Es un capítulo cortito, pero hacía tanto que no subía nada de este fic que he preferido que fuera corto a no subirlo. Así que espero que me perdonéis respecto a esto. ^_^
Y bueno, como siempre gracias a todos los que dejáis review y también a todos los que seguís este fic.

Y ahora el capi 3 ¡Disfrutadlo!


Capítulo 3: Inicio de un romance

A partir de aquella fiesta en la sala común el juego entre ambos se había disparado. Tan sólo verlo por los pasillos mirándome con esos ojos juguetones y seductores me excitaba como nada antes lo había hecho. Estaba al tanto de que él sabía cómo me provocaba todo lo que hacía y aunque no os lo creáis, el que él fuera consciente de mi estado aún me incitaba más.

Hoy era uno de esos días donde por suerte, me había encontrado con él en uno de los pasillos del tercer piso a solas. No tarde en empujarlo hacia una esquina, acorralarlo y robarle un beso que necesitaba para calmar mi ansiedad.

"Debes parar de hacer esto." Añadió con un poco de molestia mientras intentaba apartarme de él.

"¿Y si no quiero?" Mi voz, altanera, era completada por esa sonrisa traviesa que tanto me caracterizaba mientras mis dedos buscaban la mejilla del Ravenclaw acariciándola suavemente. "Sabes que en el fondo me deseas con locura." Susurré.

"Sí, es posible. Pero ese deseo está tan tan tan oculto, que ni si quiera yo soy capaz de sentirlo. Así que no insistas." Dijo tajantemente mientras con sus brazos me apartaba bruscamente.

"¿Es cierto lo que he oído?" pregunté con seriedad al otro chico que ya empezaba a caminar hacia la misma dirección donde se había dirigido anteriormente

"Depende de que hayas oído." Comentó girándose pero sin volver a acercarse.

"¿Sales con Marietta Brickman?" Permanecí allí mirándole fijamente.

"Sí, es cierto." Dijo al fin. "Marie es un chica especial y me gusta, así que he decidido aceptar salir con ella."

"Sabes que eso no va a detenerme. ¿Cierto?" Añadí seductoramente acercándome varios pasos al otro chico. Él se alejo un poco más de nuevo.

"Eres tan egocéntrico, Cael. Sin duda eres un Malfoy."Le miré como si no tuviera duda alguna de que aquello era un cumplido. "¿Cómo puedes creer que recurriría a métodos tan sucios para deshacerme de ti? Yo no soy un vil Slytherin que se dedica a utilizar a las personas." Añadió mirándome enfadado.

"No hace falta que te enojes conmigo, yo tan sólo quiero que te des cuenta de que tarde o temprano vas a acabar en mi cama." A veces hasta a mí me impresionaba con la autosuficiencia que hablaba.

"Serás engreído." Añadió incrédulo mirándome con un poco de diversión. "Es increíble cómo a pesar de las veces que te he rechazado aún no te rindes."

"¿Por qué habría de rendirme cuando sé que estás a punto de ceder?" Comenté mientras me acercaba más a él. "¿Porqué abandonar cuando se que casi has caído en mi red?" A meros centímetros de él notaba su respiración entrecortada y eso hizo que una corriente recorriera cada musculo de mi cuerpo. "¿Porqué creer en tus escusas cuando sé que te mueres porque te haga mío?" Mis labios tan cerca de los suyos que podía notar su respiración.

"Estúpido narcisista." Oí que decía antes de que le besara dominando a aquel ser que tanto deseaba. No tardó en devolverme el beso haciéndome sentir como un estúpido crio con su primer amor. Sabía que no le era indiferente, es más, estaba seguro de que me deseaba casi o más que yo a él, lo malo era que era demasiado tozudo para admitirlo. Rompí el beso para mirarle a los ojos.

"Deja a esa estúpida Griffindor y sal conmigo, sabes que lo disfrutarás mucho más."

"¿Y qué me puedes dar tú que no podría ella?"

Al oír esto me reí dándole un pequeño beso en el cuello, para luego lamerlo y darle una fuerte mordida que acabó con un jadeo y un pequeño gemido por parte del otro chico.

"Supongo que para decir eso ella será capaz de excitarte tanto como yo." Para recalcar mis palabras puse mi mano derecha en su entrepierna. "Supongo que es tan caliente que consigue ponerte duro con sólo darte un pequeño morreo y juguetear con tu cuello y ya no hablar de que estoy seguro que es una sangrelimpia inteligente, rica y hermosa que podría hacerte el amor toda la noche hasta hacerte desmayar de placer." Con eso empujé mis caderas para que notara lo excitado y preparado que estaba. ¡Oh, por Merlín, cómo me gustaría quitarle toda la ropa y cumplir mis palabras ahora mismo!

"Está bien, lo pensaré." Añadió el joven con la voz entrecortada. Ante sus palabras no pude más que sonreír satisfecho. Sí, el dichoso Ravenclaw sería mío.

/

Faltaban meras semanas para navidad y las cosas no podían ir más mal. Si en aquel estúpido pasillo creía que el asunto con Harry iba bien estaba francamente equivocado. No sólo mencionar que el estúpido Ravenclaw no me había dado una oportunidad sino que encima estaba muerto de celos, sí yo Draco Malfoy, celoso, y todo porque el estúpido moreno no hacía más que dejarse ver con la zorra de Brickman. Y no sólo eso, sino que parecían conejos en celo, a todas horas tocándose y besándose y aaargh… Si volvía a verla abrazada a Harry te aseguro que la mataría. No podía entender como alguien como yo podía sentir tantos celos de una zorra como Brickman. ¿De dónde habían salido? No tenía ni idea, pero lo que estaba seguro era que era hora de encarar a Harry, las cosas no podían seguir así.

Y eso lo logré esa misma noche tras verle marchar del gran salón solo. Lo perseguí hasta prácticamente la entrada de Ravenclaw. Aún era temprano y la mayoría de los alumnos estarían todavía cenando.

"Harry ¿Podemos hablar?" Dije mientras el muchacho esperaba tras la entrada de su sala común. El chico se giró mirándome con sorpresa pero no tardó en contestar.

"Ahora no es un buen momento, si quieres…"

"Será solo un segundo." Dije cortándole la escusa que estaba seguro que me iba a dar.

Me miró unos instantes evaluándome y asintió. "Pasa a la sala común, ahora mismo aún no habrá nadie así que podemos hablar allí." Dicho esto susurró la contraseña y entramos al interior.

Harry se dirigió hacia unos sillones azules cerca de la chimenea y se sentó allí señalándome para que me pusiera en el que había enfrente.

"Y dime ¿De qué querías hablar?"

"No me has contestado aún." Dije tajantemente sin ninguno de mis habituales flirteos.

"Ah, si eso es lo que buscabas, la respuesta es no."

"¿Qué?" Exclamé enojado.

"No voy a dejar a Marie para poder darme el lote contigo." Seguía igual de serio, sin siquiera vacilar ante lo posibilidad de que sus palabras me hirieran y aunque me jodiera reconocerlo, sus palabras me machacaban como si se trataran de puñetazos.

"¿Me puedes explicar cuál es tu problema conmigo? Sé que te atraigo" Dije un poco más alto de lo que quería sonar. No lo entendía. Porqué me rechazaba si estaba claro que me deseaba casi tanto como yo a él. ¿Acaso no se había dado cuenta de cómo su rostro se nublaba de placer cuando mis labios rozaban su piel o como sus músculos se tensaban cuando mis manos acariciaban su cuerpo? ¿No eran esas suficientes razones?

"Mi problema es que no entiendes una negativa." Añadió cortante sin siquiera moverse ni un ápice. "Estoy con Marie y voy a seguir así."

Por supuesto que lo sabía. La zorra no apartaba sus ojos del Ravenclaw menos de cinco segundos era imposible olvidar que estaba siempre por el medio.

"Porqué niegas que sientes algo por mí. Es imposible que beses así sin sentir nada en absoluto." Sabía que estaba perdiendo el control pero no podía frenarme, el verlo allí, Impenetrable y esquivo me sacaba completamente de mis casillas.

"No quiero seguir hablando de esto, se acabó la conversación." Comentó levantándose del asiento y alejándose unos pasos de mí. Como acto reflejo le imité levantándome, estiré mi mano y le cogí de la muñeca evitando su huida.

"No se ha acabado la conversación, quiero que me expliques que es lo que hay de malo en mí para que me rechaces una y otra vez." Comenté sin apartar la vista de sus ojos verdes.

Durante unos segundos el silencio se adueño del lugar hasta que Harry respondió.

"Una relación no puede basarse solamente en atracción sexual, hay más cosas: amor, confianza, sinceridad… "Explicó sin apartar sus increíbles orbes esmeralda de mí. "Y tú no puedes darme eso."

"Sí que puedo." Contesté rápidamente un poco nervioso ante perder la oportunidad que se me presentaba, Harry me estaba dando las claves para hacerlo mío.

"¿Estás seguro?" Preguntó con inquietud. Mi mano aún continuaba agarrándole la muñeca sin evitar notar complacido la extraña calidez que provenía de su piel. "¿Puedo confiar en ti, Cael?" Preguntó de nuevo impregnando mi nombre con un tono cariñoso.

Entonces caí en la cuenta de que como estaban las cosas. Cael, no Draco, era quien Harry quería que le diera amor, pasión y sinceridad. ¿Qué debía hacer? No podía dudar si no lo perdería seguro y ahora mismo lo deseaba tanto que…

"Sí, puedes confiar en mí." Dije finalmente echando todas mis preocupaciones por la borda. "Nos conocemos desde primer año, siempre he sido tu amigo, dame una oportunidad." Estaba mal utilizar tales artimañas cuando sabía que si Harry se enteraba no me perdonaría jamás. Pero no podía perder la oportunidad de tenerlo en mis brazos, de besarlos, de hacerle el amor de... Sí, bien valía el mentirle si conseguía tener a Harry Potter para mí solo.

Me fijé de nuevo en el muchacho frente a mí, su rostro no mostraba nada. Su mirada aún posada en mí evaluaba la situación.

"Te daré una oportunidad." Dijo al fin. Sonreí ampliamente ante la perspectiva de que lo que sería una relación con Harry Potter. Sí, al fin podría hacer con él todo lo que hasta ahora me había negado.

"No te decepcionaré." Susurré antes de acercarme y darle un beso profundo y sensual. Por una vez no hubo brazos apartándome, no hubo rechazo, no hubo impedimentos, tan sólo el chico de ojos verdes que tanto había deseado devolviéndome toda la pasión que le profesaba.

Al final nos separamos y le miré con una dulzura que no sabía que fuera capaz de sentir.

"Nos vemos mañana." Comentó antes de darme un ligero beso en la mejilla.
Cuando salí de mi estupor le miré sonriente. "Sí, nos vemos mañana, Harry. Que duermas bien." Y dicho esto me dirigí para salir de aquel lugar.

Estaba feliz, estaba satisfecho, y eso eran dos cosas que no se daban muy a menudo en mi mismo. Era increíble que después de todo hubiera conquistado a Harry Potter. Lo más preocupante del asunto era que tras ese beso en la sala común de Ravenclaw me había dado cuenta de que ya no era tan sólo un juego sino que todo había cobrado un nuevo sentido. Ahora no quería que Harry fuera para mi hermano Cael sino que lo quería para mí, porque era la persona de la que me estaba enamorando irremediablemente.


Cortito, lo sé. Pero al menos el capítulo estaba interesante (Espero ^_^). Y qué decir, ah sí… no juzguéis muy duramente Harry por cómo se comporta en este capi, no es que haya cedido fácilmente, ya veréis que no todo es lo que parece.
¡Como siempre, gracias por leer!

Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besos,
Debauchi