NOTA DE LA AUTORA: Los personajes de esta historia no me pertenecen, desgraciadamente. Son totalmente propiedad de JK Rowling.
Besazos,
Jaione
SONRISA (III)
Lorcan tiene las paletas ligeramente separadas. La mayoría de la gente lo considera un defecto necesario de corregir. Lily lo considera algo adorable, pero nunca se lo dirá.
A Lily le gusta ver sonreír a la gente. Lily ha crecido en un lugar feliz, dónde las risas y las carcajadas son algo habitual en el día a día, algo tan familiar como las galletas de chocolate que la abuela Molly hace para Navidades, algo tan reconfortante y agradable como el caramelo quemado y el chocolate caliente.
Por tanto, se podría decir que Lily es una chiquilla risueña. Lily saluda a todo el mundo con una sonrisa. A los extraños que se cruza por la calle, a sus hermanos, a sus primos… incluso los perros vagabundos han sucumbido a la sonrisa de la preciosa pelirroja. Por tanto, podríamos decir que Lily es amable con todo el mundo… excepto, tal vez, con Lorcan Scamander.
Prejuzgar a Lily con dureza es erróneo, sin embargo, pues hay que admitir que el más joven de los gemelos Scamander tiene una sonrisa un tanto peculiar, de paletas separadas y dientes muy blancos. Según cierta gente, esa sonrisa le da un aspecto un tanto travieso y adorable. Según otras personas, como los abuelos Granger, es un ligero defecto de nacimiento que se podría corregir llevando una simple ortodoncia. Para Lily, esa sonrisa es en la que piensa todas las noches antes de irse a dormir.
Poca gente se para a observar a Lorcan Scamander detenidamente cuando sonríe. Es demasiado pillo, travieso y descontrolado para hacerlo. Pero Lily si lo hace, pero se pierde en algún punto entre los hoyuelos que adornan las lechosas mejillas y los gruesos labios. Y entonces él la mira. Y ella, en vez de sonreírle de vuelta, se sonroja y agacha la cabeza.
Y no. Lily Potter no es para nada tímida. Pero es que nadie parece entender que esa sonrisa hace que su corazón palpite más deprisa, y que en su cara aparezca una mueca estúpida difícil de ignorar.
Lily no sabe que Lorcan ha estado buscando toda la vida sacarle una sonrisa porque "es tan guapa que seguro que sí sonríe le da mil vueltas al sol", y Lorcan no sabe "que un día esa sonrisa podía provocarme una taquicardia".
Porque a Lily Potter le gusta sonreír, pero cuando ve a Lorcan en lo único en lo que piensa es en sujetarle la cara con las manos muy, muy cerca de su propio rostro. Y tal vez, eso sea a lo que los adultos llaman amor.
