Cap. —3 Un enterrador, un no muerto y una pegaso.
.
.
.
¿En dónde nos encontraremos en exactamente? Si aún encontráramos en el valle del abismo, será una parte que no he recorrido, de hecho, nunca he llegado más lejos que solo ver el gran hueco del abismo, será mejor que me mueva, pero, la niña esta… no hay motivo la del porque enterrarla, además, le hice algo imperdonable… haré algo que nunca hice como enterrador de tumbas.
—Está bien niña, no te haré nada— le dije en un tono de calma, en este momento, es mejor tranquilizarla.
— ¿He? ¿Qué? n-no me harás nada—dijo ilusionada—me dejaras vivir—me miraba con ojos de esperanza.
—no te haré nada, pero ahora, debes entender que ya no estas viva, te convertiste en un no muerto—dije sin expresar alguna emoción o gesto.
— Estoy… ¿muerta en verdad?—entonces miraba donde antes tenía su brazo izquierdo, lo sujetaba con impotencia—dime... el porque me cortas el brazo—me dijo sin quitar su mirada.
—fue... de la orden, me dijeron que tenían a un sujeto problemático y podía encontrar en el valle, me dieron su descripción, y al ver tu aspecto era exactamente como me lo describieron, pero no pensé que se trataría de un vivo... me disculpo niña por a verte...cortado el brazo y convertirte en esto—dije disculpándome, pero dudo que con una simple disculpa sea suficiente.
La chica se quedó en silencio por un rato sin responderme, hasta que ella dijo;
— ¿me harías un favor?—.
—Lo que sea—le respondo.
—por favor déjame sola por un momento, tengo... tengo que... procesar lo sucedido—.
—… está bien, tomate tu tiempo—me levante y me alejo unos par de metro para que tenga espacio, pero también lo suficiente en tenerla campo de visión.
No puedo culparla de lo sucedido, sino a mí, que alguien venga te corte el brazo y te deje desangrar, debe ser…impensable que esto sucediera, solo espero que… al menos…¡demonio! no sé qué hacer.
Me senté en unos de los arboles podridos, observando cómo la chica se levantaba y seguía aún tocándose el hombro izquierdo, pasando unos minutos, la chica se acerca a mi lentamente, se para en frente y yo le pregunto— ¿ya te siente mejor?—dije calmado aun sin mostrar alguna expresión y un poco preocupado, aunque no lo demostraba.
—si… algo, me es difícil aceptar que estoy muerta porque…porque siento que aún estoy con vida, pero no lo estoy...—dijo angustiada, pero luego estira su brazo hacia a mí—si voy estar contigo debo saber tu nombre, yo soy Lyrian—.
Agarro su brazo y me levanto del suelo—es un gusto Lyrian, a mi dime enterrador—.
— ¿No tiene un nombre?—pregunto Lyrian.
—Sí, pero no quiero mencionarlo por asunto personales—dije girando mi cabeza evitando mirarla.
—está bien, no seguiré preguntándote, por ciertos ¿sabes en donde estamos exactamente?—pregunto mirando alrededor.
—si me lo preguntas, tengo una ligera idea que, donde estamos sea el valle del abismo, o más específico, dentro del abismo—le respondo.
—Dentro del abismo…esto, no crees que es un poco ilógico—.
—Y no es un poco ilógico, que dios nos abandonara y que ahora si mueres, sea un muerto caminante—.
—tienes un punto, pero ¿si estamos dentro del abismo? porque no parece una cueva o algo parecido, aquí todo es…exageradamente amplio—dijo mirando otra vez el alrededor, que no había ningún muro a la vista visible, de hecho arriba de nosotros ahí un cielo.
Tiene razón, deberíamos estar en una cueva, pero estamos ahora en un bosque, no hay forma que llegáramos a esta parte, o pude ser… que alguien más nos movió a esta parte, pero no tendría ni sentido el porqué de movernos hasta acá, al menos que tuviera un motivo, pero no encuentro el porqué de hacerlo...
—por ahora, solo podemos buscar algún pueblo o ciudad cercana de aquí—sugerí.
—pero a hacia donde podemos ir, técnicamente estamos perdido en este sitio—.
—Por eso hay que movernos ya, quedarnos quietos no ayudara en nada—agarraba mi pala del suelo.
—ok, te sigo—.
Nos movíamos entre los arbustos y árboles podridos, este bosque no se aleja como era el valle del abismo, por eso se me hace difícil pensar que este no sea el bosque del valle del abismo, y también pensar que fui, no traicionado, pero si atacado por la orden, aunque es lógico, si tienen una piedra que les molesta, es mejor sacarlo del camino.
15 min después…
Ya paso unos minutos que caminábamos por este lugar desconocido y todavía no encontramos nada, el bosque parecía que nunca se acabara.
—Oye enterrador, ¿por cuánto seguiremos caminando así?—dijo Lyrian preguntando.
—Lo que sea necesario —le respondí sin voltear a verla.
—pero, ya es de noche, deberíamos descansar en una alguna parte—reclama.
Bueno no puedo ignorar el hecho de descasar…sería la mejor opción en este momento—está bien nos detenemos—descasaremos aquí y luego seguiremos caminado para sí contra…—detengo mi oración.
— ¿Pasa algo?—pregunta Lyrian, a ver como reaccione.
—escucho ruido a esa dirección—le señalo con mi dedo aquella parte de donde proviene el sonido de trotadas, observo a ver que ocasionaba el sonido, era unas criaturas raras, 8 en total, parecidos insectos de color verde, pero con cuerpo de equino con cuerno y alas de mosquito, consigo llevaba a otro equino amarillo amordazado y amarrado de la patas cargada por unos de esos insectos— ¿pero que son esas cosas?—pensé.
—Pasa algo—dijo Lyrian preguntándome, pero luego ve las criaturas que estaba en frente de nosotros alejada unos pocos metros—esos son algún especie de caballos raros—pregunto confundida y algo atemorizada por su apariencia de insecto.
—No lo creo, se ven muy pequeños y diferentes para serlos, además de poseer cuerno y alas—
—alas… ¡o por dios!...—dijo Lyrian gritando, pero le tape la boca para que evitara hacer más ruido.
—shhh guarda silencio, no queremos que unas de esas cosas nos vean—dije un poco molesto.
—Lo siento…—dijo avergonzada—pero no viste al Pegaso—dijo emocionada dejando atrás su miedo.
— ¿Pegaso?—dije confundido, enserio vio un Pegaso…— ¿eso es un pegaso?—
—sí, esas cosas, llevaban cargando a un Pegaso… pero ¿porque la tiene amarrado?—se preguntaba así misma.
—no lo sé, pero es algo que no nos incumbe—dije alejándome, pero Lyrian me detiene con su única mano sujetando mi manga.
—no podemos dejarla, que tal si esas cosas le hacen algo—dijo preocupada por el Pegaso amarillo.
—Lo que le hagan no me interesa, no queremos tener conflictos con "eso"—dije refiriéndome a los caballos pequeños insectos.
—Entonces si tu no lo haces… yo lo haré—dijo decidida. Se abalanza, sin previo aviso, directo a donde estaba los cuadrúpedos con cuerno y alas, pero la detengo a tiempo agarrándola del brazo e intenta zafarse—déjame, no puedes detenerme, solamente quiero ayudarlo—
La acerco a mí, sujetándola de los hombros y la miraba fijamente.
—me estas ocasionando muchos problemas niña—
¿Qué diablos estoy haciendo?
—no puede ir sin tener con que protegerte a ti misma—
Me arrepentiré de esto luego...
— ¿Entonces qué quieres que haga?—me pregunta
—no vayas sin tener algo en la mano, o al menos ayuda— saco uno de mis cuchillos de plato, y se lo entrego en la mano.
—Esto es… ¡me vas ayudar!—dijo sorprendida y alegre.
—si queremos salvarlo, sí, pero hay que estar preparados y agarrarlos desprevenidos, necesito que vayas por atrás, mientras que yo iré por adelante, iré primero para distraerlo, cuando llame su atención lo suficiente, intenta recogerla, si es necesario ataca uno de "esas cosas", entendiste niña—le explicaba.
—Déjame de decir niña—dijo Lyrian inflando los cachetes—entiendo, y por cierto, gracias—dijo poniéndose en su lugar.
—… solo porque te la debo niña—seguía su avance de los caballos insectos, hallando la mejor oportunidad, hasta que se detiene por un momento, al parecer están descansando—ok aquí vamos—saque mi pala de plata y Salí en frente de los insectos raros, muchos se quedaron sorprendido y uno de ellos hablo.
— ¿Pero que es esa cosa de ahí?—dijo uno de ellos confundido sorprendido y tal vez asustado.
—'¿Esa cosa hablo?… no importa, la misión es la pegaso'—pensé, rápidamente corrí hacia ellos arrastrando mi pala, rápidamente uno de ellos reacciona posicionando su cuerno y surge un brillo verdoso del cuerno, para luego lanzar un tipo rayo de mismo color verdoso contra a mí, me detengo y salto a un lado esquivando el extraño rayo—'¿qué diablos fue eso?'—me dije a mi mismo sorprendido, no solo tiene alas, puede hacer algo con ese cuerno'—será mejor tener más cuidado'—pensé, me acerque lo suficiente de uno para golpearlo con pala, lanzando lo unos poco metros cayendo inconsciente.
Uno de ellos salto en mi espalda aferrándose intentando morderme, pero al choca sus diente contra mi traje se rompió unos de sus colmillos, lo sujeto del cuerno tirándolo en frente de mí y de un apuñalada le arranque la cabeza con la pala, el otro se usó sus alas elevándose y dispara su rayo verdoso, y al igual los dos que llevaba al pegaso amarillo capte su atención, provocando que tiraran a la pegaso a un lado y estos me atacaban de frente –'solo espero que se dé prisa'—pensé mientras esquivaba cada rayo sin preocuparme de los que me atacaban cuerpo a cuerpo, arrojo un cuchillo al caballo alado que estaba en el cielo, enterrándolo en su pecho provocando que cayera al suelo y con la misma caída se enterraba el cuchillo más profundo.
Mientras Lyrian veía como esquivaba los rayos, vio la oportunidad de recoger a la pegaso amarillo y rápidamente corrió a salvarla cargándola en su brazo— descuida ahora te rescataremos—dijo con determinación, pero uno de los insectos se dio cuenta de existencia de Lyrian.
— ¡Despídete de tu vida criatura!—dijo el insecto cargo su cuerno para atacarla, pero recibió un cuchillo mío por la parte de atrás de su cuello siendo atravesado y sobresaliendo el cuchillo del otro lado.
Rápido cogí a la pegaso que tenía Lyrian y le grito— ¡a correr!—acto seguido corremos intentando perder los caballos insectos, pero estos nos siguen sin perdemos de vista, utilizo una rama del camino como catapultas como defensa, pero solo le dio uno de ellos, pero inmovilizarlo pensaba como librarme de esta, si pelear o perdeos de vista, pero las dos opciones serian difíciles.
Y de milagro veo una cueva a la derecha—hay que ir para allá—le dije a Lyrian, corriendo a la cueva y ella me seguía, nos adentramos rápido pensando si funcionaria, nos aliviamos al ver como pasaban de largo y tomaban otro rumbo, dejo a la pegaso acostada y me siento en el suelo agitado—por eso, nunca me meto en asunto que no me concierne, niña—dije.
—pero lo hiciste no, aun cuando pudiste solo dejarme que lo hiciera sola—dijo con una sonrisa—gracias por apoyarme—se acerca a mí y me da un beso en la mejilla como agradecimiento.
—… no fue nada… además te lo debía por lo que paso antes—dije girando la cabeza con un sonroje en el rostro.
—debes ser más sincero con ti mismo—dijo con una sonrisa traviesa./p
—Solo…solo ayúdame a quitarle las sogas a la pegaso—dije cambiando de tema.
—bien, bien como quieras—
Le quitamos las cuerdas delas patas y de la boca, y rápido su cara de la pegaso mostró signo de alivio al quitárselo, toque su corazón si había pulso para asegurarme que si estuviera viva,ya es costumbre mía—su pulso parece bien—acerque mi oído a su nariz escuchando su respiración y escuche un susurro de ella diciendo "amigas" en tono tristes, entonces tiene inteligencia—también su respiración está estable—.
—Es un alivio, como alguien se atrevería lastimar una criatura tan linda—dijo Lyrian acariciando su pelaje como su un cachorro se tratara.
—por lo que sea, tuvo un conflicto con esas cosas extrañas—dije refiriendo nuevamente los caballos insecto, acomodaba mi cosas
— ¿tú qué crees que eran? en momento que la recogí uno de ellos me hablo—dijo sorprendida.
—No lo sé pero creo que esta pegaso también puede hablar—dije tranquilo.
— ¿A qué te basas?—pregunto
—a como tu dice hablaron aquellas criaturas extrañas, existe la posibilidad, que él pegaso hable también— por más raro que suene.
—puede ser—lyrian miro afuera de la cueva viendo como ya era de oscura noche, y apenas se podía ver algo gracias a la luz de la luna—no sería buena idea salir de noche, más por esas "cosas"—
—Sí, pero tenemos que conseguir leña para una fogata—me levanto de suelo saliendo de la cueva—intentare recoger unas ramas, por mientras intenta cuida al pegaso mientras salgo—
—Está bien, ve con cuidado—
Salgo de la cueva y recojo las ramas que necesitamos, intente buscar alguna grandes pero la única manera era arrancarlas, recogí unas dos piedras y hierba seca para quemar, se me ocurre trozar una rama de un árbol que estuviera recta y larga, con ella hacer una lanza improvisada, unos pocos minutos regreso a la cueva con lo necesario, junte la hierba seca, agarre las dos piedras y las choque produciendo una chispa que callo en la hierba, salía un pequeño humo y la sople poco apoco hasta que tuviera una pequeña flama hasta hacerse más grande.
Junte las ramas que recoger arriba de la hierba quemada y rápidamente se extendía
—Que bien tenemos fogata—dijo alegro—…pero, porque no siento el calor—pregunto confundida porque más que intento acercase no sentía el calor.
—se debo porque perdiste algunos sentidos al morir—dije como sin nada—en ocasiones al ser un "no muerto" se pierde algunos sentido, no todos, pero si cierta mayoría… lo siento Lyrian—me disculpo.
—No… no te disculpes, no fue realmente tu culpa sino, lo de la orden...—dijo intentando no culparme de lo sucedido, pero sabemos que de todo modo, fue mi culpa—y es la primera vez que dices mi nombre—dijo intentando de tema.
—es cansado decirte niña todo el tiempo, niña—dije riéndome.
— ¿estas bromeando conmigo?—
—parezco alguien que ser burle, y por favor no me respondas… yendo a lo más importe, que haremos con él o ella—dije señalando la pegaso amarillo.
—bueno pensaba en rescatarla nomas, pero la situación es mejor llevarla a que nos acompañe—ofreció Lyrian—además podemos pedirle que nos lleve a un pueblo de por aquí—
—Eso será difícil—exclame.
— ¿Porque?—pregunto.
—no sabemos con certeza si lo va hacer, aunque lo rescatamos de "aquellas cosas", no asegura que nos vea con hostilidad, pero si existe la posibilidad de que sea pacifico, y nos ayude en nuestro camino, o al menos encontrar algún lugar cercano, no creo que su amigos nos vea de igual forma—sé que estoy sacando lo malo, pero es bueno ver ese punto y tomarlo en cuenta, si aquellas creaturas insectívoras se notaban que eran hostiles, prefiero no saber cómo son de la especie de este pegaso amarillo
— ¿entonces qué sugieres?—
—… por lo pronto descansar, por la mañana partiremos de nuevo y planearemos que haremos nosotros y con el pegaso—.
—Está bien—dijo acercándose a mí, costándose a lado mío.
— ¿Pero qué haces?—pregunte.
—déjame estar así por un rato… necesito la compañía de alguien—dijo un poco desanimada, entonces agarro la pegaso poniéndola junto conmigo y a Lyrian la rodeaba con mi brazo, sonrió por la acción que hice y cerró los ojos para descansar y dijo "gracias".
—solo porque te lo debo—pensé—y porque te quite todo lo que tenía...—.
Cerré los ojos para descansar de una vez también, mañana será un nuevo día, luego veremos que haremos con la pegaso…
