Bueno, he aquí el tercer capítulo, para disfrute (espero) de los lectores. Como sé que normalmente me quedan los capítulos algo cortos, he intentado hacer éste más largo, a ver qué tal. Espero que guste. ¡Cuidado con los cangrejos! ;)


Capítulo 3: Día de sol, playa y chiringuito (1a parte)

-¡Wow! ¡Menuda playa! ¡Es increíble! -gritó Tsunami

Habían llegado hacía cinco minutos a una playa algo apartada, de arena fina y agua transparente, con un sol brillantísimo en todo lo alto, y lo más importante: prácticamente desierta.

Tendieron las toallas y se pusieron a tomar el sol, menos Tsunami que decidió ir al agua directamente.

-¡Eh, Tsunami! ¿No necesitas protección? -le gritó desde la orilla Endo

-¡No! ¡No soy ningún paliducho!

-Tú sabrás...

-Pues yo sí que me tengo que poner crema, factor 60 -dijo Fubuki, quitándose la camiseta-. ¿A alguien le importa ponerme en la espalda?

-¡Yo! -gritaron a la vez Someoka y Goenji

-Eh... bueno... Pues...

Entre los dos saltaban chispas.

-Creo que lo mejor será que te la ponga yo, Fubuki -dijo Midorikawa-. Vamos

-¿Eh...?

-¡Pero si...!

-Vosotros a callar -les susurró

-¿Y a mi quién me la pone, eh? -le preguntó Hiroto

-Vaya, pues... Tachi

-¿Perdón?

-Que si le puedes poner crema a Hiroto

-¡Ningún problema! -dijo con una sonrisa

Con el asunto zanjado, empezaron a aplicarse la protección. De repente, un gritó llegó desde el agua.

-¡Eh, muermos! ¿No os bañáis o qué?

-Sí, ahora vamos -gritó Endo- ¡Venga, Kaze!

-¡Sí!

-¡Uarrgh! ¡Está helada! -gritó al meterse con el agua por las rodillas

-¿Sí? -preguntó con malicia Kazemaru

-¡Heladísima!

-¡Pues toma! -Kazemaru lo tiró al agua de un empujón-. ¡Te devuelvo la de esta mañana! -le dijo mientras se reía a carcajadas

-¿Ah, sí? -entonces el otro lo cogió de una pierna y lo hizo caer al agua también

-Jajajajaja...¡Aaaaah!

-¡Te vas a enterar!

Empezaron a perseguirse nadando por el agua, hasta que Kazemaru agarró a Endo por un tobillo.

-Caramba, Kazemaru... No sólo eres rápido corriendo

El otro se limitó a sonreír. Pronto llegaron donde ellos Tachimukai, Handa, Max, Fubuki, Midorikawa, Hiroto, Ichinose y Domon, que les habían seguido.

-¡Eh, chicos! ¿Vamos hasta aquella islita de allí? -les preguntó Tsunami que se les había acercado, señalando una isla con el brazo, a lo lejos

-Uh... No sé... parece que está muy lejos -apuntó Someoka, que había llegado siguiendo a Fubuki

-¿Tienes miedo de no llegar, Someoka? -se burló Goenji, que también había llegado hasta allí

-¡¿Miedo yo? -le gritó- ¡Te vas a enterar! ¡Voy a ir, y voy a llegar antes que tú!

-Eso ya lo veremos...

-Pero tranquilos, que esto no es una carrera, ¿no? -dijo Domon, despreocupado. La mirada asesina que le lanzaron ambos bastó para que se callara

-Bueno... ¿Vamos, no? Espera, ¿se queda alguien con las cosas en la playa? -preguntó Ichinose

-Sí, están Kido y Sakuma -respondió Handa

Midorikawa se rió por lo bajo.

-¡Vamos!

Todo el grupo empezó a nadar hacia la isla, con Tsunami a la cabeza, seguido de Kazemaru, después Goenji y Someoka a la par, y finalmente el resto, que iban más o menos todos igual.

-No me vas a vencer, Goenji -murmuró Someoka, una vez su rival lo había adelantado. Apretó el ritmo y cuando lo tuvo a tiro lo cogió del tobillo obligándlo a detenerse y permitir que Someoka lo adelantara

-¡Ah! ¿Qué diablos...?

-JAJAJAJAJAJA... ¡Yo llegaré primero!

-¡Eso está por ver, tramposo!

Someoka le había sacado una buena ventaja y ya estaba sólo a un par de metros de Kazemaru, que era el segundo ya que Tsunami tenía mucha más experiencia nadando, pero Goenji hizo un esfuerzo sobrehumano y volvió a llegar a la altura de Someoka, tras lo cual le salpicó agua en la cara.

-¡Aaargh! ¡Cómo pica! -gritó el delantero parándose y frotándose los ojos mientras el otro lo adelantaba de nuevo-. ¡Te vas a enterar!

Mientras tanto el grupo de los más atrasados contemplaba sorprendido la curiosa lucha entre los dos delanteros.

-¿Pero qué les pasa a esos dos? -le preguntó Fubuki a Midorikawa, que nadaba a su lado

"Si tú lo supieras", pensó el peliverde.

-¡Bah! Son como el perro del hortelano... Ni comen ni dejan comer

Ya quedaba poco para la llegar a la isla, y las cosas seguían igual; Tsunami y Kazemaru iban a llegar antes que el resto seguro, pero en el particular duelo entre los dos delanteros el que llevaba las de ganar era Goenji. Hasta que Someoka volvió a llegar a la par y le agarró del tobillo otra vez.

-¡Pero serás...!

-¡Te tengo! -gritó triunfal Someoka

-¡Vas a ver ahora!

Goenji se giró y arremetió contra Someoka, empezando una auténtica pelea en el agua en la que ninguno de los dos parecía poder superar al otro. Se cojían de todos lados, se agarraban del cuello de las manos intentando rendirse mutuamente, olvidándose de la carrera.

-¡Eh! ¡Vosotros! ¿Pensáis llegar o vais a estar haciendo manitas mucho más rato? -les gritó la voz de Max desde la orilla. Tan concentrados habían estado en la pelea, que habían dado tiempo a todos los demás de llegar antes que ellos.

La isla era más bien un pequeño islote, con un lado de playa y el otro de rocas.

-Ahhh, me he quedado rendido después de nadar tanto -dijo Handa, mientras se estiraba en la arena

-Pufff, yo también -dijo Ichinose, haciendo lo mismo

-¡Y yo! -dijo rápidamente Domon, estirándose al lado de Ichinose

-¡Vaya tres perezosos! -les dijo Tsunami-. Yo voy a volver al agua

-¿Tú nunca te cansas del mar, verdad? -le preguntó Midorikawa

-Nop. ¿Alguien más viene?

-¡Yo! -gritó Tachimukai

-¿Nadie más?

-Yo creo que me estiraré aquí a tomar el sol -dijo Kazemaru

-Y yo creo que también, je je -dijo Endo

-Yo me parece que me iré a la sombra de ése árbol... Tanto sol me agobia -dijo Fubuki

-¡Sí, a mi también!

-¿A ti también, Someoka? ¡Pero si estás más moreno que Tsunami! -lo atacó Goenji

-Te la estás jugando, Goenji, amigo -dijo entredientes

-En cualquier caso, a mi también me apetece algo de sombra, vamos.

-¿Y tú, Mido? ¿Vienes?

-Nah, creo que iré a mirar aquellas rocas de allí -respondió señalando el otro lado de la isla-. ¿Alguien más viene?

-Venga, vamos -dijo Max

-Sí, yo también voy -añadió Hiroto

Tsunami y Tachimukai entraron al agua, mientras Hiroto, Max y Midorikawa empezaron a andar hacia las rocas y el resto se quedaban tumbados en la arena. Cuando llegaron, pudieron ver como los otros dos habían bordeado la isla y les hacían muecas desde el agua, sacándoles la lengua.

-¡Eh! ¡Bichos de secano! -les gritaba Tsunami mientras se burlaba-. ¿Os da miedo el agua? ¡Gallinas! Coc cocococococococ

De repente sintió como algo le rozaba en la pierna.

-¡AHHHH! ¡Una medusa! -gritó asustado, mientras Tachimukai salía a la superfície riéndose

-No, era yo -le dijo

-¡Quién es el gallina ahora, Tsunami! -le gritaban los otros tres desde la orilla, muriéndose de la risa

-Maldita sea... ¡Una medusa!

-Que no, Tsunami, que era yo...

-¡Calla Tachi, que digo que viene una medusa de verdad! -gritó, señalando un punto detrás del castaño en el que, efectivamente, se podía ver una enorme medusa-. ¡Vámonos de aquí!

Empezaron a nadar hacia las rocas, y con algo de esfuerzo, subieron y se reunieron con los otros tres.

-Uff... Menudo fastidio que nos picara una medusa ahora -comentó Tsunami

-Pues parece que sólo están por allí, ¿no? -dijo Midorikawa señalando el lugar en el que habían estado los otros dos antes-. Aquí no veo ninguna... Te voy a demostrar quién es un "bicho de secano" -dijo mientras empezaba a bajar por las rocas hacia el agua

-¡No, espera! ¡Baja mejor por allí! -le gritó Tsunami, señalando el sitio por el que habían subido Tachimukai y él

-¿Por qué? ¿Ahora hay medusas en éste lado? -le preguntó Midorikawa, burlón, sin hacerle caso

-Euh... medusas no... cangrejos...

-¿Qué? -preguntó mientras seguía bajando-. No te oigo

-¡Que hay cangrejos, Midori! -gritó Hiroto

-¡Cuidado! -gritó Max

-¿Eh? ¡AUUUUUUUUUUUUU! -gritó cuando un cangrejo le agarró del dedo gordo del pie

Midorikawa empezó a saltar de roca en roca intentando quitarse el cangrejo del pie mientras los otros lo miraban desde arriba sin saber qué hacer.

-¡Sal de ahí, maldito! ¡SAAAAL! No... no... largo... alejaos -dijo cuando vio que se le empezaban a acercar más cangrejos-. ¡UAAAAAAAAAHH! ¡NO, NO, "AHÍ" NOOOOOOO! -gritó cuando lo cogieron de... bueno, de "ahí"- ¡DUELEEEEEEEEEEEEEE!

Alertados por los gritos, que se debían poder oír en varios kilómetros a la redonda, los que estaban tomando el sol en la arena habían todos llegado a las rocas. Bueno, todos menos Handa, que se había quedado dormido al sol cual lagartija.

-¿Qué ocurre? -preguntó Endo, pero de inmediato vio la situación-. ¡Aguanta Midorikawa, vamos a salvarte! -aunque luego se lo pensó mejor y dijo-: Bueno... digooo... va a ir a salvarte ehhh... -todos miraban hacia otro lado, silbaban

-¡PERO RÁPIDOOOOO! ¡NO, AHÍ ATRÁS TAMPOCO MALDITOOOOS! -los cangrejos ya lo tenían cogidos por todos lados

-Pues va a ir a salvarte... uh... ¡Ichinose! -dijo, señalándolo porque era el que tenía más cerca

-¡¿Pero por qué yo?

-Porque eres... tierno y euh... los cangrejos no te harán nada... ¡Venga, no seas cobarde! -y lo empujó hacia las rocas

Ichinose empezó a bajar cautelosamente, sin tenerlas todas con él. Desde arriba todos los demás lo miraban descender con cierta aprensión. De repente, Ichinose apoyó el pie en una roca que por lo visto estaba algo suelta y cayó... encima de Midorikawa.

-¡Auch! ¡Ay! ¡Lo que... AU... falta... OUAAAHH... faltaba!

-¡AUUU! ¡DUELEEEE! -gritó Ichinose cuando los cangrejos descubrieron más carne fresca a su merced-. ¡NO, AHÍ NOOOOOOOOO! -gritó. Por lo visto, los cangrejos sabían donde dolía más

-¡SI YA LO DECÍA YO, QUE AHÍ NOOOO!

-¡Aguarda Ichinose, voy a salvarte! -gritó Domon

-¡¿POR ÉL SÍ Y POR MÍ NO, VERDAD!

Domon sólo se encogió de hombros y empezó a descender por las rocas. Llegó abajo y cogió de la mano a Ichinose, lo volvió a subir arriba y entre todos le arrancaron los cangrejos.

-Au... Qué alivio... Aunque aún duele...-dijo el americano, lleno de marcas de las pinzas de los cangrejos

-Por cierto, Domon, ¿no crees que te olvidas algo? -le preguntó Hiroto

-¿Eh? ¿Qué? -se había quedado embobado- No, creo, que no...

-¡UAAAAAAAAAAAAAAHH! -se oyó abajo

-Ups... Sí, en realidad sí

Domon repitió todo el proceso una vez más y Midorikawa por fin pudo respirar tranquilo.

-Ay... Creo que ya no voy a poder tener hijos...

-¿Y quién iba a querer tener hijos contigo? -dijo Tsunami, haciendo estallar la risa de todos, menos de Midorikawa, claro.

-Bueno, creo que ya debe ser hora de volver a la costa, ¿no?

-Yo no puedo ni moverme...

-Ya te cargo yo, Ichinose, por eso no te preocupes -dijo Domon inmediatamente

-¿Y yo qué? ¡Yo tampoco puedo!

Todos volvieron a hacerse los suecos.

-Pff... Venga va, ya te llevo yo, pero que conste que lo hago por pena -dijo Hiroto

-¡Gracias! -dijo el peliverde, más feliz que unas castañuelas

Volvieron todos hacia la pequeña playa de la isla, y se encontraron a Handa, todavía dormido... y más rojo que una langosta.

-Handa... Handa... -le susurró Max al oído

-¿Eh? ¿Eh? E-estoy de-despierto

-¿Tú sabes lo que es la crema bronceadora?

-¿Eh? -entonces se miró la piel- ¡Estoy rojo!

-Estás bien quemado, amigo -apuntó Tsunami-. Venga, volvamos a la playa. ¡Eh, vosotros! -gritó a Goenji, Someoka y Fubuki, que seguían a la sombra de unos arbolillos-. ¡Volvemos!

Así inciaron la vuelta, mucho más cansados. Domon llevaba a Ichinose a la espalda y Hiroto a Midorikawa, y por lo tanto iban los últimos. La delantera la llevaban Tsunami y Kazemaru, como a la ida, seguidos del resto del grupo. Someoka y Goenji parecían haber razonado que volver a competir en velocidad en el agua no serviría de nada, asín que se limitaron a ponerse uno a cada lado de Fubuki y a lanzarse miradas amenazadoras.

Al cabo de meda hora de nado, por fin llegaron a la orilla.

-¡Por fin! -dijo Midorikawa

-¡Tendrá morro el tío! ¡Pero si te he llevado yo todo el viaje! -dijo Hiroto

-Sí, pero yo es que tengo hambre -respondió con sencillez, tumbando a todo el mundo

-Yo llevaba los emparedados de todos en mi mochila, vamos a buscarlos -dijo Tsunami, mientras empezaban todos a caminar hacia las sombrillas donde dormían Sakuma y Kido.

-¡Mi mochila! -gritó Tsunami-. ¡¿Dónde está mi mochila?

-¿Ocurre algo? -preguntó Sakuma, acabado de despertar

-¡No encuentro mi mochila!

-¿No estabais vigilando? -preguntó Kazemaru

-Sí, bueno... pero...

-¡Cómo va a vigilar el tuerto éste! Si ya le falta un ojo y encima cierra el otro... -dijo Someoka

-¡¿A quién llamas tuerto? -gritó Sakuma, incorporándose

-A la cerradura, no te fastidia

-Calma, calma... -intentaba poner paz Kido-. A ver, ¿qué había en esa mochila que era tan importante?

-¡La comida! -gritó Midorikawa echándose a llorar por el suelo