Cap. 3
-Mamá! Mamá! Mira, un parque de diversiones! Podemos ir?- dijo la pequeña pelirroja con la pagina de un diario en sus manos dando pequeños saltitos de emoción.
-Un parque de diversiones? Podemos ir Mikami? Podemos, podemos?- dijo Yokoshima igual o más emocionado que su hija. Mikami dio un suspiro de resignación..
-Está bien, pero deben comportarse- dijo Mikami seriamente. Yokoshima e Himiko se llevaron sus manos a la cabeza.
-Si sargento!- dijeron al unísono. Mikami frunció el ceño y ambos salieron corriendo de la cocina. Okinu lanzo una pequeña carcajada.
-Yokoshima parece un niño, no lo crees?
-El siempre es un niño Okinu. Y que dices? Te gustaría ir al parque de diversiones?
Okinu asintió rápidamente y Mikami sonrió.
-Pues entonces iré a vestirme.- dijo Mikami dirigiéndose a las escaleras.
El parque de diversiones era realmente grande, cosa que le llamo la atención a Mikami. Era casi imposible que un parque de diversiones tan grande hubiese aparecido de un día a otro pero no le tomo importancia.
-Mami! Vamos a la montaña rusa!- dijo Himiko tirando la parte de abajo del vestido de Mikami.
-Está bien, vamos.- dijo Mikami dejándose vencer. Ambas pelirrojas fueron hacia la montaña rusa la cual tenía una fila con muy poca gente.
Yokoshima miraba hacia todos lados en busca de alguna atracción que realmente le gustara. Pero estaba tan emocionado que no sabía por dónde empezar.
-Okinu, vamos a la casa embrujada?- le pregunto a la fantasma.
-Si! Vamos!- dijo Okinu con una sonrisa en la cara. Los dos se dirigieron hacia la casa embrujada, afortunadamente solo habían dos personas frente a ellos en la fila por lo que pudieron entrar rápidamente. Al principio había una habitación completamente blanca y con sangre estaba escrito: "Si quieres seguir, atente a las consecuencias" cosa que a Yokoshima le agrado.
-Esto es fantástico Okinu!- dijo tomándole la mano al fantasma y caminando hacia la puerta que los llevaría al siguiente escenario pero algo lo detuvo, la peli azul estaba temblando.
-No creo que sea una buena idea Yokoshima.- dijo Okinu temblando.
-Okinu, tu eres un fantasma, no tendrías porque estar asustada con un par de actores.- rió Yokoshima. Okinu asintió y ambos caminaron hacia el siguiente escenario. La puerta se abrió y dio paso a una habitación completamente negra con una jaula en medio de esta. En el piso había una cinta amarilla con un mensaje que decía "No pasar la línea amarilla".
-Vaya! De verdad que lo tienen todo planeado!- exclamo Yokoshima, Okinu temblaba.
De pronto una silueta de una mujer comenzó a aparecer dentro de la jaula. La mujer comenzó a gemir muy fuerte cosa que asusto a ambos personajes.
-Yo..Yo..Yokoshima, vámonos porf…avor.- dijo Okinu aferrándose al brazo de Yokoshima. Este soltó una risa nerviosa.
-AYUDENME!- grito el fantasma dentro de la jaula. No sabían que hacer así que Yokoshima se acerco a la línea amarilla, la mujer sonrió e hizo un ademan para que Yokoshima se acercase aun mas y cruzara la línea. Una vez lo hizo el fantasma se transformo en algo horrible. Sus dientes crecieron rompiendo su labio, su lengua se alargo y sus ojos despedían llamas. Yokoshima comenzó a gritar asustado cuando de pronto una puerta se abrió a un lado de la habitación. La mujer saco una mano de la jaula y tomo por el brazo a Yokoshima, Okinu lo tomo del otro y comenzó a jalar con todas sus fuerzas. Cuando la mujer soltó a Yokoshima ambos corrieron en dirección a la puerta.
Un acogedor salón apareció frente a sus ojos. Yokoshima tomo asiento y se relajo.
-Vaya! Si me logro asustar.- trato de hacerse el valiente. Okinu dio un gran suspiro.
Mientras tanto en la montaña rusa…
-Vamos mami! Vamos!- dijo Himiko jalando a Mikami del brazo para subirse al carrito. Mikami dio un gran suspiro.
-Cálmate Himiko.- Mikami aun no tenía suficiente paciencia. Ambas subieron al carrito, Mikami le coloco el cinturón a la pequeña y luego el suyo. Los carritos comenzaron a avanzar hacia arriba. Himiko gritaba de entusiasmo mientras que Mikami se ponía cómoda. Ella trabajaba con fantasmas, una simple montaña rusa no podía asustarla. Himiko la saco de sus pensamientos.
-Mamá mira! Es gigante!- grito la pequeña. Mikami miro por encima del carrito y vio una pendiente realmente inclinada que le puso los pelos de punta. Himiko se aferro a su brazo y disfrutaba de la caída mientras que Mikami yacía inmovilizada por el asombro y las nauseas. Después de muchas caídas libres, vueltas de cabeza y pendientes, el carrito se detuvo y se les dijo que podían salir. Mikami salió primero y ayudo a Himiko a salir.
-Mami! Vamos a ese juego!- dijo la pequeña apuntando a unos gigantes martillos que parecían ir en sentido contrario al del otro. Mikami suspiro y ambas fueron al juego. Luego de haber ido a unos cuantos juegos parecidos en el nivel de adrenalina y curvas, Mikami se detuvo en la mitad del parque a tomar un poco de aire, no comprendía como la pequeña podía tener más resistencia que ella en estos juegos. La pequeña saltaba y revoloteaba de un lado a otro interesándose en una y otra atracción, Mikami no comprendía cómo podía tener tanta energía y ella no. De pronto la pequeña se le acerco y la observo largo rato con una mirada de preocupación.
-Mami estas bien? Estas pálida.- dijo la pequeña un poco asustada.
-No te preocupes, estoy mejor que nunca.- Mikami apenas pudo articular estas pocas palabras antes de que las nauseas fueran en aumento. Corrió hacia el primer basurero y descargo todo lo que había comido hasta ese momento. Himiko corrió tras ella y la llevo a una banca que había unos pocos metros más allá. La pequeña hizo que su madre se recostase y comenzó a acariciarle el cabello tratando de hacerla sentir un poco mejor.
Mientras tanto, en la casa del terror…
-Qué gran susto, se han esmerado bastante, no Okinu?- pregunto el chico descansando en el sofá.
-Yokoshima, por favor vámonos, esto me está dando miedo.- dijo Okinu algo inquieta y nerviosa pues flotaba por toda la habitación de un lado hacia otro sin detenerse ni un instante.
-Vamos Okinu, no es tan terrible, ellos ni siquiera son fantasmas reales!- bromeo Yokoshima tratando de convencer al fantasma de cabello azul. De la nada salió un cartel el cual indicaba donde se encontraba la puerta para acceder al siguiente escenario. Yokoshima salto del sofá y en cosa de segundos corrió hacia la puerta tomando desprevenida al fantasma, la sujeto del brazo y entraron por la puerta. El nuevo escenario parecía ser una especie de sala de operaciones clandestina pues se encontraba totalmente destruida y sucia, en la mitad de la habitación se encontraba un cuerpo humano abierto en el centro y con las tripas afuera sobre una deteriorada camilla de hospital. Más allá, otra camilla pero más pequeña contenía lo que parecía ser un cuerpo mutilado cosa que casi hace vomitar a Okinu. Un pequeño espacio del suelo se abrió y un hombre vestido de doctor apareció en la habitación con una libreta en la mano y una grabadora en la otra.
-El sujeto de prueba #1 no parece reaccionar frente al medicamento, sin embargo el cuerpo aun no presenta signos de putrefacción.- dijo acercándose al cuerpo mutilado, comenzó a moverlo con un pequeño bisturí que había a un lado.
-Que crees que pase Okinu?- pregunto Yokoshima por lo bajo.
-No lo sé, pero no será agradable.- respondió Okinu temblando. El doctor se acerco al otro cuerpo que se encontraba en la mitad de la habitación.
-El sujeto de prueba #2 no parece reaccionar frente al medicamento, sus órganos aun no están deteriorados pero no han vuelto dentro del cuerpo, se ven signos de putrefacción en pequeñas zonas de la extremidad inferior derecha. Mientras el personaje estudiaba detenidamente al cuerpo, las extremidades de la otra camilla comenzaron a moverse y a unirse como por arte de magia. Yokoshima y Okinu comenzaron a gritar tratando de hacer reaccionar al doctor pero este parecía no escucharlos. Un cuerpo masculino se formo a partir de lo miembros seccionados, este se acerco al doctor y lo tomo por el cuello haciendo que sus pies se separaran del piso fácilmente, el doctor luchaba por soltarse mientras Yokoshima y Okinu seguían gritando. El segundo cuerpo también comenzó a moverse, extrañamente sus órganos comenzaron a entrar dentro de su cuerpo y la piel de su abdomen se cerró dejando el cuerpo en perfecto estado, como si nada hubiese pasado. Este segundo sujeto se levanto de la camilla y tomando el bisturí que el mismo doctor había usado anteriormente con el primer sujeto prosiguió a abrir la bata blanca que tenía el doctor y le dio un corte que iba desde la barbilla hasta el ombligo haciendo que todos sus órganos se desparramasen por el suelo. El primer sujeto dejo caer el cuerpo del ya muerto doctor y se acerco lentamente a Yokoshima y Okinu que miraban la escena aterrorizados.
-Ahora siguen ustedes!- gritaron los dos hombres corriendo hacia ellos. Al otro lado se abrió la puerta Yokoshima corrió seguido de Okinu. Este cerró la puerta de golpe y dio un gran respiro al verse a salvo.
-Yokoshima! Nunca más te acompañare a algún juego!- grito Okinu un poco enfadada. Yokoshima soltó una carcajada. De pronto la luz de la habitación se encendió. Las paredes eran blancas y acolchadas, en una esquina había un hombre bastante demacrado con una camisa de fuerza en su cuerpo.
-Saben porque estoy aquí?- dijo el hombre levantando la cabeza para poder ver a los clientes. Ambos negaron con la cabeza.
-No tienen ni siquiera alguna idea en esas cabecitas?- volvió a preguntar pero con un tono más perverso que el anterior. Ellos volvieron a negar.
-Bueno, creo que tendré que contarles mi historia. Hace más de 20 años que estoy aquí por mi obsesión. Me gusta coleccionar corazones, pero no cualquier corazón, no los corazones de los animales. Me gustan los corazones de la gente joven, pienso y siento que me otorgan toda la vitalidad que poseían. Vuelvo a ser joven cuando me uno a esos corazones, toda la percepción del mundo cambia cuando obtengo un nuevo corazón.- El hombre narraba la historia como si fuese un cuento de niños. Okinu no pudo evitar poner ambas manos en su corazón, cosa que hizo sonreír al hombre de la camisa de fuerza.- Mi record fue tener 556 corazones, todos de personas jóvenes, niños, adolescentes y jóvenes adultos como ustedes.- dijo sonriendo horriblemente.- Abran las paredes mis chicos, vean el arte que he hecho a lo largo de estos años, admiren la creación de un hombre al cual han llamado loco.- grito el hombre lanzando ensordecedoras carcajadas. Yokoshima tembló, trago saliva y se dirigió a una de las paredes, desencajo los colchones que rodeaban la pared.
-Yokoshima no lo hagas!- grito Okinu. El hombre lanzo otra carcajada. Yokoshima saco el cuadrado acolchado por completo y lo que vio detrás de esa pared lo dejo helado. Okinu volteo para ver el secreto que escondían aquellas paredes. Miles de corazones sangrantes estaban clavados en la pared. La sangre comenzó a brotar de las paredes mientras ambos estaban completamente inmovilizados por el miedo. El hombre de la camisa de fuerza se levanto sigilosamente y se acerco a observas su "arte".
-Creo que olvide contarles algo muy importante. Todos estos corazones han sido arrancado con mis propios dientes y son de la gente que ha venido aquí, como ustedes.- les envió una mirada completamente aterradora.- Y ahora mi colección crecerá a 558 corazones, siéntanse importantes al estar dentro de esta bella obra de arte.- dijo acercándose más a Yokoshima y Okinu mientras dejaba entrever a través de las comisuras de su boca unos afilados y puntiagudos dientes.
Okinu y Yokoshima lanzaron un grito y corrieron hacia la puerta que se abrió de repente. Al pasar la puerta llegaron al final del recorrido, pudieron ver a la gente que se divertía en las demás atracciones y respiraron tranquilos.
-Esperamos que les haya gustado esta aterradora experiencia.- dijo un chico vestido de Drácula dándole las gracias por entrar.
-Demasiado aterradora.- dijo Yokoshima sin expresión en su rostro. Ambos caminaron rígidamente aun asustados por lo que habían vivido.
-Solo eran actores Okinu, solo actores.- se repetía una y otra vez la fantasma peli azul.
-Ahí están.- dijo Yokoshima apuntando a dos pelirrojas que se encontraban en una banca. Himiko diviso a su padre y comenzó a batir su mano para que las vieran.
-Papá! Estamos aquí!- gritaba la pequeña. Yokoshima y Okinu se acercaron lentamente. Mikami se levanto y se sentó aun un poco mareada pero mejor que antes.
-Vaya caras que tienen, tan terrible fue la "casita del terror"- dijo Mikami, podría sentirse mal pero el sarcasmo no desaparecería nunca de su esencia.
-Horrible!- logro decir Okinu. Yokoshima se había repuesto un poco más y contraataco a Mikami.
-Y tu Mikami, te ves terrible. La montaña rusa fue demasiado para ti? Al parecer Himiko lo ha disfrutado bastante.- dijo Yokoshima riendo.
-Te golpearía en este momento pero no tengo las fuerzas necesarias para hacerlo.- dijo Mikami exhausta. Himiko lanzo una pequeña risita que ambos lograron escuchar.
-Qué?- los dos se dieron la vuelta al mismo tiempo sin entender los chistoso que podía ser para la niña.
-Se ven tan lindos cuando discuten así. Realmente hacen una bonita pareja.- dijo la pequeña esbozando una gran sonrisa. Yokoshima le devolvió la sonrisa pero las nauseas volvieron a Mikami, cosa que la hizo correr hacia el basurero más próximo para poder vomitar. Yokoshima soltó una pequeña lágrima de tristeza.
-Al parecer sigue sin acostumbrarse a que estará contigo de por vida.- dijo Okinu aun temblorosa por la experiencia en la Casa del terror.
PORFIN HE TERMINADO ESTE CAPITULO! Gracias a todos por los reviews con las peticiones para que hiciera el tercer capítulo, sin ustedes nunca hubiese tenido el ánimo de terminarlo XDDD. He estado tan ocupada este último tiempo, el tema de la escuela, la futura universidad, los exámenes por rendir, REALMENTE EXHAUSTA. Gracias a todos los que leen, espero seguir con la inspiración para seguir creando nuevos capítulos. NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO! :3
