Me divertí bastante escribiendo este capítulo espero que os guste.

Rokujou Aracely: Eiii muchas gracias también por tus rápidos comentarios ^^, aquí está el tres, besos y gracias.

AlexandraArcher: ¿Cooomooor? ¿Tiempo sin leer Fleurmione? ¡Eso no puede ser! ¡eso hay que solucionarlo ya! Y qué mejor que con tres capítulos en un día ;) ¿este capítulo podría considerarse revancha? No se ya me lo dirás tú. Un beso y gracias.

Smookey: Te enganché con dos, ¿y con tres? Espero que también. No te preocupes que las otras historias irán avanzado ^^ gracias por seguirlas. Un beso.

¡Disfruten!


A la mañana siguiente el comedor estaba repleto. Por un momento Hermione pensó en evitar pasar por allí para ahorrarse el mal trago, pero sabía que no ganaría nada con ello más que un posible bajón de azúcar por la falta de alimentos.

Nada más entrar en el comedor, tal y como esperaba, los murmullos se alzaron sobre las mesas, los ojos de todos los presentes estaban clavados en ella, mientras rememoraban lo ocurrido el pasado día, pero ella no les dio la satisfacción de mostrarse ofendida o abatida al respecto.

Como de costumbre el resto de la mañana lo paso participando activamente en sus clases y salvo algunos comentarios desafortunados por parte de los Slytherin, todo transcurrió con normalidad.

Al finalizar las clases, prefirió no tentar su suerte y se dirigió al único lugar en el que se sentía segura y en el que podía encontrar algo de satisfacción, con el fin de evitar cualquier tipo de encontronazo con las chicas de Beauxbaton.

Ya en la biblioteca, avanzó entre las estanterías tomando los libros necesarios para realizar sus trabajos y disfrutar de una agradable lectura…


Fleur pasó el día observando y analizando a sus posibles oponentes, muchos eran los estudiantes que decidieron participar en el torneo de los tres magos, ella aún no había arrojado su pedazo de pergamino en el gran cáliz, esperando el momento idóneo para hacerlo. Por un instante sintió miedo al pensar en no ser una de las elegidas para la competición, pero rápidamente desechó ese pensamiento "Eres una Delacour, nadie está más preparado que tú para semejante desafió".

Echó un rápido vistazo entre sus compañeras,todas las allí presentes eran brujas con un extraordinario potencial, aun así pocas se habían atrevido a intentar participar en la competición y apenas podían compararse con sus excelentes cualidades. Además, ninguna de ellas, contaba con un antepasado campeón de este torneo. Se sintió más segura y tranquila al pensar en ello viéndolo como una pequeña ventaja.

Fleur no solo quería la fama y el prestigio que otorgaba convertirse en el campeón del torneo. Ser el campeón requería no solo de fuerza bruta y destrezas mágicas, también era necesario poseer inteligencia, autonomía, valentía, constancia y determinación. Todo esto la alzaría no solo como la indiscutible campeona del torneo, sino también le haría ganarse el respeto de sus familiares y amigos, haciéndola ver como algo más que una mujer bonita y elegante. Ser la campeona del torneo sería una excelente carta de presentación para cualquiera de los objetivos que se propusiese y nadie la vería como la heredera de un imperio construido por otros.

Deleitándose en esas fantasías caminó hacia el carruaje. El día había sido duro, puesto que además de recibir clases en el castillo de Hogwarts, también recibía un duro entrenamiento junto con todas las alumnas que habían decidió participar en la competición por si salían seleccionadas. Ella era la apuesta indiscutible de Madame Máxime y nadie podía culparla por ello. La rubia, a pesar de lo que la gente pudiera pensar, era una muchacha muy constante y trabajadora, perseguía la perfección en todo lo que hacía y un evento de semejantes características requería de un esfuerzo aún mayor.

Cuando entró en el carruaje se percató de que estaba vacío, a pesar de haber oscurecido hacia bastante rato, sus compañeras seguían deambulando por el castillo en busca de algún entretenimiento antes de la hora de la cena. La única persona que encontró allí, fue a su hermana Gabrielle de 12 años, quien yacía en su cama descansando un poco antes de cenar.

En el suelo, junto a la puerta de su habitación encontró una pequeña caja de color rojo envuelta en un lazo dorado. Percatándose de que no había nadie en aquel lugar, abrió con receló la caja. Una nota se encontraba en su interior en la podía leerse:

Madeimoselle Delacour

Lamento la intromisión y espero que pueda perdonar mi atrevimiento. Su presencia en el castillo de Hogwarts es todo un obsequió y espero que su estancia sea lo más satisfactoria posible, como muestra de agradecimiento por hacer más agradable nuestros días con su presencia me he visto tentado a ofrecerle uno de los dulces más exquisitos que podrá encontrar por estos páramos, sea tan amable de regalarme la posibilidad de ver como disfruta de semejante manjar mañana en el desayuno.

Atte. Su más sincero admirador.

Fleur sonrió ante las palabras escritas en aquel papel, si había algo a lo que la rubia no podía resistirse eran los halagos, estaba tan acostumbrada a ellos que pocas eran las veces en las que se dejaba sorprender, aun así este admirador secreto había conseguido sorprenderla. Observó que dentro de la caja además de la nota, había un gran bombón de chocolate en forma de corazón. Su olor era prácticamente irresistible, y algo que muy pocas personas sabían, es que Fleur sentía una insana debilidad por el chocolate, dudo un instante si probar aquel obsequio que no parecía estar adulterado. Con cuidado dio un pequeño mordisco a aquel bombón revelando que su interior estaba relleno de un poco de licor. No era la primera vez que la francesa tomaba alcohol y tampoco sería la última, ese dato tan solo le hizo disfrutar más de aquel manjar que enseguida se deshizo en su boca.

Tras ingerir el chocolate se dirigió a su habitación individual, donde le aguardaba el correo de esta mañana. Cogió un abrecartas y tomó entre sus manos el correo familiar reservando para más tarde las cartas de admiradores y amigos lejanos que solían escribirle allá donde fuese.

Antes de tan siquiera poder leer las primeras líneas, se sintió ligeramente mareada "Vaya… ¿Qué me pasa?". En escasos segundos su malestar pareció ir en aumento y trató de ponerse de pie sin entender que le estaba sucediendo. Una idea cruzó su mente como un fugaz rayo "¡Merde, el bombón! No debería habérmelo comido" "Maldita sea, eso llevaba algo más que alcohol". Con cuidado y sin hacer mucho ruido, caminó fuera del carruaje. Enseguida notó la brisa fresca haciéndola sentir un poco mejor, aun así, decidió caminar hacia la enfermería.

Recordó que no sabía muy bien donde estaban las cosas en el castillo, además tuvo la mala suerte de no encontrar a nadie que pudiese orientarla. No tardó mucho tiempo en perderse y se maldijo por tener tan mala suerte.

Mientras seguía caminando dio con una puerta en la que ponía Biblioteca, no se lo pensó dos veces antes de entrar allí en busca de alguien que pudiese orientarla, a pesar de que se sentía mejor, quería evitar cualquier riesgo posible, "¡Han tratado de envenenarme!" "¡quién sabe lo que llevaba ese bombón!" "¡Juro por Merlín que como pille al autor de este atentado va a desear no haber nacido!".

Nada más entrar en la biblioteca, se percató de que no había nadie, ni siquiera la bibliotecaria, observó que el amplio reloj sobre el mostrador marcaba las 20:53H, "Merde, estarán todos en el gran comedor".

Sin nada que perder avanzó un poco más contemplando las amplias estanterías, nunca había visto una biblioteca tan grande y tan vacía.

- ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Necesito un poco de ayuda, creo que me he perdido- Susurró sintiéndose un poco estúpida. "¿Quién demonios va a haber aqu-"Antes de que pudiese terminar ese pensamiento oyó algo de ruido al fondo de la biblioteca. En silencio y con desconfianza avanzó hacia donde el ruido de algo que sonaba como el pasar de las paginas la guiaban.

Para su sorpresa había alguien más en la biblioteca…


Era la hora de la cena y el tiempo se le había echado encima, Hermione se lo pensó unos segundos antes de dirigirse al gran comedor y ganarse la atenta mirada de todos por llegar tarde, así que decidió que ya había tenido suficiente atención por hoy y prefirió quedarse en la biblioteca. Quizás más tarde podría acercarse a la cocina donde alguno de los elfos domésticos que allí trabajaban podrían ofrecerle algo de cenar como tantas otras veces había ocurrido.

Para su sorpresa y mientras se mantenía inmersa en sus libros sobre historia de la magia, una muchacha hizo su incursión en el pasillo en el que se encontraba. Se trataba nada más y nada menos que de aquella odiosa muchacha engreída, Fleur Delacour, solo pensar en su nombre le causaba daño al recordar lo ocurrido, "¿Qué querrá? ¿Qué está haciendo aquí?".

La rubia se quedó estática y no hacía más que observar a Hermione como un bicho raro. "¿A caso no ha tenido suficiente? Puede que se le haya ocurrido algún otro insulto que le gustaría compartir conmigo".

Hermione parpadeo un par de veces al ver que la francesa no se movía ni dejaba de mirarla. La estaba poniendo nerviosa. "¿Qué demonios le pasa?". Sin poder sostener más la extraña situación la castaña rompió el silencio- ¿Qué haces aquí?-.

Fleur pareció reaccionar por primera vez, tras un largo rato, y comenzó a caminar en dirección a la leona - M-me me he perdido-.

Hermione la miró entrañada, la rubia parecía como ida y respiraba con dificultad. Por un instante olvidó sus diferencias y rencillas y se acercó a ella para preguntarle-¿Te encuentras bien? Estas como pálida…-. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca, la francesa asintió. Parecía tener dificultades para hablar.

Hermione la miró con atención "¿Qué se ha fumado? ¿Acaso está drogada o borracha?". La cercanía hizo más visible la diferencia de estatura, puesto que la rubia era unos centímetros más alta que la castaña. Pronto y dejándose llevar por su instinto Fleur acarició con delicadeza su mejilla provocando que ésta se apartara inmediatamente.

- ¿Se-se puede saber qué crees que estás haciendo?- La leona preguntó confundida por la actitud de la otra muchacha.

- Hermione…eres tan bonita…- Susurró dulcemente.

La gryffindor arqueó una ceja ante su comentario "¿Acaba de decir lo que creo que acaba de decir?". Como si hubiese leído sus pensamientos, Fleur volvió a repetir- Hermione…eres hermosa…-.

Hermione se tensó y pensó "lo ha dicho". Enseguida su rostro se ensombreció. Con evidente tono de enfado se alejó de la francesa quien no hacía más que acercarse a ella.

- ¿De verdad eres de esa clase de persona? No puedo creerlo. ¿Te has tomado las molestias de buscarme y perderte la cena solo para burlarte de mí? ¡Eres patética Fleur! Peor que una Slytherin. Ya puedes volver al comedor con tus "amiguitas" porque no pienso permitir que te burles de mí- Bramó la leona.

La cara de Fleur reflejaba dolor e intentó volver a acercarse - No, Hermione, no he venido a burlarme de ti…yo...me perdí…- Intentó explicarse pero parecía haber olvidado por completo cuales eran sus planes antes de aparecer allí.

- Ya…y yo me lo creo, seguro que tus amigas te están esperando fuera para que les cuentes que tal ha ido la broma, muy divertido…- Comentó sarcásticamente.

La francesa volvió a intentar acercarse a ella, poco a poco la castaña se estaba quedando sin espacio. - Te lo prometo Hermione no he venido a burlarme de ti. Yo jamás haría algo así. Nunca haría nada que pudiese hacerte daño…- Sus palabras parecían sinceras y sus ojos brillaron con intensidad buscando que la creyera.

La castaña tragó con dificultad mientras rodeaba la mesa seguida muy de cerca por la rubia.

- ¿A no? ¿Tengo que recordarte que tú y yo no somos exactamente amigas? Ayer te encargaste de ridiculizarme delante de toda la escuela ¿o casado se te ha olvidado?-Sus ojos comenzaron a empañarse, pero no se permitió el lujo de ponerse a llorar y menos delante de ella.

El rostro de Fleur mostró su culpabilidad - Lo siento, Hermione. Necesito que me perdones…No sabía lo que decía…Lo siento…perdóname…-.

La nombrada no podía creer lo que estaba viendo y menos lo que estaba oyendo. Tenía a Fleur Delacour con los ojos a punto de romper a llorar suplicándole por su perdón. Si esto era una broma, en Francia no conocían los límites de éstas puesto que la rubia ya los había rebasado todos.

Mientras tragaba saliva con dificultad Hermione no supo que contestar y las palabras parecían tropezar en su boca- Y-yo…y-yo- . Frente a ella Fleur seguía avanzando y pronto se vio acorralada contra una de las estanterías "¡Mierda!" se maldijo puesto que no sabía cuáles eran las intenciones de la rubia.

Cuando la francesa la alcanzó se pegó más de lo necesario a ella. "¿Qué demonios pretende?" se preguntó mientras su garganta comenzaba a secarse. Se humedeció los labios con nerviosismo bajo la atenta mirada de Fleur quien tenía el cuerpo prácticamente pegado al suyo - ¿Entonces?- preguntó ésta- ¿Me perdonas?-.

Hermione imposibilitada para hacer nada más asintió fervientemente buscando liberarse de esa situación- Y-yo te perdono…-. Rápidamente el rostro de la rubia se iluminó y una sonrisa apareció en sus labios. Dejó caer su frente contra la de la castaña como muestra de relajación y ésta instintivamente se pegó más aun a la estantería. La rubia permanecía con los ojos cerrados y susurró un- Mercí Hermione…-. Su aliento chocó contra el de la castaña provocándole una leve flojedad en las piernas "¿Por qué se tiene que acercar tanto?" se preguntó Hermione sin saber exactamente qué hacer.

La francesa abrió los ojos los cuales brillaron como dos luceros en una noche oscura. Sin prisa enterró ligeramente el rostro en el cuello de la leona haciendo que ésta temblara levemente, alzó su mano para acariciar su mejilla y le susurró en el oído- Eres tan buena…sabes que no merezco tu perdón y aun así me lo das…-

La castaña no sabía cómo reaccionar, se encontraba paralizada y bloqueada tanto física como psíquicamente, así que dijo lo primero que se le paso por la mente- No-no, pasa nada…- Trató de mover sus manos y las colocó en los costados de la rubia para separarse de ella, pero al parecer ésta malinterpretó su acción y con una sonrisa en los labios se pegó más a la leona. Acarició con sus dedos parte de su frente y de sus cabellos- Yo también quiero darte algo Hermione…-.

Con la boca seca, la castaña respondió- N-no es necesario, Fleur…-Pero ésta no se dio por vencida e insistió- Pero quiero hacerlo, chérie-. Buscando acabar lo antes posible terminó aceptando.

Antes de que pudiese arrepentirse, la francesa presionó sus labios contra los de la leona. Inmediatamente sus ojos se abrieron como platos al sentir los labios de Fleur empujar contra los suyos. Trató de separarse de ella, pero cuanto más intentaba alejarla, más se pegaba a su cuerpo. La inglesa quedó sorprendida por la fuerza de la francesa, a pesar de tener una complexión física delgada era bastante fuerte y parecía no tener intención de separarse ni muchos menos. Fleur sujetó su cuello con la intención de mantenerlo firme y lo más cerca posible. Pronto la castaña pareció responder de manera afirmativa al beso, su cuerpo se relajó y se dejó llevar por el calor del momento.

Los labios de la castaña eran suaves y ligeramente más delgados que los de la rubia, tenían un ligero sabor a pasta de dientes y Fleur los encontró simplemente deliciosos. Sin poder contenerse se sintió tentada a morderlos y así lo hizo, con delicadeza, asegurándose de que la gryffindor no sufría daño alguno. Hermione pareció haber encontrado placer en este acto, puesto que un gemido escapó de sus labios. Su corazón comenzó a bombear a mil por hora. Era la primera vez que respondía de manera involuntaria a un impulso carnal. Aquello le resultó ilógico y primitivo, pero también le provocó otra serie de sensaciones desconocidas hasta el momento.

Se sorprendió a si misma respondiendo de manera instintiva a un beso, cosa que no había hecho jamás, y a su parecer no lo estaba haciendo tan mal, puesto que la rubia tarareó en señal de placer cuando ella copió su acción de morderle el labio.

Se miraron durante un instante, sus labios estaban hinchados y su respiraciones aceleradas. Antes de que Hermione pudiese recobrar el sentido, Fleur volvió a besarla, esta vez con más ganas.

La castaña sintió que esto era demasiado, su corazón latía con demasiada fuerza y estaba segura de que pronto se le pararía. La sangre se la había subido a la cabeza, sus orejas, mejillas y pecho habían adquirido un tono rojizo brillante.

Con dificultad consiguió separar sus labios de los de la francesa ganándose un gemido en señal de protesta.- Para…- consiguió susurrar con la respiración acelerada, antes de que Fleur volviera a besarla. La rubia parecía tener una sola misión y era besar a la castaña. La gryffindor consiguió volver a separar sus labios y volvió a pedir- Por favor, para…-, pero la otra joven parecía rehusar a hacerlo.

- Esto no está bien- Dijo la leona girando la cabeza para evadir los besos de Fleur que fueron a parar a su cuello.

Fleur encontró un nuevo lugar en el que descargar su pasión mientras que Hermione intentaba convencerla de que parase- Fleur, por favor para…- Los ojos de la leona se cerraron y estiró el cuello hacia arriba cuando la rubia encontró su punto débil.

Con una sonrisa socarrona en los labios Fleur le dijo- Creo que ésto te está gustando tanto como a mi…-.

Hermione volvió a abrir los ojos buscando poner algo de condura- Tenemos que hablar primero…ésto no está bien…-

La rubia no estaba muy por la labor de parar y las palabras de la leona comenzaban a exasperarla, ella prefería besarla - Chéri, esto está bien…está muy bien…se siente muy bien…-

Hermione uso todas sus fuerzas para tomarla del rostro y conectar sus miradas- ¡NO! Ésto no está bien, no nos conocemos…no somos amigas…- Fleur la miró y sonrió ampliamente – No necesito conocerte…Hermione…te amo- sus ojos brillaron y la cara de la castaña se puso más colorada aún.

"Merlín ¿qué le pasa?" " Esto no puede estar pasando"

- Tú no puedes amarme, no me conoces- Inquirió la castaña.

El rostro de la rubia adquirió un tono de tristeza- Claro que te amo, estoy enamorada de ti, lo sé, lo siento aquí- La rubia sujetó la mano de la castaña y la puso sobre su pecho justo donde se encontraba su corazón.

Ligeramente asustada y haciendo uso de su fuerza la leona consiguió al fin separarse de la francesa. Se retiró de la estantería y tomó posición cerca de la mesa, antes de volver a hablar -¿Q-qu-qué? ¿C-có-cómo vas a estar enamorada de mi eso es imposible?- Hermione no paraba de tartamudear.

La rubia seguía mirándola de aquella manera, como si quisiera meterse en su alma- Hermione, lo estoy, el amor es así, llega de repente. He estado tan ciega. Eres la mujer más hermosa que he visto nunca, chéri tu belleza no puede compararse a ninguna otra-

Hermione se echó hacia atrás al ver el intento de la rubia de acercarse a ella.

- Hermione, podrá nublarse el sol eternamente; podrá secarse en un instante el mar; podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal. ¡todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón; pero jamás en mi podrá apagarse la llama de tu amor- Fleur seguía intentando acercarse a ella.

La castaña se ruborizó profundamente y estuvo a punto de tropezar con una silla y caer al suelo"¿Me acaba de recitar Eterno amor?". A penas podía creerlo por lo que preguntó sorprendida - ¿Acabas de recitar a Gustavo Adolfo Becquer?-.

La francesa se sonrojó tímidamente- Si chéri. Puede que esas palabras no sean mías pero se ajusta bastante a lo que siento por ti. Prometo escribir poesías y sonetos de mi puño y letra en las que plasmaré y verteré mis sentimos por ti. Si es necesario robaré la luz de las estrellas y te las entregaré cada noche. Hermione solo acepta mi corazón que es tuyo… -

"Esto no puede estar pasando…esto no puede ser real…". Esto era más de lo que la castaña podía soportar- Yo…yo…- antes de que pudiese decir algo. Un ruido sordo barrió toda la biblioteca seguido de unos pasos.

- ¿Hay alguien ahí?- Preguntó una vocecilla que la castaña reconoció con facilidad. Se trataba nada más y nada menos que de Pansy Parkinson.

- ¿Quién osa interrumpir nuestra conversación?. Juro por Merlín que sea quien sea lo pagará. Me estoy declarando al amor de mi vida y quiero privacidad- Dijo la rubia mientras sacaba su varita.

La castaña rápidamente se acercó a ella para contenerla y taparle la boca mientras susurraba - Shhhh…ni se te ocurra…Si haces algo así Fleur te juro por Merlín…-Antes de que pudiese terminar la frase la rubia aplastó sus labios contra los suyos y le dijo- Chéri no te enojes conmigo…-

Hermione se separó bastante enojada y le gritó entre susurros- ¡No vuelvas a hacer eso!-

- ¿Hay alguien ahí?- Volvió a preguntar Pansy mientras se acercaba cada vez más y más.

La gryffindor sintió miedo por un instante, la Slytherin no podía encontrarlas en este estado. Para aquel entonces la leona había entendido que Fleur no estaba en su sano juicio algo debía haberle pasado y no estaba actuando de manera consciente, si la serpiente las atrapaba en esta situación solo Merlín sabría que podría ocurrir.

Con premura tomó sus cosas sobre la mesa y agarrando a Fleur de la mano, se coló entre las filas de estanterías para tratar de huir. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca de la Serpiente, Hermione se aseguró de que no las viera. A la francesa se le escapó una risita dejando su posición al descubierto.

- Se que hay alguien ahí…seas quien seas sal ahora mismo- Dijo la Slytherin mientras sacaba su varita mágica. Por suerte para ellas no las había visto.

El pecho de la Gryffindor se aceleró y aprovechando un instante de distracción por parte de la serpiente volvió a coger a Fleur de la mano para salir corriendo hasta la puerta.

Consiguieron salir de la biblioteca sin ser descubiertas, aun así, no se pararon hasta llegar a fuera. Fleur no dejaba de reír mientras Hermione la arrastraba del brazo y comentó- Ha sido bastante divertido ¿verdad?-. Esto le hizo ganarse una mirada airada por parte de la castaña- Da gracias de que no nos ha visto o tu reputación de francesa super chic, se hubiese echado a perder si te llegan a ver conmigo en este estado- La leona llevó a la rubia hacia su carruaje.

- Suerte que estabas tú ahí para salvarme Hermione Granger- Fleur sonrió mientras acariciaba sus cabellos y se deleitaba al decir su nombre. La castaña se retiró de su mano, no quería tener ningún tipo de contacto con esta mujer.

- Chéri, me da igual lo que piense o diga la gente yo voy a estar eternamente contigo- Comentó la francesa antes de soltar un suspiro.

Cuando llegaron al carruaje la leona le dijo- Entra ahí y no hables con nadie. Ve directamente a dormir y ni se te ocurra comentar ésto, ¿de acuerdo? ¡ESTO-NUNCA-HA-OCURRIDO!- La castaña recalcó sus palabras y la rubia parecía no estar conforme con ello.

- ¿Y si no quiero que? No puedo contener mis sentimientos, quiero compartirlos con todo el mundo. Lo gritare a los cuatro vientos. ¡AMO A HER…!-antes de que pudiese terminar la frase a gritos, la leona le tapó la boca- Shh…ni se te ocurra ía que no sería fácil convencer a la rubia en ese estado, por lo que tenía que pensar algo rápido. Y así lo hizo- Escúchame Fleur…yo no tengo muchos amigos en esta escuela y tú…tú eres una mujer muy hermosa y van a intentar separarnos…- Fleur la interrumpió con semblante serio- No pienso dejar que algo así suceda- Hermione volvió a tomar la palabra- Lo sé, lo sé, pero sería más seguro para nosotras mantenerlo como un secreto….será nuestro secreteo ¿De acuerdo?-

La francesa lo medito unos segundos antes de sonreír y aceptar. Hermione suspiro aliviada- Bien, perfecto, ahora a la cama. Adiós…- antes de que pudiese dar media vuelta y marcharse la rubia la sujetó por la capa y le dio la vuelta antes de negar con el dedo- Te olvidas de algo…-

Hermione cruzó los brazos "¿De qué demonios está hablando?". Viendo su falta de iniciativa la francesa le dijo- Mi beso de buenas noches…- mientras señalaba sus labios.

La leona se sonrojó profundamente- Creo que ya hemos tenido suficientes besos por hoy…- trató de volver a irse, pero la rubia se lo impidió. Viendo que no conseguiría convencerla, contempló que no hubiese nadie a sus alrededores antes de plantar un rápido beso en los labios de la rubia. Ésta emitió un suspiro antes de despedirse de ella - Vous pouvez vous reposer, mon cœur. Á demain (Que descanses, mi corazón. Hasta mañana)-.

Fleur se desapareció tarareando tras la puerta de su carruaje y la castaña caminó de vuelta al castillo lamentándose del problema en que se había metido.

"Con un poco de suerte…mañana volverá todo a la normalidad".


Éste capítulo en un punto de inflexión en la historia, ustedes deciden.

Besos