…
-Si llegase aquel anhelado reseteo-
-Volveremos a nuestra "vida anterior"-
-Nuestros amigos y familiares volverían-
-Y todo este caos-
-Sería olvidado-
.
.
.
* Pero nunca volverás a resetear, ¿verdad?
Capítulo 2.- Nuevo hogar.
— Papyrus, ¿cuándo se terminara la fiesta? — Continúa bostezando desde hace una hora. — ¿No crees que ya es suficiente?
— ¡Por supuesto que no, Sans! Además, mis súbditos quieren seguir festejando, yo no puedo negárselos, se les ve muy feliz. — Arregla una de las mangas de su traje. — Hace un momento los vi muy desanimados, pero con mi discurso, un brillo en sus ojos apareció, yo lo vi, quiero que todos ellos sean felices, ¡como el gran Papyrus! — Una dulce risa se escucha al terminar su frase.
— Serás un gran rey, hermano. — Sostiene por un momento la esquelética mano de su hermano menor. — Serás el mejor rey que ha tenido el subsuelo.
— ¿Crees que podría superar al Señor Dreemurr? Si nos escucha que hablamos de él podrá enojarse, mi cargo de rey es temporal, ¿no?
— Papyrus… — Sostiene con poco más de fuerza la mano del menor. — Has sido coronado porqué nuestro anterior rey, murió.
— ¿Q-Qué? ¿P-Por qué nadie me lo dijo? — Toca su clavícula en muestra de sorpresa.
— No pensé que fuese necesario hacerlo, sabía muy bien que te pondrías de esa manera y negarías tomar ese cargo por respeto a nuestro anterior rey.
— P-Pero, Sans… yo… — Empieza a titubear.
— Shh… no te agobies Papyrus, harás perfecto tu papel. Me tienes a mí para ayudarte en todo, ¿recuerdas? Todo estará bien, lo prome… — Recordó que no le agradaba hacer promesas, ya que la anterior le había costado mucho. Algunas veces ha llegado arrepentirse de haber aceptado aquella promesa que le hizo hacer esa señora detrás de la puerta. Sin tan sólo no hubiese hecho caso a esa promesa, ni su hermano ni el estarían en esa situación. — e-estoy seguro de ello.
— S-Si tú lo dices. — Baja un poco la mirada.
— Hey, hermano, no pongas esa cara, tus súbditos te verán y se preocuparan, no quieres eso, ¿verdad? Anímate. — Da una pequeñas "palmitas" en la "espalda" del rey.
— ¡Tienes razón! ¡Debo ser fuerte por mis súbditos! — Toma con sus dos manos la mano del mayor. — ¡Gracias hermano!
— Heh, de nada. — Cierra por un momento sus cuencas al no querer ver a su hermano por la "inesperada" acción de este.
— ¡Sans! ¡Ni se te ocurra dormirte!
— No voy a dormirme.
— ¡Te estás acomodando en la silla para dormir, te estoy viendo!
— No lo estoy haciendo. — Levanta sus piernas para "acostarlas" en la silla que le pertenecía a la anterior reina.
— Sans…
— Heh.
— Suspira. — Huesos flojos. — Carga entre sus brazos a su hermano menor, pensó que ya sería momento de terminar con la celebración de la coronación. Se levanta de su trono y da unos pasos al frente para dar un mensaje. — ¡Ejem! Su rey, el gran Papyrus, desea agradecerles por esta gran fiesta, pero debo disculparme con ustedes, la fiesta terminara antes de la hora prevista, así que les pido que con el menor ruido posible, regresen a sus hogares. — Algunas "expresiones de desaprobación" fueron escuchadas en el salón. — No se desanimen mis queridos súbditos, muy pronto estaremos festejando varias cosas aquí en el castillo. Mañana iniciare con mi reinado, así que espero que todos tengan mucha energía para continuar con sus trabajos habituales.
En el salón, el nombre del nuevo rey del subsuelo resonaba a cada momento con mucha emoción.
Sentían que no habían cometido el error de haber elegido aquel esqueleto extrovertido.
— Nyeh heh heh.
…
Caminando por un pasillo bastante largo, el esqueleto más alto seguía cargando al más bajo con mucho cuidado; no quería despertarlo.
Al igual que todos los demás monstruos, ellos debían descansar bastante para hacer sus nuevas actividades como administradores de su hogar. Siendo el como rey y Sans como su consejero y secretario (aunque en sí su papel sería de Lord), debían siempre estar al pendiente de su pueblo, es por eso que no debían perder el tiempo en tomar "siestas restauradoras" como suele llamarlas su hermano.
Ya no era necesario regresar a pueblo de Snowdin; el castillo ya tenía nuevos propietarios.
Papyrus no estaba del todo feliz al enterarse de la muerte del anterior rey. Antes de conocer esa terrible noticia, pensaba que le habían dado el puesto por un tiempo porqué Sans le pidió de favor al rey un poco de "reconocimiento" e "imagen" para ser más popular, o por el hecho de "el estar en vacaciones", le pidió a Alphys darle la corona al que creía más digno de ella en el tiempo que "estaría" de vacaciones.
Su hermano le había mentido al preguntarle sobre el paradero del Señor Dreemurr.
¿Le habrá mentido en otras cosas?
Negaba pensar en ello.
Su hermano Sans no es de esas personas.
Será flojo, contará chistes muy malos y se la pasará durmiendo todo el santo día, pero no es de ese tipo de monstruos. Su hermano siempre le decía la verdad. No importara si fuese algo malo, el nunca le ocultaría nada.
Bueno, aunque lo anterior es algo falso ya que le había mentido con anterioridad sobre el rey; su hermano evitaba decirle algunas cosas para no preocuparse, aunque no estaba de acuerdo con ello, Sans no cambiaría. Para su hermano, el siempre sería su prioridad, no le importaba si saliese afectado en ello por sus acciones, si es para protegerlo, no le importaría ser un pecador.
…
Estando ya en la habitación del anterior/difunto rey, el menor recuesta a su hermano en una enorme cama. En esa noche, debían compartir cama, ya que no estaba totalmente arregladas las habitaciones correspondientes para ellos, es por eso que tuvieron como última opción usar este cuarto.
Retirando sus coronas y quitándose sus respectivos "uniformes" de la realeza, los dos hermanos tratarían de dormir "plácidamente" en su nueva "casa".
— Buenas noches, Sans. — Le da un "pequeño" beso en la frente del antes mencionado. — Espera… no puedo dormir si Sans no me cuenta un cuento. — Antes de intentar despertar a su hermano, ve por un instante la cara que tenía este. Se veía muy cansado y preocupado, no sería correcto despertarlo. Le preocupaba un poco ver la expresión de Sans, no suele ver seguido esa faceta de su hermano mayor. — Tienes suerte de tener un hermano tan genial, así que no te despertare… por esta ocasión. — Se recuesta nuevamente en la cama. Estaba dispuesto a dormir sin la necesidad de escuchar algunos de los cuentos de su hermano mayor.
-No siempre podrás ocultar "tus secretos"-
-¿Te preocupas bastante que aquella "hermosa flor" se marchite al conocer la verdad?-
