Equinoccio
Los personajes de Crepúsculo le pertenecen a Stephenie Meyer.
Capítulo II
Cosas humanas que jamás se olvidan.
Sabía que debería poner orden, pero era complicado. Jake y Edward estaban discutiendo sobre la actuación del primero en la clase de deportes, cuando había corrido más rápido de lo que debería. Yo estaba viéndolos con Nessie a un lado, ella más curiosa por ir a la cafetería que yo, lograba suponer que tenía algo de hambre.
—Muy bien, alto —dije con voz firme—. Entiendo el punto de ambos, pero no deberíamos seguir discutiendo aquí —reclamé—. Por si no lo han notado algunos cuantos vienen hacia acá con sus almuerzos. Además Jake y Nessie deben comer algo, y Edward y yo… bueno… pretender que comemos.
Ambos me vieron con incredulidad, pero al final asintieron y nos dirigimos al edificio más cercano, de donde provenía el aroma a comida.
Usualmente dejaba que discutieran un poco más, todos sabíamos que era difícil vivir los cuatro juntos pero tanto Edward como yo no queríamos dejar sola a Nessie aún (y dudaba que algún día quisiéramos), y como Jake no podía vivir sin ella se había tomado esta decisión.
Aunque a veces, estaba por demás decir, no les gustara a ellos.
—Bien, entremos y vamos por algo de comer —dije con una sonrisa mientras las puertas se abrían. Los estudiantes que se encontraban ahí, queriendo salir, se nos quedaron viendo aturdidos; suponía que ya se habían enterado de nosotros, lo podía escuchar entre todos los murmullos, cuando vi que se hicieron a un lado y nos dejaron pasar hice el apunte mental de preguntarle más tarde a Edward qué pensaban.
Caminamos hasta la otra orilla, donde tomamos una bandeja y nos servimos algo de comida; después nos sentamos en una mesa un poco alejada de todos. La mirada de algunos me recordaron a mi primer día en Forks, cuando era la nueva, y definitivamente el representar el papel que en su momento habían hecho los Cullen me provocaba algo de gracia.
—¿Y… qué piensan? —preguntó Jake mientras abría el jugo que había traído consigo.
—Pues es complicado —respondió Edward mientras cerraba los ojos y tomaba mi mano debajo de la mesa—. Los de la mesa cerca de la entrada creen que somos un experimento para ver cómo unos modelos viven en una preparatoria, uno de ellos ha estado buscando cámaras por todos lados, buscando alguna razón para nuestra estancia aquí —sonrió, bastante divertido—. Sinceramente nunca habían pensado eso, así que les doy un par de puntos a su favor.
—¿Y los de la puerta? —pregunté mientras cortaba con cuidado el pedazo de carne que había tomado—. Me pareció curioso lo que hicieron cuando entramos.
—Bueno, ellos son los populares de la escuela —dijo con una sonrisa mientras rodó los ojos— y tú entenderás que el hecho de que hoy hablen más de nosotros que de ellos, no es algo que les guste demasiado. De hecho, están pensando en emboscarnos a la salida para preguntarnos de dónde venimos, la chica de primer año que la acompañaba cree que si se hace amiga de nosotros todo funcionará.
—Pues yo no quiero ser amiga de alguien así —mencioné mientras fruncía los labios, disgustada por esa actitud.
—Bueno, así son los humanos —dijo Edward mientras encogía los hombros—. De todas formas supongo que seguiremos llamando la atención, sobre todo cuando comiencen a preguntarse qué somos —dirigió su mirada detrás de mí—. Esos dos de atrás juran que somos hermanos y Jacob es algo así como el adoptado. —El aludido resopló mientras cruzaba los brazos frente a su pecho—. Pero parece que sus amigos vieron cuando tomé tu mano hace un rato.
—Eso será divertido —dijo Nessie con una sonrisa, dejando su tenedor a un lado.
—¿Y aún no estás seguro de que podamos hacer más amigos? —pregunté a Edward mientras observaba a los chicos de la mesa más cercana, quienes se habían cambiado de lugar para tener una mejor vista—. Sabes que con Ángela y Ben funcionó bien, además así dejan de pensar que somos algo que, obviamente, somos.
—¿Y qué somos? —mencionó con una sonrisa, alcancé a escuchar cómo una chica suspiraba.
—Diferentes.
Jake se moría de la risa, oh claro que sí. De hecho estaba tirado en el suelo, golpeándolo con sus puños, demostrando cuánta gracia le causaba la situación.
Yo volví a gruñirle, fastidiada de su actitud y contando hasta diez… mil.
—¡Basta! —Volví a gritar, pero nuevamente fui ignorada.
Crucé los brazos contra mi pecho y comencé a zapatear en el suelo incómoda por sus risas; no me molestaba en nada que él se comportara como un idiota en ocasiones, era mi mejor amigo y así lo quería, siendo él. Pero… ¡me provocaba mucha rabia que se estuviera burlando en esos momentos!
—¿Aún sigues riéndote por lo sucedido? —preguntó Nessie mientras abría la puerta, Edward y ella volvían de comprar un par de libros y comida.
—Parece que sí —respondió Edward con un suspiro—. Jacob, te sugiero no hacer enojar demasiado a Bella, ya sabes que no es buena idea.
Los recuerdos de todos se fueron a la primera vez en que había visto a mi hija, ya habían pasado unos años y no me podían considerar neófita aún, pero a veces Jake sí podía sacarme de mis casillas. Igual Emmett, pero para el caso.
—Bueno, siento que yo también hubiera hecho lo mismo que mi madre si alguien se te hubiera declarado así, Jake —dijo Nessie mientras tomaba asiento en la sala.
Porque oh sí, oh claro que yo siempre atraía a todo lo malo.
Recapitulemos: fui una neófita excelente, sin nunca tomar la sangre de nadie, aún ahora no lo hacía. Había aprendido con facilidad el abrir mi mente después de lo ocurrido con los Vulturis. Todo lo físico era ya fácil, por lo que eso era un sufrimiento menor… ¡pero no había podido quedarme tranquila cuando una chica se había, prácticamente, desnudado frente a Edward a la salida!
Respira, Bella. Respira.
Me senté a un lado de mi hija mientras un gruñido se formaba en mi pecho. Nessie se acercó a mí con una sonrisa y tocó mi rostro con su mano derecha con cuidado de mi reacción, aunque yo nunca le haría nada a ella, pude ver nuevamente la escena en cuestión y, ahora que no tenía tan cerca a la chica, me parecía una tontería. Claro que nunca se lo diría a Jake.
Es que… ver a una chica que tenía facha de modelo acercándose a Edward mientras yo estaba entretenida con Jake y Nessie a unos pasos de distancia, con todo el propósito de sacarle plática, me tenía enervada. Sobre todo cuando ella dijo, con una voz que pretendía sonar sensual y no había logrado su cometido, que si él necesitaba a alguien que le ayudara con algo en la escuela no dudara en acercarse a ella.
Lo que me colmó la paciencia fue su cercanía a él y que batió los párpados como una demente. Por supuesto, antes de pensarlo yo ya había caminado hasta ellos, preocupándome un poco por guardar las apariencias pero no tanto como lo debido, y tomando la mano derecha de mi esposo.
—Edward, podemos irnos ya —decía yo en el pasado, mientras procuraba no mirar a la chica frente a nosotros, por temor a querer arrancarle la cabeza de un mordisco, literalmente.
—Claro, Bella —había respondido él con una de esas sonrisas que me habían dejado hiperventilando antes, y aún ahora… pero ya no necesitaba respirar.
La ilusión desapareció en el mismo instante en que yo recordaba que debía decirle urgentemente a Edward que no usara esas sonrisas con chicas de ese estilo en la preparatoria, seguramente él aún no entendía lo que provocaba.
—Bueno, pero por fin hemos logrado conocer que Bella no es tan tranquila como parece —dijo Jake, interrumpiendo mis pensamientos—. Existe algo que la hace enojar y actuar como vampiro.
—Jake, te sugiero guardarte los pensamientos, insisto —dijo Edward con voz cortante.
—Y yo también —continuó Nessie—. Anda Jake, vamos a hacer la tarea.
Suspiré cuando los vi desaparecer hacia el comedor y me incliné contra el respaldo del sillón. Sentí cómo el aroma de Edward se acercaba a mí y antes de pensarlo ya me encontraba entre sus fuertes brazos.
—Lo siento —susurré aún con los ojos cerrados.
—¿Por qué te disculpas, Bella? —preguntó, pude adivinar por el sonido de su voz que encontraba divertida la situación.
—Por lo sucedido hace rato —respondí abriendo por fin los ojos y recargándome en su pecho—. No debí haber actuado así, pero… no sé qué me pasó.
—A estas alturas deberías de haber entendido que no existe nadie más para mí que tú —dijo mientras acariciaba mis cabellos—. ¿Qué necesitas para entenderlo? —susurró con la voz cargada de cariño.
—Tiempo… —mencioné en voz baja. Y es que, a pesar de todo lo que había pasado, lo que habíamos hecho y lo que estaba segura que pasaría en nuestra eternidad, aún pensaba que un día Edward desaparecería de mis sueños.
A pesar de que cuando era humana creía conocer a Edward completamente, existían cosas que no podían dejar de sorprenderme. Siendo que no podíamos dormir, usábamos nuestro tiempo para cosas más productivas.
Durante los primeros cinco años, todas las noches hacíamos el amor en nuestra habitación. Nos demostramos de mil maneras diferentes lo que sentíamos por el otro. Yo procuraba siempre dejar claro que me maravillaba con él y que siempre estaría a su lado, y recibía lo mismo o más a cambio.
Desde nuestra llegada a Alaska no habíamos estado los dos de esa manera, pero no por eso las noches habían dejado de tener un significado diferente para nosotros; solíamos recostarnos en la cama que compartíamos y nos veíamos toda la noche, en ocasiones platicábamos de todo y de nada, otras tantas yo me acomodaba entre sus brazos y aspiraba su aroma para mí.
Esta noche, yo estaba acurrucada cerca de su pecho, entre sus brazos, y abrí mi mente para él. Pude notar cómo se asombraba un poco, no estábamos acostumbrados a hacerlo siempre. Me dejé llevar entre mis recuerdos humanos, a pesar de que se los había mostrado algunas cuantas veces, existían cosas que nunca quería olvidar y que estaba segura que a él le gustaba verlo desde mi punto de vista.
Y así, llegó el amanecer, y aquella oveja enamorada de su león.
Definitivamente eso de tener algunos capítulos de reserva es bueno, aunque no puedo quedarme sin escribir... Mi semana de regreso a clases fue muy divertida pero con poco tiempo para escribir y menos para estar en la portátil, ni en las horas libres... aunque más que nada porque fui arrastrada por mis amigas a todos lados xD!
Pero bueno, la última frase me gustó crearla, siento que ellos siguen siendo en cierta forma la oveja y el lobo, aunque ella ya no corra el mismo peligro.
Espero les haya gustado el capítulo.
Gracias por sus comentarios, pocos. Y por sus alerts/favorites, me harían más feliz con su opinión ;).
