Sobrevivientes: En la Colonia
Renuncia
Planet Survival (O en japonés para los puristas: Mujin Wakusei Survive) no me pertenece. Pertenece a la NHK y a los estudios Madhouse. No creo que sea justo que un no-japonés posea una serie de anime. Y aún así, no me pertenece ya que de serlo hubiera cambiado varios aspectos.
Introducción
Todos sabemos que Luna, Sharla, Kaoru, Bell, Howard, Shingo, Menori y Chako sobreviveron a todo lo que pasó en el Planeta Sobreviviente y regresaron a sus hogares. Sin embargo… después de eso no parece que tuvieron alguna aventura más. Esta vez, vamos a hacerles tener una. Para eso, permítanme ambientarles este escenario:
Una vez que llegaron los sobrevivientes, algunos grupos de poder quisieron saber como era el nuevo planeta, para hacerse con sus recursos naturales. Ya que las familias de todos ellos (Excepto Luna) mantenían reserva sobre el tema, se decidió ir por Chako y Luna… ya que podían tener información útil.
¿Qué pasará con los sobrevivientes¿Serán capaces de vivir en su propia colonia?
Capítulo III
(La Fundación Howard II)
Eran las 4:58 pm. La Sra. Howard esperaba ansiosamente a ese tal Amshel, ya que tenía curiosidad de que un miembro de la Junta de Accionistas desee hablarle, ya que el fondo sabía que su esposo mantenía en secreto sus negocios.
- Sra. Howard – dijo Amshel llegando.
- Sr. Amshel – dijo ella - ¿Qué lo trae por aquí?
- Es sobre su hijo… vi el gesto que hizo el día que llego. Parecía no interesado en Ud.
- Eso me tiene muy preocupada – contestó ella - ¿Porqué mi hijo no me quiere?
- No lo sé… pero estamos preocupados de que alguien tan inmaduro tome las riendas de la Fundación algún día.
- ¡Ese Howard! – murmuró con fastidio la madre - ¡No debió criar así a su hijo!
- Sra. Howard – dijo Amshel – debería unirse a la Fundación Howard II.
- ¿Fundación Howard II? – preguntó extrañada - ¿A qué se refiere?
- Es una organización secreta que tiene como objetivos la búsqueda de tecnologías poderosas para llenar nuestra cartera de patentes.
- ¿Y eso para que les sirve? – preguntó la madre con ingenuidad
- Una patente de una idea revolucionaria nos permitiría controlar la producción de todos los productos derivados de esta patente. No lo hacemos desde la Fundación Howard para evitar el escándalo. También aseguramos que sea secreta la organización porque las patentes las pedimos a título individual, pero todas son manejadas por la Fundación Howard II.
- Sigo sin entender lo que es una patente…
- Sra. Howard, una patente es un derecho exclusivo de explotación de un producto e idea que da el gobierno por ciertos años a un inventor.
- Comienzo a entender… ¿Pero que tiene que ver conmigo?
- Entre los estudiantes que regresaron a la colonia hay una chica que asegura tener un "poder especial" capaz de superar las nanomáquinas. Si descubrimos el origen del poder, podremos patentarlo y producirlo en masa, siendo así la ruina de todas las empresas en biotecnología, exceptuando nuestra fundación.
- ¿Quiere que los convenza de venir para averiguar el origen el poder?
- Sra. Howard… si eso no le convence, podría convencerle una forma que hemos ideado para que otro diriga la fundación cunado su esposo muera.
- ¿Alguien que no sea Howard? – preguntó la mujer con interés – Vamos… dígalo.
- Hay una forma de conseguir que los patrones de pensamiento de una persona estén en el cuerpo de otra. Lo único que necesitamos es el cerebro… el resto de órganos sólo siguen sus órdenes. El gobierno de esta colonia prohibió estos experimentos por "dañar la dignidad humana", pero realmente… ¿El ser humano tiene dignidad?
- Toda persona es única… o al menos eso enseñan en los colegios.
- No lo pongo en duda Sra. Howard, pero para lograr que la ciencia avance… hay que hacer sacrificios… martirios necesarios para el bien de todos. Necesitamos experimentar con algunas personas para probar nuestras teorías… pero si no lo hacemos, aduciendo una "supuesta" dignidad… la Fundación estará en peligro a manos de su hijo provocando una inflación jamás antes vista desde el año 1929.
- ¡El crack de la bolsa! – dijo la madre entendiendo - ¡No puede ocurrir!
- Hay un balance entre patentes y empresas. Si pidiéramos regalías por todas las patentes que tenemos… las empresas se irían a otras colonias. Y si no pedimos regalía por ninguna patente, las empresas poderosas nos retirarían su apoyo… ya que no ahogaríamos a sus consumidores.
- Es todo un equilibrio entre pedir y conceder – respondió la madre de Howard.
- Eso mismo. Howard Jr. Ha estado en otro planeta y su sentimiento de amistad a raíz de eso le impide entender el traicionero mundo mercantil. Si llega a la cabeza de la fundación se enterará de los abusos laborales y la cartera de patentes.
- Y las eliminará – se apuró en adelantar la madre de Howard.
- Y si elimina las patentes y los abusos laborales, puede significar que padres como los de su amigo Bell pueden formar empresas y se acabará el monopolio que tenemos de la cartera de patentes.¡No podemos permitir eso!
- No podemos – respondió la madre de Howard – Me uniré a la Fundación Howard II. No permitiré que las buenas intenciones de Howard tiren por el piso todo un progreso económico para nosotros… hemos sufrido para llegar a la cima… ¡y no la compartiremos con nadie!
- Me alegra Sra. Howard – respondió Amshel.
Y así la Sra. Howard se unía a la Fundación Howard II.
