CAPITULO 3
Para mi disgusto Bella se paso todo el fin de semana planeando como engatusarme, así que tras decirme Alice sus ideas decidí ir de caza para excusarme por no haberla visitado y ordene a mi hermana no ver el futuro de Bella para no molestarme más.
El día de caza fue fantástico, pude obtener algunos pumas incluso. Lo mejor de todo, destroce la tv, Rose y Emmett se pelearon y el no encontró ningún oso con el que luchar.
Bendita sea mi suerte, al menos me beneficiaba en algo. Estaba relajado, saciado y feliz hasta que los olí.
Eran los lobos y no solo tres, si no la manada al completo. Licántropos adultos que nos esperaban en la única zona libre que había cerca de la línea. Licántropos que por sus pensamientos querían nuestras cabeza y mas concretamente la mía, ¿la razón? Ni yo podía adivinarlo.
- ¿Qué ocurre hijo mio?- pregunto Carlisle preocupado observando a los lobos.
- No lo se- respondí- No entiendo lo que dicen, sus pensamientos son muy confusos y es muy difícil seguirle la línea a una única cosa.
Uno de los lobos, supuse que Jacob aulló con fuerza. El sonido estaba cargado de ira y pena.
- ¿Qué paso?- pregunte asustado a los lobos.
Sus ideas pasaron de ir y venir a concentrarse en una única cosa.
Bella desapareció y Charlie también. Vosotros los matasteis rompiendo el tratado.
- ¡Eso es imposible, Bella no puede estar muerta!- grite.
Ella no podía estar muerta, no después de todo lo que pasamos.
Ella no estaba en casa, ni Charlie, vosotros podéis haber ocultado sus muertes y fingir que se fueron del lugar.
-¡Con que intención haría yo tal cosa, puede que sea un vampiro pero la amaba!
No podía ser cierto, Bella no me podía haber dejado, ella no estaba muerta. Tenía que haberla visitado este fin de semana y haberme enfrentando a lo que pensaba. No podía existir sin Bella, mi mundo se derrumbo una vez sin ella.
Sin decir nada, sin pensarlo detenidamente tampoco corrí hacia la casa de Bella, allí la vería haciendo sus cosas, leyendo Cumbres borrascosas.
Alguien me seguía, pero me daba igual, solo podía tener una cosa en la cabeza y esa era mi Bella.
Al llegar entre sin llamar y busque por toda la casa el rastro de ella o de Charlie, pero solo queda un tenue olor. Una fina capa de polvo cubría ya la superficie de todos los muebles. Era imposible que Bella estuviera muerta, ella no hubiera sacado todas sus pertenencias, y Charlie tampoco.
- ¿Qué ocurre chupasangres? ¿Ahora me vas a decir que no mataste a Bella?- pregunto Jacob que se trasformo de nuevo en humano.
Yo me gire hacia él, estaba confuso y aturdido nunca pude prever que ella me abandonaría sin dejar rastro alguno de su existencia excepto aquella vieja casa.
- Yo no la mate.
- ¿Ah no? ¿Me estas diciendo que se fue de tu lado por su propio pie y se llevo a Charlie con ella?
Furioso me fui hacia él y le cogí del cuello.
- YO NO LA MATE- grite fuera de mis casillas.
El lobo se veía incrédulo, incluso yo lo estaba. Mire hacia todos los lados, sin poder asimilar la noticia. En el fondo de mi corazón sabía que ella no estaba muerta, lo sentía.
- Suéltame chupasangre- ordeno el lobo empujándome hacia el suelo.
La madera debajo de mi crujió sonoramente por el golpe y seguí mirando hacia delante, a la puerta de entrada y a la mesita justo a la derecha. Incluso debajo de esta había suciedad, un papel arrugado al parecer.
Extrañado porque este se encontrara allí me erguí raudo y lo agarre. Era una nota y la letra era de Bella, con fecha de hace dos días.
- ¿Qué es eso?- pregunto el lobo a mi espalda.
En el momento en el que fui a leerlo mi familia y la manada llegaron a nuestro lado. Todos ellos gruñéndose los unos a los otros.
Así que leí en voz alta para todos ellos.
Edward, siento irme sin avisarte, pero no tenia forma de encontrarte. Hace menos de tres horas recibí la noticia de que mi mama y su marido tuvieron un accidente. El esta muerto pero ella a sobrevivido, Charlie y yo vamos al hospital donde se encuentra. No vengas a buscarme, ni tampoco Jacob, protégele. No se cuando volveré a verte, ni si algún día podremos reunirnos de nuevo. Adiós.
Y así fue como Bella nos dejo.
Semanas mas tarde…
Cansado de leer el mismo estúpido libro, lo deje en la mesa de mi cuarto y fui en busca de Alice para que me diera la ropa de hoy. Extrañamente me comporte como si tal cosa, Bella iba a volver, su madre solo había tenido un accidente pero las últimas palabras eran un tanto confusas. Sonaba como si hubiera alguna otra razón aparte del accidente.
- ¡Edward vamos a llegar tarde!- grito Rosalie.
Deje mis pensamientos aparte, y me concentre en los de mi familia, cosa que hacia últimamente mucho. Era menos doloroso teniendo en cuente que ellos no pensaban en Bella.
-Edward aquí tengo tu ropa- anuncio Alice a mi espalda.
Se lo agradecí con una tímida sonrisa y volví a mi habitación para cambiarme.
Hoy era un día diferente, hoy me iba a proponer no volver a pensar en Bella. Y esta vez lo iba a conseguir.
Al terminar de vestirme me fui directo al garaje donde sabia que mis hermanos me estarían esperando para ir a clase.
Durante las últimas semanas hice lo mismo, ir a clase intentar pasar desapercibido, aparentar ser un buen estudiante y volver a casa donde me encerraba en mi cuarto para leer algún libro o escuchar música. La única vez que salía era para seguir la misma rutina o ir a cazar.
Llegamos al colegio e hice lo de cada día. Al final fue como siempre, di mis clases, conteste cuando me lo pidieron y me sumergí de vuelta en mis propios pensamientos.
Rosalie me cogió del brazo y me guio hacia el aparcamiento, otra costumbre adquirida hacia poco, como si no supiera donde estaba el coche, pero esa era la realidad. Poco a poco estaba perdiendo mi personalidad, dejaba de ser un vampiro para pasar a ser un Zombie. Lo único que quedaba de mí, como le paso a Bella era una cascara vacía.
De pronto escuche un pensamiento en mitad del aparcamiento, unas palabras casi gritadas que me llamaban. Ese pensamiento era muy distinto a cualquier otro y podía apostar todo lo que tenía que sabía a quien pertenecía.
Jacob Black.
Él estaba parado en mitad del aparcamiento de brazos cruzados apoyado en su moto negra. Dese la ultima vez que le vi había pegado un buen estirón posicionándolo unos cuantos centímetros por encima de mi.
Al instante mi familia me rodeo protegiéndome de cualquier cosa que él me pudiera hacer. Lo que ellos no sabían era que venia en son de paz, simplemente para preguntarme una cosa en particular que ni yo mismo sabía.
- Él solo viene a hablar- murmure rápidamente, antes de apartarme de ellos.
Camine recto hacia él sin demora para que pudiera hacer la dichosa pregunta.
- ¿Qué quieres Jacob?- pregunte aun sabiendo lo que quería.
- ¿Has hablado con ella? ¿La pudiste localizar?- pregunto.
- No, ella no deseaba que la buscásemos, simplemente se ha ido sin dejar rastro y es mejor así- respondí tristemente.
- Ella es muy cabezota, pero yo lo soy mas, si no averiguas tú su paradero lo hare yo.
- Jacob ella no pertenece a nuestro mundo, le hemos pedido demasiado, al menos sabemos que por lealtad no contara nada sobre nuestra existencia.
Le toque la fibra sensible, lo que yo comprendí hacia tiempo él lo acaba de descubrir. Bella no pertenecía a nuestro mundo y con su huida, todo volvía a la normalidad. Los monstruos con los suyos y los humanos ajenos a todo.
-Bella nos ha dejado- afirmo por fin, roto por el mismo dolor que a mí me afectaba.
Sin más se derrumbo en el suelo de rodillas, llorando como un niño pequeño.
Volví la cabeza a mi familia, que hasta ahora se quedaron atrás, dejándonos un poco de intimidad, pero no tanta como para actuar si el lobo me atacaba. Jasper se alejó unos pocos pasos, afectado por nuestro dolor. Emmett dejo de sonreír como siempre hizo y rápidamente Rosalie le abrazo.
La única que se nos acerco fue Alice, que agarro al lobo del brazo, alzándolo y guiándole hacia nuestro coche.
Ninguno de los otros se lo discutió, podríamos ser vampiros y aun así sacar nuestra fibra más sensible.
Así que Alice se monto en el asiento del piloto y ordeno a Jasper llevar la moto de Jacob a nuestra casa. Lo que le daba la oportunidad de prepararse para nuestras emociones.
Al llegar a casa Alice y yo ayudamos a subir a Jacob a mi cuarto, donde recientemente puse una cama demasiado grande para una solo persona y mas para un vampiro. No necesitaba dormir era cierto, sin embargo las noches pasadas con Bella me hicieron sentir necesario un tiempo después de un lugar donde tumbarme y dejar vagar mi mente entre los dolorosos recuerdos.
Al bajar al salón Esme nos pregunto por él extrañada.
- Le duele que Bella nos haya dejado, y ella me pidió que le protegiera y eso es lo que estoy haciendo- respondí sin mas.
- ¿Le preparamos algo de comer por si tiene hambre?- pregunto Esme preocupada.
- Esme ni siquiera sabes cocinar- dijo Rosalie- Ni lo intentes, cómprale pienso de perros.
- Rosalie, no digas esas cosas, lo esta pasando mal, Como Edward así que muestra un poco mas de respeto.
Tras esa palabras ninguno dijo nada más, Esme se metió en la cocina con un libro de recetas para intentar cocinarle algo a Jacob, aunque dudo mucho de que probara bocado, no solo porque lo había hecho un vampiro si no que además estaba demasiado conmocionado.
Más tarde llego mi padre que subió a revisarle y ordeno a Esme que hiciera sopa y chocolate caliente. Después quiso ir a buscar a los lobos para que no se preocuparan por su desaparición pero yo le disuadí de hacerlo. La manada podría creer que le hicimos algo y comenzar una guerra cosa que ninguno quería, así que nos mantuvimos en casa vigilándole, hasta que se recuperara.
