Actuar

N/A: ¡Lameeento la espera! Tuve exámenes y no tengo internet en mi residencia pero ahora que estoy en mi casa puedo actualizar.

Resumen:

Albus desconocía sus propios sentimientos por Scorpius pero los descubrió y sintió su alma caer a los pies.

Scorpius desconocía los sentimientos de Albus, pero cuando los descubrió no hizo nada, solo observar y pensar al respecto. Sin darse cuenta también descubrió sus propios sentimientos por Albus.

Pero Scorpius no decía nada y Albus no hacía nada, ambos se amaban, ambos eran correspondidos pero callaban.

"Su amistad es suficiente, no necesito más" pensaban pero los celos existían, la necesidad de monopolizar estaba pero no hacían nada, no decían nada, solo dejaban pasar el tiempo y la oportunidad de estar juntos.

Capítulos: 3/3

Juntos

Cuando veas que no puedes soportar

El vacío de la soledad,

Si la fuerza sólo en tu saliva está,

Aprende a actuar.

"Tres tristes tigres"

El Mago de Oz

Había pasado el año, el último como estudiantes de Hogwarts. Scorpius no dijo nada y Albus no hizo nada. Se mantenían como amigos. Disfrutaron su amistad al máximo. A pesar de todo Scorpius continuó acercándose repentinamente a Albus, rozando su piel, inhalando su aroma, mirando su figura, recordado cada detalle que había memorizado de sus ojos. Lo que comenzó como un simple juego para provocar a Albus se volvió un arma de doble filo en cuando su libido despertó. Cuando se acercaba a Albus no podía evitar querer arrinconarlo contra la pared más cercana y besarlo hasta el fin de los tiempos.

Albus disfrutó los acercamientos de Scorpius, no decía que era extraño, no decía que le gustaba, no lo apartaba. Disfrutaba el aliento del rubio junto a su oreja. Controlaba sus estremecimientos cuando la mano de Scorpius caía accidentalmente en su cadera. Escondía sus sonrojos cuando lo veía relamer sus labios, ignoraba las erecciones que le causaba la mirada de Scorpius. Aprendió a esconder el deseo y a simular la vergüenza.

Scorpius estaba en la mansión preparando lo que faltaba para mudarse a Francia. Se sentía frustrado y enojado consigo mismos. Eras un maldito cobarde y no podía negarlo. Solo dos palabras, solo dos puñeteras palabras eran necesarias para cambiar su relación con Albus "me gustas". Corto, sencillo y directo pero en ningún momento se había atrevido a decirlo, en ningún momento tuvo el valor para hacerlo.

Albus estaba en su habitación mirando el techo. Sentía un terrible vació en su pecho, al día siguiente Scorpius partiría a Francia, al día siguiente él lo despediría. Se removió en la cama, sentía un dolor indescriptible. Restregó sus manos en sus parpados y de un momento a otro eso no fue suficiente para retener las lágrimas. Se abrazó a sí mismo sintiendo como sus lagrimas caían libremente por sus mejillas. Se abrazó a si mismo tratando de mitigar los espasmos que sacudían su cuerpo. Tenía ganas de llorar, de gritar, de golpear cosas. Quería liberar su dolor. Todo el maldito año fue un cobarde, no se atrevió a hacer nada. Una simple acción podía cambiarlo todo, solo un beso, solo un beso le hubiese permitido mostrarle lo que sentía al rubio. Pero fue un cobarde, dudo, siempre dudo y ahora cargaría con las consecuencias y se preguntaría "¿Qué tal sí…".

Scorpius se acercó a la mesa donde tenía varios pergaminos regados. Se sentó en la silla frente a ella, tomó una pluma y la mojó en tinta. Dudó por un momento pero a la final deslizó la pluma sobre un trozo de pergamino en blanco y escribió.

"Mañana en la terminal, detenme no permitas que me marche".

El rubio observó las palabras y comprendió que era el verdadero deseo de su corazón. Tomó el pergamino y cerró los ojos tras releerlo un par de veces. Sacó su varita y con un ligero movimiento incendió el pergamino. Golpeó la mesa y sin poder contenerse arrojó todo al suelo.

Albus miró la pequeña foto que tenía entre sus manos. En ella salían él y Scorpius después de un partido de Quidditch. Ambos reían mientras Albus empujaba a Scorpius. Acarició las facciones del rubio, quería detenerlo pero no se atrevía, no podía.

Amanda abrazaba llorosa a Scorpius. Sebastián miraba a todos lados menos al rubio, sabía que si lo hacía terminaría igual que su novia.

Scorpius miraba a sus amigos pero no pudo evitar buscar con la mirada a Albus, aun no había llegado y faltaba poco para que su trasladador se activase.

—¡Scorpius! —gritó Albus a lo lejos.

El rubio sintió como el alivio se instalaba en su pecho. Por un instante pensó que el chico no iría a despedirlo.

—¿Por qué tardaste tanto? —preguntó el rubio con el ceño fruncido.

—Me quedé dormido —dijo avergonzado el chico.

Scorpius miró detenidamente a Albus y notó que tenía la nariz roja y los parpados algo hinchados.

"Estuvo llorando" pensó el rubio. Sin poder evitarlo se acercó a Albus y tomó con delicadeza su rostro. Albus miró a Scorpius y sintió como sus lágrimas asomaban nuevamente.

"No te vayas" quería gritarle el moreno, pero no podía, las palabras se negaban a salir empeñadas en morir en sus labios.

"Detenme" deseaba el rubio, no era capaz de quedarse si Albus no se lo pedía.

—¡Suficiente! —gritó exasperada Amanda.

Los tres chicos se detuvieron a mirar a la única chica del grupo.

—¿Amanda? ¿Cariño, qué hablamos? —dijo Sebastián con el ceño fruncido.

La chica bufó.

—Estoy cansada de que se la pasen haciéndose ojitos y ninguno tenga los cojones suficiente para hacerle frente a lo que sienten —dijo la Slytherin disgustada.

—¡Amanda! —exclamó Sebastián—. Te he dicho más de una vez que esa no es la forma en que debas hablar. Y lo que hagan ellos es su puto problema.

—¡Pero Sebastián!, han desperdiciado el tiempo cuando bien pudieron follar por todo Hogwarts.

—¡Amanda Zabini!

—¡Sebastián Nott!

Albus miró a Scorpius sorprendido y el rubio le regresó una mirada similar. Ambos miraron el suelo sin saber que hacer.

—¡maldición! ¡Bésense de una jodida vez! O los pegaré de los labios con un jodido hechizo hasta que decidan de una puta vez a ser sinceros el uno con el otro ¿¡Quedo claro, maldita sea!?

—Amanda.

—Cállate, Sebastián —siseó la chica tan bajo que su novio sintió un escalofrió desagradable, esa mirada gritaba problemas—. Tú y Tú —dijo Amanda señalando al rubio y al moreno—. Vayan a Francia los dos, quédense aquí, mantengan el contacto cada quien estudiando lo suyo ¡lo que sea que decidan! Pero hablen de una puta vez ¡Ya! Estoy harta de ver como babean el uno por el otro. ¡Es patético! No quiero ni imaginar las pajas que se deben haber hecho pensando en el otro —Albus se sonrojó escandalosamente mientras que Scorpius desvió la mirada—. Ahora, no me interesa si perderás el trasladador puedes irte otro día. Ahora coge a Albus llévatelo a la mansión, enciérrense en tú cuarto y follen como locos hasta que estén cansados. Hablen, díganse lo mucho que se ama —dijo la chica rodando los ojos con teatralidad—. Y luego vengan a mi y bésenme los pies y digan lo genial que soy por juntarlos de una puta vez ¿quedo claro?

—Amanda eres imposible —se quejó bajito Sebastián sintiendo vergüenza ajena por las palabras de la chica.

—Cállate —siseó amanda—. Si no fuera por mi estos idiotas… —la chica dejó la frase al aire mirando a la futura pareja (esperaba) que no sabía donde meterse—. Andando ellos tiene cosas que hacer y tu y yo hablaremos —dijo esta vez a su novio—, te diré de ante mano que no será una charla muy bonita —agregó en un siseo la chica tirando de su novio que veía peligrar su preciada vida sexual.

—Pero Amanda, ellos tenían que resolverlo por sí mismos —comentó el chico dejándose tirar d su novia.

—Calladito te vez más bonito, no tientes mi paciencia Sebastián porque cuando se acabe no será nada bonito, créeme.

Albus miró el piso como lo más interesante del mundo. Se sentía avergonzado, descubierto y humillado. Sintió como Scorpius lo tomaba de la mano y tiraba de él.

—¿S-Scorpius? ¿Q-Qué haces?

—¿No escuchaste a Amanda? Te llevo a mi casa.

—A-a t-tú casa —tartamudeó el moreno recordando las palabras de la Slytherin.

Scorpius en cuanto llegó a la zona de chimeneas, tiró de Albus y cayó en el recibidor de la mansión. Sus padres quedaron estáticos al verlos.

—¿Scorpius? —preguntó confundido Draco.

Astoria miró a Albus quien tenía las mejillas rojas y los ojos llorosos.

—Se gentil cariño —dijo la mujer con una sonrisa llevándose a rastras a su esposo.

Scorpius sonrió, su madre era más astuta que su padre en algunos aspectos.

En cuento estuvo dentro de su habitación cerró la puerta y miró a Albus. El chico se abrazó a si mismo y miró acusador al rubio.

—¿Q-qué vas a h-hacer, p-pervertido? —Preguntó el chico sintiéndose pequeño e indefenso.

Scorpius no dijo nada solo se acercó al chico y lo abrazó con fuerza. Hundió su rostro en el cuello de Albus y respiró con fuerza. Canela, sol y bosque, eso era lo que le venía a la mente.

Recordó las palabras de Amanda, pensar que su amiga tuvo que decirle todo aquello lo hacía sentir inútil y estúpido. Conocía de antemano los sentimientos de Albus, su proceder fue más que absurdo y sin sentido.

—¿Scorpius?...

—Di que quieres que me quede —dijo el chico contra el cuello de Albus.

Albus enmudeció. Scorpius se separó del chico y lo miró al rostro.

—¿Por qué quieres…

—¿No quieres que me quede?

—¡Sí! —se apresuró a decir Albus sonrojándose por su arrebato—. Pero… ¿por qué quieres que te pida eso?

—Porque si no lo haces no tendré una razón para quedarme —dijo sincero el rubio.

Albus mordió su labio inferior y miró el piso sin saber que hacer.

Scorpius tomó con suavidad el mentón del chico y lo obligó a encararlo.

—Por favor… —suplicó el Slytherin sintiendo su corazón a mil por hora.

Albus sintió como sus traviesas lágrimas desbordaban sus ojos.

—N-no te vayas, no m-me dejes —dijo entrecortado Albus aferrándose a Scorpius.

El rubio enrolló entre sus brazos a Albus.

—No lo haré, no me iré y definitivamente no te dejaré.

—Me gustas, me gustas mucho, siempre… yo… quería…. Te a… te a-amo —dijo Albus contra el cuello de Scorpius.

Scorpius alejó a Albus de sí para mirarlo un instante, a los ojos llorosos, antes de atacar sus labios. El más bajó gimió con soltura dentro del beso. Tanto tiempo anhelo esos labios, tanto tiempo deseo beber los suspiros del rubio.

Scorpius recorría la cavidad de Albus con su lengua, con desespero, se aferraba a sus caderas con miedo a perderlo, con miedo a que todo fuera una ilusión. Albus se aferraba al cuello de Scorpius tirando de sus dorados cabellos.

Rompieron el beso y se miraron. Sus respiraciones eran erráticas, sus manos temblaban, todo a su alrededor había desaparecido. Scorpius se inclinó nuevamente, esta vez junto sus labios con delicadeza, disfrutando el momento. Ahora que toda la situación era real podía permitirse ir lento, saborear a Albus, recorrerlo enteró. Sus manos acariciaron las caderas contrarias y sintió al de ojos verdes estremecerse bajo su tacto.

—Scor… scorpi —jadeó Albus cuando el rubio desvió sus labios hasta su cuello.

—Al… mi Al —siseó el rubio contra el cuello contrario antes de deslizar su lengua por la piel suave y tersa.

Albus tembló enteró. Las sensaciones eran mejor de lo que una vez imaginó, el tacto de Scorpius era suave pero ardiente. El Slytherin juntó sus caderas y ambos jadearon, sus erecciones estaban listas para lo que fuera.

Albus tiró del cabello del rubio para atacar sus labios. Scorpius deslizó sus manos bajo la camisa del más bajo, necesitaba sentirlo, necesitaba verlo, necesitaba todo de él.

Scorpius le arrebató la camisa. Albus no se quedó atrás e hizo lo mismo hasta que lo dejó con el pecho al descubierto.

Caminaron a ciegas, entre besos y tirones de ropa hasta la cama. En cuanto calló, Albus abrió las piernas y Scorpius se acomodó entre ellas. Ambos gimieron tras el roce. El rubio se reincorporó buscó su varita y desapareció el resto de las prendas. Sabía que iban rápido, pero era lo que necesitaban para sentirse, para saber que era real; ya tendría tiempo suficiente para desvestir a Albus con mesura. Ambos jadearon cuando sus hombrías se encontraron sin barreras.

Albus dirigió sus manos a sus miembros y los juntó para comenzar a acariciarlos. Scorpius lo ayudó a la vez que dejaba caer su boca sobre uno de sus pezones. Besó, lamió y chupó la piel del pecho de Albus. Recorrió la piel llenándola de chupetones y mordidas hasta la clavícula derecha donde mordió con suficiente fuerza para dejar una marca, continuó el recorrido hasta llegar a sus labios. Albus recibió la boca de Scorpius con ansias.

—Voy… voy a —intentaba decir Albus entre el beso, pero las emociones eran tan fuertes que no podía gesticular una oración completa.

—Hazlo, y-yo también —dijo el rubio antes de volverlo a besar profundamente.

El movimiento de sus manos se volvió errático pero no por ello menos placentero. Ambos ahogaron sus gritos de placer en la boca del otro. Continuaron la caricia mientras se vaciaban, intentando que el orgasmo se prolongara. Se miraron, y sonrieron sintiendo sus mentes aun borrachas por el placer. El Gryffindor sonrió y Scorpius correspondió dejando caer su frente sobre la de él.

—¿Estas bien? —preguntó el chico ojos verdes.

—Sí, más que bien.

Scorpius se dejó caer junto a Albus y lo atrajo en un posesivo abrazo. Ambos se miraron y sonrieron.

—Parecemos un par de viejos, no duramos nada —dijo Albus con una sonrisa burlona.

—Se menos adorable y yo tal vez pueda durar más.

Albus colocó los ojos en blanco.

—Claro, échame la culpa a mí.

Scorpius no dijo nada solo acercó sus labios a los de Albus para besarlo perezosamente. Sonrió y disfrutó las caricias que le brindaba el mayor.

—Albus… —llamó Scorpius, el mencionado miró los ojos que tanto amaba en espera, el rubio acarició los labios con los propios.

—¿Sí?

Scorpius se permitió perderse en la mirada de Albus. Llevó una de sus manos hasta una de las mejillas sonrojadas de él y la acarició con vehemencia. Desvío la caricia hasta el labio inferior del chico antes de depositar un dulce beso.

—¿Scorp?

—Te amo…

Albus abrió los ojos sorprendido.

—¿D-Disculpa?

—Te amo —repitió volviendo a besar a Albus.

Albus se dejó hacer pensando en las posibilidades de que aquello fuera un sueño. Repasó aquella mañana y por más que trató no pudo recordar como había despertado. "Eso debe ser" pensó sintiendo como sus ojos se inundaban de lagrimas "aun estoy en mi casa, dormido. Aun no he despertado, aun no me he despedido de Scorpius" pensó con verdadera agonía. El pánico poco a poco fue subiendo por su pecho hasta instalarse en la garganta consiguiendo que soltara un sollozo.

Scorpius se separó preocupado.

—¿Qué sucede?

—¿Estoy soñando verada? Esto no es más que un sueño producto de mí desesperado amor no correspondido por ti.

—¿Qué?

Scorpius miró sorprendido al chico. Albus tenía una expresión terrible, el miedo y el pánico estaba reflejado en ella. Scorpius tomó una de las manos del chico y las llevó a su propio pecho, justo donde estaba su corazón.

—¿Lo sientes? Preguntó, Albus cerró los ojos—. ¿Lo sientes? ¿Al?.

El mencionado abrió lentamente los parpados y miró el rostro preocupado de Scorpius.

—¿Scorp…

—Esta así, por ti, porque estas aquí, conmigo. Esta así porque estamos juntos al fin.

—¿No estoy soñando? —preguntó temiendo por la respuesta.

—No, te prometo que no es un sueño. Es real.

—Pero…

Scorpius no dejó a Albus hablar.

—Idiota —dijo con una sonrisa de lado—. ¿Por qué siempre te empeñas en demostrar lo estúpido que eres?

La expresión de miedo de Albus fue sustituida por una mueca indignada.

—¡Estúpido, se supone que estoy sufriendo! ¿Así es como tratas al chico que dices amar? ¡Insensible!

—Ya has vuelto a ser el idiota de siempre —dijo Scorpius incorporándose en la cama.

—¡Scorpius! —dijo Albus sentándose junto al chico dejando salir un puchero—. Consiénteme.

Scorpius alzó una de sus perfectas cejas y miró al chico con una expresión que decía "eres idiota o lo interpretas bien".

Al ver que el puchero de no disminuía dejó salir un suspiro cansado, sin embargo, tiró de Albus para besarlo.

—Tienes, razón debo consentir a mi novio.

La sonrisa que Albus le dedicó fue suficiente para que Scorpius confirmara que ir a Francia no era una opción.

FIN

N/A: Espero les haya gustado este pedacito de mi corazón. Nos leemos en otra oportunidad. No olviden comentar así podré saber que pasa por esas cabecillas suyas llena de pensamientos interesantes.

Sin más que decir, se despide MidoriUP