Pokémon Rebirth: Black & White

-STAGE 02-

Los grandes y frondosos árboles daban una increíble sombra a la ruta 1, las bandadas de pidove sobrevolaban la zona y muchos pokémon de tipo insecto se encontraban descansando entre las ramas de los árboles. Los pokémon salvajes de la zona vivían su día a día: tomando agua del rio, cuidando a sus crías, etc.

-¡ESTO ES MUY DIFÍCIL!

Todos los pokémon de la zona huyeron despavoridos por los gritos, los tipo volador emprendieron vuelo y los otros que se encontraban en el suelo y en las copas de los árboles se alejaban del lugar lo más rápido posible. En el césped había varias pokéball, estas se encontraban abiertas, un lillipup se alejaba a toda velocidad.

-¡ESPERA! ¡NO TE VAYAS!- gritaba la rubia, dramatizando y exagerando la situación, al ver como el pequeño can no fue capturado por su pokéball.

Bianca estaba casi al borde de las lágrimas, ella cruzada de piernas sentada en el césped y tepig a su lado quien intentaba consolar a su entrenadora. Black y Cheren miraban el teatro que realizaba la rubia, ella llegaba siempre a exagerar las cosas. Aunque esta vez quizás y no era tanto drama lo que Bianca hacía. Ambos adolescentes recordaron su época, no tan lejana, en la academia pokémon. La rubia no era tan hábil que digamos, los problemas y dificultades eran pan de cada día con ella. De no haber sido por la fuerte amistad entre ellos, Bianca no hubiera podido resaltar y haber llegado hasta donde está ahora. Aunque la rubia sabía algo, desde ese instante tenía que vérselas por sí misma y eso la aterraba.

-capturar pokémon es algo sencillo- dijo Cheren quien empezaba a sacar una pokéball vacía desde sus pertenencias.

-por casualidad, ¿alguna vez te mediste la vista?- pregunto Black -porque para que falles tanto en lanzar la pokéball…- continuo el castaño quien pensaba que la mala puntería de su amiga se debía a problemas de vista.

Los arbustos comenzaron a moverse, los tres entrenadores miraron con atención. Una pequeña ave de color gris salió salió de la vegetación a lo que Black se puso manos a la obra -¡oshawott usa concha filo!- sin pensarlo dos veces la pequeña nutria se lanzó hacia el ataque sacando su concha del abdomen para empezar con la batalla.

Un golpe directo fue lo que recibió pidove en ese momento, dejándolo casi inconsciente -¡luego que lo debilitas le lanzas la pokéball!- y así fue, Black arrojo la esfera capturando al felino.

-¡GENIAL! ¡TU PRIMERA CAPTURA!- exclamaba Bianca con brillo en los ojos.

Pero la alegría duro poco pues la pokéball se abrió liberando al pokémon.

-¡oye no!- grito Black furioso por la fallida captura de pidove.

El ave empezó a volar metiéndose al bosque a lo que el adolescente salió en su búsqueda -¡no te me escaparas tan fácilmente!- siguió gritando Black mientras que Bianca y Cheren observaban como el castaño se perdía entre los árboles.

-a veces tienes que asegurarte que estén completamente debilitados- comento el pelinegro.

Dentro del bosque el castaño solo encontraba árboles y arbustos, ningún pokémon a la vista, soledad absoluta. Black y oshawott miraron a su alrededor -¡demonios!- se dijo el chico -¡¿cómo se me pudo haber escapado?!- el castaño se sentía fastidiado por lo que paso, un error como ese le hubiera costado demasiado caro dentro de la academia a la cual asistió.

El chico se disponía a irse pero algo lo detuvo, unos arbustos empezaron a moverse -¡te encontré!- exclamo Black quien sacaba una pokéball y la concha de oshawott empezaba a tomar la forma de una espada.

-¡¿qué?!- el chico quedo impactado al ver que pokémon salía de los arbustos.

Un pequeño zorro de un color negro grisáceo acababa de aparecer, se le notaba desorientado y muy asustado, su aspecto físico era deplorable y se notaba que no había comido en días.

-¿estas bien?- pregunto Black quien se arrodillaba para estar a la altura del pequeño zorro, cosa que espanto a zorua quien respondió escondiéndose detrás de un árbol.

El adolescente saco la pokédex -así que zorua- se dijo mientras que oshawott se acercaba al asustado zorro.

Se notaba en el pokémon un claro cansancio, las ojeras y una complicación para respirar. El chico se acercaba de a pocos, se veía la expresión de miedo en el pequeño zorro que se alejaba por cada paso que el entrenador daba. Pero todo eso se terminó cuando zorua colapso en el suelo.

-¡NO!- exclamo el castaño preocupado por lo ocurrido y acercándose a zorua.

El sol estaba por ocultarse, las sombras se hacían cada vez más presentes en el bosque. Cheren se encontraba con snivy y con un pequeño felino purpura que había capturado recién, por su parte Bianca se encontraba jugando con su tepig y con el lillipup que tanto le había costado atrapar.

-¿a dónde se habrá ido Black?- se preguntaba el pelinegro.

-conociéndolo no descansara hasta atrapar a ese pidove- le respondió la rubia.

-él siempre fue tan…

-¡CHICOS!

La voz del castaño interrumpió la conversación, los dos adolescentes miraron y observaron a Black corriendo hacia ellos y cargando a un pequeño zorro entre brazos.

-¡¿Qué fue lo que paso?!- grito asustada Bianca al ver al pequeño pokémon.

-lo encontré en el bosque, estaba perdido y muy debilitado.

-¡rápido! ¡hay que encargarnos de él antes de que sea tarde!

Luego de lo dicho por Cheren el trio, y sus pokémon, pusieron al zorua en unas sábanas al lado del fuego mientras que Black le empezaba a curar sus heridas y Bianca junto a Cheren le apoyaban buscando bayas y preparando algunos remedios naturales para aliviar el dolor. La noche había caído y los entrenadores se encontraban rodeando la fogata, Black tenia a zorua en brazos este descansaba.

-¿Qué le habrá sucedido?- preguntaba la rubia.

-lo encontré desorientado, estaba golpeado… creo que lo dejaron abandonado en el bosque.

Lo dicho por el castaño impresiono a Bianca quien tenía abierto los ojos como si un par de platos se tratasen -¡¿pero quién haría algo como eso?!- pregunto la rubia, con un claro enojo en sus palabras.

-existen algunos entrenadores que liberan a sus pokémon por considerarlos débiles, quizás eso fue lo que paso con zorua- respondió Cheren.

-mañana llegaremos a Accumula, ahí que zorua descanse en el centro pokémon… luego no se…

Black estaba preocupado por el pequeño zorro, si era de alguien y este lo había abandonado entonces lo ideal sería que este con otros pokémon donde pueda relacionarse y de a pocos olvidar todo lo malo por lo que había pasado.

El frio se sentía cada vez más en el ambiente, los entrenadores seguían frente al fuego calentándose mientras que sus respectivos pokémon se encontraban descansando todos juntos. Zorua empezó a moverse, el pokémon daba los primeros signos de haberse recuperado.

-ya estas mejor- dijo el muchacho al ver al pokémon despertarse.

Black tomo unas bayas y empezó a darle de comer a zorua, este aceptaba y se acurrucaba entre las mantas que le cubrían.

-mañana en Accumula nos separaremos- dijo Cheren quien interrumpió con el silencio.

-si…- respondió la rubia, se notaba cierta tristeza en lo que el pelinegro decía.

-cada uno ira por su cuenta a cumplir sus objetivos, solo cuando lo hayamos hecho nos volveremos a reunir como ahora- continuo Black, recordando que ese acuerdo lo habían hecho los tres jóvenes un día antes de recibir sus pokémon iniciales.

Esa noche nadie durmió, se optó por seguir el camino hasta llegar a la ciudad. Si bien zorua había mejorado, este seguía grave y todos los primeros auxilios que los chicos habían aprendido ya de nada servía. En poco tiempo llegaron a la ciudad, le dejaron al pokémon con la enfermera quien lo envió a emergencias para que este pueda ser rehabilitado. Habrá pasado una hora, era de madrugada y los chicos se encontraban en el centro pokémon esperando por el pequeño zorro.

-¿creen que ya esté mejor?- pregunto la rubia, preocupada.

-eso espero, lo encontré todo lastimado y a duras penas podía moverse- le respondió el castaño.

Fue en eso que las puertas se abrieron, una enfermera salía acompañado del pequeño zorro -zorua ya se encuentra en excelentes condiciones- comento la joven mujer quien esbozaba una sonrisa.

En efecto, el pokémon ya se encontraba en perfecto estado. Zorua corría y saltaba, se encontraba feliz y empezaba a rodear al trio.

-¡queeeeeee!- la rubia quedo helada al ver como de un momento a otro el zorro se había transformado en ella.

-WOW- exclamo Cheren, sorprendido por lo ocurrido.

Rápidamente Black saco la pokédex para saber qué era lo que ocurría, al mismo tiempo que zorua transformado en Bianca imitaba todas las expresiones que hacia la rubia.

-es la habilidad ilusión- comento la enfermera a lo que todos quedaron sorprendidos -por favor a la próxima tengan más cuidado con él- continuo la mujer.

-en realidad lo encontramos en el bosque, estaba perdido y se le notaba muy demacrado- respondió Black.

-oh entiendo, lo que dice el protocolo es que pasaría a adopción y se quedaría con los otros pokémon que tenemos aquí.

La ilusión del pequeño zorro acabo, volvió a su forma original luego de escuchar lo que la enfermera había dicho -ven pequeño- zorua agacho un poco la cabeza, este siguió a la enfermera quien le llevaría a una zona donde habían muchos pokémon abandonados que se encontraban durmiendo debido a las altas horas de la madrugada, cuando lo normal es que ellos estén jugando o divirtiéndose entre ellos. El pequeño zorro se hecho a dormir al costado de un blitzle.

Y así fue como es que la mañana llego, Cheren y Bianca habían optado por irse debido a que el primero quería hacer investigaciones sobre los pokémon antes de iniciar su travesía en los gimnasios aunque fue la rubia quien era la más insistente en eso, como si quisiera apurar todo para salir del pueblo lo más antes posible.

El castaño quería descansar un poco antes de iniciar con su viaje a la ciudad de Straiton donde tendría su primera batalla de gimnasio, se encontraba en una mesa en la que estaba una pokéball en la que adentro se encontraba oshawott.

-disculpe joven Black, pero zorua no se adapta a sus nuevos compañeros- dijo una enfermera quien traía al pequeño zorro encima de una mesita metálica con ruedas.

-¿eh?

-no quiere estar con los otros pokémon.

Black observo al pequeño zorro, este lo miraba mientras le movía la cola.

-¿Qué quiere que hagamos?

-yo me hare cargo- respondió el chico al mismo tiempo que zorua saltaba hacia la mesa donde estaba la pokéball.

La enfermera paso a retirarse -¿qué pasa amigo? ¿no te acostumbras?- pregunto el castaño mientras le sobaba la cabeza.

Fue en ese momento que Black miro por la ventana del centro pokémon, poso su mirada hacia la plaza principal y noto a una muchedumbre reunida -quizás son de los tantos anuncios que hay por el torneo mundial- se dijo el castaño. Desde que Unova fue la elegida como la sede del torneo por todo el territorio habían comisiones que se encargaban de dar información sobre dicho evento haciendo invitaciones para que vayan a la ciudad de Driftveil para presenciar tal grandioso espectáculo. Pero, antes de que continuara con sus actividades, algo noto que le llamo la atención.

Sin previo aviso zorua salto de la mesa -¡oye espera!- exclamo el castaño quien tomaba la pokéball y sus pertenencias para perseguir al pequeño zorro.

Una gran cantidad de estandartes, que tenían bordados un escudo con una "P" dibujada, siendo sujetada por varias personas que traían trajes que se asemejaban a armaduras medievales era lo que había en dicha plazuela.

Fue zorua quien llego primero al lugar, el castaño le siguió. El joven estaba sorprendido por lo que veía, no entendía muy bien lo que estaba a punto de ocurrir, pero noto que zorua se encontraba furioso y gruñía al ver a aquellos misteriosos sujetos. Back observo a aquellos hombres con más detalle, le pareció algo ridículo su vestimenta, luego miro hacia el centro y vio un estrado improvisado al que subía un hombre alto de larga cabellera verde que vestía una especie de túnica bicolor azul y amarilla dividida en dos secciones con extraños símbolos con forma de ojos. Con el visor que tenía en el ojo derecho pareciese que obtenía datos de todos los presentes, esa era la impresión de algunos.

-buenos días con todos, gente de Accumula- la gruesa voz de aquel intimido a todos los presentes, emitía un aura que imponía respeto y todos empezaron a oír con mucha atención lo que el hombre estaba a punto de decir.

-primero déjenme presentarme, mi nombre es Ghetsis.

Hubo un silencio de unos cuantos segundos, todos se preguntaban qué era lo que aquel hombre estaba por decir al mismo tiempo que zorua seguía mirando con furia a aquellos sujetos, en especial a Ghetsis quien le gruñía.

-hoy día quisiera compartir con todos ustedes un mensaje, un regalo, unas palabras que desde hoy día resonaran a lo largo de toda Unova. Hoy, más que darles un discurso, quisiera pedirles algo… pedirles la liberación de los pokémon.

Todos quedaron anonadados con lo que Ghetsis acababa de decir, las personas de la multitud empezaron a mirarse entre sí, habían murmullos, la gente comentaba por lo bajo y algunas miraban a sus pokémon.

-suena raro, lo sé, nosotros los humanos coexistimos junto a los pokémon como compañeros, y, como tales, nos necesitamos los unos a los otros pero… ¿alguna vez se han preguntado si eso es cierto? ¿han pensado alguna vez de que solo los humanos creemos eso?

El ambiente cambio, todos ahora miraban a sus pokémon o a sus pokéball. Las personas se sentían muy confusas por las palabras de Ghetsis.

-los entrenadores ordenan a los pokémon hacer lo que ellos quieren, los obligan a hacer el trabajo duro, esclavizados y sometidos a ser un vulgar espectáculo un mero circo donde las masas observan cómo estas luchan hasta el cansancio.

El silencio se apodero de la gente pues se sentían confundidas por aquel discurso, palabras que nunca antes alguna persona sobre la faz de la tierra las había expresado.

-algunas personas pueden decir "eso no es cierto", ¿pero alguna vez se dieron acaso la tarea de ver las expresiones de los pokémon cuando estos reciben alguna orden?

Las personas se encontraban más confundidas que antes, muchas de ellas empezaban a recordar sus batallas pasadas para corroborar de cierta forma lo que Ghetsis hablaba.

-para nosotros, los pokémon, al ser criaturas distintas a los humanos poseen una naturaleza que no comprendemos bien. Son nobles criaturas de gran potencial que debemos de estudiar bien, los pokémon no existen tan solo para servir a nuestros deseos egoístas- algunos de los presentes tenían la cabeza hecha un revoltijo, no sabían bien que pensar mientras Black miraba con enojo lo que aquel hombre decía -nosotros los humanos debemos hacer algo por estas magnificas criaturas… ¡LIBEREMOS A LOS POKÉMON!- un gran impacto fue lo que genero esas últimas palabras, las diversas expresiones de las personas era lo opuesto al rostro sereno de aquellos hombres con armadura.

-¡SOLO ENTONCES! ¡HUMANOS Y POKÉMON PODRÍAN VIVIR EN IGUALDAD DE CONDICIONES! ¡TODOS! ¡ES LO QUE DEBEMOS HACER PARA QUE EXISTA UNA ARMONÍA, UN EQUILIBRIO PARA LLEVARNOS BIEN CON LOS POKÉMON!- todos quedaron en silencio, nadie dijo nada, era un mar de confusión -damas y caballeros, pertenezco a una orden, está la Orden Plasma, nosotros enarbolamos la bandera por una lucha por el balance, piensen en todos los logros que nuestra sociedad podría alcanzar si logramos esto. Regresar a nuestros orígenes donde pokémon y humano trabajaban codo a codo sin distinción- nuevamente las personas, la multitud, empezaron a hablar y comentar por lo bajo.

-con esto, permítanme que acabe, ha sido un placer poder dirigirme a ustedes hoy. Muchas gracias.

Las personas empezaron a dispersarse, Black miro a sus costados y escuchaba con atención algunos comentarios "me sorprende que existan personas que piensen así" fue lo que un chico le comentaba a su acompañante quien le respondía "vivimos en democracia, todas las ideas por mas locas se deben respetar"

-mamá… ¿tengo que liberar a mi lillipup?- le preguntaba una niña con lágrimas en los ojos, muy confundida, que no sabía que era lo que debía de hacer.

-claro que no, tú y lillipup siempre fueron amigos, siempre andan juntos para todos los lados- le respondió.

El castaño siguió observando, al parecer las palabras de aquel hombre no fueron de gran impacto o eso era lo que él creía. Un hombre se encontraba llorando en una de las bancas, Black escuchaba como se lamentaba pues sentía que había estado forzando a sus pokémon toda su vida -¡señor…!- en ese momento escucho el sonido de las pokéball.

-vamos, eres libre y perdón por todo- le dijo un chico a un pequeño sandile.

Black miro por todos lados, habían varios entrenadores haciendo lo mismo -¡demonios! ¡están liberando a sus pokémon como Ghetsis dijo!- exclamo furioso el castaño.

Una chica de cabello rojo, la que se encontraba al costado de Black durante el discurso, se encontraba liberando a un ducklett -¡oye crees está bien lo que hiciste!- le grito.

-¡¿cuánto tiempo tienes con tu pokémon?!

-desde que salió del huevo… unos tres años… esto es lo mejor para él- dijo la pelirroja entre lágrimas mientras salía corriendo debido a que ducklett la seguía, no quería separarse de ella.

-¡esto se salió de control!- el castaño volvió a observar el entorno, vio a los plasma alejarse por la parte baja de la ciudad.

Fue en ese instante donde el castaño salió hacia el encuentro de los plasma, a su lado zorua le seguía al mismo tiempo que daba pequeños gruñidos mientras corría hacia ellos -¡esperen!- grito Black quien bajaba corriendo tras los plasma.

Una gran y majestuosa serpiente sorprendió de la nada a Black embistiendo al adolescente, junto a zorua, estrellándolo contra uno de los muros de la parte baja de la ciudad.

-no te metas en nuestros asuntos.

El chico levanto la mirada, quedo sorprendido. Black se encontraba impactado, perdió el habla durante unos segundos -"¡ELLA DEBE TENER MI EDAD!"- fue lo que paso por su cabeza al ver a una hermosa joven de ojos azules y un largo cabello castaño recogido en una gran coleta.

-¡White! ¡no pierdas el tiempo!

Uno de los soldados la llamo, que se apure antes que la dejen a lo que la joven guardo a superior en una pokéball y se fue con el grupo. Cuando Black reacciono los plasma se habían esfumado. La conmoción en el pueblo había bajado, ya todo estaba en tranquilidad o eso era lo que se aparentaba pues el discurso había dejado en shock a varios habitantes del pueblo.

Black se encontraba en una pequeña plaza, no había nadie alrededor, solo él junto a oshawott y zorua. El castaño suspiro, fue una mezcla de emociones muy fuertes la de esa tarde. El adolescente, que se encontraba sentado, miro por unos segundos a ambos pokémon.

-tu anterior entrenador te libero por culpa de ellos, ¿verdad?

Aquellas palabras provocaron una reacción en el pequeño zorro quien bajo la cabeza, triste.

-oye amigo, tranquilo- dijo el castaño mientras le acariciaba la cabeza.

La pequeña nutria se acercó al zorro, este le empezaba a levantar los ánimos mientras le daba palmaditas. Black vio la reacción de zorua, se le notaba feliz a lo que el pokémon se dirigió hacia él para dedicarle algunos pequeños y adorables aullidos por lo que el entrenador le dedico una sonrisa.

-ese pokémon está hablando contigo…

Black escucho a alguien detrás suyo a lo único que atino a responder fue -eso es obvio… aunque el idioma pokémon es extraño- respondió el castaño a lo que sintió como es que le dijeron directamente a su oído "es una lástima, que pena que no puedas escucharlos" un escalofrió le recorrió al cuerpo del adolescente.

Black estaba solo, miro a sus costados y no había nadie, rápidamente volteo y se encontraba completamente solo -¡¿qué demonios sucede?!- exclamo mientras se levantaba bruscamente al mismo tiempo que zorua y oshawott se ponían en alerta. Unos tachos de basura cayeron, el trio rápidamente reacciono.

Mientras tanto, en las afueras de la ciudad, todos los miembros de la Orden Plasma se subían a unos helicópteros que los llevarían a su destino.

-espera White- dijo Ghetsis.

Rápidamente la castaña se arrodillo ante el hombre, la adolescente le tenía un gran respeto al líder de la organización.

-como sabrás nuestro rey inicio una peregrinación por toda Unova para esparcir nuestra palabra.

-si mi señor.

-nos encontraremos con muchos inconvenientes, como aquel chico que nos persiguió y que abatiste- dijo aquel hombre mientras se le dibujaba una sonrisa -eres la más joven de todos nosotros, pasaras desapercibida, quiero que vayas por toda Unova a seguirle los pasos a nuestro rey, tú serás su guardia personal- todos los presentes quedaron impactados al escuchar tal noticia.

-¡¿SER GUARDAESPALDAS DEL SEÑOR N?!

La castaña quedo helada ante tal propuesta, todos estaban igual que White. Nadie se explicaba las razones del porque ella era la elegida para tan grande honor como el de seguirle los paso procurar que la noble misión de la organización se lleve a cabo.

-desde muy niña te criaste y entrenaste con nosotros, eres la más hábil en combate y la que más férreamente defiendes nuestros sueños.

La joven levanto la mirada y con determinación dijo "¡si! ¡señor Ghetsis acepto tal responsabilidad!".

-perfecto- respondió el peliverde quien ponía sus manos en el hombro de la joven, al mismo tiempo que un soldado plasma llegaba con unas ropas que consistían en una camiseta blanca; unos shorts azules; un chaleco de color negro. Todo doblado tan perfectamente y encima de la ropa había una gorra blanca con rosa, unas botas negras y un videomisor negro con detalles rosados.

No paso mucho tiempo para que White tuviera un cambio radical en su apariencia, atrás quedo el uniforme que ahora era reemplazado por un atuendo con la que podría pasar desapercibida como una de las tantas entrenadoras de Unova.

-ahora ve, ¡ve y cumple tu misión!

-¡si mi señor Ghetsis! ¡no lo voy a defraudar!- respondió White, decidida en cumplir con su trabajo.

En la parte baja de Accumula todo era un caos: polvo levantado; pequeñas explosiones producidas por choques de diversos ataques de pokémon. Black se encontraba herido y arrodillado, a su lado oshawott y zorua también se encontraban cansados y golpeados.

-¡purrloin! ¡usa tajo umbrío!

Las garras del felino se empezaron a rodear de un aura oscura, este salió disparado hacia el ataque. Oshawott estaba muy debilitado, no podía continuar y a duras penas se levantaba, zorua se lanzó hacia el pokémon enemigo al mismo tiempo que su cuerpo se transformaba en una copia de purrloin.

El truco no sirvió, en otras ocasiones la habilidad ilusión serviría para distraer y agarrar de sorpresa a los rivales pero en el felino no surtió efecto pues de un solo golpe lo estrello contra la pared dejándolo al borde del colapso.

-¡zorua! ¡no!- exclamo el entrenador al ver al pequeño zorro intentar levantarse.

Fue en eso que purrloin le asestó un fuerte golpe a Black lanzándolo contra una banca del parque, el impacto fue tanto que la gorra; la pokédex y sus pokéball cayeran al suelo. El chico intento levantarse, le dolía todo el cuerpo, levanto la mirada y vio a un joven alto y delgado de cabello verde.

"Déjame escuchar la voz de tus pokémon" fueron las palabras que dieron inicio a una brutal batalla que estaba dejando a Black y a los pokémon en un grave estado.

-¡¿Por qué haces esto?!- pregunto furioso Black.

-mientras algunos ignoraron y otros liberaron a sus pokémon tú fuiste el único que salió en búsqueda de los plasma, quise probar tu poder, pero es lamentable tu situación.

-¡¿QUÉ DICES?!- nuevamente, pregunto furioso el castaño.

-no lo entiendes- le respondió el peliverde -tú no puedes ganar y la razón es porque encierras a tus pokémon en esas máquinas llamadas pokéball, no logras escuchar su voz- el chico miro extrañado al peliverde, era un discurso similar al de los plasma.

El muchacho de cabellos verdes empezaba a acercarse al castaño, pero se detuvo al ver entre sus cosas tiradas una pokédex -¡una pokédex!- grito furioso el joven quien tomaba la maquina y se la restregaba con furia a Black.

-¡esta horrenda maquina! ¡veo que esta es tu forma de pensar sobre los pokémon! ¡los atrapas para coleccionarlos y luego los encierras en las pokéball para luego estudiarlos con la pokédex como si fuesen objeto de experimentos!

Al castaño le enojo lo que su contrincante estaba haciendo, y sacando fuerzas sin saber cómo, logro arrebatarle el artefacto de las manos -¡"La pokédex y las pokéball causan sufrimiento a los pokémon"! ¡¿ESTAS LOCO?! ¡EN VERDAD PIENSAS ESO!- le grito un enojado Black.

-ustedes los entrenadores, van de gimnasio en gimnasio, ustedes encierran a los pokémon en las pokéball y con la pokédex buscan información de ellos, los tratan como si fueses una colección- dijo el peliverde, se notaba furia en sus ojos -siempre me pregunte, ¿acaso son felices con eso? ¡sus voces no son escuchadas dentro de esas cosas! ¡MI NOMBRE ES N! ¡Y HARE QUE ESCUCHES LAS VOCES DE TUS POKÉMON!- grito con indignación el joven.

-todo lo que dices… ¡actúas como un entrenador pero dices que la pokédex y las pokéball son monstruosidades!- le respondió el castaño al mismo tiempo que oshawott y zorua, quienes lograron levantarse aunque con un intenso dolor, volvían en si para seguir con la batalla -¡NO PLANEO PERDER CON ALGUIEN QUE PIENSA ASÍ!- le grito el castaño a N.

Zorua arrojo un potente rayo de energía oscura directo al felino quien esquivo el ataque con facilidad, aunque no conto que oshawott se había lanzado al ataque con su concha con lo que le pudo asestar un ataque directo a purrloin haciéndolo retroceder.

-¡bien hecho!- exclamo Black luego de asestarle por fin un golpe al felino.

Una infinidad de esferas de energía oscura empezaron a impactar sobre oshawott, zorua y Black. Los pokémon ya estaban al borde del colapso, aunque estos querían seguir en batalla al mismo tiempo que el castaño buscaba su pokédex para saber que ataque era el que N había usado.

-sigues buscando información en la pokédex, deberías dejar eso y escuchar la voz de tu pokémon- comento el peliverde provocando que el castaño dejase de buscar en aquella enciclopedia informática el ataque -a diferencia tuya yo sí puedo escuchar las voces de mis compañeros y también de los tuyos por eso sé que ataques harán, por eso es que no podrás vencerme- nuevamente purrloin desato sobre los pokémon una infinidad de bolas sombra que dejaron fuera de combate a los pokémon del castaño.

Una derrota humillante, eso fue lo que Black acababa de recibir -mientras los pokémon sean encerrados en las pokéball es imposible que puedan llevar una vida plena- y con eso último se dio media vuelta y se retiró del lugar, junto a purrloin, hasta perderse.

-qué demonios fue todo esto…- se preguntaba el castaño, adolorido, que intentaba procesar todo lo sucedido.

Habrá pasado una hora después de lo ocurrido, Black había tomado a los pokémon y salió corriendo directo al centro pokémon de la ciudad "¡¿QUÉ DEMONIOS LES HICISTE?!" la enfermera le recibió enojada al momento que el castaño entro debido a las graves heridas que los pokémon traían consigo.

El castaño se encontraba sentado en una mesa, tenía heridas en todo el cuerpo, había tomado recién unas pastillas para el dolor por lo que se sentía algo más aliviado -ese N… nunca había conocido a alguien así en mi vida…- se decía mientras miraba la mesa en la que se encontraba su gorra y su pokédex.

-disculpe joven, pero sus pokémon ya están completamente rehabilitados- una enfermera había hecho su aparición, esta empujaba una pequeña mesa metálica de ruedas en la que oshawott y zorua se encontraban sentados.

Ambos pokémon se encontraban felices, Black les sonrió, estos saltaron a la mesa donde Black estaba a lo que la enfermera se retiraba.

-sabes zorua, en un principio pensaba liberarte cuando estuvieras curado- comento el castaño provocando cierta tristeza en el pokémon -pero…- el chico tomo una pokéball y se la puso delante del pequeño zorro -¡¿qué dices si nos acompañas en nuestro viaje?!- exclamo Black, con una sonrisa en el rostro.

El pequeño pokémon no lo pensó ni un segundo, rápidamente presiono el botón que activaba la pokéball a lo que esta se abrió y un rayo de energía absorbió al pokémon capturándolo al instante. Antes si quiera que este tomase la pokéball esta se abrió y de ella zorua nuevamente hizo su aparición. El pokémon estaba feliz, saltaba de emoción a lo que oshawott se unio a la alegría del pequeño zorro.

-¡muy bien amigos! ¡mañana será un dia glorioso para los tres porque mañana estaremos teniendo nuestra primera batalla en Straiton!- exclamo el entrenador al mismo tiempo que sus pokémon saltaban de la emoción.

Y es que en Straiton se encontraría el castaño con el primer gran reto en su carrera como entrenador pokémon. Ahí se encontraría con un gimnasio singular y único en toda Unova, un gimnasio muy diferente al resto.

-¡por favor! ¡déjenme entrar! ¡aunque sea entrenar! ¡quiero saber cómo se siente luchar con un líder de gimnasio!- exclamaba arrodillada una castaña de largas coletas y que vestía una blusa de color blanco junto a unos shorts de color amarillo.

-lo siento, pero las reglas son las reglas- dijo el vigilante a la adolescente quien no paraba de hacer drama -nada más puedes ver o comer pero no puedes pelear sin algo que te certifique como entrenadora- continuo el hombre.

-¡tengo mi identificación de la academia de Aspertia!- volvió a exclamar mientras le enseñaba una tarjeta.

-lo siento, pero eso no sirve, te tendré que pedir que te retires.

-¡BIEN!- grito la joven mientras se retiraba, furibunda y malhumorada -¡ya verás! ¡creare mi propio gimnasio y no te dejare entrar!- volvió a gritar aún más enojada, todos la miraban algo extrañados por la cosa tan rara y sin sentido que había dicho -¡sabes que! ¡OLVÍDALO!- y con eso ultimo la castaña desapareció de la vista de todos.


Y otro cap terminado, este si me sorprendido porque tenia un pequeño borrador que llegaba a las justas a las 1000 palabras y termino con 5000 para este capitulo. Dos nuevos personajes se presentaron, se que ya identificaron a la segunda pues como dije mezclare ambas historias de los juegos. Ahora pasemos a los comentarios, solo hubo uno :v pero oigan esta historia me encanta y aunque se de que esta saga esta muy atrasada... osea ya estamos a puertas de la octava generación y yo aun en la quinta xD quizás y haga una versión de XY en un futuro ambientado en este mismo universo (quien sabe)

Peanut2196: pues todas tus preguntas se acaban de responder en este capitulo XD

Sin mas que decir, nos vemos la sgte semana (eso espero) hasta la próxima.