La ingrata puso cara de desagrado, la mirada de Light daba miedo, y sus pensamientos: terror, no era lo apropiado para una jovencita "dulce e inocente" como ella. Fue lo que trato de darme a entender, le insistí que Light- kun era una excelente persona. Pero la maldita no lo comprendió y me dijo que no insistiera, que al fin y al cabo, eran como el agua y el aceite, nunca podrían estar juntos en algo más que una amistad.
Quise partirle la cara, la estimaba y me dolía que no fuera capaz de percibir la maravillosa persona que era mi amigo. Claro, Light- kun era mucho mejor.
¡ELLA NO SE LO MERECÍA!
No tendrían por qué estar juntos. Sentí una cierta satisfacción al ver que mi amigo no estaría con alguien como ella. Pero, cuando me dí cuenta, sólo sentí una cálida sensación en mi hombro correspondiente a una mano que yo conocía muy bien
Volteé y vi a LKight-kun con la mayor tristeza en el semblante, tocó mi hombro y me dijo: "gracias, por intentarlo".
Había escuchado todo, y estaba deprimido.
Amane en el salón era agradable, nos hablaba muy bien a todos. Supuse que era algo distraída para notar las maravillas de mi amigo y decicí volverlo a intentar. Era cuestión de tiempo, no me iba a rendir. Quería ver a Light feliz, y tendría que sacrificar mi propio bienestar para lograrlo.
Pasaron algunos días desde que hablé con Amane. Light y yo platicábamos en las clases, pero no podía evitar mirar como sus ojos se dirigían a cada rato al pupitre de Misa, había dicho que lo superaría, pero todas sus acciones demostraban lo contrario.
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-¿Te sabes la verdadera historia de la sirenita?- Me dijiste una tarde de Noviembre cuando nos dirigíamos a la casa de Teru a terminar el trabajo de sociología.
Por un momento pensé que estabas loco al mencionar un cuento infantil a pesar de tener casi 17 años.
-¿La sirenita? ¿La película de Disney?- Te pregunté.
Negaste con la cabeza y mirándome fijamente , sonreíste una vez más y me dijiste: "¿Sabes L? Para escuchar hay que callar.
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El trabajo fue una completa mierda. Teru tenía que cuidar a su sobrina y la llevo al cuarto de televisión, donde vio un programa "interesante" en el canal del congreso. Ese Teru, va en tercero pero nos ofreció su ayuda, lo conozco desde hace tiempo y hemos sido buenos amigos, me defendió en la primaria cuando me querían robar el almuerzo. Encima de ello me presentó a sus amigos con los que me llevo muy bien, aunque casi no los veo.
Mikami es muy simpático ya que su ideal de justicia es muy firme y desea ser abogado. Lo lamento por su pequeña sobrina, que tiene que escuchar los interminables discursos de la cámara de representantes del estado.
Ejem...
Y Light y yo tenemos que acabar el trabajo, aunque creo que el trabjo me lo ha asignado sólo a mi. Se queda con la mirada perdida haciendo rayones en su libro con el cuervo en la portada, suspira y sigue haciendo trazos.
-¿Qué diablos haces?- Me grita tratando sde acercarse a mi, cosa que no logra gracias a la mesa central.
-Ni que fuera para tanto.- le digo tratando de controlarlo.
Le doy un vistazo a la libreta "matar al de las ojeras" "trabajo de historia", derecho, "TE AMO MISA- CHAN".
Suelto la libreta, mis ojos se hacen pesados y mi cabeza da vueltas, ya lo sabía , pero creí que lo habías superado. -"Mierda".- Mascullé.
Recoges la libreta y me das una bofetada.
"¡NO VUELVAS A TOMAR MIS COSAS!"
Teru regresa y nos ve discutiendo, trata de calmarnos, pero el mal ya está hecho.
-Olvidé que tengo algo que hacer.- Miento esperando librarme cuanto antes de tan incómoda situación. Misa es mi amiga, tú eres mi amigo, quiero que sean felices. Haré lo que pueda.
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Esa noche tuve un sueño muy extraño. Daba un recorrido sobre el brillante piso de una embarcación, de pronto me resbalaba con algo y caía al mar…
Lo último que veía era mi mano contrastando con los rayos del sol y unas burbujas de oxígeno que ahogaban mis gritos destruyendo toda esperanza de ser rescatado.
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-¿Tiene la sirenita?- Le pregunté esa mañana a Watari, el anciano responsable de la biblioteca.
Me miró entre sorprendido y nervioso. -¿Te gusta la literatura infantil? ¡Eh muchacho!
Le sonreí nerviosamente rogándole a Dios que me entregara rápido el libro para poder salir de ahí.
-Toma, es el libro favorito de mi nieta.- Argumentó, entregándome un ejemplar colorido que carecía del sello de la biblioteca.
Lo mire extrañado y traté de devolvérselo, pero él negó con la cabeza. -Mi nieta murió y me pidió que le diera este libro a la persona que disfrutara tanto esta historia como ella.
No supe que decirle, recuerdo que le agradecí y salí de ahí. El señor Watari me había ayudado cuando nos pedían una investigación, pero no sabía nada de su nieta. Tomé el preciado ejemplar en mis manos y en lugar de asistir a la clase me fui a la azotea y comencé a leer.
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-Cuidado! ¡El mar...! - En vano la Sirenita gritó y gritó.
Pero sus gritos, silenciados por el rumor del viento, no fueron oídos, y las olas, cada vez más altas, sacudieron con fuerza la nave. Después, bajo los gritos desesperados de los marineros, la arboladura y las velas se abatieron sobre cubierta, y con un siniestro fragor el barco se hundió. La Sirenita, que momentos antes había visto cómo el joven capitán caía al mar, se puso a nadar para socorrerlo. Lo buscó inútilmente durante mucho rato entre las olas gigantescas. Había casi renunciado, cuando de improviso, milagrosamente, lo vio sobre la cresta blanca de una ola cercana y, de golpe, lo tuvo en sus brazos.
El sueño extraño volvió a mi mente, mis manos , el sol, el agua hasta el fondo. ¿Por qué Light kun lo había mencionado de pronto? La sirenita de Disney no tenía nada que ver con el libro. Había visto la película antes de venir en la escuela y recordaba las imágenes en mi cabeza, pero era totalmente diferente a lo que me hacía sentir este libro.
Al caer la noche, la Sirenita, angustiada por haber perdido para siempre a su amado, subió a cubierta. Recordando la profecía de la hechicera, estaba dispuesta a sacrificar su vida y a desaparecer en el mar. Procedente del mar, escuchó la llamada de sus hermanas:
-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Somos nosotras, tus hermanas! ¡Mira! ¿Ves este puñal? Es un puñal mágico que hemos obtenido de la bruja a cambio de nuestros cabellos. ¡Tómalo y, antes de que amanezca, mata al príncipe! Si lo haces, podrás volver a ser una sirenita como antes y olvidarás todas tus penas.
Como en un sueño, la Sirenita, sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Mas cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma.
El libro me producía escalofríos. Seguí leyendo y me sentía en cierto modo como la protagonista de la historia. Cursi y patético es decirlo pero así lo sentí yo entonces. Cuando llegué al final no pude contener una lágrima.
Oyéronse de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo.
La sirenita estaba muerta, la pareja era feliz, yo no podía estar celoso. Comprendía finalmente que para mi Light- kun no era sólo un amigo. Con el paso del tiempo había llegado a amarlo, y por eso no dude más.
-Amane, tengo que hablar contigo
Charlamos unas horas acompañados de una deliciosa taza de café expresso para mi y un capuchino para ella. Finalmente me dijo que consideraba que Light no era tan malo , pero que aún le daba miedo.
Dediqué no sé cuanto tiempo en hablar con light y lograr que su mirada dejase de ser tan tétrica, comenzó a vestir mejor y a mejorar sus notas.
Con el paso del tiempo me di cuenta que mis esfuerzos habían dado resultado, lo descubrí cuando, al regresar del baño, los vi besarse en la escalera.
Y en múltiples ocasiones más, besos aquí, besos en la cafetería, besos en el salón, se besaban frente a mi pero yo fingía que no me importaba, había hecho feliz a Light.
Era feliz, había logrado lo que deseaba, le había sido útil a mi mejor amigo, había hecho que mis dos mejores amigos fueran felices, debería estar feliz por ello.
¡Mierda! No era feliz.
Me fastidiaba que me restregaran su felicidad en la cara, me dolía ver a la persona que amaba con otra, me dolía todo lo que estaba pasando.
Cada que trataba de hablar con Light- kun me salía con algún comentario fuera de lugar sobre lo interesante que era Amane y cosas por el estilo, hablaba con Misa y me decía que Light- kun besaba muy bien.
Conforme pasaba el tiempo se acrecentaba la sensación de que había algo en el mundo que no encajaba.
Y ese algo era yo.
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Teru nos invitó a una fiesta a su casa, sólo fuimos hombres, tomamos, reímos, hicimos desmadre y medio. Con el alcohol encima mi timidez desapareció y me atreví a preguntarle a Light.
–¿si no hubieras conocido a Amane con quien habrías salido?
Light se dio cuenta que el alcohol era quien hablaba y no yo, pero aún no sé por que me respondió
-Si no hubiese conocido a mi querida Misa, habría salido con Takada.
La respuesta me caló la sangre. Los demás concordaban: Takada era una de las más guapas de la escuela, y cualquiera quería salir con ella, se esforzaba mucho en la escuela pero yo sentía que no era muy inteligente. Me sorprendía que mi Light se fijara en chicas con poca materia gris.
-¿Por qué?- Me atrevía a preguntar.
-Es bonita.- Me respondió algo enfadado por mis preguntas. Me tapo con una cobija y me pidió me durmiera para que no siguiera actuando extraño. Pero para mi no era suficiente.
-¡¿POR QUÉ A ELLA Y NO A MI?!- Le grité levantándome del sofá y tirando las sábanas al piso. Los amigos de Teru nos miraron sorprendidos a Light y a mi, querían ver las reacciones de ambos. El colmo fue Teru que tiró su cerveza al escucharme.
-Calma L, estás muy tomado, no le hagas caso Light-kun. Es el efecto del alcohol.- Argumentó tratando de tranquilizarnos como siempre que Light y yo iniciábamos en una discusión.
-No te metas.- Fue todo lo que le dije a Teru y volví la mirada a Light. -¡YO TE AMO!¿DIME POR QUE A ELLA SÍ LA AMAS Y A MÍ NO?
Si hubiésemos podido cortar el silencio, creo que ni con una moto sierra habría sido posible. Parecía que estábamos en un entierro, nadie se atrevía a decir nada, pero yo quería una respuesta.
Ví el color rojo cubrir las mejillas de Light, apretó el puño con fuerza y me dio la respuesta que ya sabía pero que prefería ignorar -¡POR QUE ERES HOMBRE, CON UN CARAJO!¡MIERDA L! ¡NO SÉ QUE TE PASA!
Nuevamente el silencio… El odiado silencio.
Creía que todo saldría como en una tonta película romántica. Que, al final te darías cuenta de mis sentimientos y de los sacrificios que había enfrentado por ti. Que, en ese entonces me tomarías en tus brazos y te arrepentirías de no haberte dado cuenta antes ¡Por Dios! ¡Cómo desearía que hubiese sido así!
Lamentablemente, tengo que aguantar el ver tu afecto dirigido a otra persona. Debo soportar el ver como la besas frente a mi y fingir que nada pasa. Sólo en mi sueños todo es posible: me abrazas, me besas y somos felices; misa no existe, y tú y yo estamos juntos.
Tengo que esperar el momento de dormir para que ello ocurra, para poder verte en mis sueños y alejarme de esta pesadilla llamada realidad.
