Rainbow Dash había pensado con detalle cada paso de su plan para convencer a su amiga de acompañarla a la feria.
FlutterShy tiene voluntariado en el refugio de animales los días viernes.
El refugio de animales tiene una clínica para mascotas.
Ella tiene una mascota.
Pobre Tanque.
Él no tenía la culpa de que fuera tan poco creativa, pero era la forma más sencilla de tener la atención de la chica.
¿Qué tan extremo seria que se le cayera de la cama? No tenía corazón para eso, pero si podía "Olvidar" alimentarlo, y decirle al veterinario que era él el que no había querido alimentarse.
Dash llego ese día de la escuela, Tanque estaba bajando en la escalera de su casa e inmediatamente la miro con cara de pena; tenía hambre.
Lanzo su mochila y sintiéndose ultra culpable, fue a la cocina a buscar una de las ensaladas que su madre dejaba hechas para alimentar a su mascota.
—Dashie, ¿eres tú? — Sintió la voz de su padre desde el garaje; probablemente estaba jugando al mecánico. Siempre salía antes del trabajo los días viernes para jugar a arreglar motocicletas que compraba en un estado deplorable; de hecho, le había regalado una cuando consiguió la licencia.
—Viejo, ¿Qué haces? — Comento mientras llegaba donde se encontraba su progenitor.
—Compré hace meses esta Harley-Davison 1950 para sacar a tu madre a pasear en el día de corazones y cascos. —El padre de Rainbow lanzo al piso la herramienta que tenía en sus manos para conectar dos cables que se veían sueltos; sin conseguir mucho resultado. —Todavía no funciona y no tengo mucho tiempo para terminarla.
—Te quedará genial, aunque no tanto como la mia. — Nuevamente, el hombre buscó la herramienta que había lanzado, terminando por recoger otra totalmente diferente.
—Tú madre no es una persona muy exigente, además la vida es corta y hay que hacer sacrificios por las mujeres cuando valen la pena.
—Las fechas te ponen sentimental, ¿eh?
—La verdad es que si, sólo un poco. — Con la herramienta en mano, se sentó en el asiento del vehículo.- A lo que voy es que no puedes tomar medidas tan extremas como dejar de alimentar a tanque, por una mujer.
—Pero tú estás arreglando una motocicleta deshecha por mamá.
—Tu madre es el amor de mi vida, ¿Esa chica es el amor de tu vida? Digo, como para poner en riesgo a tu mascota.
—Iré a alimentarlo. —Dash murmuro antes de darse media vuelta y volver a la cocina.
¿Debía seguir con esto si ya sabía que FlutterShy no estaba interesada en ella?
Alrededor de Fluttershy siempre existe un ambiente etéreo, inocente.
A lo mejor eran los muchos animalitos que siempre la rodeaban; esos pajaritos revoloteando y su alegre risa cuando compartían algún pequeño diálogo mientras la chica los cuidaba.
Rainbow Dash podría pasar tardes enteras sin mover más músculos que los que permitían a sus ojos poder mirarla.
La hacía tener miedo, no se sentía capaz de sentir algo así por alguien. Esa sensación de que el tiempo pasaba muy rápido cuando estaba cerca de ella, la ahogaba.
¿Eso era el amor? Sólo había visto el que ella quería sentir en sus padres.
Twilight era estúpida alrededor de Timber Sprouse, y eso era mucho decir. No pudo darse cuenta que Applejack sentía algo por ella; aunque si es honesta, tampoco lo habría podido adivinar; hubiera apostado que era Sunset Shimmer quien miraba a Twilight de la misma forma que Fluttershy miraba a ese estúpido chico con el que iría a la feria mañana.
Él no era tan genial como ella.
¿Por qué seguía parada fuera del refugio de animales? Sentía que su cuerpo temblaba. Estaba siendo una cobarde, ella no era así. Todo se resolvería si fuera capaz de levantar su mano, abrir la puerta, mirar a Fluttershy a los ojos y fingir desinterés mientras le dice lo impresionante que sería que fueran juntas a la feria por el bien del grupo, que la compositora y la líder harían una buena pareja en un evento social de esa envergadura; así la chica solo podría tartamudear un tímido "Si" y todo solucionado. Le ganaba a la estúpida de Applejack y no hablaban más del tema.
Ahí estaba el chico, la estaba haciendo reír fingiendo que su corbata era una serpiente, ¿Quién demonios usa una corbata con su edad? Las risas se fueron calmando poco a poco, al igual que la distancia entre ambos iba desapareciendo. Rainbow Dash no quería seguir mirando, sin embargo estaba paralizada; sintió su corazón detenerse cuando los vio besarse. No era algo que quisiera ver, y sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas mientras juntaba la fuerza suficiente como para darse vuelta y comenzar a caminar hasta la cafetería en la que trabajaba Pinkie para ahogar sus penas en comida.
Rarity se lanzó en su cama a penas Applejack se marchó. Los vestidos estaban casi listos, solo tenía que hacer un par de retoques sobre los cuerpos mañana y no era porque lo necesitaran en condiciones normales, sino que porque su corazón latía con fuerza en contra de su pecho. Tenía que ocuparse en algo, dejar de pensar en su cita de mañana.
¡Oh por Dios! Tenía una cita mañana, una que llevaba demasiado tiempo esperando. Las damas no hacían invitaciones para salir, se vería desesperado; tenían que esperar que sus caballeros de armaran de valor y lo hicieran.
Su caballero era el más valiente que existía. La hacía sentir como una niña pequeña, una que se iba a desvelar imaginando que la amaba, que tironeaba su cabello mientras compartían sus primeros besos. Estaba muriendo de amor.
Un momento, Applejack dijo que irían como amigas. Ella ya no quería ser su amiga. Llevaban demasiado tiempo siendo amigas.
Eso no era justo, arbusto. (*)
Tenía tantas ideas dando vueltas en su cabeza, se sentía idiota por ilusionarse. Más aun cuando la chica había especificado claramente que irían como amigas y había decidido olvidarlo.
Necesitaba salir, despejarse, pensar en algo que no fuera su futura cita de mañana, si es que le podía decir cita. Necesitaba el optimismo de Pinkie Pie.
La cafetería lucia muy similar a la escuela, llena de corazones, parejas y brillos. Algo intimidante, a decir verdad, pero la gente se veía feliz. A excepción de Rainbow Dash quien iba de salida, con una expresión bastante deprimida.
— ¡Rarity! Por aquí. — Pinkie estaba atendiendo en la barra, y prácticamente se había subido sobre esta para saludarla. Mientras caminaba hasta ahí, la pelimorada alzó su mano, saludándola. —Sabría que venias.
— ¿Sabes que le pasa a Rainbow Dash, querida? No se detuvo a saludarme. — La Pelirosada, dejo la orden usual de Rarity frente a ella. Un americano grande mitad crema. — Y yo sé que Dash no es muy educada, pero tiene esas nociones básicas, que me siento orgullosa de haber inculcado.
— ¡Nuestra Dashie está enamorada!
— ¿Te lo dijo? — Comento la chica antes de beber un sorbo de su café, el cual estaba a la temperatura perfecta.
—Nop, Pinkie Sense. Vino y no hablo conmigo, ni siquiera para darme una orden de comida, se la dio a otra mesera, ¡Le envié un helado para que se alegrara y ni siquiera eso funciono! Podría apostar que tiene que ver con una niña. — Rarity sonrió, eso era lo que necesitaba; chismes.
— ¿Y el Pinkie Sense puede acertar en quién es esa?
—No, bobita. El Pinkie Sense no trabaja para el mal.
— ¡Pero yo no estoy siendo malvada! Quiero saber porque me preocupo por mi amiga.
— ¿Estás segura que es por eso y no porque quieres dejar de pensar por un rato en cierta vaquera?
— ¿Es tu sentido de nuevo?
—Nop, es porque Applejack hace mucho tiempo te mira como boba y sólo te dice "Dulzura" a ti. — Pinkie Pie sonrió, moviendo sus cejas hacia arriba y abajo. — Y yo soy tu mejor amiga, así que me sorprende que no me hayas dicho antes lo mucho que te gusta. — Justo antes de que Rarity comenzara a negar, la chica la interrumpió, apuntándola con su dedo; poniéndose inmediatamente seria. — ¡Y no me mientas! Porque acabo de ver cómo te sonrojabas cuando lo mencione.
—Iremos juntas mañana a la feria...—Rarity susurro, con la mirada fija en su café, recobrando toda la incomodidad que la había llevado a salir de su casa. — Y me siento tan estúpida porque en lo único que pienso es en las ganas que tengo de besarla hasta quedar sin aliento, en sostener su mano y no soltarla nunca más. Pero Pinkie, no quiero que nadie se entere, no quiero seguir hundiéndome socialmente si me rechaza.
—Okie Dokie Lokie, Aunque sabes que yo ya lo sé, ¿Cierto?
(*) Rarity ve Bojack Horseman en Netflix.
