Hola queridos lectores, aquí les traigo el tercer capitulo uvu.
Finalmente salí del Hiatus y tengo una nueva laptop.
Espero les guste este nuevo capitulo UvU, disfrútenlo.
Nota: Este capitulo fue beteado por la autora "Cotton Blue"
Capitulo III: Tierra seca y estéril.
Yellow se dirigió a toda velocidad hasta donde la manecilla de su brújula apuntaba. No tardaría mucho en encontrar el siguiente universo infectado. Después de unos veinte minutos de vuelo, el ángel encontró la burbuja a la que la brújula la guio.
Frente a ella, una extraña burbuja de color rojizo giraba de manera estable y armoniosa. Aquella burbuja emanaba aquella aura megalómana que Yellow reconoció al instante.
Antes de entrar, la rubia se tomó unos instantes para pensar un poco. Vio sus guantes y pensó en las consecuencias que le traería el utilizar a las deidades de otros mundos de esa manera. Usar aquellos seres mitológicos para ganar ventaja contra su enemigo. Aunque fuese una causa justa, pensar en las posibles consecuencias le hacía temblar de los nervios.
—He engañado a los dioses una vez y pagué el precio —dijo mientras se tocaba el vientre—. No estoy segura de lo que pueda pasar, pero no tengo otra alternativa.
Tenía miedo, miedo a las reprimendas en su contra. La última vez que desafió a los dioses, el ser alfa de su universo la condenó a no poder concebir a un hijo. El ángel de la vida, irónicamente, era incapaz de crearla.
Sin embargo, Yellow se aferró a su nuevo sentimiento maternal que había despertado en ella gracias a Spring. Tenía que protegerla de aquel monstruo que recolectaba deidades y amenazaba con destruir todo a su paso.
—Debo protegerla, aunque me cueste mi propia vida —dijo con valor y determinación—. Acabaré con lo que empecé de una vez, y para siempre.
Y con ese ánimo y esa fe, Yellow entró a la burbuja. Con la determinación de acabar aquello que ella misma inició.
[…]
Ciudad Férrica, Universo Omega.
Lo que alguna vez fue la gran y moderna ciudad de Férrica, ahora era un gigantesco valle lleno de escombros y arena. No había un solo edificio en pie, solo miles de piedras que alguna vez formaron parte de ellos.
El inmenso mar había desaparecido, ahora era un gigantesco valle salado, oscuro y con algunos ríos de lava solidificada. El paraíso tropical que alguna vez fue Hoenn se convirtió en infierno seco y yermo.
Diark apareció súbitamente en una pequeña montaña de arena que sobresalía de las ruinas de la ciudad. Portaba todos sus artilugios al completo, pero al ver el intenso calor que había, decidió quitarse su armadura biológica y meterla en su pokébola.
El chico vio aquel paraje yermo y sin vida, cosa que le hizo sentirse un poco mal. Después de ver que la gente había sobrevivido al ataque de Kyogre, pensó que habría sobrevivientes del ataque de Groudon, pero parecía que se había equivocado.
—Creo que llegué bastante tarde —dijo Diark, utilizando su prisma azul para crear una burbuja de agua fría—. El estúpido de Groudon parece que eliminó a toda la población.
Diark bebió un poco de agua y tiró la burbuja de agua al suelo, viendo cómo algunos pokémon de tierra se abalanzaban para beberla antes de que el suelo la absorbiera o el sol la evaporara.
—Capturaré a Groudon y devolveré la vida a este planeta seco —dijo mientras hacía brillar su lustresfera.
Diark estaba a punto de ir a Ciudad Arrecipolis, pero un ligero ruido le hizo cambiar de idea, girar y apuntar con su brazalete cargado al responsable de ese ruido.
—No creo que debas amenazarme con esa herramienta, yo no soy tu enemigo —dijo un sujeto vestido con una túnica negra.
—Oh, eres tú —dijo Diark, dejando de apuntarle—. Supuse que vendrías, pero no que lo harías tan pronto.
—Sentí la perturbación que genera tus dos piedras mágicas —dijo el extraño sujeto, caminando hacia Diark—. Parece que ese tipo está creando un ser realmente poderoso.
—Ese tipo, vaya forma que tienes para nombrar al dios primigenio —dijo Diark con una risa—. El creador no ha impedido que me esté haciendo con el poder definitivo, estará de acuerdo con mi plan.
—¿Lo está? —cuestionó aquel hombre, mientras descubría un poco su rostro y dejaba ver un pelo rubio—. O solo es un plan más para intentar sorprende a seres de su nivel y nosotros somos sus marionetas.
—Cada día eres más loco, Viewer —Diark conocía a la perfección quien era aquel sujeto, lo había visto en sus viajes de exploración—. Sea como fuera, alcanzaré mi objetivo.
Viewer era un ser demasiado enigmático. Proveniente de un universo desaparecido, aquel extraño vagaba por todos los universos existentes, presenciando miles de acontecimientos, buscando una forma de llevar a cabo la venganza contra el ser que destruyó su realidad y a sus seres amados.
Se decía que Viewer era capaz de sentir vibraciones anómalas en todo el multiverso, razón por la cual estaba junto a Diark, observando su progreso. Diark no lo atacó por el simple hecho de saber que no era una amenaza, Viewer solo ataca para defenderse, pero nunca interviene en ningún conflicto.
—Solo espero que no sea aburrido como de costumbre —Viewer se sentó en una gran piedra—. Tu anterior historia con Blue fue algo aburrida, si me lo preguntas.
—Aquella vez no tenía un plan, pero ahora sí —Diark miró con una sonrisa burlona a Viewer.
—Y este plan incluyó apoderarte del cuerpo de una versión alterna de mi hermano —un ligero tono de molestia emanó de Viewer.
—Lamento eso, pero el cuerpo de Diamond era el único indicado para soportar el gran poder que obtendré —pronunció con cierto tono orgulloso—. Como no me caes mal, cuando logre mi objetivo, restauraré tu universo.
—Me gustaría ver eso —dijo Viewer, esbozando una sonrisa—. Sin embargo, hay otra forma en la que puedes ayudarme.
—¿A qué te refieres? —preguntó.
—Desde que sentí tu presciencia, vi cómo el universo donde reside el alma de mi hermano comenzó a emitir más energía y a girar rápidamente —se levantó y miró al gran sol—. Eso solo puede significar que tendrá otra oportunidad, por lo que espero que no falles en tu misión.
Diark se vio sorprendido. El neutral Viewer parecía interesado en que él consiguiera su objetivo. Se sintió halagado al ver que un ser de ese nivel estuviera apoyándolo, aunque no sabía por qué aquel universo que había visitado una sola vez reaccionó de esa forma.
—No está en mis planes fallar, Viewer —dijo con una sonrisa y haciendo brillar su lustresfera—. Nos veremos en otra ocasión.
Entonces Diark se teletransportó hacia ciudad Arrecipolis en búsqueda de Groudon. Dejando a Viewer solo, contemplando el gigantesco desierto en el que se había convertido Hoenn.
—Vaya desastre es este —el rubio suspiró y miro hacia el este—. Bueno, es hora de darle una visita a esa niña rubia, haré que ambos me entretengan hasta que llegue el momento indicado.
Con eso dicho, Viewer desapareció del lugar, dirigiéndose a encontrar la segunda pieza de esta obra que quería disfrutar.
[…]
La brújula llevó a Yellow directamente a las ruinas de Ciudad Trigal. La ciudad más importante de Johto convertida en otro gran desierto. Yellow llegó justó a la cima de la antigua torre de radio, el único edificio que aún permanecía en pie o al menos gran parte de esto.
Yellow se sintió profundamente abrumada por el paisaje, sin embargo, su determinación le hizo concentrarse en su verdadero objetivo.
—Este desastre solo lo puede causar Groudon, el dios de la tierra —Yellow se elevó y miró el paisaje a su alrededor—. Es una lástima que todos hayan muerto, pero necesito encontrarlo rápido, el tiempo de este universo es demasiado lento.
—El tiempo aquí pasa cien veces más lento que en el multiverso —gritó una voz que provenía del techo de la torre.
Cuando Yellow volteó a ver quién hablaba, se encontró con la sorpresa de ver a Viewer, el extraño viajero del multiverso. La chica se sorprendió de haber conocido a dos personajes míticos en tan poco tiempo.
—Viewer, ¿qué haces aquí? —preguntó Yellow mientras bajaba.
—La extraña energía de tu enemigo me atrajo a este lugar —dijo sin rodeos—. El poder de sus piedras se siente desde larga distancia.
—Diark está aquí —dijo Yellow un tanto asustada—. ¿Lo has visto?
—Con que así se llama ese tipo, vaya nombre tan original —riendo de manera sarcástica—. No me he topado con él.
Aunque Yellow no desconfiaba de Viewer, el saber que él se encontraba en ese universo le hacía temblar. Debía encontrar rápidamente a Groudon a toda costa.
—Debo apresurarme para llegar a Hoenn y encontrar a…
—No encontrarás nada en Hoenn —dijo Viewer de manera seca.
—¿Cómo lo sabes?
—Cuando Groudon eliminó toda el agua de la superficie, él se fue a dormir en la Torre Oculta, lugar que se encuentra aquí en Johto —las palabras de Viewer eran bastante convincentes.
—¿Torre Oculta? —se preguntó Yellow, confundida—. Nunca escuché de ese lugar.
—Los humanos de tu mundo la construyeron después de que te desligaste de los dioses —Viewer se acercó y le ofreció su mano a Yellow—. Puedo llevarte ahí.
Yellow se quedó en silencio por unos instantes, Gold le había platicado que Viewer era completamente neutral en todos los conflictos. ¿Por qué quería ayudarla ahora? Era algo ilógico.
—¿No se supone que eres neutral en todo? —preguntó Yellow.
—Lo soy, sin embargo, quiero ayudarte, aunque no de manera gratuita.
El escuchar que quería algo a cambio le hizo sentirse más segura.
—¿Qué es lo que deseas? —preguntó Yellow.
—A cambio de mi ayuda para llevarte a la protegida torre, tú me darás la milenaria espada que utilizaste para asesinar a Heracles —uno de los ojos de Viewer se iluminó con un tono azul.
Yellow se asustó al recordar aquella espada que utilizo hace tanto tiempo. Aquella arma era capaz de absorber la energía de todo aquel ser que fuese asesinado por su filo. La espada estaba sellada en el patio del Multi-Hub. El ángel no entendía por qué Viewer quería esa espada, sin embargo, el saber que Diark podría hacerse con Groudon antes que ella, le hacía considerar la oferta de Viewer.
—Esa espada, ¿para qué la necesitas? —preguntó confusa.
—No es de tu incumbencia, Yellow —dijo Viewer, extendiendo más su mano—. Pero créeme, me agradecerás infinitamente si aceptas.
—Pero, aún si quisiera hacerlo, la espada está bajo un encantamiento del ángel de la destrucción que yo no puedo romper.
—No te preocupes por eso, los hechizos de Gold son más fáciles de romper que los de un brujo inexperto —Viewer se acercó más—. Si no haces esto ahora, te arrepentirás después.
Estando entre la espada y la pared, y teniendo en cuenta que decía hacer todo para tener algo de ventaja, Yellow aceptó.
—De acuerdo —Yellow agarró la mano de Viewer—. La espada está en el jardín del Multi-Hub, dentro de la fuente.
—Vaya lugar para ocultar un arma, pareciese como si lo hubiesen hecho de manera improvisada —Viewer apretó la mano de Yellow—. Bueno, aquí está mi parte.
Ambos se teletransportaron súbitamente a una enorme sala con varias grietas que dejaban entrar la luz solar, varias líneas azules en el suelo y dos gigantescas escaleras que llevaban hacia abajo y hacia arriba.
—Groudon se encuentra más abajo, justo al fondo a la derecha —el extraño dejó la mano de Yellow—. No tardarás mucho en llegar ahí.
—Vaya, este es realmente un lugar extraño —la chica se quedó admirando algunas de las inscripciones que había en las paredes—. Muchas gracias Viewer…
Y sin que pudiera sentirlo, Viewer desapareció del lugar. Dejándola completamente sola. Sin embargo, no había tiempo de preguntarse a dónde había ido. Yellow se dio prisa y comenzó a bajar, dispuesta a capturar a Groudon.
[…]
Ciudad Arrecipolis se encontraba ubicado en medio de un gigantesco valle salado. El fondo oceánico se encontraba al desnudo, desprotegido de un insoportable sol y su poderosa radiación.
Del gigantesco cráter emanaba un río de lava, roca fundida dejada por Groudon al reclamar todo el poder que yacía en la antigua cueva donde consiguió su forma primigenia.
En medio del intenso calor y ceniza, Diark apareció justo en el borde del cráter. El chico miró asombrado los estragos que Groudon había dejado, jamás pensó que el mundo perfecto del pokémon era aquel que sus ojos estaban viendo.
—Tal vez hayas dejado un gigantesco mar de lava en esta ciudad, pero ahora yo tengo el poder sobre toda la materia líquida —dijo mientras su prisma azul brillaba—. Haré que toda esta lava se convierta en agua.
Y así lo cumplió. El prisma azul emitió un poderoso brillo y toda la lava que se encontraba en la ciudad y los alrededores, se convirtió en agua. Rápidamente, cientos de pequeños pokémon roca, tierra e insecto, salieron a beber de el abrupto cuerpo de agua que había aparecido. Diark se sintió alegre al ver todas aquellas formas de vida que habían logrado sobrevivir al clima extremo.
Sin embargo, su principal objetivo era Groudon, quien debía estar en la mítica Cueva Ancestral. Con la entrada libre de toda la lava que había, Diark logró entrar al retirar toda el agua de la cueva. Voló entrando a la gran caverna y finalmente encontró la sala principal donde debía encontrarse con el pokémon.
Sin embargo, Groudon no estaba. Solo había un montón de rubíes en forma de espinas y algunos yacimientos de lava. El pokémon de la tierra no estaba en su santuario.
—Es increíble que no esté aquí —dijo Diark con enfado, haciendo una mueca—. ¿Dónde demonios estás?
El chico estaba bastante enojado de que Groudon no se encontrara ahí. Casi podría jurar que ese sería el trono del pokémon. El lugar donde gobernaría el planeta Tierra.
Decepcionado, comenzó a salir de la cueva, pensando en dónde demonios estaba metido aquel coloso pokémon. En el peor de los casos, podría estar durmiendo en el núcleo del propio planeta. En el mejor, estaría conquistando aún más territorio.
Cuando salió, tuvo la idea de convertir toda la lava superficial del planeta en agua, eso llamaría su atención. Sin embargo, el chico pudo ver unas extrañas figuras que parecían acercarse de manera desesperada al pequeño río de agua que se había formado en el valle de sal.
—Increíble —dijo Diark al ver que esas figuras eran personas—. Aún hay gente con vida.
Con algo de emoción y curiosidad, Diark decidió teletransportarse cerca de donde se encontraban esas personas, ocultándose detrás de una montaña de sal.
El grupo estaba compuesto de una mujer algo mayor de cabello canoso, un hombre igual de mayor con cabello negro y una chica de pelo castaño, ambos tenían la piel bastante quemada y presentaban ropas rotas y quemadas.
Aunque aquella chica le parecía bastante familiar, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando se hizo presente un sonido corto, fuerte y firme. Algo que rompió el silencio del gran valle salino.
Al ver más de cerca, pudo ver cómo la mujer había caído al suelo, abatida y dejando salir un charco de sangre que manchaba la sal presente en el lugar. Detrás del pequeño grupo, cinco personas con apenas ropa montados en varios Rapidash se hicieron presentes. Un grupo de salvajes armados habían encontrado a la familia.
—¡Abuela Flannery, levántese! —gritó la chica de enigmáticos ojos azules mientras agitaba el cuerpo sin vida de la señora.
—¡Madre! —gritó el hombre al ver el cuerpo—. No puede ser que hayan hecho esto.
Mientras ellos miraban el cuerpo de la anciana, los responsables de aquella muerte se hicieron presentes. Eran tres hombres y dos mujeres que solo llevaban puesto un taparrabos y unas sandalias. Sin embargo, tres de ellos tenían armas de fuego, una chica llevaba bombas y otra una lanza.
—Realmente pensé que nunca vería a otro ser humano por aquí —dijo uno de los hombres de pelo negro—. Apareció un gran río y algo de comida, estamos de suerte.
—Hoy habrá un gran festín —dijo otro hombre de pelo castaño.
Al escuchar a aquellos hombres tan cerca, el hombre que estaba con su madre comenzó a llorar. Toda su vida escapando y parecía que hoy sería el día de su muerte.
—Por favor, no le hagan nada a la niña —dijo aquel hombre, abrazando y tratando de ocultar a la chica.
—¿Y desperdiciar una comida llena de proteínas? Ni loco —el último hombre habló y se bajó del Rapidash—. Pero primero nos divertiremos con ella.
Los tres hombres se echaron a reír de manera sádica y depravada, mientras que la mujer de la lanza, visiblemente enojada, lanzó su arma contra el hombro del hombre que resguardaba a la chica.
Un grito desgarrador rompió el silencio de aquel valle salado. Aquella punta de obsidiana se había incrustado en el hombro de aquel señor que solo quería proteger a quien parecía su hija. Diark se llenó de rabia al ver aquel evento, sin embargo, una extraña sensación recorrió su cuerpo.
Había algo en el ambiente, una extraña energía que solo él podía sentir. Energía de una presencia que él reconoció, se podía sentir la energía del ángel de la destrucción, Gold. Sin embargo, la energía era mucho más débil y diluida. Él volvió a ver al grupo, de ese lugar provenía aquella energía.
—Espero que lo logres —susurró de manera suave al hombre con la herida.
Entonces, el hombre soltó a la chica, la cual tomó con rapidez la lanza que tenía él incrustado y dio un gran salto que dejó sorprendidos a todos. La chica aterrizó y perforó el pecho de la mujer que había lanzado la lanza, cayendo al suelo en el acto.
El grupo reaccionó con violencia, los tres hombres comenzaron a dispararle a la chica, pero ella se refugió utilizando como escudo el cuerpo de la mujer que acabada de asesinar y el Rapidash que había caído al suelo. Cuando se acabaron la primera carga, la chica volvió a saltar con la lanza y trato de acabar con otro sujeto, pero uno de los hombres logró cargar su escopeta de perdigones y dispararle a la chica en el aire.
—¡No! —gritó el supuesto padre de la chica al ver cómo ella caía al suelo.
—Maldita perra de Giratina —dijo el hombre de pelo castaño—. Cómo te atreviste a matar a mi bella mujer.
Afortunadamente, las balas solo habían perforado su brazo derecho, pero no podía levantarse para tratar de defenderse. Al ver al hombre castaño acercase con su arma, la chica trató de levantarse, pero algunas balas le habían perforado la pierna también. Con impotencia, solo cerró los ojos al escuchar la detonación del arma.
Después de eso, la chica no escuchó nada más, solo alcanzaban a escucharse las respiraciones agitadas de los tres sujetos. Cuando la chica abrió los ojos, pudo ver cómo las balas de una escopeta estaban justo frente de ella, flotando y cubiertas de un aura morada.
—¡Miren atrás! —gritó la mujer de las bombas.
Aunque los hombres estaban sorprendidos de que las balas estuvieran flotando, voltearon hacia atrás, encontrándose con el causante de dicho fenómeno.
—¡¿Quién eres tú?! —preguntó el hombre de la escopeta de perdigones.
—Lamentó interrumpir, pero no puedo permitir que eliminen a esa chica —la lustresfera de Diark dejó de brillar, haciendo que las balas cayeran al suelo.
—¿T-tú hiciste eso? —preguntó el hombre que había accionado el arma.
—Así es, y no te imaginas qué más puedo hacer —dijo mientras su prisma azul comenzaba a brillar.
Entonces, aquel sujeto explotó por dentro. Su sangre generó tanta presión que salió disparada por todas partes, ensuciando a todos los presentes.
—Aquellos que no merezcan mi paz, deben morir —mencionó Diark.
Fue entonces que los otros dos hombres comenzaron a dispararle, pero todas sus balas se desvanecían antes de impactar contra el cuerpo del chico. Cuando vio que la mujer estaba a punto de lanzar una granada, Diark la encerró en una burbuja espacial, dejándola atrapada con la granada activada. Aunque la mujer trató de hacer todo lo posible por intentar de desactivarla o salir de la burbuja, la bomba explotó, dejando un caldo de carne y sangre, que cayó al suelo cuando la burbuja se reventó.
El sujeto de los perdigones volvió a disparar una vez más, pero las balas volvieron a desaparecer. Enojado por ser atacado por la espalda, Diark abrió un portal justo delante del hombre, portal del cual salieron todas las balas que le habían disparado. Cuando la lluvia de balas cesó, el cuerpo de aquel hombre era irreconocible, apenas era una masa de carne.
Diark entonces miró con una sonrisa sádica al último sujeto que quedaba. Sin quererlo, el chico se había salpicado de sangre, un poco de esta había caído en su boca, lo cual despertó en él un aura negra y unas ganas incontenibles por torturar al último hombre armado.
—No sé si seas una especie de demonio, pero si todos mis amigos murieron, ellos se irán conmigo.
Entonces aquel hombre accionó un disparo certero contra la cabeza del supuesto padre de la chica, asesinándolo en el acto. Fue entonces que Diark bloqueó de manera parcial esas ansias de querer hacer sufrir y se enfocó nuevamente.
—¡Jerry! —gritó de manera desgarradora la chica.
El asesino trató de eliminar a la chica también, pero su mano explotó antes de poder accionar el gatillo. El hombre gritó de dolor al ver que su mano ya no estaba, pero entonces Diark lo tomó del cuello y lo estrelló contra un montículo de sal.
—¿Cómo te atreviste a matar a esa pobre gente? Eres una maldita escoria —dijo Diark con enojo mientras apretaba de manera agresiva el cuello del hombre.
—Se llama supervivencia —mencionó con dificultad—. No fueron lo suficientemente aptos para sobrevivir.
—Tú no eres quién decide eso —Diark estaba decidido a terminar con la vida de aquel hombre.
—En este mundo sin recursos, la muerte es una bendición —el hombre parecía estar aceptando su muerte.
—Pues convertiré tu bendición en una condena —dijo Diark mientras tiraba al sujeto al suelo.
Mientras el prisma azul brillaba, toda la sangre de aquel hombre se convirtió en lava ardiente, empezando desde los pies. El hombre gritó horrorizado al ver cómo sus piernas eran disueltas en el pequeño charco de lava que se estaba formando. Trataba de huir y arrastrarse, pero su cuerpo seguía segregando lava. El dolor que sintió fue indescriptible cuando sus órganos internos se comenzaron a deshacer, sintió todo hasta que su cerebro se carbonizó por culpa de sus venas. En el suelo solo quedó un charco de lava ardiente.
Con todo eso terminado, Diark volvió a su estado normal, su euforia por probar un poco de sangre había pasado. Volteó y pudo ver a la chica, arrastrándose para ver el cadáver del hombre que la protegió.
Diark se acercó a la chica, la cual lloraba de manera desconsolada al ver cómo sus seres queridos habían muerto. La chica se refugió en el pecho del hombre caído, llorando de manera agónica. Diark sintió algo de compasión, pero recordó aquella extraña energía que parecía emitir la chica.
—Lamentó mucho tu perdida, pero no creo que esta sea tu verdadera familia —mencionó Diark, tocando el hombro de la chica.
La chica dejó de llorar por un instante, a pesar de que sentía un profundo dolor por la pérdida de su "padre", aquellas palabras tocaron una fibra que creyó nadie podía tocar.
—Te equivocas, ellos eran mi única familia —dijo con rabia y tristeza.
—No creo que sea verdad —Diark apretó un poco el hombro de la chica—. Emanas energía de ángel.
Con enojo, la chica trató de girarse y golpear al chico, pero el dolor en sus extremidades le hizo caer al suelo. Su voluntad y rabia era fuerte, pero el dolor le impedía atacar.
—Yo no soy ningún ángel, soy una humana —la chica miró con rabia a Diark—. Hija de Jerry y nieta de Flannery, esa es mi familia.
Diark se sorprendió al ver aquella determinación por negar su origen. La chica parecía negar su parentesco con Gold, pero su energía la delataba. Buscando respuestas, Diark utilizó su lustresfera para teletransportar todos los restos de balas del cuerpo de la chica.
—Son heridas superficiales, estarás bien —dijo mientras le ofrecía la mano para levantarse.
Aún con enojo, la chica aceptó la ayuda de Diark. Sin los restos de balas, las heridas sanaron sorprendentemente rápido. La chica pudo caminar enseguida.
—Esa recuperación no es humana en lo absoluto —dijo Diark de manera interrogativa.
La chica estaba un poco renuente a confesar, pero el ver que estaba frente a un sujeto que podía evaporar seres humanos sin esfuerzo le hizo confesar.
—Soy mitad humana y mitad… —suspiró de manera derrotada— mitad ángel.
—Así lo sospeché —Diark sonrió al escuchar la declaración—. Hija de Gold, ¿cierto?
—Soy hija de Sapphire de Puntanevada, mi madre me tuvo con aquel maldito ángel de la destrucción —se notaba el claro resentimiento que le tenía a su verdadero padre—. Gold solo es mi progenitor.
Diark se sintió gratamente sorprendido al ver que esa chica le tenía odio a su padre. Aunque en un principio tenía ganas de acabar con ella para fastidiar a Gold, vio que sería una mejor idea dejar que ella lo siguiera odiando.
—¿Qué haces en esta dimensión? —preguntó Diark
—Cuando mi madre murió, Gold me dejó en esta dimensión con esta familia —la chica miró con tristeza el cuerpo de su padre adoptivo—. Jerry y Flannery me cuidaron como si fuera de su familia, él es mi verdadero padre.
—Ya veo —dijo Diark con un sentimiento de tristeza—. Por cierto, ¿cómo te llamas?
—Allium… —la chica se aguantaba las ganas de llorar— Han pasado diez años desde que llegué aquí, mil afuera. ¿Ha pasado algo relevante en la dimensión de mi madre?
—Solo han descubierto nuevas regiones, pero te alegrará saber que el pueblo de tu madre es el más poderoso de todo el planeta.
La chica sonrió al escuchar aquella noticia, aún recordaba cómo su madre le contaba sus sueños de llevar a su pueblo a lo más alto.
—Me alegro por ello —Allium miró hacia el río que se había formado—. Han pasado solo un año desde que Groudon acabó con este mundo, ya no queda nadie aquí.
Entonces Diark recordó su verdadero objetivo; Groudon. Seguramente Allium sabría dónde se encontraba aquel pokémon.
—¿Dónde se encuentra Groudon? —preguntó Diark.
—El… —Allium pensó por un momento qué decir, acarició su cabello ondulado y miró a Diark con determinación—. Te diré donde está si me haces un favor.
—¿Qué pides a cambio? —preguntó Diark.
—Llévame a mi dimensión, ahí enterraré a mis familiares y tendré la vida que mi madre quiso que tuviera —Allium se veía completamente decidida—. Cúmpleme eso y te diré dónde se encuentra Groudon.
[…]
A pesar del intenso calor del exterior, las primeras habitaciones de la Torre Oculta estaban bastante frescas. La Torre se componía de una serie de pisos que se hundían hasta más de un kilómetro de profundidad, a la par de tener una altura similar a la Torre de los Cielos de Rayquaza.
Yellow de distrajo levemente para apreciar las pinturas, y las inscripciones de las paredes. Todas aquellas pinturas contaban la historia de la creación de aquella enigmática torre.
—"Una torre construida por dos naciones, una torre que sirve para rendir tributo a los dioses que equilibran la Tierra" —leyó el ángel al ver una extraña pintura que mostraba a múltiples hombres construyendo en aquel extraño terreno—. Jamás creí que la gente de Hoenn y Johto tuvieran una comunicación directa.
Por lo que ella había estado leyendo; la Torre Oculta era un templo para venerar al dios de los cielos, de la tierra y del mar. Además de avisar a los navegantes de que habían llegado a Johto, la torre tenía el objetivo de que, en algún futuro, los tres dioses pararan su absurda disputa y vivieran en aquel lugar.
Yellow le parecía que era una idea demasiado noble e irrealista. Conociendo bien a los dioses, ellos jamás vivirían en equilibrio, es por eso por lo que Rayquaza los mantenía dormidos.
Mientras más bajaba hacia la cámara donde se encontraba Groudon, el calor comenzaba a aumentar y las pinturas parecían mucho más recientes.
Ahora contaban la historia de un chico de gorra blanca que había sido capaz de despertar a los dos titanes gracias a sus objetos místicos, pero eso solo trajo destrucción a la región de Hoenn. Aunque Rayquaza los había calmado, ambos no volvieron a dormir, si no que atacaron sin piedad la región de Johto, reclamando para sí la Torre Oculta.
Aunque Rayquaza trató de detenerlos, aquellas bestias habían conseguido regresar a su forma primigenia, cosa que les valió para poder asesinar en conjunto a Rayquaza.
—Supongo que, en esta realidad, el clan dragón no logró hacer despertar la forma mega evolucionada de Rayquaza —Yellow seguía observando las pinturas, aunque cada vez eran más escasas.
—"La batalla entre los dioses siguió y siguió, incluso los dioses del sol y la luna intervinieron, pero sus esfuerzos fueron en vano" —leyó la chica mientras tocaba las calientes paredes—. "Sin embargo, hubo un chico con un corazón de oro que se sacrificó en hombre de la humanidad, aquel chico logró hacer dormir al dios de los mares gracias a un orbe azul".
Yellow estaba bastante intrigada por saber más, pero el sonido de lava le hacía percatarse de que solo le faltaba un piso más. Bajó las ultimas escaleras, y se encontró una horrible sorpresa.
—¡Por Arceus! —gritó al ver un esqueleto de huesos calcinados.
Aquel esqueleto negro tenía puesta una bata de laboratorio con bastantes quemaduras y una falda amarilla, apenas diferenciable del negro suelo. Parecía que aquella chica fue la responsable de plasmar la última pintura y descripción.
Con una tenue aura blanca, Yellow leyó.
—"Aunque un chico con el alma de plata trató de calmar al dios de la tierra, no funcionó. Groudon adquirió un poder todavía superior a su estado primordial y comenzó a destruir toda la región y a secar toda el agua" —Yellow se sintió mal al ver lo que el descuido de Gold provocó en esa dimensión—. "Yo, Crystal, he visto cómo cada uno de mis amigos han muerto para tratar de calmar al dios. Quedé encerrada en este lugar cuando trataba de calmar a Groudon con un orbe especial. Tal vez muera en este lugar, solo quiero que sepan que hicimos hasta lo imposible para detenerlo, pero no fue suficiente. Si existe alguna otra Tierra, por favor, huyan de este dios convertido en demonio"
La historia que leyó le pareció desgarradora, el pensar lo que esta chica sufrió en sus últimos días de vida le hacían sentirse muy mal, incluso derramó algunas lágrimas. Aquella versión del ángel de la creación había sufrido demasiado, había muerto en vano, sosteniendo aquel extraño orbe rojo.
—Lamentó que hayas terminado así —Yellow se inclinó y tomó el orbe rojo que sostenía el esqueleto—. Espero que Arceus haya dejado a tu alma descansar en paz.
Mostrando mucho respeto, Yellow tomó el orbe, cosa que desintegró parte del esqueleto que parecía estar completamente hecho de ceniza. Aunque estaba triste, sabía que debía seguir con su objetivo.
La chica finalmente logró llegar a la sala final. Una gigantesca caverna llena de rubíes yacía ante ella. Con una temperatura infernal y con cientos de ríos de lava, la caverna presentaba dos profundos agujeros, uno que conectaba al exterior y otro a una caverna aún más grande.
Después de sobrevolar el rio de lava que llevaba a la gran cueva, Yellow finalmente se encontró cara a cara con el pokémon que buscaba.
En medio de un gigantesco mar de lava se encontraba Groudon. Aquella caverna tan inmensa albergaba al dios de la tierra, durmiendo calmadamente. Yellow pudo sentir la energía megalómana que emanaba la extraña piel morada del pokémon.
—Bueno, finalmente he llegado —dijo Yellow mientras se acercaba al gigante durmiente—. Si lo que esa chica escribió era verdad, este objeto está relacionado contigo, por lo que debería servir para calmarte.
Él ángel no estaba totalmente segura de cómo capturar a Groudon. Emerald le dijo que solo apuntara con su cañón portable, pero seguía titubeando sobre su decisión.
Sin embargo, el orbe rojo que Yellow traía comenzó a brillar con gran intensidad. El ángel lo había traído para tratar de calmar a un Groudon despierto, pero el orbe parecía reaccionar a la presencia del pokémon para tratar de despertarlo.
Aunque Yellow trató de que el orbe no cayera, el orbe mismo se lanzó contra la lava, lo cual generó que toda la lava comenzara a cambiar a un color rojo muy intenso. Las marcas de Groudon comenzaron a brillar y la tierra entera comenzó a romperse y desquebrajarse. Groudon había despertado.
[…]
Diark se quedó sorprendido por la petición de aquella chica. No imaginó que ella quisiera ir aquel universo que apenas debía conocer.
—¿Por qué quieres ir a ese universo? —preguntó Diark confundido.
—Recuerdo que mi madre me contó varias anécdotas de su pueblo, y quiero conocerlo —la chica volvió a derramar algunas lágrimas—. Además, quiero llevar los cuerpos de mi familia para enterrarlos en Ciudad Puntanevada.
Diark sabía que era peligroso que su presencia fuera detectada en aquel universo, tal vez Gold o Crystal estarían por ahí y podrían arruinar sus planes. Yellow no le preocupaba, no era tan lista o tan buena peleadora.
—De acuerdo, te teletransportare a las afueras del Lago Agudeza, pero primero tendrás que decirme dónde se encuentra Groudon —dijo Diark de manera decidida.
Allium sonrío y se limpió las lágrimas. Aunque la muerte de sus seres queridos la mantenía triste, el saber que iría a la dimensión de su madre le reconfortaba un poco.
—Después de que Groudon secara el planeta entero, decidió descansar en un recinto que había peleado por alcanzar —la chica miró hacia el este—. La Torre Oculta, en Johto, está cerca de las famosas Islas Remolino, aunque ahora son más unas montañas.
—Ya veo —Diark se sintió aliviado al saber la localización de Groudon, finalmente se apoderaría de él—. Te lo agradezco.
Allium se fijó en el extraño brazalete que traía Diark, le pareció curioso cuando sintió que emanaba una energía parecida a la que emanaba Groudon.
—Por cierto, ¿cuál es tu nombre? —preguntó Allium.
—Llámame Diark —respondió.
—Diark, supongo que querrás atrapar la energía de Groudon en tu brazalete, ¿no es así? —preguntó otra vez la chica.
—Algo así, será necesario para un plan mayor —Diark miró por un momento su brazalete.
—La energía que emana el brazalete es magia megalómana, supongo que en algún momento te encontrarás con mi padre.
—Es probable que así pase.
—No sé cuáles sean tus planes, pero cuando te enfrentes a mi padre, prométeme que le darás una golpiza —dijo con rabia mientras comenzaba a caminar hacia donde yacía el cadáver de su abuela.
—No tienes ni idea… —dijo Diark en voz baja.
Mientras Diark miraba el caminar de Allium, el chico se dio cuenta de algo muy particular. Por alguna razón, el contoneo de sus caderas al caminar era demasiado provocativo e increíblemente no era apropósito. La chica desprendía un aire insinuante al caminar, algo que Diark notó y le hizo ruborizarse.
Allium, con más lágrimas en los ojos al tener a su abuela muerta en sus brazos, dejo el cadáver junto al de su padre adoptivo. La escena le hacía caer en llanto, no soportaba ver a la familia que la crió por diez años, en el suelo.
—Por favor, ya llévame ahí —dijo mientras trataba de dejar de llorar.
—Así lo haré, cuídate —finalizó el chico.
Entonces la chica desapareció, junto a los dos cadáveres de su familia. Diark se quedó algo confuso por haberse encontrado a la hija de Gold. Jamás creyó que él hubiera tenido una hija, mucho menos que la hubiera abandonado en un universo ajeno.
Mientras pensaba en la chica, un repentino movimiento en la tierra lo hizo volver a la realidad. Sintió cómo una enorme energía comenzaba a despertar al este de donde se encontraba, a la vez que algunos geiseres de lava comenzaban a emanar del salado suelo.
—Groudon —Diark se sintió confundido de que el pokémon se haya levantado de la nada—. Si no he sido yo el que te ha despertado, fue alguien más, podría ser…
Sin perder el tiempo, Diark se teletransportó a las montañas Remolino, lugar que se encontraba lleno de ríos de lava liquida. Pero lo más importante era el intenso terremoto que hacía que las montañas Remolino se fueran hundiendo de poco.
Sobrevolando el área, pudo encontrar la inmensa torre de la que Allium le contó. El chico entró haciendo un boquete en una de las paredes y comenzó a bajar lo más rápido que pudo.
—Si supiera hasta dónde llega esta maldita torre, podría teletransportarme sin problemas —dijo Diark mientras bajaba.
Aunque iba bastante rápido, la desesperación de saber quién despertó al pokémon le ganó. Utilizando sus guantes de energía, lanzó un haz de luz para crear un hoyo por el cual ir directamente hasta el fondo.
[…]
Finalmente estaba frente a ella; Groudon, el dios de la tierra, el más poderoso del multiverso. Los ríos de lava comenzaron a aumentar su caudal de manera desproporcionada y el techo comenzaba a desmoronarse.
Yellow se asustó, pero sabía que debía atrapar a Groudon a como diera lugar. Lo primero que hizo fue destruir la entrada principal, eso le daría un poco de tiempo antes de que Diark llegara.
—Perdóname por esto, Groudon —dijo Yellow mientras cargaba dos poderosas bolas de energía en sus puños.
Cuando el dios miró a Yellow, el ángel le lanzó dos potentes rayos de energía que impactaron directamente en el pecho del pokémon, sin embargo, el ataque no pareció hacerle ningún daño. El pokémon respondió, lanzando un potente rayo solar que afortunadamente pudo soportar el ángel al crear una barrera protectora a su alrededor.
Al cesar el ataque, Yellow pudo sentir la energía de Diark, la cual se acercaba de manera veloz al lugar. Si debía capturar a Groudon, debía ser ahora.
—Espero que esto funcione —Yellow se puso el cañón en sus manos y metió en el compartimiento correspondiente una de las esferas que tenía en su pulsera.
Sin pensarlo mucho, Yellow accionó el arma contra el pokémon, la cual se empujaba hacia atrás levemente. Aquel cañón generó un potente rayo blanco que cubrió al pokémon. Groudon gritó de manera agónica al ver cómo ese rayo drenaba su energía y su cuerpo. Sin tener la oportunidad de moverse, Groudon fue absorbido por aquel pequeño orbe.
Aquella diminuta esfera brillaba con un color rojo muy fuerte. El poder para controlar toda la materia sólida ahora estaba en las manos del ángel de la vida. Yellow tomó la esfera, y al sentir que Diark estaba del otro lado, Yellow colocó la esfera en su guante derecho.
A diferencia de Diark, el cuerpo de Yellow estaba mucho más adaptado para soportar ingentes cantidades de energía, por lo que ella no sintió demasiado dolor al ver cómo la energía del orbe recorría su cuerpo y hacía brillar de color rojo su sangre divina.
Finalmente, Yellow asimiló completamente la energía del objeto, momento en el cual Diark destruyó la gran pared de rocas que impedían la entrada a la cueva.
—¿¡Tú!? —gritó Diark al ver a Yellow del otro lado de la gigantesca cueva.
La rubia se asustó al ver a Diark, no estaba segura de cómo usar la piedra, pero debía pensar rápido para detenerlo mientras se acercaba a toda velocidad hacia ella.
—Espero que esto funcione —dijo Yellow mientras movía uno de sus brazos hacia la izquierda y ordenaba en su mente que saliera un pico de piedra.
Y así pasó, un gran pico de piedra salió del mar de lava y trató de golpear a Diark, pero no logró alcanzarlo. Sin pensárselo dos veces, Yellow repitió el movimiento varias veces hasta que uno de esos picos lograra impactar contra Diark. Después de eso, Yellow hizo que otro pico golpeara a Diark con violencia y lo sacara a la superficie.
Ya afuera, Diark realmente sintió dolor por aquellos golpes. Aún seguía siendo un mortal, además de no traer puesta su armadura. Antes de que Yellow volviera a atacar, Diark se colocó su armadura orgánica y trató de golpear a Yellow mientras ella salía a la superficie, sin embargo, su puño se detuvo en seco antes de poder golpear a Yellow.
El ángel se dio cuenta de que solo necesitaba pensar en una orden para que el orbe ejecutara dicha acción. Utilizarlo era demasiado fácil, por lo que ordenó que paralizara a Diark.
Aunque Diark trataba de moverse, su cuerpo sólido estaba al completo servicio del orbe rojo. Ni siquiera podía hablar.
Yellow vio esto como la oportunidad perfecta para quitarle las dos piedras a Diark, el chico no podía resistirse. Sin embargo, él todavía podía pensar y ejecutar órdenes a sus artilugios. Diark le ordenó a su lustresfera a que teletransportara cada uno de sus átomos de manera coordinada para poder simular el movimiento.
—¿Qué? No es posible… —dijo Yellow al ver cómo Diark comenzaba a moverse lentamente.
Aunque el plan resultó, Diark se dio cuenta que esa acción consumía mucha energía, eran millones de teletransportaciones que se hacían para tan siquiera mover un brazo. La lustresfera comenzó a emanar una luz más tenue y se agrietó levemente. Cuando Yellow se percató de aquello, Diark comenzó a teletransportarse de manera aleatoria para tratar de escapar del Yellow.
El ángel decidió crear sobre él una gigantesca roca, cosa que lo hizo caer al vacío y le limitó su capacidad de teletransportarse. Aunque Yellow quería quitarle las piedras, el enorme sonido de la lava saliendo en todas direcciones le hizo percatarse que Diark planeaba algo atroz.
—¿Piensas destruir el planeta entero? ¡Estás loco! —Yellow pudo sentir el poder del prisma azul actuando sobre el núcleo terrestre.
Diark no encontró otra manera de que la chica lo dejara en paz. Aunque le quitase el prisma azul, la explosión del planeta ya no se podría detener. Era el único plan que se le había ocurrido mientras esperaba que su lustresfera se recargara lo suficiente para poder escapar.
Sin tener más opción, Yellow voló lo más rápido que pudo del lugar para poder invocar el portal devuelta al multiverso. Utilizando ambas manos, la chica hizo la figura de un ovalo en el aire y puso su mano derecha en su centro, creando un portal de salida por el cual escapó.
Por su parte, al marcharse Yellow, Diark tuvo control total de su cuerpo. La roca en la que estaba aprisionado se convirtió en polvo, dejándolo libre y a la espera de que su lustresfera volviera a estar cargada.
—Jamás imaginé que tuvieran un límite de energía —Diark miró de manera agitada su brazalete—. Vamos.
Diark ordenó que todo el magma de la tierra saliera disparado hacia el espacio, esa explosión sería lo suficientemente lenta para que su lustresfera se cargara de nuevo, además, aquella pesada orden le costaría bastante energía al prisma, por lo que no tendría la suficiente energía para detenerlo.
Finalmente, la lustresfera volvió a estar operativa y Diark se teletransportó hacia el multiverso, momentos antes de que aquel planeta explotara y vertiera todo su contenido en el frío espacio. La Tierra donde Allium había crecido desde los seis años había desaparecido de la faz del universo.
Por su parte, Diark se teletransportó a una pequeña isla del multiverso, una de las pocas que había. El chico estaba completamente frustrado y enojado, no podía creer que Yellow le hubiese robado una de sus piedras.
—¿De dónde demonios consiguió las herramientas para conseguir encerrar a Groudon? —se preguntó a sí mismo mientras recuperaba el aliento.
Afortunadamente (para Emerald), Diark no conocía la existencia de Emerald, por lo que el herrero podría estar a salvo. Sin embargo, Diark no se quedaría de brazos cruzados al ver cómo Yellow andaba por ahí, arruinando sus planes.
—Debiste haberte apartado —dijo Diark mientras se levantaba del suelo de la isla—. Ahora, sufrirás el peor castigo que alguien como tú puede experimentar —tomó la segunda pokébola que llevaba consigo—. Afortunadamente te traje conmigo.
Mirando el contenido de la pokébola, Diark sonrió de manera siniestra y desapareció del lugar. Su venganza contra Yellow sería más horrorosa de lo que el ángel se hubiera imaginado.
[…]
A pesar de que el ángel de la vida no había vuelto a ser vista desde hace doce días, el Multi-Hub aún seguía lleno de vida. Spring mantenía el lugar completamente limpio, las flores relucían exuberantes colores y el césped se mantenía a la misma altura.
La chica sabía que debía mantener la pequeña isla limpia para cuando su madre volviera de su viaje. Aunque era un gran trabajo mantener la isla en tan perfecto estado, Spring siempre sonreía y mantenía una actitud positiva.
Sin embargo, había algo que mantenía a la chica preocupada. Su madre no había vuelto desde hace doce días, cosa que preocupaba mucho a Spring, la cual trataba de distraerse en su cuarto junto a su Flet.
—¿Le habrá pasado algo malo? —preguntó Spring mientras acariciaba a su pokémon pájaro.
El pokémon solo hizo un ruido para tratar de calmar a la chica, él también estaba preocupado de la desaparición del ángel.
—Sé que ella es muy fuerte, pero realmente me preocupa —Spring tomó al pokémon y lo alzó en sus manos—. No se ha reportado, además de que pronto se acabará la comida del refrigerador.
Tanto ella como el pokémon se echaron a reír. Aunque Spring estaba demasiado preocupada, sabía que unas buenas risas podrían alegrar el momento. Flet por su parte dio un pequeño salto a la cama, estaba un poco agotado por estar todo el día limpiando.
Mesprit se la pasaba la mayor parte del tiempo viendo por la ventana, el pokémon sospechaba que algo malo ocurría allá afuera y estaba alerta por si algo extraño llegara al Multi-Hub. Estando tan concentrado, no notó cuando a Spring se sentó al lado de él, justo en el marco de la gran ventana.
—¿Siempre me he preguntado que tanto ves allá afuera Mesprit? ¿Esperas a mamá? —preguntó Spring con una sonrisa.
El pokémon solo sonrió y le comunicó que así era. Aquel pokémon decidió proteger a Spring cuando ella huyó de su casa en Sinnoh, sin embargo, nunca imaginó que terminaría en ese estado. Aunque no le desagradaba, la compañía de Spring y de Yellow era algo que le encantaba.
—Nunca entendí realmente porque entraste en mi pokébola en aquella ocasión —confesó Spring, acariciando la cabeza del pokémon—. Pensé que los pokémon legendarios estaban ocupados en cosas más importantes.
Y así lo era, es solo que Mesprit tiene una conexión con Spring, algo que databa de cuando su padre, Diamond, conoció al pokémon hace mucho tiempo.
—¿Crees que mamá esté bien? —preguntó Spring con algo de duda.
—"Debe estarlo" —respondió el pokémon, solo Spring pudo escucharlo.
Siendo hija genética de Yellow, Spring también tenía la capacidad de escuchar a los pokémon, solo necesitaba un poco más de entrenamiento para perfeccionarlo.
—Espero que sí, ella es muy fuerte y poderosa —la chica se paró con entusiasmo—. El ángel de la vida, no se detendrá ante nadie.
Mesprit solo sonrió al ver que la chica se puso más feliz, aunque aún sentía que algo malo ocurría, en alguna parte.
—Tengo una idea, prepararé un pie de limón para que comamos todos, ¿qué les parece? —preguntó mientras acomodaba su playera negra con un rayo en medio.
Mesprit le pareció una buena idea, a la par que Flet dio un grito de felicidad por escuchar que la chica haría tan delicioso platillo. Sin perder tiempo, Spring salió corriendo junto a los dos pokémon hacia la cocina, lista para preparar aquel delicioso postre.
—Flet, tú me ayudarás a cortar limones. Mesprit, tráeme la leche y los huevos del refrigerador —Spring finalmente llegó a la cocina y fue directamente hacia el lugar donde guardaban la harina.
Mesprit aceptó y fue directamente hacia el refrigerador para tomar los ingredientes que Spring le había pedido. El pokémon los tomó y fue a entregárselos a la chica, sin embargo, vio algo que le preocupó ligeramente.
En la mesa central se encontraba la botella donde Spring guardaba el jugo de naranja. La botella estaba completamente vacía, cosa extraña ya que aún había bastante jugo en la mañana, además de que Spring había limpiado la cocina perfectamente.
El pokémon se asustó al ver eso, y se asustó aún más cuando pudo sentir que una poderosa presencia se hizo presente en la sala. Sudando fríamente, el pokémon volteó hacia donde debería estar la presencia.
—Spring, tú no te tomas… —el pokémon no pudo terminar de hablar cuando finalmente encontró el origen de aquella energía.
—¿Qué cosa, Mesprit? —Spring se dio la vuelta hacia donde estaba el pokémon, encontrándose de frente con el intruso.
Spring se quedó helada al ver a un chico con ropas que reconoció fácilmente. No pudo pronunciar ninguna palabra y sus músculos no reaccionaban. Flet voló hacia la cabeza de la chica y se sintió confundido ante el extraño chico que estaba ahí.
—¿E-eres tú? —finalmente pudo articular una pregunta la pobre chica.
—Sí, soy yo —el chico dio unos pasos hacia enfrente—. He vuelto por ti.
