CAPITULO 3

Hola jovi y dasmyna, gracias por pasar por aquí, saben que las quiero mucho mis niñas.

Este capi contiene lemmon, está subido de tono xd, así que están avisados.

Sin más que decir, espero que les guste.


CAPITULO 3

Toma Harry

¿Y esto?

El baile es de disfraces, con todo y mascaras, así que ahí tienes— aventándole el antifaz al lado de la cama donde Harry se encontraba recostado.

Bajen ustedes, no pienso ir, no tengo ganas— contestando con pereza.

Pues que lastima, pero esta vez, no nos vas aguar la fiesta, tengo todo listo y cuento contigo amigo— decía un pelirrojo viéndose en el espejo del recibidor del camarote de lujo, acomodándose el antifaz.

¿Y Draco?— pregunto el moreno, mientras se acomodaba el traje que se estaba arrugando al permanecer tirado en la cama.

¿Qué con el?

¿No nos va acompañar?

El ya se nos adelanto, así que apresúrate, que nos queda poco tiempo y tenemos que pasar por…

¿Por quien?

¡Ahhhh! Ya veras, es una sorpresa.

¡Ron!

Conocí a una linda rubia en el almuerzo y hemos quedado para el baile.

¿Hemos?

Si hemos, ella, su amiga, tú y yo, así que saca tú cara de yo soy el dueño del mundo y vámonos, no es bueno hacerlas esperar.

Que ridículo seria ver vestido a un futuro conde ingles así, que agradeciera el pelirrojo haber aceptado usar la mascara, años atrás se había operado la vista, ahora solo usaba lentes para leer y usar la computadora, si no esto hubiese sido realmente incomodo— pensaba Harry al colocársela.

Ambos salieron de la habitación vestidos con sus trajes de etiqueta, ya que de ninguna manera se pondrían disfraces.

¡Por Dios! Harry.

¿Hace cuanto que no tenemos chicas eh?

No lo se

Pues yo te lo diré, dos meses, una semana, tres días y cinco horas.

¡Dios, hombre! Toda una eternidad, que tortura.

Si seguimos así nos vamos a oxidar.

Y…. ¿Quién sabe? Talvez hoy sea nuestro día ¿no crees?

Esta bien— resignado el pelinegro empezó a caminar

Pero que quede claro que voy en contra de mi voluntad— replicaba ajustándose el saco y los gemelos de las muñecas.

Aja, mhum, como digas.

No lo podía creer, ese reflejo en el espejo ¿era ella? ¿Hermione Granger?

¿Y bien? que te parece Hermione— sonriéndole Luna, tomándole por los hombros mostrándose satisfecha por haberle escogido el disfraz a su castaña amiga.

Increíble— llevándose las manos a la boca, tratando de contener lo emocionada que se encontraba.

¡Oh! ¡Gracias Luna! Decía al punto de desbordarse las lágrimas de felicidad.

¡Oh no! Nada de eso señorita, te arruinaras el maquillaje si no te contienes, anda sécalas antes de que rueden— pasándole un pañuelo.

Vestía un hermoso vestido estilo princesa color aperlado, ajustado al cuerpo como guante con una caída de media pierna hasta los tobillos, haciéndola lucir sensualmente sus formas femeninas, unas sandalias de tacón alto, y monedero a juego con el vestuario, una diadema de pedrería de fantasía sujetaba el pelo castaño en un moño y unos cuantos rizos colgaban juguetonamente, con pendientes y collar de perlas para no desentonar y la cereza del pastel, el antifaz que hacia resaltar el hermoso color de ojos chocolate intenso.

Literalmente era una princesa de cuento, lastima que solo le faltaba el príncipe, pero tal vez… tal vez esta noche lo encontraría, esta vez pondría todo de su parte, estaba decidida, hoy cambiaria su vida— se decía a si misma Hermy.

Si supiera que dentro de unas horas su deseo seria cumplido, no lo creería.

Mira deben ser ellas me dijo que nos esperarían en el lobby del salón principal—frotándose las manos el pelirrojo.

Dios se ven hermosas, ¿no crees?— continuo el de ojos azules.

Vamos Harry, solo por hoy deja de ser amargado y haz que regrese mi compañero de juergas.

OK, tienes razón, mañana tendré tiempo para desquitar mi coraje, hoy es nuestra ultima noche, así que vamos por ellas—cambiando totalmente de actitud el de verde mirada.

La princesa Rapunzel es mía y la tu….

¿Harry? Hey, espérame— dándole alcance rápidamente.

Y según, no tenías ánimos—se decía para si mismo el ojiazul, moviendo la cabeza y sonriendo a la vez.

Al fin llegaron junto a ellas, y se presentaron

Hola, buenas noches señoritas, tomándoles las manos a las chicas y besándoselas.

Soy Ronald Weasley, pero mis amigos me llaman Ron, soy ingles, abogado, tengo treinta años y estoy vacunado— rompiendo el hielo, haciéndolas reír— y aquí el misterioso a mi lado es….

Gracias Ron, pero puedo presentarme solo.

Me llamo James, mucho gusto— sosteniéndole la mano a la castaña, que al primer roce sintió una ligera descarga eléctrica recorrer por su piel y fijándose solo en ella, no sabia porque pero se le hacia conocida esa tierna mirada chocolate, le recordaba su infancia.

Hermione estaba impactada, el contacto con su piel le despertó los sentidos, Ron le parecía divertido, pero… este hombre frente a ella le perturbaba, estaba hipnotizada por su mirada esmeralda, esos hermosos ojos verdes, extrañamente la hacían sentir paz, tranquilidad, confianza, era mas alto que ella, se la llevaba por veinte centímetros, a simple vista, aun con el antifaz era apuesto, y sin saber bien porque le agradaba su compañía y talvez…

Mhum, mhumm— murmuraba Luna, pero esos dos estaban en su mundo, así que decidió interrumpir.

Mucho gusto, mi nombre es Luna Lovegood— saludo tomando rápidamente la mano de Harry terminando con el hechizo.

Y ella es Jane, yo soy abogada y ella maestra, estamos de vacaciones ¿y ustedes?

Nosotros… también…estamos de vacaciones— ¿verdad Ron?

Eh, si, si… eso estamos de vacaciones— sintiendo un codazo en las costillas de parte de Harry, para seguir con la platica.

¡Oh! Es una lastima que no nos hayamos conocido, antes así hubiésemos aprovechado bien el viaje ¿no creen? comento Luna

Si es verdad, pero bueno, hay que disfrutar lo que nos queda—dijo Ron tomando a Luna de la mano para pasar a la sala.

Tienes razón—apoyo el moreno haciendo lo mismo con Hermione.

La velada resulto tan agradable que ninguno de los cuatro quería retirarse, habían cenado, hablado de trivialidades y reído de las ocurrencias de Ron.

En toda la noche no vieron a Draco cosa que no les extraño a los amigos, puesto que conocían sus debilidades por las mujeres y no dudaban que estaría en buenas manos retozando en una amplia cama con compañía femenina.

Un par de horas mas tarde, ambas parejas se separaron Ron y Luna, se quedaron en la pista de baile y Harry y Hermione salieron a tomar aire.

Una noche estrellada, con una hermosa luna, música romántica de fondo, la inmensidad del mar por delante y un apuesto y agradable hombre a su lado que mas podía pedir, era perfecto, al menos eso pensaba Hermione, pero lo que siguió después la descoloco totalmente.

Sin saber como paso, Harry la estaba besando, rodeándola con sus fuertes brazos, estaba en shock, no sabia como reaccionar si golpearlo o corresponderle, pero recordando sus propias palabras, de dejar sus miedos y comenzar a vivir, subió sus brazos y rodeo su cuello, sus manos sintieron el suave cabello azabache intensificando mas ese beso y presionando mas su cuerpo contra el de el, sin saber como, pero ese simple beso había despertado los instintos reprimidos por tantos años, en que ella se había cohibido, se desconocía y trataba de conocer esa sensación que le estaba invadiendo haciéndole perder el control.

James…se escucho gemir Hermy, rompiendo con el beso por falta de aire.

Me estas volviendo loca.

Jane…vamos a mi habitación—, no sabia porque esa mujer lo había trastornado a tal grado de querer estar con ella, dentro de ella, desde el primer contacto lo había sentido.

En cuestión de segundos estaban en la habitación de Harry, ella se sentía nerviosa, era su primera vez, que pensaría el, ya estaba dudando y pensaba que todavía era tiempo de salir de ahí, pero otro beso dado por Harry, la termino de convencer que su lugar era ese y sin mas empezaron a desvestirse.

Una habitación oscura, hizo darle mas confianza a Hermione y se atrevió a lo que nunca hubiera pensado, estaba invadida por el deseo y la pasión, cosas que creyó nunca poder sentir y lo mas importante para su autoestima, que la desearan, pero para ella siempre era primero su familia, reprimiendo sus sentimientos y deseos, pero ahora, en estos momentos solo importaba ella y el hombre que estaba a su lado desvistiéndola, besándola, saboreándola.

Estaban desnudos, solo les quedaban los antifaces, se habían desvestido, poco a poco, guardando hasta el final su identidad, que lo hacia mas misterioso y sensual, parecía un sueño erótico, del que no quería despertar.

Harry besaba su cuello deslizándose hacia sus hermosos senos, aprisionando uno con la boca, lamiéndolo, succionándolo, mientras que el otro seno lo masajeaba con una mano, presionándolo, rozándolo, haciendo a Hermione arquearse contra su cuerpo, sintiendo descarga de un gran placer, ella solo se sujetaba de su musculosa espalda, estaba perdiendo el sentido y ni siquiera la había penetrado, la otra mano libre de Harry, se entretenía en la parte sur de ella, masajeándole los labios inferiores y el clítoris, que ahora estaban dormidos haciéndola enloquecer.

Jane… ¡Dios! Estas húmeda— gimió Harry

No aguanto mas, James hazlo rápido— a duras penas se concentro para hablar.

Sin perder mas tiempo, la tomo de las nalgas, la enrosco en su cintura y la llevo a la cama, ambos estaban demasiado ansiosos y adrenalínicos, Hermione no tenia experiencia, pero sabia todo referente al tema, que le iba a doler por ser primera vez, pero a estas alturas del camino, francamente, le valía un reverendo pepino, lo necesitaba dentro de ella y rápido.

Se introdujo suavemente, no quería ser muy rudo, pero en el proceso se quedo estático por segundos, Hermione intuyendo lo que pasaba, lo presiono con sus piernas mas hacia ella.

Eres vir….shhhhh, rápidamente lo beso ella, no dejándole terminar.

Estoy bien, continúa por favor, no me dejes así, no necesitaba más y la penetro totalmente, ahogando en su boca el grito de dolor por parte de ella.

Fue entonces que empezó el rito antiguo, el vaivén y entre cada empuje, cada deliciosa embestida, disfrutaban del placer mutuo, sudando lujuria, pasión, deseo hasta llegar al paraíso terrenal, al clímax total y lo mas importante juntos

Al fin cansados y vencidos entre sabanas de seda, ninguno de los dos se había dado cuenta de que los antifaces habían caído, sin que ellos lo supieran esa noche había nacido el más puro sentimiento, el amor.


Nos leemos pronto

Suri