Zuko, una y otra vez entrena, hasta llegar a la clase avanzada junto a Azula y Sung. Debía tener un poco de entrenamiento antes de luchar con el avatar. Y no se rendiría hasta ver a Aang de rodillas; debía recuperar su puesto en la escuela.
Era lo más cercano que tenía al honor.
Mientras tanto, Katara obtenía un puesto en la vida de Jet; ya habían tenido varias citas y estaban a punto de ser novios. Desafortunadamente, Aang tendría solo una oportunidad si quería tener a Katara. Ya a la tercera semana ella habita en la mayoría de sus pensamientos. Incluso le envió una carta a Gyatso preguntándole cómo podía conquistarla.
—Las personas no se conquistan. Puedes luchar por ellas, sufrir por ellas y amarlas; pero nada te asegura que sientan lo mismo. Solo debes decirle lo que tú sientes— contestó el sabio monje.
Sin muchas esperanzas, dejó que el tiempo pasara y que Katara olvidase a Jet en algún punto. Él no quería pelear con Jet ni mucho menos decirle sus sentimientos a Katara mientras que estuviera feliz en su relación.
Sokka progresó continuamente en sus clases de defensa personal, esgrima e increíblemente, arquería, donde había conocido a una guerrera en entrenamiento. Suki era su nombre.
Al anochecer del tercer viernes Zuko se adentró a la cafetería, donde almorzaban Aang, Katara y Sokka. Lleno de valor pasa por un lado con una sonrisa condescendiente. Se había dado cuenta que su cicatriz le otorgaba tanto poder como el que le podía quitar.
La gente no se burla de ella, a la gente le da miedo.
—Santos cielos, cómo ha caído tan bajo el instituto" pensaba en voz alta—. Ahora dejan entrar a los sin-control— ellos ya sabían que Zuko se refería a Sokka.
—Idiota— musita Katara, volviendo a su comida.
—Es decir, al principio tolerábamos a las personas con padres sin-control, que ya es un poco excesivo— seguía, refiriéndose a Katara—. Becados, destinados a ser tan fracasados como sus padres.
A la primera, Katara no dijo nada, pero no lo iba a seguir aguantando.
—Y yo no puedo creer que los de la nación del fuego sean tan modestos— contestó Katara sarcásticamente.
De alguna manera, a Zuko le recordó a Azula la joven maestra agua.
—Vamos, lo más patético en todo esto es que se sienten con el avatar para sentirse especiales.
—¡Ya basta!— gritó Aang, arrojando una ráfaga de viento que alejo a Zuko varios metros— Ahora, ¿podrías volver a tu mesa y dejarnos en paz?— preguntó, tan pacífico como siempre. Olvidando lo anterior.
—Avatar, túy yo, al anochecer, en el estacionamiento, mañana— indicó.
—Solo si nos dejas en paz— negoció.
— Hecho— contestó para luego irse a entrenas, en momentos así lo que menos necesitaba era comer.
El día siguiente, Zuko y su grupo fueron al estacionamiento e la escuela, que a estas épocas del año se lo pasaba desierto. Minutos después llegan Aang, Katara, Sokka y Suki. Ty Lee chilla al verlos.
—Llegaron— repite una y otra vez la trapecista.
—Bien— comenta Zuko—. Nadie se interpone, hasta que alguno de los dos se desmaye... o algo— ordena, mientras que se rehúsa a decir que lo asesinará.
—¡Mátalo!— grita Azula, tan sádica como siempre.
Y al momento en el que transcurre todo esto, a Katara se le quiebra el corazón. Dándose cuenta de todo: Jet era amigo de los idiotas populares, llegando a la conclusión de que fue el mismísimo Zuko el que los había interrumpido el otro día.
Maldición… Y pensar que Jet le resultaba un buen chico. Con su historiecita de víctima de la nación del fuego, había jugado con un tema delicado para Katara. Una oleada de rencor la golpeó, sus ojos estaban marchitos, sus labios formaban una línea recta.
—Gánale, por favor. Por mí— susurra, procurando no irse. Para ver cómo Aang machacaba a Zuko.
Zuko empieza el combate, sacando fuego de su boca directo a Aang; él lo esquiva fácilmente, retrocediendo levemente. Luego Zuko da un puño seco, y Aang pasa por debajo de su brazo.
—¡Cobarde!— grita Sung, pero Aang sabe lo que hace.
Los nómadas aire toman como estrategia esquivar el golpe, más que contraatacarlo. Su mayor método de defensa lo utiliza en medidas desesperadas, Aang nunca le haría daño a nadie a propósito. Por principios y por costumbre. Él no está siendo un cobarde, está poniendo en práctica lo que le han enseñado.
Cansado Zuko, Aang toma el control de la situación, mientras que de su termo saca un poco de agua. La suficiente para pasarla por los pies de Zuko, y dejarlos congelados en el suelo. Zuko, inmóvil, no tiene más que hacer aparte de rendirse. Avergonzado sigue sacando pequeñas llamas.
Zuko siempre ha sido un orgulloso, no se rendirá sin que ellos escapen primero.
Y así pasa, ellos se van lentamente. Y nadie los detiene, así que vuelven a sus habitaciones riendo. Una anécdota más para cobtarles a sus nietos, probablemente ni lo recordarían luego.
Al entrar a su habitación, Lee pregunta que había pasado tan gracioso.
—¿El gordo Kai se volvió a caer por las escaleras?
—No, para nada— contesta Aang, sacudiendo la cabeza al recordar ese día, fue bastante gracioso—, Katara y yo practicamos después de clase.
— Tienes suerte, andas de un lado a otro con esa maestra agua...— comenta, con un poco de envidia.
Luego deja de reír, pensando en qué habrá sido de Zuko después del duelo. Sus amigos serían capaces de dejarlo allí solo, de eso estaba seguro. Y realmente nadie se merecía quedarse varado en el estacionamiento oscuro un viernes.
—Lee— llama a su amigo, que lo mira de inmediato—, ¿saldrías al estacionamiento conmigo?— pregunta, y éste lo mira raro.
—Esto... no es una cita, ¿cierto?— pregunta extrañando, en lo que Aang niega con la cabeza.
—Cielos, tu y yo… No— contesta, —es un plan de rescate— explicación para luego salir de la habitación con Lee.
Zuko, luego de un rato, se enfureció con sigo mismo por seguir el consejo de Sung. Ahora ellos lo habían dejado aquí en la intemperie. Ni siquiera Mai vino a verlo, y pensar que creía que era distinta... Pero no, es muy manipulada por las influencias; si Azula no le permitía venir, puedes apostar que no vendría nunca.
Triste, pensó que se quedaría allí varado hasta que el hielo se derritiera, sin embargo, ve una sombra acercándose. ¿Quién será? ¿Será que Mai vino a buscarlo? ¿Será un profesor yendo a castigarle? ¿El avatar lo habrá acusado? Definitivamente esto era obra del avatar.
Sin embargo, no de la manera que él pensaba.
Hola, queridos :3
He tratado de actualizar en el tiempo que me queda antes de empezar clases.
Espero que les haya gustado el capítulo, trato de poner los hechos de la serie de una forma entrelazada con el libro. Sin embargo, agregaré nuevos personajes para que tenga un toque personal.
Se preguntarán dónde estará Toph en todo esto...
Paciencia, queridos, paciencia... :3
P.G Mellark a sus servicios *se quita el sombrero* *se despide*
