Disclaimer: Inuyasha y compañía no me pertenecen, únicamente su trama y los personajes extras necesarios para esta historia, que está hecha sin fines de lucro.

¿Quién dijo que ser padre es fácil?

Inuyasha corría hacia la cabaña, no sabía lo que se podía encontrar; pero lo que si sabía era que nadie lastimaría a su pequeña y conservaría todos sus dientes. Por muy alterada que estuviese Izayoi, la quería como a toda su familia y no permitiría a nadie salir ileso después de haberle causado el más mínimo rasguño.

Inuyasha iba mentalmente planeando las torturas más sádicas y dolorosas a medida que el olor se intensificaba, cuando un árbol casi lo aplasta, cayendo detrás de él. Tenía a Aiko en un brazo, pero eso no impedía que sus movimientos fuesen menos mortales; podía desgarrar la piel con una sola garra.

Preparado y en posición de defensa, el hanyô esperaba a su contrincante, sin embargo, no ocurrió nada, hasta que su agudo oído captó claramente el llanto de una pequeña. Su pequeña. Sin vacilar, siguiendo el sonido del llanto y el olor de la sangre, se encontró con Izayoi, que en ese momento, con sus puños desnudos y ensangrentados, derribaba un árbol más a puñetazos.

La azabache debió olerlo o escuchado, porque después de que el árbol chocara contra el suelo ruidosamente, se dio la vuelta y miró a Inuyasha con los ojos llenos de lágrimas en un gran intento por no dejarlas caer y un notable enfado se que hacía ver con su ceño fruncido.

Se quedaron así, en silencio, los dos mirándose a los ojos, ella retándole, él intentando apaciguarla, ya que cualquiera sabe que hay que tener cuidado con los perros que ladran. Ella le empezó a gruñir, es decir, le estaba desafiando, y eso claramente molestó a su padre. Pero todo inu-yôkai sabe que si no se acepta un reto está claramente diciendo que su adversario es mejor que él.

Como cualquier padre, lo primero que habría que hacer es desechar el reto e intentar calmar al cachorro para que no se altere más de lo que está. Pero claro.

Inuyasha era Inuyasha. Era idiota orgulloso por naturaleza, y lo único que se le pasó por la cabeza era que nadie osaba retar al ''Gran Inuyasha''

El Gran patán de Inuyasha, mejor dicho.

Los dos empezaron a gruñir, cada vez más y más fuerte, mientras Aiko se quedaba quieta; y es que, cualquier Yôkai o Hanyô comprende, por simple instinto, que no es inteligente interferir en retos de este tipo. Así que, mientras Aiko se comportaba como la buena niña que era, padre e hija se retaban con los, cada vez, más sonoros y amenazantes gruñidos.

Al final, Izayoi tuvo que darse por vencida, ya que hasta ella reconoce sus límites. Por lo que, enfadada con Inuyasha por su injusta victoria y consigo misma por no ser lo suficiente fuerte, se dio la vuelta y esta vez, derribando de un solo golpe un árbol que tenía a su espalda.

Aunque tuviera las manos ensangrentadas de tanto golpear los arboles, los pies cansados de las largas caminatas o las rodillas raspadas de tantas caídas, no derramó ni una sola lágrima, ya que había heredado el mismo orgullo de su padre, y si lo hacía, no sería delante de nadie.

-¡¿Se puede saber qué demonios te pasa?!- Preguntó Inuyasha, con toda la delicadeza para los temas delicados que lo caracterizaba. Es decir; ninguna.

Izayoi no respondió, tenía la vista fija en el árbol caído, pero él sabía que su mente se encontraba en algún otro lejano lugar. El hanyô, al ver que su hija no mostraba ningún interés en él, decidió hacer algo que no era muy habitual en él.

Se acercaba dispuesto a hablar tranquilamente y ser comprensivo con ella. Seguramente sólo sería una rabieta causadas por esas ''hormonas'' que actualmente tantas pesadillas causaban.

-¡¿Qué diablos quieres?!-Se ve que Izayoi tenía otros planes- ¡Todo es por tu culpa! ¿Acaso no es suficiente? ¡Ya has logrado lo que querías! ¡Déjame en paz!- Nada más gritarlo, Izayoi pateó una roca del tamaño de un balón de fútbol, estrellándolo contra un árbol y causando que varios frutos cayeran de éste.

Inuyasha estaba a punto de responderle aún más fuerte, pero se recordó que tenía que intentar ser cariñoso, así que, espero a que la pequeña se calmara.

Izayoi estaba de pie, con los puños apretados a los costados y llorando silenciosamente. Inuyasha le puso una mano en un hombro y la azabache quiso evitarlo, pero él no le dejó, y se sentó en la sombra de un árbol con ella en su regazo, aunque ella seguía intentando zafarse del agarre con todas sus fuerzas.

-¡Suéltame! ¡Ya no soy una niña pequeña!-

-Pero ahora mismo te estás portando como una-Dijo el peli plateado-Así que, a menos que te comportes como una adulta, no vas a salir de aquí, ¿Entendido?- A medida que llegaba al final de la frase, iba subiendo el tono de voz; clara prueba de que la poca paciencia que tenía se estaba agotando por los codazos y patadas que la ya no tan niña intentaba propinarle.

Izayoi se dio cuenta de que su padre estaba haciendo un esfuerzo por ser comprensivo, y aunque en ese momento quería salir corriendo, esperaría a ver que quería su padre.

-Si no me dices que estupidez te pasa, ¿cómo demonios quieres que te ayudemos? ¡No seas tonta y dilo!- lo que traducido sería algo como ''Te pasa algo y nos tienes preocupados, si no nos lo cuentas no te podremos ayudar, y créenos que lo que menos nos gusta es verte así. Dínoslo y entre todos buscaremos una solución. '' Y al parecer Izayoi se dio cuenta de mensaje oculto, porque bajo la cabeza y aunque no salían lagrimas de sus hermosos ojos dorados, Inuyasha podía olerlas.

-Yo...-Izayoi miró a su padre a los ojos, y se dio valor, porque sabía que una vez que la tenía atrapada, hasta que le contase que pasaba no la soltaría. Así que, contó mentalmente hasta tres y se lo contó.- Komori ha cortado conmigo-

En ese momento, Inuyasha pensó que se alegraría porque su tortura había finalizado. Pero ver el rostro triste de su hija, lo que sufría por ese mocoso estúpido, y el dolor que le causaba a ella, a él también le causó dolor. Y de repente, le vinieron los recuerdos de cuando estuvo separado sin Kagome durante esos tres largos y agonizantes años. El dolor que sentía al pensar que no volvería a ver a Kagome de nuevo. Un dolor insoportable que ahora mismo estaba carcomiendo a su pequeña.

Y él no hacía nada por protegerla.

Y no se lo podía permitir. Aunque no quisiera que su pequeña creciera, era inevitable, por mucho miedo que le causara. Si, miedo de quedarse solo.

Pero entonces la voz de su compañera rebotó en su cabeza.

''Nunca estarás solo. Tienes amigos, tienes familia, y me tienes a mí, y sabes que yo siempre me quedaré a tu lado''

Y era verdad, no estaría solo. Y si ese mocoso estúpido quería dejar a Izayoi, tendría una amistosa charla con él.

Se levantó gruñendo y dejando a Izayoi en el suelo, estaba buscando su olor en el aire, y cuando lo encontró, se dispuso a seguirlo.

-¿Qué haces papá? ¿A dónde vas?

-Voy a hablar con ese estúpido mocoso y a preguntarle porqué.-Dijo cortante y tajante, pero contrario a lo que creía, Izayoi en vez de dejarle ir, le respondió. Y precisamente no en un tono muy... tranquilo, digamos.

-¿Pero se puede saber qué te pasa, papá? Primero andas diciendo que no quieres que andemos juntos y cuando al final lo consigues, quieres liar las cosas aún más. ¡¿Eres idiota?!- Este último grito pareció hacer que Inuyasha despertara, pero ahora la pregunta era.

-¿Qué?- Preguntó él, aún más confuso. ¿Acaso no era ella la que quería estar con él mocoso?

-¿No lo entiendes, papá? Komori debió escucharos hablar a ti y al tío Miroku sobre nuestra relación, fue él quien cortó conmigo porque no tiene tu aprobación. Yo le dije que daba igual, pero el siguió firme en su decisión. -Las lágrimas amenazaban con salir.- Y luego tú dices que no tiene honor.- No le dio tiempo a terminar la frase porque el hanyô ya había saltado fuera de su vista.

Al parecer el mocoso sí que sabía lo que hacía, así que pensó que, en cualquier caso, sería mejor él que algún pervertido que apareciera por ahí.

Inuyasha se impulsó con una rama y se elevó en el aire. Ya había encontrado el olor de Komori, y no le faltó tiempo para ir detrás de él.

Mientras Inuyasha corría, se puso a pensar. Después de todo, el chaval ese no era mala persona, y Kagome ya le había advertido de que Izayoi ya se estaba haciendo mayor, y aunque él sabía que aún faltaba para que se fuera de su lado, no le gustaba la idea de que otro hombre que no fuese él la tuviera a su lado.

Desde luego, esto de la paternidad le creaba demasiados dolores de cabeza.

=/=/=/=/=/=/=/=/=/

No fue difícil encontrarlo, el mocoso estaba en un claro, sentado y apoyado contra un árbol con la cabeza gacha. Se ocultó entre las ramas observándolo sigilosamente. Nunca había sido bueno con las palabras, y esta no era la excepción. Y es que decirle al mocoso de tu pervertido mejor amigo que le das permiso para salir con tu hija, la que no quieres dejar ir pero que no tienes opción ya que si no te odiará de por vida, no era lo más fácil del mundo.

No sabía exactamente qué decirle. ''Tú, mocoso, tienes permiso para salir con mi hija, pero toca donde no debes y te amputo los brazos'' Con esa simple frase estaba seguro de que no se acercaría a Izayoi y no haría nada indebido, pero si su pequeña se enteraba seguramente se pondría aún de peor genio por culpa de sus malditas hormonas.

''Puedes salir con mi hija'' Con esas cinco palabras se ahorraba una charla incomoda y que su hija se enfadara con él, pero entonces el mocoso quizás se tomaba demasiadas libertades con ella y entonces acabaría por córtale más que un simple brazo.

¿Qué más opciones le quedaban? Podría ser educado, explicarle amablemente sus condiciones y dejar de lado su orgullo para no insultarlo en el proceso.

'' ¡Keh! Y de paso dejaría de pegar a Shippo y haría que Miroku dejara de ser un pervertido. ''

Haría lo más fácil, lo que siempre hacía. Le escupiría la verdad delante de la cara sin ninguna delicadeza. Puro estilo Inuyasha

Sin pensar demasiado, saltó delante del mocoso, el que al verlo, pegó un brinco y su cara de perrito abandonado cambió primero a una de miedo, luego a una de confusión y por último se puso a la defensiva.

Inuyasha le miraba con el ceño fruncido y directamente a los ojos; nada tan bueno como intimidar a tu presa. Y aunque Komori mantenía su cara y su cuerpo totalmente erguidos, sin aparentar una pizca de miedo, Inuyasha podía oír sus precipitados latidos de su corazón, como también olía su nerviosismo, acompañado de algo de enfado y miedo.

La seguridad de Inuyasha se quebró un poco, arrepintiéndose por tratar así al chico. Pero entonces recordó el por qué lo trataba de esa forma y se recompuso, aunque no sería todo lo duro que pensó que sería al principio.

-Izayoi me lo ha contado- Comenzó el hanyô- Y al ver el respecto que me tienes, -''porque de no tenerlo te haría pedazos'' le habría gustado decirle- he decidido que te doy permiso para que seas su pareja- No diría compañera, ya que la diferencia entre estos dos es que un compañero es para toda la eternidad, y aún no eran lo suficientemente mayores para atarse para toda la vida- así que espero que la trates correctamente

En cuanto Inuyasha dijo la última palabra, al muchacho se le iluminó la cara, cosa que a Inuyasha no le gustó, por lo que decidió añadir una última cosa.

-Pero si la haces llorar te arranco los intestinos y te estrangulo con ellos ¿entendido?-Dijo con un tono demasiado calmado. El muchacho, con la cara blanca, asintió efusivamente.

Y después de echarle una última mirada asesina, Inuyasha brincó hacia un árbol alejándose de allí. Y es que estaba bastante satisfecho; su hija estaría feliz y él se encargaría del muchacho de no ser así.

Iba concentrado en sus pensamientos, en lo buen padre que era, cuando una extraña sensación lo invadió. Como si algo se le olvidara...

`` ¡Mierda! ¡Aiko!''

El mejor padre.

=/=/=/=/=/=/=/=/=/

Estaban todos en la cabaña cenando un jabalí que Inuyasha había cazado, ya que sin Kagome en casa no había nadie que estuviera dispuesto a cocinar, y el ramen ya se lo habían terminado, así que no quedaba opción, y de paso, Inuyasha les enseñaba a sus dos cachorros trucos que él había aprendido en los años que tuvo que pasar en soledad y sobreviviendo, los mismos trucos que ahora enseñaba a sus dos cachorros que tan alegremente le admiraban y le escuchaban.

Porque ahora ya no estaba solo.

Y menos mal, porque de estar solo se habría olvidado completamente de Aiko. Tenía que agradecer a su hija mayor, ya que de no haber recogido a su hermana seguramente él estaría de un humor muy diferente. ``Probablemente como un loco desquiciado desesperado por encontrar a su cachorro`` Pensó él.

Y el humor en la cabaña era uno de los mejores, tenía que admitir. Él estaba alegre porque no había perdido a Aiko y por lo tanto, no tendría que recibir una reprimenda de Kagome al volver. Izayoi estaba muy contenta porque esa misma tarde Komori le contó lo que él le dijo (omitiendo las claras amenazas de cortarle algún miembro) y por lo tanto, los dos habían evitado discusión alguna. Aiko estaba muy risueña, como siempre, y es que pocas veces se ponía a llorar o cogía una rabieta (e Inuyasha lo agradecía inmensamente) y los dos gemelos estaban extrañamente contentos, cosa a la que le quitó importancia y que agradeció, ya que gracias al excelente humor de todos, en la cabaña había un ambiente realmente agradable.

Lo que las dos niñas y su padre no sabían, es que los dos gemelos estaban planeando algo realmente malo para el día siguiente, y ese era el motivo por su extraña sonrisa.

Una nueva jugarreta, y una de las más grandes se acercaba, e Inuyasha ignoraba cualquier probabilidad de que eso pasara.

Estaba jodido, y no lo sabía.

=/=/=/=/=/=/=/=/=/

Antes de que me asesinen por toda la tardanza ¡Lean!

Se supone que este capitulo lo tenía que subir la semana pasada, pero adivinen... ¡Hubo apagón! y ¡TODO SE BORRÓ! Me quedé medio traumatizada, ya que estaba escribiendo las últimas lineas :'( y como soy tan idiota, no lo guardé, y tuve que reescribirlo TODO. Y claro, en esta estúpida época de examenes, apenas puedo coger el PC y... ya me entienden -.-

Pero espero que, después de la tardanza, disfruten del capitulo x3 Ya tengo una ligera idea del siguente, y tengo pensado escribir ahora el principio (guardando cada vez que comience una nueva línea)

Así que, si después de esta explicación siguen queriendo asesinarme, haganlo, pero no creo que haya buena conexion wi-fi desde el más alla _

Ah, y quiero dar las gracias a todas las personas que comentan este fic, que aunque no es de los mejores, espero que no sea de los peores.

Gracias a

setsuna17

serena tsukino chiba

Yaelinuyasha

Pauly

honeystrange17

fátima taisho

suki90

Y sobre todo, espero que te guste la historia, Mica Taisho, ya que de no ser por tí, esta historia de seguro no existiría XD Ojala cumpla tus expectativas ^^

Sus reviews me dan el empujoncito que que necesito para escribir cuando me da flojera, además de que cada vez que veo un nuevo review, me pongo a brincar de alegría (literalmente) y me dan una inmensa felicidad, ya que no soy de las mejores escritoras de fanfiction, pero me conformo con poder sacarles aunque sea alguna sonrisa a ustedes =)

Omitan el momento cursi xD

También quiero agradecer a todos aquellos que leen sin comentar, ya que yo antes (cuando acababa de conocer fanficiton) no dejaba comentarios (simplemente por que no sabia como hacerlo) e ignoraba la sensación que unas simples dos palabras como ''estuvo bien'' pudiesen alegrar tanto a una persona xD

Ahora en cambio, cada vez que leo alguna historia que me guste, intento expresar todo lo que me ha gustado con palabras, para poder alegrar a alguien como ustedes me alegran a mí Cx

Por lo que, en general, gracias a todos por, simplemente, leerme, y os animo a dejar un simple review de dos palabras ya que esas dos palabras me alegran todo un día, por muy malo que fuera.

Sayonara \(^-^)/