N/A: Muchas gracias a todos por leer y comentar... Como veis, son tres partes del mismo capítulo pero me he puesto a escribir y no he parado... A partir del siguiente capítulo ya pasaremos a la historia, sin tanto flashback...


CAPÍTULO 3: LA NOCHE QUE TODO ACABÓ… O EMPEZÓ (PARTE III)

–Supongo que Kurt no se lo tomó muy bien. –Sebastian bebió de la copa de vino. Sentía que habían llegado al momento crítico.

–No te lo puedes ni imaginar…

Flashback

Blaine llegaba a su apartamento realmente emocionado. Había conseguido su sueño, iba a actuar en un teatro de Broadway y nada más y nada menos que como el protagonista. Era la oportunidad de su vida y tenía las cosas claras. Tenía planeado esforzarse al máximo para demostrar que merecía ese papel y no iba a dejar que nada lo descentrase de su objetivo, triunfar. Estaba a un paso de conseguir tener una carrera exitosa y él sabía que tenía talento para convencer a público y crítica.

Sabía que sólo había un problema, una cosa que podía afectarle ese momento. Kurt le había pedido que no hiciera la audición para ese papel. Él había seguido su indicación y aun así había conseguido ser el protagonista. Sabía que eso reforzaba la creencia que tenía su marido de que él había tenido todo fácil.

Eso era lo que más le dolía a Blaine, le había costado mucho llegar a ese punto. Tal vez profesionalmente había conseguido las cosas más directamente, pero su marido había tenido más fácil su relación con su hermanastro que la relación entre Cooper y él, su salida del armario, el comprender que era gay, la aceptación de su padre… Él lo habría dado todo por haber vivido esas cosas como Hummel… Y si a eso le añadía que el acoso escolar que él había sufrido había terminado con él en el hospital, tampoco podía alegar que ese aspecto había sido más fácil para él.

Vio a Kurt molesto, sabía que estaba esperando el resultado de otro de sus castings y enseguida dedujo que no lo habían elegido. Eso no beneficiaba al joven, que tenía que darle otra "mala" noticia.

–Hola. –El moreno comentó tímido.

–¿Te quieres creer que me han dicho que mi voz no encaja con el papel? –El castaño resopló frustrado.

–Seguro que encuentras un papel para el que encajas. Sabías que sería difícil, que eres un actor que se tiene que enfocar en papeles muy específicos. Ten un poco de paciencia. –El ojimiel comentó con tranquilidad.

–¿Qué tal te ha ido? –El mayor quiso saber, aunque su expresión de desdén mostraba que deseaba que le hubiera ido mal.

–No voy a interpretar al amigo del protagonista… –Anderson comentó y podía jurar que había visto una sonrisa satisfecha en los labios del otro.

–Tranquilo, encontrarás algún papel que interpretar. Debes buscar algo que sea adecuado para ti. Pretendes papeles muy grandes y no has trabajado nada fuera de NYADA. –Hummel parecía encantado con la noticia y ya no hacía ningún esfuerzo por disimularlo.

–Me han ofrecido el papel protagonista. Dicen que soy exactamente lo que están buscando…

Fin del Flashback

Blaine hizo una pausa en su relato, ya no podía contener las lágrimas. Sebastian lo abrazó por la cintura con suavidad y subió una de las dos manos para moverlo para que la cabeza de su amigo estuviera apoyada en su pecho. Después acarició con suavidad la espalda ajena, dejando que se desahogara de nuevo. Ya habría tiempo para seguir con el relato.

El moreno tardó quince minutos en tranquilizarse y se separó un poco del otro en cuanto se creyó capaz de seguir.

–¿Cómo reaccionó Kurt cuando asimiló lo que le acababas de decir? –Smythe preguntó amablemente mientras le limpiaba las lágrimas de las mejillas.

–Peor de lo que jamás me imaginaba…

Flashback

–¿Qué? –Kurt miraba a su esposo como si le hubiera salido una segunda cabeza. No podía creer lo que acababa de escuchar, era imposible.

–Voy a ser… –Blaine comenzó a repetir, pero fue interrumpido.

–¡Te he oído! ¿Cómo puede ser? –El castaño estaba enfadado y eso molestó al moreno. Debería estar contento por el éxito de su marido.

–No les ha gustado nadie en la audición de ese papel y…

–Yo audicioné para ese papel.

–Lo sé. –Anderson intentó apaciguar su ánimo. –Pero buscan romper estereotipos, buscan un actor que pueda mostrar a un personaje gay sin que sea muy exagerado.

–¿Y yo no puedo hacerlo? –Hummel preguntó orgulloso.

–Tu voz, tu actitud… ¡Eres todo lo contrario! –Blaine ya no sabía cómo convencerlo.

–¡No me lo puedo creer! Eres mi marido… ¡Deberías apoyarme! –Kurt gritaba, había perdido cualquier intento de disimular lo que sentía.

–¡Y tú deberías apoyarme a mí! ¡Es una gran oportunidad para tu esposo!

–¡Que me la ha robado a mí!

Al decir eso, el castaño cogió el teléfono móvil de su pareja y lo lanzó con fuerza contra el suelo, haciendo que la pantalla se rompiera en varios trozos y varias piezas salieran disparadas en todas direcciones.

–¿Qué haces? –Blaine estaba perplejo.

–¿Te crees que vas a poder hacer lo que te dé la gana?

–No tienes ningún derecho a…

Las palabras del moreno se vieron interrumpidas cuando vio que su marido rompía también su portátil y su Tablet. No sabía qué hacer, no sabía cómo reaccionar.

–Vete de casa, ahora mismo no quiero verte. –Kurt ordenó.

–¿Dónde se supone que voy a ir? –El ojimiel lo miró asustado.

–No me importa… ¡Vete!

El castaño lo empujó con fuerza hacia la puerta y después de abrirla, lo volvió a empujar para sacarlo del apartamento. Una vez el más joven estuvo fuera, cerró la puerta con fuerza. Anderson sacó las llaves de su bolsillo y pensó en volver a entrar, pero en el último momento cambió de opinión. Sólo podía empeorar las cosas.

Fin del Flashback

–No tenía ningún derecho. –Sebastian lo volvió a abrazar. Sabía que tenía que ser duro y que necesitaba apoyo. Él iba a hacer lo que debería haber hecho Kurt, estar a su lado.

–No quiero pensar en eso ahora. En dos semanas, cuando terminen los castings, empezaremos los ensayos. Voy a disfrutar de eso…

–¿Qué vas a hacer con tu relación? –El castaño quiso saber.

–Buscaré un abogado para empezar el divorcio. –Blaine explicó.

–¿Vas a denunciarlo por lo que te ha hecho esta noche? –El ojiverde insistió con sus preguntas.

–No creo… No hay motivo…

–Violencia en el ámbito familiar, maltrato psicológico. Es delito. –Smythe se mostró firme.

–Aun así, prefiero que todo acabe cuanto antes.