- Henry, ¿qué haces despierto a esta hora? - David intentó persuadir a su nieto de su pregunta anterior.
- Escuché las voces de mi mamá... De Regina. ¿Qué hacía aquí? - le inquirió Henry frunciendo el ceño, gesto muy común en la persona en cuestión.
- Tenía que hablar conmigo sobre un tema. - dijo David frotando su rostro con ambas manos.
- ¿De qué hablarían ustedes? ¿porque a esta hora? Y ¿que hay en esa hoja? - preguntó Henry confundido mientras señalaba las imágenes de la ecografía situadas en la mesa. Claro que Henry no sabía lo que era, por lo que rápidamente, David tomó posesión de ellas.
- Henry, estas son cosas de adultos de las cuales, por el momento, no vas a saber. - le respondió David.
- ¿Te hizo algo verdad? - preguntó Henry abriendo mucho los ojos. Aunque sonaba más como una afirmación.
- ¿Algo? ¿De que estás...? - le preguntaba David mientras lo veía confundido.
- ¡Te ha hechizado! - exclamó Henry interrumpiendo las preguntas de David. Este lo miró sorprendido ante sus palabras. - ¡Por eso estaba tan cerca de ti! ¡Te hechizó!
- Hey Henry, Tranquilo. - David empezó a calmar a su nieto. - Regina no me hizo nada.
Debía admitir que defenderla dejaba un sabor amargo en su boca. Pero era la verdad, no le había hecho nada. Más que seducirlo con su cuerpo.
- ¿Como estas tan seguro? - le pregunto Henry entrecerrando los ojos.
- Créeme. Regina no está en condiciones para hechizarme . - dijo David con una sonrisa burlona, debido a la situación.
- Está... ¿enferma? - preguntó Henry frunciendo el ceño. Su madre nunca se había enfermado, al menos él la recordaba así.
- Se podría decir que si. - le respondió David considerando la pregunta. - Pero ya es tarde, tienes escuela mañana. Vamos a dormir.
Después de asegurarse de que Henry estaba dormido nuevamente, David procedió a irse a dormir igual, con la esperanza de que no haya más interrupciones en el camino.
[...]
A la mañana siguiente, después de haber dejado a Henry en la escuela, David pasó por donde Granny para buscar un café bien cargado. A pesar de haber logrado dormir la noche anterior, aún se sentía cansado, quizás hoy pudiera dormir más horas.
David entró en la cafetería saludando algunas personas en su camino hacia la barra, donde una sonriente Ruby lo recibió.
- Buenos días. - Saludó Ruby al príncipe en cuanto se sentó.
- Buenos días Ruby. Un café por favor. - dijo David sonriendo un poco.
- A la orden. - dijo Ruby para luego Desaparecer. David se permitió unos minutos para observar el local, habían muchas personas en la cafetería charlando mientras desayunaban, otras estaban perdidas en sus pensamientos mientras bebían en tazas, quizás té o café. Las cosas de este mundo son muy diferentes a las del Bosque Encantado. Para empezar, una taberna no tendría ninguno de los equipos que Granny utiliza para preparar la comida, está también los diversos medios de transporte, de modo que en el Bosque Encantado utilizaban caballos para movilizarse. También están los servicios que ofrece este mundo, como es Internet, el teléfono, la televisión. A pesar de cómo se dieron las cosas, esta maldición en cierto modo fue beneficiosa para todos, de modo que se puede experimentar otro medio de vida sin tener que hacer algún trato con Rumplestiltskin, o Sr. Gold en esta ciudad.
Sacudiendo la cabeza, David alejó esos pensamientos de su mente y se permitió pensar en su esposa e hija. ¿como estarán? El tiene la confianza de que su esposa podrá sobrevivir en nuestra tierra, pero Emma no se crió allá, por lo que podría ser un problema para ambas, pero está seguro de que podrán salir adelante para volver al pueblo. Así también tendrán tiempo madre e hija.
Pero otras preguntas surgen en su cabeza, ¿Será Emma capaz de llamarlo «Papá»? ¿Mary Margaret lo perdonara por haberle sido infiel? ¿Logrará aceptar a su hijo? ... Tantas preguntas y muy pocas respuestas, sin embargo había otras aún más complicadas, como ¿Qué pasará cuando el bebé nazca? ¿Serán ,Regina y el, capaces de levantarlo? ¿Qué ocurrirá cuando todos sepan que embarazó a La Reina Malvada? Sin duda nada bueno podría salir de esto.
- ¡Hey David! - la voz de Ruby lo despertó de su ensueño, trayéndolo a la realidad. - ¿estas bien? Parecías ido.
- Estoy bien. Solo.. Muchas cosas en la cabeza. - contestó David mientras buscaba dinero en su billetera.
- Bueno, a veces hablar con alguien podría ayudar. - dijo Ruby con una sutil sugerencia.
- Oh créeme, estas cosas no son de las que se puedan hablar con otras personas. - dijo David lanzando una risita irónica.
- Pues en ese caso el Dr. Hope podría ser el indicado. - dijo Ruby haciendo referencia al hombre que acababa de entrar a la tienda. El antiguo grillo.
- Tal vez. - dijo David encogiéndose de hombros. - De todas formas, gracias.
Tomando su café, David salió de la tienda con dirección a la alcaldía, donde montones de papel lo iban a recibir. Aquí vamos...
[...]
El no estaba muy seguro de lo que iba hacer, sin contar con el castigo que recibiría, pero sintió que era su deber hacerlo, puesto que se lo debía ... Y porque se preocupaba.
Con las manos temblorosas, tocó dos veces la gran puerta blanca que le era demasiado familiar. Durante unos minutos no escuchó las familiares pisadas de tacones, pero cuando iba a volver a tocar, sintió como la puerta se abrió.
- ¿Que ... - Regina no terminó su pregunta al ver a su hijo frente a ella. - Henry.
- Hola. - dijo Henry con una sonrisa nerviosa. - ¿Puedo pasar?
Regina estaba muy Sorprendida, pero muy feliz de ver a su hijo frente a ella, por su propia voluntad. Por lo que sonriendo asintió, dándole la entrada a su casa.
Lo siguió hasta la sala, donde dejó su mochila en los muebles. Regina estaba aún conmocionada, sentía que si parpadea el podría desaparecer.
Henry le echó un vistazo a su antigua casa, no hace más de dos semanas que estuvo aquí. Dirigió su mirada hacia su madre ahora, se veía... Distinta, claro que aún vestía como de costumbre y su cabello estaba igual que siempre, pero aun así se veía distinta, a pesar de que no llevaba sus cotidianos zapatos altos.
- Me alegro de que estés aquí... - la voz de su madre la hizo mirarla a la cara. Estaba un poco pálida a su parecer. - ¿Pero qué haces aquí?
- David... David dijo que estabas enferma... - dijo Henry nervioso, no sabía que podría esperar de su madre.
- ¿Enferma? - preguntó Regina confundida - ¿Porque él había dicho eso?
- Ayer cuando te fuiste. El me dijo. - le respondió Henry mirándola inseguro .
- Ayer cuando... - Regina sopesó sus palabras. - ¿Estuve espiando nos? - le cuestionó Regina mirándolo seria. Henry miró hacia otro lugar. - Henry.
- Creo que.. Mejor me voy. - dijo Henry a punto de tomar su mochila.
- ¡No! ¡Espera! - exclamó Regina un poco sobresaltada. Henry la miró con los ojos muy abiertos. - Lo siento. Henry, te he dicho muchas veces que espiar a las personas no está bien.
- ¿Lo dices tu? - le recrimina Henry.
- Bueno, quizás yo no sea el mejor ejemplo para eso. - dijo Regina tranquila. - Pero eres un niño, te eduque para que seas respetuoso, no lo contrario. - dijo esta vez sería.
Henry se limitó a encogerse de hombros. Regina soltó un suspiro, pero luego pensó en las palabras de Henry.
- Espera, dijiste que viniste porque pensaste que estaba enferma - dijo Regina frunciendo levemente el ceño.
- ¿No lo estás? - le cuestionó Henry .
- Bueno... No del todo. - dijo Regina pensando en su estado. - Así que, viniste... ¿a cuidarme? - le preguntó Regina insegura, aunque con una leve esperanza en su interior de que sea cierto.
- Vine a ver si era verdad. Tu no te enfermas. - le respondió Henry. Regina sintió como la esperanza se convierte en decepción.
- Debí suponerlo. - dijo Regina para sí misma.
- Bueno, ahora si debo irme. - dijo Henry tomando su mochila.
- Esta bien, pero ¿Ya comiste? - le preguntó Regina al verlo aun con su uniforme.
- No, iré a donde Granny para almorzar. - le respondió Henry encogiéndose de hombros.
- A todo esto. ¿David sabe que estás aquí? - inquirió Regina pensando en el intento príncipe.
- ...No... Debe de estar trabajando. - le respondió jugando Con su mochila.
- Es decir que, ¿si sales de la ciudad el no se daría cuenta? - le preguntó Regina molesta.
Henry volvió a encogerse de hombros.
- ¿Quieres que te prepare algo de comer? - le preguntó Regina tratando de calmarse.
- No estoy seguro si... - empezó a divagar Henry.
- No estará envenenada. - le dijo Regina de manera cortante. Henry ante su tono asintió. - Bien, veamos a ver si tengo comida en la despensa.
- ¿No estas segura si tienes comida? - le cuestionó Henry sorprendido.
- No estaba en mi lista de prioridades comprar alimentos. - dijo Regina mientras se dirigía a la cocina, con Henry detrás suyo.
[...]
A lo lejos, David escuchó el leve sonido de su celular sonar. Levantó la vista de unos documentos que leía para poder tomar la llamada, pero al estar el escritorio cubierto de papel se le hizo difícil.
Buscó y tiró todo el papel a su paso, hasta que pudo encontrar su teléfono, justo a tiempo de que finalizara la llamada.
Era Ruby.
- ¿Hola Ruby? - contestó David la llamada.
- ¡David! Gracias a Dios que contestas. - dijo Ruby soltando un suspiro.
- ¿Que ocurre Ruby? - le preguntó David por el tono del Lobo.
- ¿Henry está contigo, verdad? - le preguntó Ruby en respuesta. David frunció el ceño.
- No, debería de estar contigo hace… - dijo David mientras tomaba una pausa para mirar el reloj de la oficina. - … ¡Dos Horas!
- David, Henry nunca llegó a la cafetería. Supuse que lo habías pasado a buscar. - dijo Ruby preocupada. - Lo siento mucho.
- Esta bien Ruby, no te preocupes. Probablemente este con el Dr. Hope, le gusta jugar con Pongo.
Al menos el esperaba que sea así.
- Cualquier cosa avisame. - le dijo Ruby .
- Esta bien. Adiós. - dijo David para después colgar.
Se pasó las dos manos por el rostro. Miró todo el papeleo que había en el escritorio, por lo que internamente le agradeció a su nieto que lo forzará a salir de aquel lugar.
¿Como rayos hacia Regina para controlar este pueblo?
¡Regina!
Rápidamente emprendió su camino hacia la casa de la susodicha, ¿se habrá arrepentido de entregar de buena manera a Henry? El esperaba que no, porque con su hijo en su vientre no podría usar la violencia física… O cualquier otra persona del pueblo.
Pero quizás se estaba equivocando, no debería de precipitarse, no seria conveniente provocar problemas innecesarios.
En cuanto llegó a la mansión, bajó del camión y con toda la calma que pudo tomar, toco el timbre repetidas veces. Podía escuchar el sonido de voces en el interior, pero pronto dejó de hacerlo al ver que se abrió la Puerta, mostrando a la persona que buscaba.
- ¡Henry! - exclamó David mientras abrazaba a su nieto.
- Hola abuelo. ¿Qué haces aquí? - dijo Henry tratando de parecer inocente.
- Eso quiero saber. ¿Qué haces aquí? - le cuestionó David mirando serio a su Nieto, quien se mordió el labio nervioso.
- Mi hijo no tiene que pedir permiso para venir a su casa. - la voz de Regina impidió que Henry le empezará a divagar a su abuelo. Ambos voltearon a verla.
- Oh no vamos a comenzar otra vez. - dijo David dando un resoplido.
- ¿Disculpa? - dijo Regina poniendo sus manos en la cintura.
- ¿Qué haces aquí Henry? ¿Porque no me avisaste que vendrías? - le cuestionó David a Henry ignorando a Regina.
- Vine a ver si era cierto que estaba enferma. Mentiste, yo la veo normal. - le dijo Henry frunciendo el ceño. David rodó los ojos.
- No te dije que estaba enferma. - le replicó David.
- Dijiste que de cierta manera lo estaba. ¿que significa eso? - le cuestionó Henry a David.
David miró a Regina en busca de respuestas pero ella solo levanto las cejas mientras sonreía ligeramente, esperando también su respuesta.
- Está bien, mentí. No está enferma. - dijo David suspirando.
- ¿Entonces que hacia el el Loft anoche? - preguntó Henry mirando a ambos ahora.
- Estoy seguro de que Regina podría explicártelo mejor. - dijo David inocente. Regina lo miró frunciendo el ceño, sin embargo, ahora Henry la miraba expectante .
- Bien, entremos y te lo explicare todo. - dijo Regina para luego dirigirse hacia la cocina, donde Henry la siguió y David un tiempo después.
Al entrar en la cocina un delicioso aroma lo golpeó, su estómago gruñó recordando que no había desayunado ni almorzado, ya cuando saliera de la mansión iría a comer donde Granny.
- Bien, ¿que está pasando? ¿porque tanto misterio? - les cuestionó Henry en cuanto David terminó de entrar a la cocina.
- Verás Henry, hay cosas que suceden, otras no… - empezó a decir Regina, pero David la interrumpió.
- Espera ¿de verdad le vas a decir? - le Preguntó David sorprendido.
- Ya estamos aquí ¿no? - Le respondió Regina, David asintió y ambos miraron hacia Henry. - No están sencillo de decir Henry, pero…
- Regina y yo nos encontramos en una situación … Complicada. - le interrumpió David, Henry los miró confundido.
- No entiendo. - dijo Henry con la misma expresión.
- Henry… - Este miró a Regina. - Estoy embarazada.
Durante un tiempo solo hubo silencio, un muy pesado e incómodo silencio, donde solo se esperaba la reacción de un niño de 12 años. Sin embargo su reacción no se hizo esperar.
- ¡Eso no es cierto! ¡No puede ser posible! - Henry exclamó molesto. - ¡Amas a Blanca Nieves! - dijo esta vez dirigiéndose a David.
- La amo. - le aseguró David. - Pero esto... sucedió durante la maldición…
- ¡Entonces es tu culpa! - dijo Henry mirando a Regina. - ¡ Y todo por venganza!
- ¡No es así! - exclamó Regina antes de que su hijo se haga una mala idea. - Si, lo admito, este sería un golpe muy grande para la princesa egoísta, pero quedar embarazada no era parte del plan. Ni siquiera sabía que podía estarlo.
- ¿No sabías que podías estar embarazada? - le cuestionó David levantando las cejas irónico.
- Como cuestión de hechos, no puedo quedar embarazada. - dijo Regina haciendo una mueca. - Tome posiones para no volver a quedar embarazada… - dijo mientras su mente se perdía en dolorosos recuerdos.
- Le harás daño a mi abuela. - dijo Henry mirando a David.
- No es nada que no pueda perdonarle. - dijo Regina encogiéndose de hombros. - Ella está tan enferma de amor que le perdonaría cualquier cosa. - comentó Regina hacía otra vez una mueca con los labios.
- Porque es su amor verdadero. - le espetó Henry. - Pero tu no tienes uno.
- Yo tenía uno, estaría vivo si jamás la hubiera conocido a ella. - dijo Regina entre dientes.
- ¿De qué hablas? - le preguntó Henry confundido.
- ¿Que? ¿Tu libro no te dice como su quería Snow me destrozó la vida? - le preguntó a su vez Regina levantando una ceja. Henry negó con la cabeza. - Solo dice todo el mal que he hecho, pero no explica el porqué lo hice.
Tanto David como Henry permanecieron callados.
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