``Amor a través del tiempo´´
La piscina:
-Hola Roselie, yo me llamo Alice, espero que seamos muy buenas amigas- dijo Alice un poco emocionada. Se giró hacia mi, entonces saludó -Hola Bella, ella es Roselie.
-Hola Roselie, creo que te vi antes en la cancha, cuando llamaste a Jasper, la chica que estaba con ella era yo -le dije un poco apenada, pero sonriente.
-Hola Bella, y si, era yo. Mucho gusto- me dijo mientras me dio un fuerte abrazo y yo le correspondí.
-Ahora que lo pienso Rose... ¿que haces aquí?- le preguntó Alice y Rose inmediatamente rompió su abrazo conmigo y miró a Alice.
-Me dijeron que yo dormiría en este apartamento...- nos dijo Rose y nosotras emocionadas empezamos a dar saltos
-Seremos compañeras de cuarto... ¡esto va a ser muy divertido!- dijo Alice mientras nos agarraba de la mano y nos llevaba a la recámara de Alice, y la ayudamos a acomodar sus cosas en su recamara.
Allí empezamos a tener una conversación las tres, y me di cuenta que Roselie tenia muy estilo de la moda y le encantaba ir de compras al igual que a nosotras. Ibamos a ser las mejores amigas, pues nos estábamos divirtiendo mucho, pero de repente recibí un mensaje de Edward diciéndonos que fuéramos a la piscina, ya que allá estaríamos todos; inmediatamente le avisé a Alice y a Roselie.
Todas salimos corriendo a nuestras recamaras (excepto Roselie que ya estaba en ella), y todas empezamos a cambiarnos rápidamente. Al final todas salimos a la sala para ver nuestros traje de baños. A todas nos encantó los bikinis de las otras.
Yo llevaba un pequeño bikini rosado de puntos blancos; Alice llevaba un pequeño bikini rojo fuerte (del color de los labiales que utilizan las viejas para salir) y Roselie se puso un bikini más pequeño aun que el de nosotras, era color azul marino, lo cual contrastaba con su piel y se veía magnífica.
Todas parecíamos unas modelos... y hablando de modelos, Roselie nos había contado que su madre era modelo, pero que a ella no le interesaba mucho ser modelo (ya veíamos de donde sacaba su grandiosa belleza). Por encima mientras íbamos para allá, decidimos ponernos unos mini vestidos blancos; los cuales tenían una pequeña liga por el hombro, apretado en el pecho y luego caía libre hasta la mitad de los muslos, junto con unas sandalias color plateadas.
Pero cuando yo me estaba poniendo el mini vestido frente al espejo y levante mis brazos... no podía creer lo que veía, ¡no me había afeitado en las últimas dos semanas!. Rápidamente corri por toda mi recámara buscando la afeitadora o la crema para afeitar. ¡Pero no la conseguía! así que le dije a Alice y a Roselie que se fueran (ya que ellas tenían rato esperándome fuera de mi recámara.
Buscé en todas las recámaras de la casa excepto en la de mis amigas. Ya estaba harta de tanto buscar. De repente empezó a sonar mi celular la canción de 7 things of Miley Cirus. Empecé a bailar y cantar como si estuviera loca, me movía como había aprendido en la academia de música y no me di cuenta de que tenia las zapatillas con un poco de tacón, y me tropecé con mis propios pies al bailar; cerré mis ojos fuertemente y me abracé a mi misma esperando mi fuerte y dolorosa caída, pero esta no llegó, pues sentí que unos dulces y suaves brazos me agarraban por la cintura evitando que me callera.
-Bella, ¿estás bien?- me dijo preocupado pero al mismo tiempo entre risitas.
-Si, gracias por evitar mi caída nuevamente- dije un poco apenada lo que provocó que mis cachetes se pusieran rojos.
-Todo por ti... ¿por que tardabas tanto?- seguro que Alice y Roselie le dijeron que me estaba tardando y vino en busca de mi.
-Edward, es que me tengo que afeitar y no encuentro ni la afeitadora ni la crema para afeitar- dije alzando la vos un poco, lo cual hizo que Edward soltara una risita, pero luego me percaté de algo... -Edward, ¿cuanto tiempo llevas ahí parado?
-Un tiempo, y en ese tiempo me he percatado que bailas mejor que antes- cuando dijo aquello logró que me ruborizara aun más -y si quieres, puedo ayudarte a buscar.
-Si, gracias- dije mientras me volteaba y le daba un fuerte abrazo al cual el correspondió cariñosamente y apoyo su cabeza en mi cabello. La verdad es que con Alice y con Edward eran con los únicos que confiaba y contaba para contarles todo lo personal.
Edward y yo estuvimos buscando unos minutos, pero yo no encontraba nada. Otros minutos después Edward salió de la recamara de Alice chillando y con mi afeitadora y la crema de afeitar en su mano derecha, ¿que estaba haciendo Alice con mi afeitadora y mi crema de afeitar en su recamara?, bueno, esa pregunta no la iba a hacer en voz alta, pues no quería perder más tiempo de esta forma.
Le quité la afeitadora y la crema para afeitar a Edward de las manos mientras chillaba junto a el de una forma graciosa; le di un beso en la mejilla y le dije unas gracias, y en eso salí a mi recamara a toda velocidad.
Edward estaba acelerándome, haciendo que me tardara más gracias al estrés provocado en mi. Yo velozmente me afeitaba, pero también con delicadeza. Terminé y quedé más que perfecta... me puse mi vestido y mis sandalias (los cuales me había quitado al entrar a la recámara para afeitarme de una forma la suficientemente cómoda), me peiné y me arreglé el vestido de forma que no se me resaltaran tanto los pechos y de que no se notaran tanto las curvas de mi cuerpo. Después de ello salí lo más apurada de mi recámara posible. Pues una ves ya afuera, noté que a Edward se le caía la baba de la boca... ¿estaba tan guapa para lograr ese efecto en él?. No lo sabía, pero ya que...
-Bella... estás... preciosa- dijo mientras se acercaba y me miraba de una forma muy dulce de las sandalias a la cabeza (lo hizo lentamente); y creo que no se había dado cuenta de que tenia la boca abierta.
-Gracias- dije sonrojándome. (la verdad es que yo me sonrojaba por todo) pero él tenia más efecto en mi que otras millones de personas. ¿que podría causar eso en mi? ¿que hacia Edward que me hacia sonrojar casi todas las veces que hablaba con él?
Pero él no siguió hablando, pues me agarró la mano y depositó un beso en ella. Y luego me jaló por la muñeca para salir del apartamento. Una ves afuera, él empezó a contarme algunas historias sobre sus vacaciones, luego seguimos hablando con frases burlonas y contamos varios chistes. Siempre me la pasaba de lo mejor con Edward a mi lado; después de todo, ¿que esperaba? era mi mejor amigo.
Por fin llegamos al área de la piscina y empezamos a buscar a los chicos, al final los encontramos en el único lugar que no pensamos buscar, lo peor es que justamente porque era el lugar más obvio... estaban en la parte onda de la piscina. Nos vieron y nos saludaron
-Hola chicos- dijeron todos de una forma sincronizada.
-Hola chicos- dijimos Edward y yo también de una forma muy sincronizada.
-Métanse en la piscina- nos dijo Alice de forma juguetona y cuando se iba a sumergir unos brazos la pararon, los brazos eran de la única persona que yo todavía no conocía; este joven guapo era el hermano de Alice. Alice se volteó y lo vio, entonces me dijo -Bella, el es Emmett, mi hermano mayor.
-Mucho gusto Emmett- dije poniéndole una sonrisa totalmente cariñosa para que el me la correspondiera, lo cual conseguí.
-Ok, ahora, ¡todos adentro!- nos grito Alice y nosotros rápidamente nos quitamos la ropa para meternos en la piscina.
Emmett parece que venía bien equipado para todo tipo de juegos, pues tenía suficiente dinero, protectores, bombas de agua, pistolas de agua, ect. Este día todos nos divertimos a montón con todos esos juegos..
Primero jugamos a la ere, Rosalie era la ere, la verdad no tardó mucho en atraparme. Luego jugamos con las bombas de agua, y para este juego tuvimos que hacer dos equipos, por lo cual los equipos fueron niñas contra barones; y ganaron las niñas, gracias a que los niños son más fuertes pero las niñas tenemos más agilidad y estrategia. Después jugamos al tiburón, esta ves le tocó a Jasper empezar y terminó Alice. Nos aburrimos así que decidimos hacer el juego de la gallina (es en el juego en que hay una pareja y una persona se monta encima de la otra y trata de tumbar a la otra pareja). En esta ganamos Edward y yo; ya que los equipos eran Jasper-Alice, Emmett-Roselie y Edward-Yo.
Pero todavía faltaba el juego favorito de Edward: guerra con pistolas de agua. Hicimos los mismos equipos que para la guerra de bombas de agua. Cada equipo tenía cinco minutos para reunirse y planear una estrategia para derrotar al equipo contrario. (el juego consistía en que le disparabas a una persona del otro equipo y al dispararle esta tenia que ir a la cárcel de la guarida de tu equipo, si te disparaban a ti, tú tenías que ir a la cárcel de la guarida de el otro equipo. Si tu veías a alguien de tu equipo en la cárcel del otro equipo, podías tocarlo haciendo que este quedara liberado de la cárcel).
Nuestra estrategia era separarnos y encontrar a alguien y dispararle, si veíamos que una de nuestro equipo no aparecía por un buen rato, teníamos que ir a ver la cárcel del equipo contrario a ver si allí se encontraba.
Emmett nos hizo una seña, la cual significaba que el juego empezaba, todas salimos disparadas en diferentes direcciones, en busca de nuestros oponentes; pero la verdad es que yo no quería atacar, yo tenía mi propia estrategia, me escondía y cuando alguien me estuviera buscando y no me encontrara, yo le dispararía cuando menos se lo esperara. Era una estrategia bastante ingeniosa.
Estaba buscando un lugar para esconderme, cuando vi la entrada a un pequeño bosque verde; me pareció una excelente idea esconderme ahí, pues nadie me buscaría en aquel lugar. Era muy oscuro, solo se podían ver los árboles y arbustos que marcaban los caminos.
Me metí en el bosque (no muy hondo ya que podía perderme), y empecé a merodear por allí. Pasé por un árbol que era bastante grande y después de allí todos los árboles y arbustos eran enormes.
Fui a meterme en una curva, en donde había un árbol que era más grande que los demás, y cruzando no me di cuenta que en la otra dirección estaba viniendo otra persona; pero para cuando me di cuenta ya me estaba chocando contra él. Me había dado cuenta de quien era.
Esta persona por ser más grande y más fuerte que yo, hizo que yo cayera al suelo y el encima mío, pero no llegó a tocar mis pechos gracias a que apoyó sus brazos en el piso al lado de mis hombros. Luego de que caímos, él soltó sus manos delicadamente haciendo que su pecho se juntara con el mío. Después de un rato él empezó con esa risita tan linda que tenia y me la contagió dulcemente. Y él fue el primero en romper el silencio.
-¡Ah! Bella, ¿estás bien?- me preguntó con esa sonrisa que me volvía loca.
-Si, Gracias, ¿tú estás bien Edward?- le pregunté tratando de sonar cariñosa.
-Si... -dijo cuando vi de repente que sacaba de al lado de su espalda una pistola de agua, y me mojó a montones... entonces yo le gritaba que parara, pero el no paró, así que l quité la pistola de la mano y le disparé agua a montones también hasta que él también me quitó la pistola de la mano y la lanzó hacia un lado.
Luego puso su mano en mi cara y no se porque no la alejé. Luego el se fue acercando a mi rostro con el suyo, hasta que quedaron a pocos centímetros y cerramos los ojos para conmemorar el momento. Nos acercamos más pero de repente sentí la presencia de alguien llegado a nuestro lado y separamos nuestras caras automáticamente. Era Alice...
-Bella, Edward... los hemos estado buscando- se volteó y grito- ¡chicos, ya los encontré!
Mientras ellos venían Edward se dio media vuelta cayendo al lado mío en el piso, se arrodilló y se paró enfrente mío estirándome la mano, se la agarré y obtuve la fuerza y el impulso suficiente para pararme firmemente. Para antes de que le agarrara la mano a Edward ya todos estaban ahí.
Yo me sonrojé por lo que había pasado, para mi era inevitable sonrojarse... y Alice lo había notado ya que nos estaba mirando a Edward y a mi con una cara de me vas a contar todo lo que paso Bella. Me iba a tener que aguantar un poco mucho de preguntas de Roselie y Alice en mi recamara acerca de esto.
Luego de esto, nos soleamos un rato y pedimos limonadas para todos. Nos metimos en la piscina una media hora más y cuando nos dimos cuenta ya eran las 6:29. Todos teníamos hambre, así que nos salimos de la piscina y fuimos a un restaurante que estaba cerca de allí. Todos nos fuimos en el Jeep de Emmett, ya que era el más grande y todos cabíamos. Disfrutamos mucho del viaje, pero ahora venía la cena...
