Cámara
Cada vez que Regulus entraba en la Cámara de Gringotts de su familia, sentía cosas totalmente distintas. La primera vez fue con diez años, cuando su hermano iba a ir por fin a Hogwarts y tenían que coger dinero para comprar sus materiales. Aquella primera vez se maravilló de ver tanto oro junto, tan brillante que casi resplandecía. La segunda vez fue en su último año del colegio, en esa ocasión sintió una especie de responsabilidad extrema, pues sabía que pronto sería mayor de edad y pasaría a ser el máximo propietario de aquella fortuna, o al menos de una parte. Su hermano no, él llevaba tiempo fuera de aquello. La última vez fue días antes de morir, cuando decidió que todo ese dinero pasase a formar parte de su hermano a la muerte de sus padres. A lo mejor a ellos les molestaba, pero a Regulus no. Porque ahora había descubierto la terrible verdad, de modo que los prejuicios, los valores, los ideales… Todo aquello había pasado a un segundo plano. Ahora sólo importaba una cosa, marcharse de ese mundo con la conciencia tranquila.
