Capítulo 3

A la tarde del día siguiente, Inuyasha tenía que plantar las semillas en huerto con Stubborn, pero el burro no estaba dispuesto a colaborar y se alejó de él una y otra vez. Kagome contemplaba la escena.

Kagome(pensando): ¿De verdad tiene experiencia en estas cosas?

En ese momento, un coche plateado aparcó delante de la casa y de él salió Koga.

Koga: Hola, guapa. ¿Desde cuándo te tomas descansos? ¿No se suponía que tienes que trabajar para pagarme?

Kagome(enfadada): Ya puedes ir tragándote esa fanfarronería, Koga. Porque gracias a mi nuevo peón conseguiré acabar antes la tareas y la cosecha irá mejor.

Koga: ¿Y quién es ese peón tuyo?

Kagome señaló hacia el corral, pero se arrepintió de haberlo hecho: Stubborn se escapaba y se burlaba de los intentos de Inuyasha por atraparle.

Koga(sarcástico): Vaya, parece que tu ayudante sabe mucho. Je, je.

Kagome(colorada): ¿Pero qué hace ese idiota? Así nunca conseguirá acercarse a Stubborn.

De repente, el banquero cogió a Kagome por la cintura.

Koga: Oye, Kagome. ¿Y si te vienes a dar una vuelta en mi coche?

Kagome: ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!

Inuyasha y Stubborn escucharon los gritos de la chica y se detuvieron en seco.

Inuyasha(pensando): ¿Qué está haciendo ese gilipollas?

Stubborn salió disparado por la puerta del corral, que estaba abierta, y corrió hacia Koga con la boca abierta. Al cabo de un minuto, el joven banquero estaba chillando de dolor con el trasero mordisqueado.

Inuyasha: ¿Estás bien, Kagome?

Kagome: S... Sí.

Koga: Así que tú eres el nuevo peón.

Inuyasha: Sí, y tú debes de ser ese estúpido banquero que quiere quitarle la granja a mi jefa.

Koga: Vaya, creo que Kagome cometió un error contratando a un mediocre como tú.

El chico cogió a Koga por el cuello de la camisa y preparó su puño para golpearle.

Inuyasha: ¡¿Qué has dicho, mamón?!

Kagome: ¡No, Inuyasha! ¡Para, puedes meterte en muchos problemas si haces esto!

Inuyasha decidió obedecer a la joven y soltó a Koga, pero no dejó de mirarle con desprecio.

Koga: Mejor me voy, aquí están todos locos. Pero no lo olvides, Kagome, volveré y algún día serás mía.

Harto de su presencia, el viejo Stubborn persiguió a Koga hasta que éste se metió en su coche y se alejó a toda velocidad.

Inuyasha: Este burro empieza a caerme bien.

Kagome: Je, je. Gracias por ayudarme a librarme de ese tipo.

Inuyasha: No es nada.

Durante unos minutos, ambos se quedaron callados de nuevo, mirándose a los ojos.

Inuyasha. Bueno, tengo que ir al huerto.

Kagome(colorada): Ya, y yo tengo que limpiar la casa. Hasta luego.

La joven se metió en la casa y cuando cerró la puerta, soltó un largo suspiro.

Kagome(pensando): ¿Pero qué te pasa, Kagome? Inuyasha es tu empleado…

Buyo: Miau.

Kagome: ¡Ahhhh! 0-0 ¡Qué susto me diste, Buyo!

El gato restregó su cuerpo contra la pierna de Kagome a la vez que ronroneaba. La chica se agachó y le acarició la cabeza, poco después se puso a limpiar, pero eso no le ayudó a dejar de pensar en Inuyasha. Era la primera vez que le pasaba algo así por un chico, su sangre ardía y su corazón latía a mil por hora cada vez que estaba cerca de él, Kagome no tardó en deducir que esos síntomas significaban que sentía algo por el peón.

Kagome(pensando): ¿Qué me ocurre? He conocido a millones de chicos y nunca me he sentido así.

Mientras, Inuyasha intentaba colocarle los arreos a Stubborn. El viejo burro seguía sin confiar en él y se le escapaba cada dos por tres, el chico comenzó a impacientarse, jamás le había costado tanto hacer una cosa tan simple como esa.

Inuyasha: ¡Ya me cansé!

El joven cogió un palo que había en el suelo y lo lanzó a la grupa de Stubborn pensando que así le haría caso, pero provocó lo contrario, el burro se lanzó hacia Inuyasha y lo persiguió durante un buen tiempo.

Inuyasha(pensando): ¿Pero de dónde coño saca las fuerzas este viejo montón de pelos?

Al final, Inuyasha se cansó y aminoró el paso, lo que hizo que Stubborn le alcanzara y le mordiese el trasero.

Inuyasha; ¡Aaaaaaaiiiiiii!0-0 ¡Me cago en la p…!

Stubborn: ¡Iiiiiiaaaaaahhhhh!

El burro rebuznaba divertido mientras que Inuyasha se miraba los pantalones desgarrados, haciendo que se le vieran los calzoncillos.

Inuyasha: El día en que tenga mi pistola a mano te vas a enterar, burro de mierda.

En ese momento apareció la Sra. Higurashi, alertada por el ruido.

Sra. Higurashi: Inuyasha, ¿qué te ha pasado?

Inuyasha: Esa mula en miniatura me ha mordido el culo y me rompió los pantalones.

Sra. Higurashi: ¡Stubborn, burro malo! No se hace.

Inuyasha(pensando): ¿Por qué le habla como si fuera una mascota? ¬¬

Sra. Higurashi: Ven, Inuyasha.

El chico siguió la mujer al interior de la casa, allí, Kagome se sorprendió al ver el estado lamentable del pantalón.

Sra. Higurashi: Kagome, ¿podrías cosérselos tú? Yo tengo que llevar a Sota a un cumpleaños.

Kagome: Está bien.

Inuyasha se mudó en la habitación y le dio los pantalones rotos a Kagome. De repente, escuchó que su móvil sonaba y se metió en el baño para hablar con tranquilidad.

Inuyasha: ¿Sí?

Naraku: ¿Encontraste el virus, Inuyasha?

Inuyasha: Todavía no.

Naraku: ¡Pues date prisa! No me gustaría tener que sustituirte por otro tipo más espabilado.

Inuyasha: Ahora mismo me pongo a buscarlo.

El joven colgó el teléfono y se dirigió al establo con la excusa de ir a buscar los sacos de maíz para el huerto. Buscó en los montones de heno, nada; en el almacén de grano, nada; en las cajas de fruta, nada. Al final decidió buscar en el ático, allí estaban los utensilios de limpieza de las cuadras y los diferentes cepillos para acicalar a los animales. Pero entre aquellos objetos tampoco había ningún virus informático, sólo encontró un viejo papel amarillento escondido bajo una alfombrilla. Inuyasha, picado por la curiosidad, decidió leerlo:

Querida familia, cuando hayáis leído esto, seguramente estaré muerto. Ya no estaré para ayudaros con la granja, así que si tenéis problemas económicos, esto podrá ayudaros:

Puedo destruir un sistema artificial completo;

puedo robar e incluso ocultarme para después atacar.

Muchos me buscan, porque si me buscas muy rico puedo hacerte.

Buscadme en vuestros recuerdos y me hallaréis,

Entonces vendedme y de vuestros problemas os liberaréis.

Papá

Inuyasha supo de inmediato que a lo que se refería la nota era al virus, pero, ¿qué significaba lo de buscar en los recuerdos? La carta era para los Higurashi, tendría que hacerles preguntas sobre su pasado para así dar con el Shikon. Pensó en la persona más ingenua y la que podría decirle todo lo que él quisiese sólo con pedírselo usando sus armas de seducción: Kagome.