Capítulo 3 Mi primer día en el infierno

Bueno, bueno después de tanto tiempo fantaseando con un ángel que me salvase de mi aburrida existencia terrenal, ahora me encuentro aquí en el mundo de los muertos junto a los míticos dioses del submundo y de la mano de una creatura angelicalmente peligrosa.

Un juez de los antiguos infiernos. Antiguos infiernos… Que extraño suena eso, el infierno no existe es solo el resultado de nuestro propio karma y acciones. El cielo y la gloria es un estado de liberación espiritual. Al final todas esas historias que solían contarme de pequeña para inculcarme valores y miedo resultaron ser puras patrañas. Mírenme hoy mismo estuve muerta y ahora estoy viva, abandone el mundo de los vivientes para ayudar en la reestructuración del limbo y ahora me encuentro frente a pilas y pilas de expedientes que llevan dentro las historias de todos los muertos que algún día caminaron entre los vivos.

Menudo desastre, a buena hora se le antojo a la diosa de la discordia envenenar el alma del Dios Hades, ahora cinco años después de su desintoxicación nos encontramos con un inframundo desbordado, lleno de almas errantes que hay encontrar, que reconducir y otras tantas nuevas que debemos recibir. Es que todos los días como mínimo cien personas mueren en el mundo… cien… que digo cien… si son miles.

Menudo desastre… creo que no terminare de administrar estos millones de dosieres…

Maldita sea! Ese fiel soldado me trae otra pila de papeles.

Piedad… que la deidad en turno se apiade de aquellos que trabajamos en pro de un equilibrio sano entre los universos.

Pandora creyó que colapsaría en aquella sala de recopilación de vidas perdidas, la habitación era inmensa, llena de cajones, llena de armarios y todos repletos de casos que los guardianes del más allá iban encontrando. Desde que Hades y Perséfone habían vuelto a crear el inframundo, la misión de recuperar a las almas perdidas era toda una odisea. Los soldados liderados por los jueces realizaban misiones diarias para recorrer los infinitos submundos del más allá, así como el mundo de los vivientes y recuperar a los perdidos. Después de recuperar y reconducir a esas almas, quedaba la misión de recolocarlas y asignarles su siguiente morada. He ahí porque los ejércitos de Hades habían crecido en número, algunas almas, quienes querían realizar un servicio ante los dioses y la humanidad, decidían integrarse voluntariamente en las filas del Dios.

El único inconveniente era que solo los vivos podían encabezar a los grupos, por lo tanto los famosos espectros del señor Hades estaban compuestos por seres vivos quienes habían alcanzado el arayaqui (el octavo sentido) en el caso de Pandora era una evidente excepción, sin embargo nadie se atrevería a contradecir las ordenes de los dioses, ya que todos sabían perfectamente que ella era un caso excepcional.

Más y más archivos que revisar, había que dictaminar quien sería la próxima alma a reacomodar o juzgar. Como decidir entre un pequeño niño de cinco años asesinado a golpes por su padre enfermo mental quien después se suicidaría frente a los ojos aterrados de una maniatara madre que enloquecía ante la escena. Pandora paso saliva y sintió que comenzaba a sudar en frio al tocar las páginas del expediente y ver como aparecía frente a sus ojos el alma de aquella pequeña víctima.

-Mama, donde estás? Por favor te lo suplico no me dejes solo con él, ayer se enojó conmigo y me pego.-

Pandora veía horrorizada a aquel pequeño, aun guardaba la sangre y los moretes de su tortura final. La de ojos violeta se preguntaba cómo es que con solo tocar esos papeles, aquella alma se había liberado. El cuerpo de aquel pequeño mostraba signos de fragilidad, se preguntó si además de haber sido torturado sus antiguos padres no solían alimentarlo como es debido. Una cosa era clara aunque se trataba de un fantasma seguía siendo un niño inocente y falto de amor. El pequeño al ver a la chica corrió en busca de sus brazos suplicándole desesperado.

-Por favor señora quiero ver a mi mama! Lléveme con ella se lo suplico! No deje que él me encuentre!-

La sensación de tocar a un alma era extraña, era casi como tocar a los vivos, ahora comprendía porque los labios del juez se sentían así de reales y sus manos aun cuando ella estaba muerta, le transmitían ese agradable calor. Los gritos del alma le hicieron salir de su letargo y volver a su frustrante momento. Un error quizás pero en el mundo del más allá no es bueno dejar abiertas las páginas de los expedientes secretos de las almas perdidas, ya que cualquiera puede salir de ellos.

-Cállate engendro miserable! Tus gritos me enferman! Quiero que me devuelvas a mi hijo ahora mismo!-

El fantasma de un hombre blanco, delgado de ojos color de la madera y cabellos castaños llego azotando todo a su paso y queriendo arremeter contra el alma del pequeño. Pandora se puso en medio para impedir que una agresión se fuese a producir entre ellos y esto le costó un buen golpe en la boca del estómago que le dejo tirada por tierra mientras que el hombre desquiciado buscaba al asustado inocente.

-Ayúdeme no le deje lastimarme, quiero a mi mama! Mama!-

Pandora sintió desesperación y con todo y el fuerte dolor se puso de pie y se hecho sobre la espalda del fantasma del desquiciado varón.

-Déjale es solo un niño y tú eres su padre!-

El hombre luchaba por quitársela de las espaldas y ella se sorprendió de lo fuerte que podían pegar los fantasmas, después de haber leído el expediente sabía de antemano que el hombre había sido esquizofrénico durante su última vida y había terminado por matar a su pequeño en un estado de delirio mental.

-Basta en teoría ya estás muerto por lo tanto no deberías continuar con los síntomas de tu enfermedad, eso estaba en tu viejo cerebro y ya no lo tienes!-

El fantasma se defendió, enloquecido por las declaraciones de Pandora.

-No yo no estoy muerto! Y quiero que me devuelvan a mi hijo! En dónde está mi pequeño?! Como se atrevieron a reemplazarlo por ese duende macabro?!-

-Que?! Duende macabro!-

Entonces todo fue claro, ahora la chica comprendía que el hombre creaba alucinaciones en torno al rostro de los otros, su antiguo y enfermo cerebro termino por hacerle creer que su hijo no era su hijo y por eso había terminado aquello en un horrible asesinato.

-Tienes que comprender que ya estás muerto y no es posible que cargues las secuelas de tu antiguo cuerpo! Déjalo ir y deja en paz al pequeño!-

Un fuerte codazo por parte del muerto y la chica fue arrojada contra uno de los muebles, la sangre comenzó a salir de su frente, ya que el impacto del golpe le abrió una herida en su frente y una de sus costillas le dolía bastante. No tuvo tiempo de quejarse cuando vio que su agresor ahora olvidando a su joven presa se dirigía contra ella, las manos del fantasma contra su cuello y el aire comenzó a faltarle.

Lo único que venía a su pensamiento era la ironía del suceso, acababa de ser resucitada y ahora estaba de nuevo por ser asesinada. Definitivamente ese no era su día. De inmediato el fantasma quedo paralizado y sus manos dejaron de ejercer presión en el cuello de la chica. El cuerpo de aquel alma de movía en automático y una voz extrañamente familiar salió de la oscuridad.

-Existen almas extremadamente peligrosas, no deberías jugar con los expedientes, Pandora.-

Un hermoso hombre de cabellos largos y albinos vestido con un traje negro y gabardina del mismo color entraba en la pieza. Era extraño pero cada vez que movía sus manos el fantasma parecía imitar sus movimientos.

-No sé quién es el gracioso que te metió en los archivos de las almas perturbadas? Radamanthys nos dijo que te ocuparías de aquellos que murieron en paz, para que fueses habituándote poco a poco a nuestro nuevo mundo. –

La chica le miro curiosa y un tanto aterrada mientras que el hombre se sonrió por la ironía de verla así.

-Yo soy el juez Minos y al igual que Radamanthys yo también juzgo y recoloco a las almas perdidas y otras no tan perdidas.-

-Porque él se mueve de esa manera?-

-Eso es por mi técnica de manipulación, puedo hacer que los seres se muevan a mi antojo como marionetas.-

-Eso no es muy compasivo que digamos.-

-Hace no mucho este sitio no mostraba ni un gramo de compasión. Nuestros señores han evolucionado bastante y todos debemos adaptarnos a estos cambios.-

El albino se acercó tendiéndole la mano a la joven y así se dio cuenta que aunque ella deseaba recibir su ayuda, el dolor se lo impedía. El juez la miro curioso mientras que acerco su mano hacia el dorso de ella.

-Parece ser que te quebró una costilla. Hablare con Rada, esto es muy extraño.-

La tomo en los brazos mientras que ella aun le hacia una súplica al juez.

-Espera el pequeño, no puedes dejarle solo.-

-Está bien. Ya me ocupo ahora mismo.-

Encendió su cosmos y uno de sus soldados apareció.

-Lleva a esta alma a donde descansan los inocentes y ocúpate de que encuentre alivio y paz.-

-Si señor.-

Otra voz irrumpiría un tanto molesta en aquel sitio.

-Que hacen todos ustedes aquí?!-

Pandora se emocionó al ver al inglés entrar a aquel sitio, aunque era evidente que él no apreciaba en nada encontrarla en los brazos de su homologo.

-Minos porque estas en este sitio y quién diablos permitió que Pandora entrara aquí?! Y bájala de inmediato especie de pervertido!-

-Oye acabo de salvarla de volver a morir en manos de un alma desquiciada y creo que deberías tú mismo preguntarte por qué la enviaste a esta sala?!-

-Yo no la envié aquí! Mis órdenes fueron de qué se ocuparía de los pacíficos y de los inocentes!-

-Pues aquí hay alguien que no obedeció tus órdenes querido colega.-

-Bájala te digo!-

-Tiene una costilla rota y acaba de recibir una buena paliza!-

-Quién?...Qué?!.. Déjame ver!-

El rubio se la arrebato de los brazos mientras que ella emitió un quejido por el dolor.

-Lo siento, maldita sea esto no debió haber pasado! Voy a cortar la cabeza del miserable que orquesto esto!-

Minos sonrió burlonamente.

-Pues conociendo la historia debe haber un buen paquete que querrán su cabeza.-

Pandora arqueo una ceja en señal de su incomprensión, mientras que Radamanthys miro enfurecido al indiscreto juez.

-Porque alguien quiere hacerme daño, si no conozco a nadie?-

Los ojos de furia del inglés se clavaron sobre el albino y este muy astutamente tendría una respuesta oportuna.

-Quizás esto venga de otra vida. Hay almas que no olvidan o quizás te confunden con alguien más.-

El rubio cambio el tema drásticamente.

-Lo primero es llevarte a la enfermería a que te curen. Así que nos vamos ahora mismo. –

La chica se dirigió a Minos con respeto.

-Muchas gracias por haberme salvado, creo que los jueces de Hades son unos verdaderos ángeles.-

La sonrisa coqueta del albino puso al tope los celos del de Wyvern, pero tenía que admitir que la chica tenía razón de no haber sido por él su hermosa Pandora volvería a la lista de las almas perdidas.

-Fue un placer mi lady.-

Minos le besaba coquetamente la mano a la chica ahora en brazos del celoso de su colega y se divertía de verlo así de imposibilitado frente a sus atenciones. Radamanthys solo se sonrió fingidamente mientras que salió con la chica en brazos en busca de darle los cuidados necesarios.

El juez de Grifo dejo partir a la pareja mientras que al salir de la corte de Radamanthys se encontraría con otro de sus colegas.

-Lune… viniste a verla con tus propios ojos? O a cerciorarte que no fuésemos a dejarla morir?-

-No seas idiota Minos! No tengo idea de cómo Pandora pudo llegar a la sala de esas almas desquiciadas!-

-Dime quien era el encargado de conducirla en esta corte?-

-Nadie en especial, de hecho Radamanthys redacto un breve documento en donde se le indicaba a la chica la ubicación de la sala de los archivos. De hecho fue una especie de mapa del edificio lo que se le dio.-

-Ósea que o Rada dibuja como un preescolar o la chica tiene un sentido de la orientación de un retrasada mental. Y quien se lo entrego… el papel?-

-Quien pues el mensajero en turno supongo.-

-Porque Wyvern no se lo dio él mismo?-

-Por la misma razón que tu aun no terminas tu último informe. Estamos desbordados de trabajo y Radamanthys termino el papel hoy por la madrugada mientras la chica dormía, por la mañana él tuvo que salir en una expedición de urgencia y lo dejo en manos de los mensajeros.-

-Que interesante…-

-Vamos es una locura! Quien en su sano juicio se atrevería a desafiar a Hades y a Perséfone tocando a Pandora?! Esto debe ser un simple error de despiste.-

-Si tú lo dices.-

Minos tomo su rumbo dejando a Lune con un rostro de interrogación y una preocupación mas a las que ya llevaba encima.

En la enfermería situada en la región custodiada por Wyvern, Tisifone( una de las hijas de los dioses del inframundo1) revisaba con su cosmos el dorso de Pandora.

-Pues sí, tienes una costilla rota y con suerte no te atravesó ningún órgano vital. Menuda alma de loco, en realidad admiro tu valentía al enfrentar a alguien así.-

Pandora miraba maravillada la similitud del rostro de la diosa comparándola con el de su madre Perséfone eran idénticas salvo por el color del cabello, el de la joven diosa era negro como el de su padre. La joven diosa se sonrió al comprender la curiosidad de su paciente.

-Sí, somos idénticas a mama, pero todas tenemos la melena de papa. Somos trillizas así que mi pobre padre tiene tres tremendas bendiciones o dolores de cabeza, como quieras llamarnos.

-Creí que las furias eran seres vengativos, me sorprende que seas tú quien atienda a los guerreros de inframundo.-

-Ha eso, pues es verdad que soy el espíritu de la vengadora, pero mi madre ha insistido que debo encaminarme más hacia una justicia equilibrada que a una venganza inútil. Por lo tanto suelo hacer este servicio para no perder el contacto con los humanos, y sabes los ejércitos de Hades también están compuestos por seres vivos como tú y los jueces.-

-Y tus hermanas también suelen hacer estos servicios?-

-Bueno cada una tiene diferentes intereses. Megera adora ayudar a los jueces a trastrear a las almas perdidas, a veces suele partir días enteros con Minos y por lo que ella me ha contado han llegado a recorrer sitios de lo más inhóspitos del inframundo. También está mi hermana Alecto es amateur de la magia… bueno lo era.-

-Le paso algo a tu hermana?-

-Está en una misión especial, digamos que mis padres le han castigado por una enorme tontería que cometió. No te imágenes cosas feas, papa y mama nos adoran, pero Alecto estaba muy desubicada y creo que mis padres han hecho bien en volverla a encaminar. Esta encarnada entre los humanos e inclusive tiene un tutor que cuida de ella y le enseña el respeto a la vida…entre otras cosas.-

La diosa menor saco una risita picaresca mientras que Pandora se sonrojaba al imaginar el doble sentido de aquella frase.

En unos minutos la diosa termino de vendar las costillas de su paciente y le ayudo a ponerse de pie; Afuera del cubículo el juez Radamanthys esperaba impaciente por saber el estado de su ahora medio rota secretaria. Fue agradable verla caminar aunque fuese con la ayuda de Tisifone, en un segundo y el juez la volvió a subir a sus brazos.

-Se lo agradezco señorita Tisifone, ahora debo encargarme de que no se lastime.-

-Deberá reposarse unos días, con las medicinas que le he recetado sanara pronto. Es una de las ventajas de vivir en los inframundos. Si quieres puedo echarte una mano y cuidarle para que no se te siga acumulando más trabajo del que ya tienes.-

-Es muy amable de su parte y se lo agradecería mucho, con usted puedo estar tranquilo.-

La diosa le guiñó el ojo en señal de complicidad lo que dejo un tanto desconcertada a la pobre de Pandora. De inmediato el juez volvió a su castillo para dejar a la chica en su habitación. Aquella noche por su llegada estaba tan cansada que ni había tenido tiempo de ver aquel sitio y por la mañana con la prisa de iniciar su nuevo empleo, la joven no se había percatado de lo impresionante que era el castillo del juez. En parte le recordaba el viejo castillo de sus padres, aunque el del juez tenia tintes más oscuros, elegantes tapices que contrastaban con una decoración de la edad media. Ella que era observadora se percató que entre tantas antigüedades bien conservadas, había una impresionante colección de espadas además que del emblema de un imponente dragón.

-No te asustes soy un fanáticos de todo lo que involucra los sables y espadas.-

-Vives con muebles de los años 1200's?-

Bueno soy un fanático de las leyendas de caballeros y dragones. Como hasta hace poco solía vivir solo pues he decorado con un estilo muy poco femenil. Pero si te apetece que un día cambiemos algo…-

La chica se sonrojo ante la propuesta de su juez.

-Qué dices? Es tu castillo, bueno tu casa. En realidad ya mucho haces con acogerme en él.-

Todo castillo necesita de una reina, y bueno…-

El juez comenzó a darse cuenta él mismo de sus propias palabras, estaba hiendo demasiado rápido. La presencia de uno de sus colaboradores le sacaría de aquella situación que ya estaba bastante caliente.

-Señor Radamanthys.-

-Gilbert me asustaste, ten cuidado no ves que llevo a una dama en mis brazos.-

-Discúlpeme señor pero tenemos un problema en uno de los submundos del lado norte.-

Miro a la chica con un dejo de tristeza por tener que dejarla sola en ese estado, pero ella era consciente de la situación.

-No te preocupes, estaré bien. Me iré a la cama y procurare no moverme más que para lo estrictamente necesario.-

-Está bien, tomare un receso por la tarde y cenaremos juntos. Te parece?-

-Sera un honor, gracias.-

Después el juez se dirigió a su soldado.

-Espérame afuera y por favor quiero que pongas vigilancia en las afueras del castillo y aquí mismo. No quiero que nadie vaya a lastimar a mi dama. Quedo claro!-

-Si señor.-

El corazón de Pandora latía con fuerza de la emoción, al escucharle de sus propios labios referirse a ella como suya. Wyvern dejo a la chica recostada en su cama, y tomo rumbo a solucionar aquel loco desastre.

En el castillo de Hades, Perséfone discutía arduamente con su pequeña Megera.

-Si quieres continuar con el grupo de Minos quiero como mínimo ver que esta habitación esta en orden me has escuchado jovencita?-

-Vamos madre, soy una diosa y no soy una niña tenemos sirvientes que se pueden ocupar de estos asuntos. Para que esta Zeros si no?-

-No abuses de nuestros espectros, Zeros es el mayordomo del castillo no tu mucama personal! Y si quieres ser tratada como adulta más vale que tomes responsabilidades como una.-

-No puedo creer hasta Radamanthys tiene asistonta personal y yo no, esto es injusto.-

-No hables así de Pandora, sabes que ella es un caso especial.-

-Fue la guardiana de mi padre por milenios y termino traicionándolo, y ahora resulta que es una heroína!-

-Megera! Sabes la verdadera historia, no entiendo porque tienes celos de ella!-

-Yo no estoy celosa de esa mimada, patética niña tonta! Solo afirmo lo evidente, no sé cómo puedes cargarle al pobre de Radamanthys con esa …-

-Ponte a limpiar tu habitación ahora mismo!-

La diosa del inframundo salió bastante molesta dejando a su hija, sola en medio de su propia rabieta.

La chica comenzó a arrojar las cosas al suelo del coraje hasta que una voz varonil le sacaría de su momentánea cólera.

-Que seas una caprichosa no me sorprende, pero que vayas en camino a convertirte en una asesina eso si es de cuidado.-

-Minos!-

-Señorita Megera.-

El juez entro del balcón, poniendo a la chica con los nervios a tope.

-No sé a qué te refieres con eso.-

-Si lo sabe, no veo cuál es su interés en asesinar a Pandora, pero le advierto que no pienso permitírselo.-

-Como te atreves soy una de las hijas de tu Dios y por si fuese poco tu compañera de misión.-

-Y el ser más celoso y rebelde que jamás haya conocido. Deje esa tonta idea de ir contra Pandora, le advierto que jamás permitiré que usted incurra en un acto así. Sería la deshonra de sus padres.-

-Esa chica tuvo todo el poder del inframundo en sus manos y abuso de él, después se dio el lujo de traicionar a mi padre. Ahora es recibida con laureles por razones un tanto ridículas.-

-Tu padre estaba envenenado y nosotros fuimos unos asesinos a causa de ese mismo veneno.-

-Eso no justifica su traición! Ustedes murieron sirviendo a mi padre, equivocados o no vuestra fidelidad no estuvo en duda. En cambio ella…-

-Ella hizo lo que hizo y eso ya paso. No les diré nada a sus padres, pero espero que los eventos de hoy no se vuelvan a reproducir, de lo contrario tendré que intervenir de mi propia mano.-

-Que ocurre gran juez a ti también te gusta esa zorra?!-

-Me reservo mis razones, pero le advierto mi lady que aunque tenga que incurrir en la traición hare todo por impedir que usted cometa una barbaridad de la que pueda después arrepentirse. –

-Vaya manera tan política para decirme que estarás como perro faldero detrás de ella.-

El juez solo negó divertido con su cabeza mientras que hizo una reverencia a la diosa menor tomando rumbo de regreso por aquel alto balcón. La joven diosa estaba bastante molesta y no pudo detener las lágrimas de rabia y frustración ante las palabras del juez.

En otro de los reinos del inframundo en la Corte de Garuna, el juez Aiacos era retenido por la fuerza antes de cometer un fantasmagórico homicidio.

-Le voy a matar, lo juro! Sueltenme!-

-Mi señor no puede matar a los muertos, le suplico que se calme. No está siendo racional!-

Violette de Behemoth sostenía, junto con otros dos soldados al juez, quien estaba al borde de la demencia.

-Racional! Este hijo de puta me amenaza de montar un genocidio, si lo hago encarnar en la tribu de los Hutus! Y tú quieres que me calme?! Soy un juez y ningún alma pervertida me va a chantajear!-

La espectro gritaba desesperada con el afán de hacer entrar en razón a su superior.

-Mi señor recuerde su posición, además si quiere podemos retener al alma un tiempo más para que se le borren esas ideas. Sabe siempre podríamos recurrir a la magia, un conjuro de amnesia podría servir.-

-Alecto está en la Tierra, así que no veo quien nos pueda echar un cable!-

-Y los manantiales del olvido del octavo submundo eso podría funcionar…-

El juez comenzó a respirar más pausado, después de todo, la morena tenía razón, algo podría hacerse.

La chica les hizo una seña y los otros dos soldados le soltaron al mismo tiempo que ella, Aiacos se veía bastante molesto, pero como mínimo ya razonaba. El juez se acercó a su pódium y observo que aquella alma rebelde aún conservaba aquella sonrisa cínica que le desquiciaba. El juez le dedico una sonrisa fingida mientras que cerró su libro haciéndole desaparecer. La espectro aun tenía ciertas dudas.

-Lo mando de regreso al submundo de los enfermos mentales?-

-No, le envié a rencarnarse como cucaracha en una fábrica de insecticidas.-

La chica hizo un evidente gesto de frustración.

-Pero mi señor siendo así lo tendremos de regreso en tres días.-

-Entonces lo renviare como mosca, pero en una fábrica de matamoscas.-

La espectro se rascaba la cabeza ya un tanto estresada.

-Tres más dos suman cinco días.-

-Sí, lo sé pero la muerte por envenenamiento más un buen aplaston te juro que no tienen precio.-

Violetta solo dio un profundo suspiro, definitivamente su juez predilecto no tenía remedio y no era la única en compartir esa idea.

-Tus veredictos son dignos de jurisprudencia mi querido colega, pero si enviamos a todos los asesinos y psicópatas como insectos tendríamos una plaga de alimañas que terminarían por destruir todo el planeta.-

El moreno se sonrió divertido al ver el rostro de su visitante.

-Vaya Radamanthys creí que estabas desbordado, además de tener una adorable compañía en tus dominios.-

-Eso sería encantador si no le hubiesen quebrado una costilla dejándomela incapacitada por unos días.-

-Si ya me entere. En fin que te puedo decir, algunos aun cargan los recuerdos de la antigua Pandora.-

-Tienes una idea de quien haya sido?-

-Te juro que en este juzgado no se encuentra. Solo echa un vistazo y veras las pilas de expedientes a tratar con tanto trabajo no se tiene tiempo ni de conspirar contra Pandora. A eso súmale las misiones de rescate de las almas perdidas.-

-Si… comprendo.-

-Bueno no me digas que vienes solo en busca del agresor de tu chica, sabes siempre se puede uno tomar unos minutos para un café o una buena copa. Que dices te tomas algo?-

-Lo siento, será en otra ocasión. Por ahora solo necesito pedirte un favor, bueno dos.-

-El primero…-

-Unas horas del tiempo de Violette.-

La espectro abría sus ojos en señal de sorpresa mientras que a Aiacos su sonrisa se le fue probablemente hasta el mundo de los vivos y en su lugar se quedó una evidente mueca de celos.

-Oye! Violette es mi asistente personal y no me hace ni la más mínimas gracia que…-

-Es una de las pocas mujeres de nuestras filas y puede ayudarme con Pandora. Sabes necesitara ayuda para asearse o vestirse, además solo serán un par de días.-

El rostro de enojo del juez moreno fue reemplazado por un rostro de evidente picardía y vestigios de lujuria.

-Pandora y Violette duchándose juntas…-

-Oye yo no dije que…-

-Hecho… pero te advierto que sus funciones se limitaran a Pandora y además estarás en deuda conmigo.-

Violette solo rodo sus ojos, estaba resignada y acostumbrada a que Aiacos disponía de ella como si se tratase de un artículo de su propiedad. Sus sentimientos por el juez eran tan grandes que no quiso contradecirlo y con un suave movimiento de cabeza le indico al inglés que se daba por entendida.

-Y lo segundo es…-

Pandora comenzaba a desesperarse de estar acostada en aquella enorme cama, su costado aun le dolía, pero era consciente de que con movimientos delicados podría ponerse en pie y andar un mínimo. Así se adentró despacio por el pasillo de las habitaciones del juez, después de caminar un par de minutos de inmediato encontró una vieja puerta, la curiosidad se apodero de la chica y basto con posar su mano en ella cuando esta se abrió casi sola. En el interior se encontraba una sala privada con un par de grandes ventanas cubiertas por cortinas moradas. Había un escritorio con una silla y sobre la mesa una licorera a medio llenar con un vaso limpio de cristal a su lado. Era extraño aquella pieza no tenía mucha decoración salvo algunos tapices en las paredes del estilo del castillo con los emblemas de dragones.

Despacio camino hacia la mesa buscando cualquier indicio de la vida privada del juez. Quizás un retrato de alguien importante, era absurdo pensar que alguien como él no tuviese una pareja, aunque la solo idea le dolía bastante la joven quiso cerciorarse.

Ahí en la mesa junto a la licorera encontró una cajita de madera tallada con emblemas de flores, aquello desconcertó a la chica, las flores no se veían dentro del estilo del rubio. Una caja de madera bastante distinta al resto del decorado, pensó en abrirla, la curiosidad la comía, esta fue más fuerte que su razón y así sin más sucumbió ante la tentación.

En el interior encontró una imagen salida de sus terribles pesadillas, aquel collar que parecía compuesto de negros colmillos yacía ahí mismo. El miedo se apodero de su espíritu y todo su cuerpo comenzó a temblar.

-No!No puede ser! Esto tiene que ser una pesadilla!-

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Notas aclaratorias:

1.-Hay algunos puntos que debo explicarles, en esta historia manejo la teoría que en el inframundo el tiempo no se rige igual que en el mundo de los humanos. Es verdad que ellos tendrás días y horas, pero no corresponden siempre al tiempo de nuestro mundo.

2.-Otra cosa la edad de las hijas de Hades, en mi historia han pasado cinco años desde el final de La Alianza Secreta, pero como los Dioses no se rigen por las mismas normas naturales que los humanos, las hijas de Hades tienen la apariencia de jóvenes de 19 años. Recuerden los dioses cuando viven en su cuerpo divino son solo energías y los cuerpos que nos presentan son hologramas visuales.

Espero que este capítulo haya sido de vuestro agrado y les doy las gracias por los comentarios me animan a seguir, ya saben para cualquier crítica o duda estoy siempre a vuestra disposición.

Bendiciones y Saludos.

In lack Ench

Archangel of Fire 777

1 Tisifone, Alecto y Megera son las tres furias, consideradas en algunas leyendas como hijas de Hades y Persefone.