palo bastante largo y ricamente decorado con siete bolitas en el. La poseedora lo llamaba Shiny Rod e iba a demostrar que el palo podía hacer magia aunque Diana decía que no era más que una copia (¿o sea que verdaderamente hay un palo por ahí que puede hacer magia?). Las otras dos acompañantes de la rubia no hacían más que burlarse de la nipona por, al parecer, tener unos gustos bastante infantiles para su edad. Sin embargo esto no parecía importarle y estaba dispuesta ha hacer que ocurriese. Así que ordenó a la estatua que se moviese mientras agitaba el palo.
Nada pasó.
Así que repitió el proceso una y otra vez, en cada intento más desesperada, realmente sentí pena por su situación, no por no creer que el palo era inútil, sino por ser la burla de casi todas las alumnas que habían ido a ver.
Fue en ese momento cuando Diana pronunció unas palabras:
-"¡Ansol Irlo!
Acto seguido la estatua empezó a desprender un brillo verdoso y entonces, como si fuese una obra del propio Satanás, una de las figuras que componía la estatua abrió los ojos y empezó a moverse. A partir de ahí todo lo que recuerdo de aquel momento era violento y pesadillesco, la estatua extendió su mano a la chica del palo mientras esta gritaba acojonada. Mi reacción no fue muy diferente porque pensaba que la estatua iba a usar su mano para aplastarla o descuartizarla, no obstante nada de eso ocurrió, la estatua se limitó a simplemente quitarle el brote que le salía de la cabeza y devolverle su pequeña coleta. Después todo volvió a la calma.
Todos nos quedamos petrificados ante tal acto (yo incluso vomité, lo cual me hizo tener hambre otra vez), nadie dijo nada durante un rato, hasta que las dos acompañantes de Diana empezaron a restregarle su tercera hazaña del día (creo que les estoy empezando a coger algo de tirria a esas dos). Diana hizo un acto de silencio mientras la amiga de las gafas de la nipona la ayudaba a recuperarse, la de pelo morado simplemente se limitaba a tocarla. Una vez recuperó la consciencia el grupito compuesto por Diana y su séquito de zorras se acercó al trío que llevaban unas bandas rojas y les dijo:
-"La magia es algo que nace en base a una larga tradición y esfuerzo perpetuo. No es una moda temporal, no es algo que debas aprender"
Vale, considero que ese comentario estuvo de más y que debería meterse en sus propios asuntos, no ir por ahí jodiéndole la vida a los demás, si quiere aprender magia aunque no sea lo suyo, ¡pues que la aprenda y ya ostias!
Las otras dos acompañantes de Diana (que aprovecho para decir que las tres llevaban una banda azul y las tres tenían bastante cara de pijas) terminaron la conversación diciendo que la familia de Diana era una muy importante de magos y brujas que se remonta desde tiempos arcaicos, y aprovecharon para burlarse de esa tal Chariot que tanto le gustaba a la oriental llamándola bruja de espectáculos.
Aparte de lo estúpido que me parecía insultar a alguien por simplemente por dedicarse a usar la magia como manera de entretener a las personas y no tratándola como ese arte antiguo, místico y casi intocable con el que ese trío de niñas ricas la concebían, si que es verdad que así conseguí un poco más de información de quien era la Chariot esa. Pero bueno, ya todo el mundo se estaba yendo y yo no iba a ser distinto.
*HORAS DESPUÉS*
Estaba sentado bajo un árbol, las clases habían terminado hace un rato y ahora lo que me apetecía era alejarme de la civilización y sentarme un rato a leer uno de los libros que me traje, una novela llamada "el infierno hecho playa" que iba sobre el desembarco de Normandía. Mientras leía los relatos sobre los soldados ingleses y americanos luchando y evitando las balas de ametralladoras nazis en aquella fría y húmeda playa de Francia, me hice ahí mismo la pregunta de qué pasaría si hubiese una batalla campal en esas verdes, pacíficas y soleadas praderas dónde me encontraba. En el bosque que tenía al fondo estaría la emboscada de infantería, por la explanada avanzarían los tanques. Los tanques y la infantería son alemanes, y allí, en la escuela, se han parapetado los franceses (elegí dos países al azar) y dónde estoy yo habría un nido de ametralladoras de los franceses. Primero avanzarían los tanques para preparar el ataque de infantería, alguno volaría por los aires despanzurrado porque todo el campo sería minado por los franceses, tras el caos y la confusión causados por el ruido de los tanques; las ametralladoras se darían cuenta que la infantería ya sale del bosque, ¡ahora abrid fuego, ta-ta-ta-ta!
Mientras me montaba toda esa película en mi imaginación me di cuenta de que estaba tirado en el suelo boca abajo, imitando a los soldados disparando contra el enemigo mientras hacía el sonido de las balas con la boca. Me sentí infantil y algo estúpido, así que paré y me reincorporé.
Seguí leyendo un buen rato más hasta casi quedarme dormido, sin embargo cuando estaba a punto de lograrlo algo cerca de mí hizo un ruido extraño, como si saliese de la tierra, así que abro los ojos para ver qué es. Se trataba de una raíz que acababa de salir de la tierra, lo cual me pareció cuanto menos curioso. La raíz era enorme, mediría casi tanto como yo y se veía rígida, sin embargo lo más curioso era, sin duda, el hecho de que montones de raíces más o menos iguales habían emergido de la tierra de la misma forma que la que tenía yo a mi lado, y todas llevaban al mismo lugar.
Comencé a seguirlas y llegué a un invernadero con paredes de cristal, sin embargo lo que más curiosidad de generaba era el árbol que estaba en el centro del lugar. Éste era alto, parecía estar compuesto por dos troncos enrollados entre sí y una cara en la parte alta. En un inicio me quedé alejado entre los arbustos, a una distancia prudencial, no obstante algo volvió a captar mi atención, se trataban de una especie de erizos de mar enganchados en las raíces. ¿Qué eran?, ¿serían peligrosos? Me hubiese gustado decir que pasé del tema y me alejé del lugar, pero esas esferas puntiagudas me generaban demasiada curiosidad para hacer eso, así que decidí entrar a intentar examinarlas un poco más de cerca. Sabía perfectamente que podía ser mi última decisión como ser vivo, sin embargo quise correr el riesgo, a lo mejor me daban un premio Nóbel o algo similar si se tratase de una especie de animal nuevo, total no era la primera vez que corría riesgos por satisfacer mi curiosidad (por ejemplo una vez le robé maría a un porreta para saber qué ocurriría si mezclase marihuana con compuestos mágicos y luego calentaba la mezcla).
Así que fui a la entrada del invernadero con intención de llevarme una de esas cosas, cuando le puse las manos a una e iba a arrancarla me dí cuenta de que estaba sujeta a la raíz, no sabía muy bien qué era, pero parecía un ser vivo parasitario que le estaba chupando magia al árbol, así que empecé a tirar más fuerte, pero no funcionaba. Hice un tercer intento pero entonces oigo detrás de mí las palabras:
-"¡Flawa!"
Es en ese momento cuando un rayo de luz verde impacta sobre el parásito, y su color verdoso natural pasó a ser marrón y emitía un olor a quemado, Yo instantáneamente me tiré al suelo nada más ver el rayo impactar. Entonces miro hacia donde el rayo fue lanzado y veo a la Cavendish otra vez
-"!Tú, ayúdame con esto¡" me ordenó
-"M, me parece que te equivocas, yo solo quiero llevarme uno de estos bichos y me voy"
Sin embargo ella no me escucha, tras darme la orden se giró para volver a seguir matando a parásitos. Antes de que le diese tiempo a matar al siguiente la nipona ya descrita varias veces en este relato se pone enfrente de Diana para evitar que lance el rayo. Inicialmente paso de esto, y mientras discuten sigo intentando arrancar una muestra viva.
-"creo que no son parásitos" mencionó la chica del equipo rojo.
Esa frase despertó mi interés, si no eran parásitos, ¿qué podían ser? Sin embargo, poco le importa la especie de esas cosas a la del equipo azul y tras comprobar que no se iba a apartar, decide ir a por otro de esos hipotéticos parásitos. No obstante no llega a impactar contra el el erizo de mar porque la japonesa corre a proteger al ser vivo, dejando impactar el hechizo contra ella. No tengo ni idea de por qué estaba arriesgando tanto por uno de esos seres pero hay una cosa clara: huevos no le faltan.
El impacto la deja débil, me acerco para ver qué le pasó (supongo que por mero instinto, porque no es muy normal en mí mostrar preocupación por alguien que no conozco) estamos todos los presentes allí reunidos: Diana, sus compañeras de equipo y yo, la víctima dice algo raro que no logro entender del todo bien, creo que dice algo así como "Papifopia". Una cara de confusión es lo único que puedo gesticular en ese momento.
-"son crisálidas de Papriodia" consigue decir.
A decir verdad me asombro por su rápida recuperación, ya que consigue incorporarse y hablar con mucha más claridad. ¿O sea que son crisálidas y no parásitos?, Una curiosa información que me lleva a deducir que hay un animal dentro. Y los próximos sucesos así me lo confirman.
Una de sus compañeras le pasa una carta que había en el suelo (que ahora que me doy cuenta hay toda una baraja de cartas ricamente decoradas por todo el suelo) en ella hay dibujada un ser parecido a un insecto, pero más antropomórfico, era amarillo y tenía alas. Entonces la recién caída dice:
-"definitivamente son ellas. Las Papriodias que nacen una vez cada 100 años. La mariposa mágica que da esperanzas a las personas que las ven" tras eso la chica consigue dibujar una sonrisa en su rostro.
Observo la ilustración con atención, me parece un ser fascinante, y el hecho de que sólo aparezca cada siglo lo vuelve aún más interesante. Lo de las esperanzas ya me parece una leyenda más que otra cosa
De pronto el palo de hace unas horas (porque se ve que siempre lo lleva encima) comenzó a brillar, la atención de todos se desvía hacia el objeto que aparentaba ser inútil. Entonces una de las amigas de la poseedora de ese palo de dice que intente recitar el hechizo necesario para que las crisálidas eclosionen,. Entonces todos nos incorporamos, dudo siquiera que sepan de mi presencia en la escena pero no es algo en lo que priorice en ese momento. Me quedo en retaguardia expectante de que algo espectacular suceda y, aunque al principio la chica tuvo algunas dificultades para pronunciar bien el hechizo, una vez se sintió preparada inició el proceso. Empezó recitando unas palabras más que nada de preparación, una vez recitó las palabras todo se tornó en un espectáculo increíble. Cientos de crisálidas abriéndose al unísono y revelando a aquella figura que vía en la carta, de pronto todos esos seres volaron fuera del invernadero hacia la torre con brillo verde. Fue un espectáculo increíble que es mejor verlo que describirlo y, aunque este suceso me dejó con más preguntas que otra cosa, mientras veía a las mariposas volar todas las preocupaciones se me iban.
Me quedé allí quieto unos instantes, el equipo rojo se había ido corriendo (bueno, la oriental se había ido corriendo y las otras dos la habían seguido) así que nos quedamos solos Diana y yo. Para cortar el ambiente me dirijo a una de las crisálidas que se habían roto, no era el plan original pero con arrancar un trozo me conformo, el trozo aún tenía restos de savia del árbol con lo que se convierte en una mejor muestra. Tras arrancarla me dirijo a una de las salidas con la muestra en la mano, con cuidado con los restos de savia. Ella y yo no intercambiamos palabras (tampoco sé qué decirle).
Al salir me doy cuenta de que ya es la hora del ocaso, alzo la vista y visualizo a las mariposas volando sobre la torre y a los rojos montados en escoba volando cerca de ellas. No puedo evitar sonreír con tal vista y sigo mi camino hacia mi habitación. Una vez allí guardo la savia en uno de mis recipientes y dejo la muestra sobre la mesa para investigarla mañana, luego bajaría a intentar cenar algo (y no vomitarlo) y me acostaría (o me haría una paja, no sé, lo que me apetezca).
Os seré sincero, podría haber terminado esto hace cuatro días, pero decidí tomarme un descanso de escribir (cosa que sucederá a menos).
También si alguien se pregunta por qué incluyo ciencia en una historia de magia es porque siempre me ha gustado intentar explicar historias mágicas con conceptos científicos, además de que me parece algo bastante original. También espero que mi público sea lo suficientemente inteligente como para no tomarse esto en serio, ya que los conceptos que utilizo no se aplican así en la vida real y espero que nadie lo intente.
Una cosa más en este capítulo hay una referencia a una obra de teatro, reto a los lectores que la localicen y me digan cuál es en los comentarios.
