Susurros
Capitulo 3
"Meena"
El silencio invadió el departamento, trayendo consigo un aire inmenso de incomodidad. Crona se rehusaba a mirar a Maka quien a su vez no apartaba la vista de aquella chica. Mientras, la morena sonreía con superioridad, sacando su pecho con orgullo.
"... ¿Novia?" Maka repitió con incredulidad, volteando a ver al espadachín quien apretaba su brazo derecho con vehemencia. "¿Crona?"
"Dile Crona" Ordeno la chica, frunciendo el ceño levemente al notar el silencio del pelirosa.
Crona temblaba, sus ojos negros incapaces de mirar a ninguna de las dos chicas. Había temido ese momento todo el día... de haber estado en su poder hubiese evitado a toda cosa que ella se enterase.
"Maka... Ella es Meena, es mi... vivimos juntos" No iba a llamarle novia, no quería usar ese título, por alguna razón nunca gustó de decirlo y no empezaría ese día.
Meena estaba acostumbrada, Crona siempre la llamaba "compañera", pero el que Crona solo dijese que vivían juntos no le agradaba. Mucho menos que lo hiciera frente a Maka Albarn. Oh, Meena sabía QUIEN era Maka, sabía bien su papel en el shibusen, y más que nada sabía quién había sido en la vida del espadachín.
Y saber todo eso solo hacia que quisiera poner en claro, ahi y ahora, a quien pertenecia aquel hombre.
"Así es, Maka Albarn, y espero comprendas que necesitamos... privacidad" Meena recalco con cierto tono en su voz. Crona no lo capto, pues permaneció con la mirada baja y apretando sus labios. Maka en cambio captó perfectamente la indirecta sintiendo sus vísceras revolverse.
Que una mujer como ella estuviese tocando a Crona... Ella no lo merecía. Maka era reconocida por su difícil carácter y su corto temperamento, pero nunca jamás por juzgar a alguien sin conocerlo. Era la primera vez que, con solo ver a una persona, podía asegurar que era una autentica perra.
Le recordaba a cierta perra rubia, muerta desde hace cinco años.
"Bien Maka Albarn, fue encantador conocerte, pero mi pareja y yo tenemos que preparar la cena, y como te diste cuenta no tenemos donde alojarte" La morena sonrió casi cínicamente, mirando de reojo las maletas de la rubia. "Crona, ayúdale a sacar sus cosas de aquí"
Al escuchar su nombre, el espadachín saltó en su lugar, sus ojos cambiando a un tono azul al escuchar eso. No... ¡No! No podía hacer eso, sería tanto como correr a Maka el mismo. No quería hacer eso, no quería sacar a Maka, no quería que se fuera. El había invitado a Maka porque quería estar con ella, saber de ella, escuchar su voz...
Una voz que no había oído en cinco años.
Ante su silencio y su falta de respuesta a la orden, los ojos avellana de Meena se endurecieron. Frunciendo el ceño se dirigió a Crona, señalando ahora las maletas.
"Tienes treinta segundos para sacar esto de aquí, Crona" Demandó con un frio tono de voz. Crona comenzó a temblar, tragando con fuerza.
Maka solo podía mirar la escena con la boca entreabierta. ¿Porque? ¿Porque Crona dejaba que ella, quien aparentemente era su pareja, le tratase así? ¡No tenía sentido! Para empezar el Crona que ella recordaba nunca se juntaría con alguien que le maltratara... El Crona que ella había dejado en Shibusen hacia cinco años había desarrollado suficiente independencia para reconocer cuando alguien le maltrataba.
¡No tenía ningún sentido!
Un nuevo siseo llamo la atención de todos, Blair mirando a la morena con autentico odio en sus ojos dorados. Ese era otro dato importante... ¿Blair odiando a alguien? Se necesitaba mucho para lograr una proeza así... Y la gata definitivamente veía a Meena con aire asesino.
"... Te he dicho una y otra vez que no quiero a ese animal en casa" gruño Meena, su ceño frunciéndose mas, dedicándole la misma mirada de repudio a Blair de regreso. Crona temblaba cada vez más, su rostro contorsionado en un gesto de terror, estrés, miedo... y enojo.
Maka había pasado suficiente tiempo viviendo con Crona como para reconocer ese rostro. Era el mismo rostro que solía poner cuando escuchaba sobre su madre, cuando ella aun vivía. También era el mismo rostro con el que despertaba luego de una pesadilla relacionada a ella.
Meena provocaba la misma reacción en Crona que Medusa.
Maka no iba a quedarse de brazos cruzados, viendo como su mejor amigo era violado psicológicamente de nuevo. Tensa, con su rostro rojo de ira, avanzó un paso para proteger a Crona y Blair cuando un tartamudeo la detuvo.
"Y-Yo... Yo invite a M-Maka... Maka se queda" Susurró levemente, sus ojos incapaces de voltear a ver a la chica al final del corredor.
"¿Estas contradiciendo mis órdenes, Crona?" Pregunto Meena con un tono divertido en su voz, haciendo a Crona tensarse un poco más. "Debo recordarte que..."
"Maka se queda" El espadachín la interrumpió, sus ojos azules finalmente volteando a ver a Meena, con la misma determinación que había usado en la escuela para golpear a Ragnarok.
"No lo hará y la decisión es final" Meena repitió, sus ojos fríos mirando a Crona fijamente. Hacía mucho que el espadachín no se revelaba de esa manera.
"E-es mi casa" Gruño súbitamente mientras apretaba los puños, haciendo a Meena abrir sus ojos casi impresionada "Maka es mi amiga... No la he visto en años... Yo le ofrecí quedarse aquí... Va a quedarse"
Maka parpadeó un par de veces, observando a aquel alto y delgado hombre combatir su propio temblor y su miedo. Pese a parecer aterrado, Crona estaba usando todas sus agallas para imponer su voluntad, algo que nunca antes había visto Maka en él.
Por su parte, el rostro de Meena dejó escapar un dejo de preocupación. Claramente estaba perdiendo su agarre en el espadachín, y eso no era nada bueno. Nunca antes le había fallado la técnica de ser dominante, Crona era demasiado inseguro para decir o hacer lo que deseara. La última vez que eso no le había funcionado fue cuando echó a Blair del departamento y Crona intento hacer que se quedara.
Por suerte tenía un método alternativo que tenía mejores resultados. Uno que solo funcionaba cuando Meena quería que el pelirosa renunciara a todo lo que tenía un valor sentimental para él.
"Crona..." Meena susurró, sus ojos chocolate mostrando súbitamente un brillo de tristeza. "¿Que sucede? No podemos tener a otra mujer en casa... ¿Acaso no soy la única para ti? ¿Quieres que me vaya? ¿Eso quieres, dejarme sola?"
Meena logró hacer que sus propios ojos se cristalizaran con lágrimas falsas, dejando escapar un sollozo y cubriendo su boca con su mano. Eso tuvo el efecto esperado en el usuario de arma, quien comenzó a temblar de nuevo. El rostro de Crona se llenó de remordimiento, culpa, todo mezclado con su propia impotencia y su ira.
Crona no quería que Maka se fuese. No quería separarse de ella, no ahora que la tenia de regreso luego de cinco años. Quería estar con Maka más que cualquier cosa en el mundo, quería escuchar su voz, tomar su mano...
Porque Maka no le había rechazado, como había esperado, al verla la primera vez en el salón de clases.
"Meena... no es eso... yo..."
"Bien Crona ¿quieres que ella se quede? ¡Quiza debería! ¡Vamos a sentarnos todos juntos en la sala y platicar sobre tus mejores días luego de que ella se fue!" Meena rugió súbitamente, sus ojos mostrando enojo, pero sus labios torcidos en una malvada sonrisa.
Maka no comprendió ese comentario, pero lo que si comprendió era que eso había sido una amenaza. Blair incremento su siseo, avanzando un par de pasos apenas controlándose. Crona palideció, sus ojos azules saliéndose de foco... Estaba aterrado.
"N-no... No... Yo... Lo siento, yo..." Crona comenzó a tartamudear de nuevo, temblando, retrocediendo. No, todo menos eso, Maka no debía saberlo, ¡no podía enterarse!
Crona sintió de nuevo ese intenso dolor en su pecho, en su corazón. Los horribles recuerdos de ese primer año donde intento sobrevivir sin Maka, todo lo que sucedió, todo lo que hizo... No, Maka no podía saberlo. Maka le odiaría, lo repudiaría. No, no... ¡Todo menos eso!
El temblor en su cuerpo se hizo aun peor, sus ojos casi desorbitados mirando a Meena. Crona se abrazó a sí mismo, sus dedos casi enterrándose en sus propios brazos. Estaba al borde de un ataque de pánico.
Y Maka lo reconoció de inmediato.
"¡Maldita perra!" Maka rugió mirando a Meena, corriendo a socorrer a Crona, abrazándolo con fuerza. "Crona, Crona aquí estoy, todo está bien... estas a salvo, respira por favor"
La usuario trato de tranquilizarlo, tratando de evitar que entrara en pánico, repitiendo las palabras que recordaba solían regresarle la paz. Desgraciadamente, eso solía ir acompañado de una resonancia, de su propia alma uniéndose con la del espadachín para mantenerlo estable y cuerdo... No podía hacer eso ahora, no podía ni siquiera sentir la longitud de su alma.
Y sus palabras no funcionaban, parecía ser que incluso el contacto físico con ella lo estaba poniendo peor. Crona no quería que Maka lo tocara, no quería ser abrazado por ella... No lo merecía. Maka era un ángel, era pura, ella no debía estar en contacto con un sucio y repugnante demonio como él. Porque Crona lo sabía, era un demonio, un monstruo, una vil y sucia escoria...
Crona no queria que Maka le tocase, y al mismo tiempo una parte de él muy poderosa rogaba por ser tocado. Una parte de él lloraba por tenerla de nuevo a su lado, por abrazarla, por gritar cuanto la había extrañado. Esa parte en su interior luchaba por salir, y Crona luchaba de regreso para mantener esos impulsos bajo control. La lucha interna lo estaba volviendo loco, literalmente. El ataque de pánico parecía inminente.
Sorprendentemente, la persona más inesperada salió a la defensa de Crona.
"¡La vaca se queda y es final!" Ragnarok rugió mientras salía de la espalda de su compañero, su rostro caricaturesco no mostrando un profundo ceño fruncido. La espada demoniaca miraba fijamente a Meena, sin decir ni una sola palabra.
Parecía haber un dialogo silencioso entre ella y Ragnarok, una lucha de palabras que nadie podía oír mas que ellos dos. Los ojos de la morena danzaban alrededor de Ragnarok, mirándolo de arriba abajo con su ceño fruncido al igual que la espada demoniaca. Al final, sorprendentemente, Meena apretó sus puños con fuerza antes de suspirar derrotada.
"... Bien, puede quedarse por hoy, ya que ofreciste tu ayuda... Pero hablaremos de esto después, Crona" Gruño Meena, bufando con molestia antes de dar media vuelta y salir del departamento azotando la puerta.
Crona miro a Ragnarok totalmente impresionado, sin poder creer que el arma hubiese intercedido por él. No era su problema y sin embargo había hecho algo que solo beneficiaba a Crona. Maka estaba igual de impresionada.
"¿¡Qué diablos me ven!? ¡Estaba harto de escucharlos pelear! Y maldición no tengo ganas de ver a Crona destruyendo el departamento!" Rugió Ragnarok antes de retirarse de nuevo en el interior de su compañero.
Blair suspiró, finalmente relajándose, quedando en medio de ambos usuarios. Maka y Crona permanecieron en silencio por un momento. La rubia se encontraba furia, el coraje había pintado su rostro de un intenso carmesí, sus puños fuertemente apretados contra su falda.
Crona por su parte se mantenía con la cabeza baja, su respiración poco a poco normalizándose. No tenía el coraje para ver a Maka a los ojos ahora y su cuerpo aun temblaba levemente. Blair miro a ambos con preocupación en los ojos, súbitamente saltando al hombro de Crona y ronroneando contra su mejilla.
Eso logro sacar al espadachín de su ensimismamiento, sus manos subiendo para tomar a Blair entre sus brazos, pese a mantener la cabeza baja.
Crona no culparía a Maka si ella quería irse ahora... Meena había sido realmente grosera con ella. No quería verla al rostro y descubrir en su mirada ese enojo hacia él, o ver incluso dolor... No, Crona no tenía el valor para mirarla a la cara ahora. Seguramente se iría de nuevo dejándolo solo, justo como merecía estarlo.
"Crona..." Maka le llamo suavemente haciendo al espadachín saltar del susto, su temblor aun visible en sus hombros. Crona trataba de tranquilizarse aferrándose a la gata mágica.
"L-lo siento... Lo siento lo siento, ella no quería... yo... Lo siento" Crona comenzó a disculparse una y otra vez, cerrando los ojos con fuerza y volteando su rostro para no ver a Maka. Blair suspiró de nuevo, saltando fuera de los brazos del pelirosa para aterrizar en el suelo.
"Ustedes dos tienen mucho de que platicar" Blair dijo a ambos, retirándose sin decir otra palabra a la habitación de Crona, donde saltó a su cama y se acurrucó contra la almohada.
Aún con las palabras de la gata, tanto Maka como Crona permanecieron en silencio. Lo que acababa de pasar no podía ser descrito con simples palabras, y Maka se encontraba aun abatida por la cantidad de información.
Crona tenía pareja, una bonita chica cuatro años menor que él, que era una autentica perra de la peor estirpe. ¿Cómo había terminado el dulce Crona con alguien así? ¿Cómo la conoció? ¿Porque permitía tal abuso?
"Blair aun duerme en tu cuarto?" Maka pregunto de pronto, tratando de iniciar una conversación con él. Definitivamente no le haría esas preguntas a Crona en esos momentos... Se veía demasiado inestable para poder lidiar con un interrogatorio así.
"Ah... S-si..." Crona respondió, sorprendido porque Maka le preguntase eso de la nada. Su temblor de detuvo y un poco de color regreso a su rostro, aliviado de no tener que hablar con ella respecto a lo que acababa de suceder. "N-no puede estar aquí cuando... Meena está... P-pero todas las noches dejo la v-ventana abierta para que entre... Hoy fue su día libre"
Bien, eso explicaba porque Blair estaba en casa tan temprano. La gata seguía trabajando en el Club para hombres "Chupa-Cabras", donde el horario solía ser de 8 de la noche a 3 de la mañana. Hacía cinco años, cuando ella y Soul aun vivían en ese departamento, la gata se había vuelto muy cercana a Crona al punto en que dejó de dormir con Maka para mudarse a su habitación. No tenía permitido transformarse en humana en presencia del espadachín y asombrosamente Blair respetaba eso... La mayoría de las veces.
Con un suspiro, Maka tomo de nuevo una de las valijas en el suelo, cargando su equipaje y mirando alrededor. Crona abrió los ojos, su mirada finalmente levantándose del suelo para observar a Maka con miedo. ¿Acaso planeaba irse? Los ojos negros del espadachín se llenaron de algo, un sentimiento que la rubia no podía descifrar. Crona la estaba viendo con su mejor mirada de cachorro pateado y abandonado.
Maka comprendió lo que pensaba y solo pudo sonreír a su amigo.
"Entonces ¿dónde me quedo?" Pregunto simplemente, manteniendo su sonrisa. Ella había escuchado, de boca de Crona mismo, que quería que se quedara... Y en verdad que no se iría ahora. Ah no, ahora Maka haría todo lo posible por permanecer todas sus vacaciones al lado del espadachín, solo porque eso era lo que esa perra de Meena no quería.
Adema no sería un sacrificio ni una molestia; todo lo contrario, Maka estaba encantada con la idea de vivir de nuevo con Crona, como en los viejos tiempos.
"Ah... ah... ¿a-aun quieres q-quedarte?" Pregunto Crona con incredulidad, observando la enorme sonrisa de Maka y como ella se acercaba a él con la valija entre sus manos.
"Por supuesto, no me importa lo que ella dijo Crona, yo sé que tú quieres que me quede, y yo quiero estar aquí" respondió con simpleza, conservando su sonrisa. Claro que seguía enojada por lo ocurrido, pero eso no importaba ahora.
Crona permaneció observando a Maka un largo rato, como si tratase de descifrar un complejo rompecabezas. Sus oscuros ojos estaban llenos de preguntas, de confusión, y en su rostro permanecía ese sentimiento que la rubia no podía comprender. Como saliendo de un trance, Crona se sobresaltó un instante para luego regresar a la realidad.
"Ah... P-puedes quedarte en mi cuarto, s-solo tengo que l-lavar las sabanas y..." Crona tartamudeó apresuradamente, tomando la otra maleta de Maka y guiándola a su habitación.
El cuarto del espadachín se encontraba igual que toda la casa. Limpio, ordenado, y sin embargo era quizá el único lugar que tenía algo de vida. Podía ver fácilmente que era el lugar donde Crona más tiempo pasaba. Había una cama de cobertor negro, varios animales de peluche donde sobresalía una jirafa y un baúl debajo de un escritorio de madera. En el escritorio habían algunas fotos enmarcadas de sus amigos. La pared que se encontraba contra el escritorio tenía pegadas con cinta adhesiva varias fotos instantáneas de Kid, las hermanas Thompson, Black Star, Tsubaki, y muchas de Blair en varias situaciones diferentes pero solo en forma de gato.
Enmarcadas sobre el escritorio se encontraban una foto de Kim con Ragnarok y él, una foto del Profesor Stein y la Profesora Marie, y una foto del paisaje de Death City al atardecer, visto desde uno de los balcones del Shibusen.
"M-maka?" Preguntó Crona, notando como la rubia había quedado estática en medio del cuarto, mirando las fotos en su escritorio. Tomando la maleta que la mujer tenía entre sus manos, el espadachín dejo ambas valijas en un rincón vacío de la habitación.
"Me gusta como decoraste aquí" Maka sonrió, volteando a ver a Crona quien tenía un leve sonrojo en su rostro.
El pelirosa separo el cobertor negro de la cama, notando a Blair acurrucada entre las sabanas. La gata se quejó por ser descubierta, abriendo un ojo para mirar a Crona.
"Blair quiere estar cubierta!" La gata maulló, estirándose sobre el colchón.
"Lo siento Blair, tengo que lavar las sabanas"
"Pff no te molestes" Maka le detuvo, posando su mano en la muñeca del espadachín, sobresaltándolo levemente. "Así está bien, puedes hacerlo mañana"
"P-pero Maka, si vas a d-dormir aquí..." Crona tartamudeó, sonrojándose al pensar que Maka dormiría en su cama.
"No me molesta, y es muy tarde además" No era en realidad tan tarde, pero Maka no quería que Crona se molestara con pequeños detalles como esos. No era como si fuesen desconocidos...
Y sin embargo, Maka se sentía como una ahora... Una desconocida completa para él.
"C-cierto... Lo siento Maka, olvide que tu viaje fue l-largo" el espadachín se disculpó, regresando el edredón a la cama. Seguramente la joven usuario quería descansar cuanto antes, y el lavar la cama seria hacerla esperar. Crona no quería hacerla esperar, no quería hacerla sentir incomoda.
Crona quería que Maka se quedara.
"¿Q-quieres descansar ahora? Aun es t-temprano..."
"Lo siento Crona, es el cambio de horario, recuerda que vengo de Alemania" Maka sonrió, suspirando levemente. En la ventana de la habitación se veía aun el atardecer, pero la rubia no creí poder permanecer despierta mucho más tiempo.
El enojo de hacía unos momentos la había drenado del resto de su energía.
"C-claro..." Crona respondió, sintiéndose tonto al no recordar la diferencia de horarios. Volteando a ver sobre la cama, noto a Blair demasiado cómoda como para llevársela. Sería mejor que pasara la noche con Maka.
"Yo debería dormir en la sala, Crona, es tu apartamento" Maka le detuvo tomándolo de la muñeca de nuevo, sobresaltándolo.
"Ah... N-no, claro que no M-Maka... También es tuyo... Y dormiré en el cuarto de Soul..." Crona dijo dedicándole una leve sonrisa, una que Maka respondido frunciendo el ceño. No era el cuarto de Soul ya, era el de Meena. "D-descansa... ¿Te veo en la mañana?"
"Uhm… Si, obviamente tontuelo, a donde más iría?" Maka sonrió, avanzando un par de pasos con la intención de abrazarlo. Rodeándolo entre sus brazos, Maka lo apretó firmemente y suspiro contra su pecho. "Te extrañé..."
El cuerpo de Crona tembló en un violento escalofrió, poniéndose rígido entre los brazos de Maka. La rubia permaneció ahí, aferrándose al delgado cuerpo del espadachín, en un intento por sentir la longitud de su alma.
No sintió nada.
Crona lentamente miro hacia abajo, sus ojos negros solo logrando ver aquel cabello color arena. Maka estaba abrazándole de nuevo y además le había dicho que lo había extrañado... ¿Realmente dijo eso, o fue su imaginación? Pero... Pero entonces...
Recuperando la respiración, Crona posó sus manos ligeramente en la cintura de Maka, no apartándola, pero tampoco acercándola más. No era un abrazo, pero tampoco se había quedado estático como estatua. Maka podía considerarlo un avance.
Con un suspiro, la rubia finalmente lo dejo ir, separándose de él. El espadachín estaba extraño, cambiado, y Maka no estaba segura de que ese cambio le gustaba. Había algo, Crona estaba ocultándole algo.
"¿Hablamos mañana?" Pregunto la usuario de arma sonriendo. Crona tragó con fuerza, asintiendo al tiempo que se retiraba de la habitación. Una vez sola, Maka se dejó caer pesadamente en la cama.
No había sido en absoluto como lo había imaginado.
El día había estado bien hasta que llegó al Death Room para enterarse de que Crona no tenía idea de que ella estaría en Death City. De ahí empeoró cuando notó que había perdido a su amigo… en algún momento durante esos cinco años lo había perdido. Había esperado ver a aquel tímido joven que había dejado cuando se casó, había esperado verlo igual que antes, sentirlo. Había esperado un abrazo que ella necesitaba desesperadamente, un abrazo que nunca llegó.
"Solo está en shock"
Maka saltó de la sorpresa en la cama, olvidando por un instante que Blair estaba ahí. La gata bostezó antes de estirarse, retirándose de la confortable almohada en la cama para mirar a la rubia.
"Aunque no lo parezca, Crona ha soñado con este momento desde que te fuiste" Blair sonrió, mirando a Maka atentamente.
"Blair… ¿Quién era esa chica?" La pregunta tomó a la gata por sorpresa, su semblante cambiando a uno ensombrecido, los ojos dorados mirando a un punto de la habitación con desdén.
"A Blair no le gusta hablar de ella…" Gruñó la gata "Apareció con Crona cuando regresó de su viaje… Blair no puede decir más"
"Pero, ¿es de verdad la novia de Crona?" La rubia preguntó frunciendo el ceño. Blair volteó a ver a Maka, sus ojos dorados mostrando cierto sentimiento de enojo.
"Ella es todo menos eso… pero Crona no lo entiende… Blair no puede decir más"
Maka frunció el ceño, mirando a la gata negra quien simplemente volvió a acomodarse al lado de la almohada para reanudar su siesta. Bien podía intentar sobornar a la gata para que le dijese más, pero… ¿Por qué Crona no podía decirle? Lo intentaría al día siguiente, definitivamente necesitaban hablar.
Dirigiéndose a su maleta comenzó a buscar entre sus cosas su pijama, pantalones amarillos de seda y una camisa de botones. Entre sus cosas, sus ojos vislumbraron una caja metálica… la caja que contenía la correspondencia que había obtenido de Crona por dos años. Cierto… debía hablarle a Soul para avisarle que había llegado segura a Death City.
Pese a los problemas entre ambos, sabía que el albino estaría preocupado.
Una vez afuera del cuarto, Crona tomó un profundo suspiro, sus manos temblando levemente. Mientras se dirigía a la sala, el espadachín no podía dejar de pensar en todos los sucesos del día.
"¿De verdad piensas dormir en el cuarto de la bruja? ¡Ella detesta que entres ahí!" Ragnarok vociferó mientras salía del cuerpo de Crona, posándose sobre la cabeza de su usuario.
"Por supuesto que no, pero si le decía a Maka que dormiría en la sala ella se quejaría" Crona suspiró, dejándose caer pesadamente en el sofá de la sala, estirándose a lo largo del mueble mirando al techo. "No lo entiendo... No entiendo Ragnarok..."
"Bah, no me sorprende en absoluto, el día que entiendas algo, ese día se convertirá en un día festivo" La espada demoniaca rio, entrando al cuerpo de Crona solo para salir por su pecho, mirándolo de frente. "¿Y porque demonios le ofreciste quedarse aquí?"
"... Quería estar con ella..." Crona susurró, sus ojos negros mostrando ahora una profunda tristeza. Respiró profundamente, no logrando evitar que sus ojos se llenasen de lágrimas.
"Idiota..." Ragnarok gruñó, posándose sobre el pecho del pelirosa como su fuese un gato doméstico, mirándolo fijamente. "¿Que pasa ahora?"
"No entiendo..." Susurró, cerrando fuerte los ojos tratando de evitar el llanto, tomando hondas bocanadas de aire. "Todos estos años... y... Ella aparece así nada más y me dice esas cosas, yo... Yo no sé si puedo lidiar con eso..."
Ragnarok permaneció en silencio, mirando a Crona fijamente, su rostro caricaturesco no mostrando ninguna expresión.
"Quizá... Quizá si le pregunto porque no me escribió los últimos tres años..."
"¡Ni se te ocurra!" Ragnarok rugió, dando un fuerte golpe en la cabeza a su compañero.
"¡OW! ¡Ragnarok! ¿Que hice?" Crona se quejó, sobándose el fuerte golpe en su cabeza.
"¡Eres un idiota, Crona! ¿Qué piensas hacer? Preguntarle "¡oh Maka! ¿Porque no me escribiste por tres años? ¿Ya no me quieres? ¿No quieres estar conmigo?" ¿Ya olvidaste que está casada, tarado?" Ragnarok susurró lo suficientemente bajo para que la conversación de ambos no fuese escuchada fuera de la sala.
Crona bajo la mirada, sus ojos negros cristalizados por las lágrimas, esquivando los de su arma. No lo había olvidado, ¿cómo podría hacerlo? Pero el que Maka no le escribiera pese a todas las cartas que le había enviado...
Crona estuvo mandándole cartas todos esos cinco años, incluso cuando ella dejo de responder.
"Ella está casada en su perfecta vida feliz, ¡hasta donde sabemos puede que tenga hijos! ¿Tú crees que tiene tiempo para ti? ¡No! Si le preguntas eso solo obtendrás una respuesta que te lastimará, así que dedícate a disfrutar mientras la vaca esta aquí, porque se irá tarde o temprano, ¡recuerda eso!"
Y tras sus duras palabras, Ragnarok desapareció dentro de Crona, dejando al pelirosa sumido en sus pensamientos.
Ragnarok tenía razón ¿Acaso importaba la razón de por qué Maka nunca respondió sus cartas? La realidad era que no importaba, fuese porque estuvo ocupada o porque no quiso, cualquiera de las dos respuestas seria dolorosa: no tenía interés en él, justo como Meena le había dicho una vez. Pero, era demasiado extraño... Maka no se comportaba como el había llegado a imaginar que lo haría.
En lugar de fria y distante, Maka se había comportado justo como la recordaba: como un ángel. Lo había abrazado, lo había defendido de los abusos de Meena, y además le había dicho que lo había extrañado.
Crona se recostó de lado en el sofá, suspirando entrecortadamente, cerrando los ojos con fuerza.
No tenía caso preguntarle esas cosas a Maka. Ragnarok tenía razón, ella estaba casada y su estadía en Death City era temporal. Debía disfrutar a su lado mientras pudiese, atesorar cada momento antes de perderla de nuevo. Debía tragarse su insaciable necesidad de ella, su sed por ella, debía enmudecer a su alma que lloraba por sentir el alma de Maka. Los años no le habían hecho olvidar lo que sentía por ella, sino simplemente había enterrado sus sentimientos.
Con Maka de regreso a simplemente un cuarto de distancia, Crona podía sentir todos esos dolorosos sentimientos de amor no correspondido aflorar. Pero no estaban solos, sino que venían acompañados de un intenso dolor por la soledad, el abandono, la tristeza de no saber nada de ella.
Por tres años Maka se olvidó de él, y ese era el pensamiento más doloroso que asolaba su mente.
En el silencio del departamento, Crona cerró los ojos con fuerza, ahogando un sollozo en su garganta, una solitaria lagrima corriendo por sus mejillas.
En uno de los bares de Death City, cierta morena estaba sentada en una mesa disfrutando de las bebidas en la mesa que compartía con otras chicas de casi su misma edad. La música no era tan alta como para evitar la conversación y todas las chicas reían de lo que parecía ser un muy divertido chiste, todas menos una.
"Vale Meena, deberías estar contenta ¡Tu hombre comienza a mostrar cojones!" Una de las chicas rio al tiempo que tomaba un sorbo de su bebida.
"Pff… Crona no sería un hombre ni siquiera después de una terapia hormonal" Meena bufó con molestia mientras jugueteaba con una copa entre sus manos. "Pero la forma en que reaccionó…"
"¡Ahhh ya se!" Dijo de pronto otra de las chicas, golpeando con fuerza la mesa con su tarro de cerveza "Te preocupa que la llegada de esa mujer sea lo que Crona necesita para abrir los ojos y darse cuenta que eres una harpía"
"Maka Albarn…" Meena gruñó, casi escupiendo el nombre como si le causara un mal sabor de boca "La usuario que destruyó a Medusa Gorgon, convirtió en Death Scythe a Soul Eater, y derrotó al Kishin"
"El primer amor de tu billetera" Rio una de las chicas, haciendo a todas las demás reír al unísono. Meena sonrió.
"Con tantos logros no es de sorprenderse que el inútil de Crona esté embelesado con ella"
"No creo que debas subestimar los sentimientos de ese hombre, Meena" Una de las chicas susurró, sus ojos mirando fijamente a la morena "Por lo que nos has dicho, ella fue su primera y única amiga, su palabra tendrá más peso que la tuya, lo comprobaste hoy"
"Además, no has hecho mucho para hacer que Crona realmente sienta que lo necesitas"
"En eso te equivocas" Sonrió Meena, sus ojos chocolate mirando a su amiga con un brillo de malicia "La llegada de Maka Albarn puede serme de utilidad, estará solo unos días, eso reforzará el hecho de que Crona solo me tiene a mí. Después de todo, su querida amiga dejó de escribirle por años, ¿no es así?"
Todas las chicas alrededor de Meena rieron.
"Desde que le dije que ella se había olvidado de él, Crona está más enfocado en mí"
"Hay un problema en tu plan, querida amiga" Dijo la chica que sostenía su tarro de cerveza, sonriendo socarronamente "¿Que evitará que Crona descubra la verdad?
"No me preocupo por eso" Meena sonrió mientras dejaba de juguetear con la copa entre sus dedos "Ragnarok tuvo todo el día para decirlo y no lo hizo, así que confío en que evitará que Crona o aquella entrometida sepan la verdad"
"Pero ¿no dijiste que te amenazó el día de hoy?"
"Supongo que presioné demasiado… ajajaja pobre Crona, parecía que iba a cagarse en sus pantalones" Meena rio, alzando su copa en alto "Por Ragnarok y Crona, cuya cooperación y dinero hizo esta reunión posible"
"¡Por ellos!" Todas las chicas brindaron, dispuestas a disfrutar del resto de la noche.
