¡Hola!, me alegra que mi idea los entretenga tanto a ustedes como a mí c:

Gracias&Disfrútenlo

Halloween

Era 31 de Octubre y el equipo siete había decidido viajar a una famosa localidad encantada para pasar Halloween. Unos eran escépticos y otros (Naruto), estaban temblando de miedo.

El amarillo entró y lo primero que lo recibió fueron muebles polvorientos con sabanas blancas, puertas cerradas y barrotes en las ventanas.

—¡Bien!, lo que faltaba. ¡Una maldita casa abandonada!— Sakura, Sasuke y Hinata aparecieron tras él.

—Ya relájate— Hinata le dio unas palmaditas en la espalda.— Te quejaste porque un carro nos siguió durante las 8 horas de viaje. Te quejaste porque un viejo loco nos dijo ''No entren a esa casa maldita...'' ¡Tranquilo!, esas cosas pasan.

—¡Pero así empiezan todas las películas de terror!

—Además— Dijo Sakura que había empezado a desempacar junto con la Hyuuga.— En esas películas siempre muere primero el de la minoría étnica o el personaje más molesto, es decir, si no muere el asiático, muere el negro. Y todos aquí somos asiáticos.

—O en éste caso— Dijo Sasuke que había regresado a bajar su maleta. Se paró frente a Naruto con la mirada pesada. — El más molesto...

—¡No sean malos!, vinimos aquí a festejar el 31 de octubre, o sea...

—Halloween— Dijo Naruto con la cara pálida y las pupilas dilatadas. De la nada, la mano de Sasuke voló a su cabeza para darle un golpe.

—¡No, teme!, ¡no! Aquí en japón no celebramos Halloween, celebramos... el día del escudo nacional— Dijo con la frente en alto.

—Señor— Interrumpió un niño disfrazado de diablo frente a la puerta— ¡Dulce o truco!

Sasuke se acercó a él enojado, tomó la calabaza con dulces que el pequeño traía y la aventó de una patada— ¡DÍA!, ¡DEL ESCUDO!, ¡NACIONAL!— Le gritó en la cara para después cerrar la puerta. Cuando entró de nuevo empezó a sonar el aullido de un lobo.

—Dios... yo sabía, ¡es como en las películas!— Dijo Naruto histérico— ¡Todos vamos a morir!— Decía jalando a Sasuke de la camisa.

—Tranquilo, sólo es mi todo de llamada, perdón— Levantó el celular a la cara de Naruto para después contestar la llamada.— ¿Aló?

— Siete días...— Dijo una voz de ultra tumba

—¿Señor Días?

—Siete días...

—Ah, está equivocado—Dijo con cara de fastidio.

—Siete días... Cof Cof— La voz cambió a la de un presentador— ¡Siete, siete son los días para que aproveches nuestras grandiosas ofertas de llamadas y mensajes por...— Colgó.

—Malditas promociones.

—¡Sasuke!— Se escuchó a Sakura desde otra habitación. Sasuke sonrió y se despidió de Hinata y Naruto gritando ¡Sexo!

—O-Oye...— Le dijo tímido Naruto a Hinata que seguía viendo dentro de su maleta— Nos dejaron solos...

Hinata sonrió coqueta— Todavía no estoy borracha.

—Es verdad...— La cara de Naruto cambió a una muy asustada y meticulosa— En las películas los personajes mueren sólo cuando tienen sexo pre-matrimonial...

-En otro cuarto-

Sakura estaba sobre Sasuke mientras le quitaba la camisa desesperada.

—¡Espera, espera!, tengo que ir al baño— Se levantó y corrió a una puerta dejando a Sakura mientras la pelirosa se desvestía.

Una mano que sujetaba un cuchillo se iba acercando de espaldas a la Kunoichi, pero desapareció cuando ella volteó.

—Seguro fue mi imaginación— Pensó la chica para voltearse y seguir desvistiéndose, pero la mano volvió a aparecer y ella volvió a voltear para encontrar vacío a su espalda.

—¡Sasuke!, ¿trajiste condones?— Gritó.

—Sí— Gritó el Uchiha desde el baño.

—¡Pues allá voy!— Dijo Sakura sin volver a voltear atrás...

-En otro cuarto, con Hinata y Naruto-

Dieron un salto al escuchar un estruendo.

—¡Oigan!— Llegó Sasuke a medio vestir— Sakura... entré al cuarto y no estaba. Sakura desapareció.

—¡No!— Gritó Hinata cubriéndose la cara con las manos.— ¿¡Qué hacemos!?, ¡piensa!— Le gritó a Naruto.

—¡E-En las películas de terror siempre hacen la estupidez de...— Sasuke lo interrumpió.

— Claro, separémonos.

—¡Buena idea!— Hinata salió corriendo en dirección opuesta a Sasuke dejando a Naruto solo.

-En otra habitación-

Hinata caminaba con miedo mientras veía las paredes viejas, las puertas desgarradas y el polvo.

—¿Saku?

—¡AAAH!— Sonó un grito en el cuarto de a lado y Hinata corrió para toparse con un hombre de máscara apuñalando a la pelirosa.

—Disculpe... f-feliz día del escudo, usted siga en lo que estaba— Dio media vuelta asustada y empezó a correr con el hombre unos pasos atrás mientras gritaba.

-En otro cuarto, con Naruto-

El grito de Hinata llegó a los oídos del rubio.

—¿Me voy a morir?, soy el personaje más molesto y el único rubio, ¡mierda!, ¡yo me largo!— Empezó a correr. Abrió la puerta pero al instante de salir se detuvo mientras una música melancólica sonaba en el fondo— No... No puedo. Mis amigos son... los mejores que tengo.

—¡Boo!— Salió Sasuke detrás de Naruto haciendo que el rubio empezara a gritar— ¡Caíste, eres un idiota! ¡idiota!, ¡idiota!— Le decía riéndose en su cara.

Hasta que ambos escucharon una música de ultratumba que hacía que la piel se les erizara. Hasta que el azabache reaccionó y sacó su celular.

—Perdón... es otro rington que me descargué.— Contestó— ¿Hola?... ¡¿qué?!, ¡corre!, ¡no te detengas!— Colgó y volteó con Naruto— Hinata...

—¡Vamos! — El amarillo empujó a su amigo para empezar a correr juntos.

—¡Espera, espera!— Sacó su celular y puso una música de persecución especial para la escena— ¡Ahora sí, vamos!— Gritó motivado cuando empezaron a correr de nuevo.

-Fuera de la casa-

—¡Demonios!— Gritaba Hinata corriendo con el hombre persiguiéndola apenas unos pasos atrás. — ¿¡Por qué si yo voy corriendo y él caminando, casi me alcanza!?

—¡Resiste, Hinata!— Sasuke y Naruto llegaron a su lado.

—¡Cuidado, chicos!, está justo...— Volteó para atrás pero el hombre ya no estaba. Asustada corrió su cabeza de nuevo con sus amigos que ya habían sido apuñalados por el hombre de la máscara.

Hinata corrió de nuevo asustada y gritando hasta que no tenía salida, se topó con un muro de cemento y volteó con el de la máscara.

—¡Cállate!— Le dijo.— ¡Pagarás lo que me hiciste, Sofía!, ¡vas a morir!— Levantó la navaja dispuesto a acuchillarla.

—¡Espera!... yo no soy Sofía.

Bajo la navaja exasperado— ¿Me estás jodiendo?— Sacó un par de lentes para ver mejor su rostro.— Demonios...

De la nada, el mismo niño vestido de diablo le habló por la espalda.

—Señor, ¡dulce o truco!

El hombre tomó su calabaza llena de dulces y la aventó de una patada.

—¡Día del escudo!