Bueno, y después mucho tiempo desde mi última actualización de esta historia, me aferré a la llegada del verano y el maravilloso tiempo libre para escribir un nuevo capítulo de esta historia a la que tanto me cuesta darle forma.

También quería agradecer a todos lo que pusieron mi historia en alerta, favoritos o la siguieron. Y quería hacer especial mención a las personas que se detuvieron a escibirme un review, que con solo unas pocas palabras me alentaron a seguir escribiendo: Akane Redfox, Jasuki-chan, Aigo Snape y vanezza.

Por cierto, a esta última no he podido contestarle por no estar registrada así que: Muchas gracias por tu review y por desearme suerte con mis exámenes, seguramente me ayudaste mucho . Y me alegro que te gustara el capítulo (y el lemon, ;) ). No te preocupes intentaré no haceros esperar mucho con el LevyGajeel, pero la verdad es que aún no tengo muy claro lo que sucederá… Podría pasar cualquier cosa, jejeje. XD Bueno, muchos besos y cuídate tú también, guapa.

Esta vez dedico el capítulo a todas las personas que estuvieron esperando a que la lenta de FairyBlanca subiera el nuevo capítulo de esta historia. XD

¡Aquí les dejo las advertencias!

-Cambios de escena: oOoOoOo-oOoOoOo

-Los pensamientos la mayoría de las veces no están señalados de ninguna forma, están mezclados con las observaciones.

-….- Diálogos.

-Posible lenguaje fuerte o subido de tono y violencia explícita.

-Posible lime.

Disclaimer: Los personajes ni la historia original de Fairy Tail son míos solo se los cojo prestados un tiempo a Hiro Mashima. Solo el argumento de esta historia es mío.

Bueno, y después de nuestro querido Disclaimer, ¡el capítulo!:

Cosas que haría por ti

Gajeel sonrió de medio lado instantes antes de empujar la puerta del bar del pequeño pueblo. Levantó la vista y confirmó sus sospechas: Había tenido a su "cita" de esa noche esperando por casi dos horas.

Le iba a costar mínimo un par de gritos por parte del ojiplata.

Aun así, se acercó con paso lento y tranquilo a la barra del viejo y desmejorado local, y se posicionó detrás de la única persona sentada junto a ella. Bueno, la única que todavía se encontraba en el establecimiento, si obviamos a los dos borrachos de turno que, aunque estaban que se caían de sueño, seguían riéndose –con interrupciones para hipar-, y sirviéndose chupitos con la botella de tequila que el camarero había decidido dejarles allí para no tener que estar rellenándoles los vasos todo el rato.

-Ya era hora.- Habló el individuo de forma amenazante.-Tío, espero que traigas una pierna rota o algo por el estilo como excusa, porque si no…- Continuó al mismo tiempo que se daba la vuelta rotando el taburete de madera.

-¿Qué? ¿Qué piensas hacerme?- Sonrió el pelinegro.- Nunca pudiste conmigo, Rius.- Se jactó el Dragon Slayer.

-Cierto. Pero quizá ahora podría. Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees, Redfox?- Stterius Melhien lo miró fijamente y con dureza.

-Si tú lo dices, compañero. Todo sea por averiguarlo.- Y ambos salieron del local con paso decidido, las manos en los bolsillos, y la cabeza muy alta.

Gajeel puso los ojos en blanco. Siempre, durante todos los días que había pasado con Stterius habían hecho de todo una competición.

-Sabes que odio que me hagan esperar…- Susurró peligrosa y fríamente el ojiplata.

-¿Si? Mmm… Ahora mismo no lo recuerdo…- Se burló el Dragon Slayer.- Puede que en un par de horas…-Siguió pinchando mientras se posicionaba junto a una fuente que había a la salida de aquel local de mala muerte.

Eso fue todo lo que necesitó su "amigo de la infancia" para abalanzarse sobre él con el puño en alto, soltando lava líquida hirviendo.

-Joder tío, que mal genio, ¿no? El tiempo no te sienta nada bien.- Aseguró entre dientes Gajeel pagado de sí mismo. Una gran sonrisa burlona se extendía por su rostro.

-¡¿De verdad quieres morir?!- Aulló el Melhien ya fuera de sí a la vez que atacaba sin descanso a su contrincante.

Los puñetazos caían sobre Gajeel por todas partes, pero él los esquivaba sin dificultad sin perder en ningún momento la mueca de autosuficiencia que cubría su cara.

-Sí, sigues siendo el mismo.- El pelinegro dejó de evitar sus ataques para pasar al ataque. Estiró su brazo y una gran barra de metal surgió para golpear fuertemente en el estómago al mago de lava.

Stterius se quedó sin aliento por unos instantes, mas después siguió con su furioso ataque.

El suelo comenzó a subir de temperatura a una velocidad preocupante y el Dragon Slayer del metal solamente pudo poner los ojos en blanco. Ese idiota nunca cambiaría. Iba a destrozar un pueblo solo para demostrar ser el más fuerte. Bien, le gustaba la idea.

El suelo crujió y se derritió completamente bajo sus pies. Gajeel saltaba de un sitio a otro para evitar ser destruido junto con el terreno que los rodeaba.

Acabó colgado del borde de una ventana en una casa alejada unos metros de la zona que el ojiplata acababa de hacer desaparecer.

-¿Qué te ha parecido eso? ¿Todavía piensas que eres el más fuerte?- Se rio descontroladamente el mago de Phantom.

Tan solo un segundo pasó antes de que su risa cesara por un golpe en la nuca procedente del ojinegro, que lo dejó sin respiración e inconsciente unos momentos.

Todo el terreno se solidificó en cuanto Stterius cayó al suelo.

Pero no pasaron dos segundos y ya estaba de nuevo en pie.

-Joder capullo, eso duele.- Se quejó mientras se frotaba repetidamente la zona dolorida.

-Te descontrolaste. Sabes que no te soporto cuando te pones así.- Respondió con simpleza y encogiéndose de hombros Gajeel, quitándole importancia al asunto de casi-haber-matado-a-su-"gran amigo".

-Bueno, no pasa nada.-Sonrió el Melhien sujetando del cuello al pelinegro.-Volvamos a dentro.-

Gajeel, con su cuello rodeado por el brazo de su amigo no pudo más que bufar molesto y dejar que lo arrastraran de vuelta al estrecho y desolado bar.

Le esperaba una noche muy larga.

oOoOoOo-oOoOoOo

Tras haberse pasado cuatro horas soportando todas las historias sobre las "impresionantes" batallas de Stterius y los insultos que este dirigía cada dos por tres a su persona, Gajeel no podía pensar en otra cosa más que en la McGarden.

Había dejado de prestar atención hacía mucho a la voz del mago de lava que se oía como un zumbido en la lejanía para pasar a intentar imaginarse qué estaría haciendo la peliazul. ¿Quizá había regresado a su casa? ¿Se habría puesto a leer alguno de sus enormes ladrillos y se habría quedado dormida otra vez en la biblioteca? O ¿Estaría tomando un baño rodeada de espuma y acalorada por la temperatura del agua que tocaba todas las partes de su pequeño cuerpo, que penetraba por todos los recovecos y…?

Sus ya sucios pensamientos se detuvieron abruptamente cuando se dio cuenta de que su acompañante lo miraba fijamente. La seriedad en sus ojos delataba que había comprendido en qué podía estar pensando el Redfox durante toda su apasionante charla.

-Tío… ¡Una mujer, ¿en serio?!- Lo observaba incrédulo.

-¿Y quién es la hembra que ha atrapado a Gajeel-Monstruo-de-Hierro-Redfox? ¿O es una de las que se pueden prestar? Mmm…-El brillo peligroso en los ojos del ojiplata desprendía locura.- ¿Compartes?-

Stterius no tuvo tiempo de ver venir el puñetazo metálico que envió el Dragon Slayer en un gran arrebato de ira. Y cuando le miró a los ojos solo llegó a ver puro odio y una amenaza implícita en ellos, por lo que dejó el tema inmediatamente.

-Vale, vale, lo pillo. Es tuya.- Asentía mientras intentaba quitarle importancia haciendo gestos con las manos.- No volveré a mencionar el tema.-

-Más te vale.- Escupió entre dientes Gajeel.

El ojiplata cogió el chupito de whiskey de la barra y se lo bebió de un trago para luego limpiarse los restos de este con la manga de su chaqueta de cuero, intentando olvidar lo sucedido.

Tras ello, cambió el tono de voz a uno más serio y confidencial:

-Bueno, ahora vamos a por lo que hemos venido.- Ambos se miraban intensamente.- He venido a ofrecerte un puesto en el nuevo Phantom Lord. Creo que ya es hora de que vuelvas. ¿Qué piensas?-

Gajeel apartó de un manotazo su chupito para agarrar un puñado de cubiertos que había a su lado en la barra y comenzar a comérselos. Lo único que se oía en el lugar era el ruido que hacían sus afilados dientes desgarrando el metal en su boca.

-Ahora mismo no sé si me interesa. Ya sabes, el dinero manda.- Resolvió como si nada.

-El dinero y otras cosas…- Estuvo de acuerdo su compañero.- Entonces… ¿cuándo tendrás una respuesta?-

-No estoy seguro. Ya veremos.- Zanjó.

-Está bien. De todas formas no importa. Volvemos a estar como en los viejos tiempos. Estés o no en el gremio, vamos a poder volver a divertirnos juntos.- La sonrisa macabra del ojiplata trajo a la mente del mago de hierro recuerdos que ya creía olvidados y que formaron un escalofrío que recorrió todo su cuerpo, descolocándole.

-Claro.- Respondió sin la mínima variación en el tono de voz el Dragon Slayer. Sí, le había sorprendido de una forma desagradable dejando una sensación amarga en el cielo de su boca, pero no por ello iba a dejárselo saber. Él nunca cometería un error tan estúpido con alguien como Stterius Melhien.

-Bueno, ya está amaneciendo. Es hora de irse. Me esperan en el gremio. Adiós, bestia.- Se despidió golpeándole en el hombro.

-Gehee.- Rio enseñando sus dientes justo antes de levantarse y salir corriendo por la puerta del local instantes después del mago de lava.

Era demasiado tarde, la enana ya estaría despierta estudiando algo y le preocupaba que la atacara alguien cuando él no estaba allí para vigilarla.

oOoOoOo-oOoOoOo

Levy se despertó cuando unos molestos rayos de sol que se habían colado entre las cortinas le golpearon de lleno en los ojos. Se dio la vuelta y se arropó de nuevo con la manta aunque hacía un calor de muerte. Solo quería seguir durmiendo; quería que todo hubiera sido solo un sueño. Pero sabía perfectamente que no era un sueño, que era real, y cuando oyó el ruido de las cacerolas entrechocándose que le llegaba desde la cocina, tomó la decisión, contó hasta tres y, cogiendo carrerilla, saltó de la cama.

-¡Buenos días Lu-chan!- Dijo risueña la McGarden mientras entraba en la diminuta cocina el apartamento de la rubia.

-¡Buenos días Levy-chan! Parece que ya estás mejor, ¿no?- En estos momentos ambas podían olvidarse de sus preocupaciones. El mundo real podía esperar todavía hasta que terminaran de desayunar.

Y de esta manera ambas amigas se sentaron en la mesita de plástico de la cocina de la Heartfilia y entre charlas triviales y tranquilas, desayunaron.

Pero por mucho que trataron de retrasarlo, el inevitable momento llegó y tuvieron que regresar al gremio.

Caminaban agarradas de la mano, como intentando transmitirse fuerza mutuamente, y así llegaron al gremio.

-¡Buenos días a todos!- Gritaron ambas con sus mejores sonrisas pintadas en la cara nada más traspasar las puertas del lugar.

-¡Buenos días, Lucy-chan, Levy-chan!- Las saludó con su alegría habitual Mirajane.

-Hola, Mira.- Respondió Lucy mientras se acercaba con la peliazul.- Oye, ¿sabes si ellos ya están aquí…?- Susurró en tono confidencial.

Mas a la Strauss no le dio tiempo a responder antes de que un gran estruendo llegara a oídos de todos.

-¡Estúpido Gray! ¡Atrévete a repetir eso!- Se oían los gritos de un Dragon Slayer enfurecido.

-¡Lo repetiré las veces que quiera porque es la verdad y todos lo sabemos, maldito cerebro de carbón!- Continuó la pelea Gray.

Lucy respiró resignada. Por lo menos gracias a sus gritos sabría siempre donde estaba para salir corriendo.

-¡Levy-chan! ¿Te apetece salir a practicar?-

-¡Oh Lu-chan, esa es una gran idea, además hace poco aprendí unas nuevas habilidades que quería enseñarte!-

Rápidamente las amigas pasaron de largo por todo el gremio dejando atrás a Cana Alberona tumbada sobre una mesa boca arriba bebiendo de su amado barril; a Elfman que peleaba por no-se-qué-cosa-de-hombres con Evergreen que le respondía indignada que ella no era un hombre; y por supuesto, a Gray y Natsu que ya rompían su tercera mesa de la mañana.

Aunque lo disimuló muy bien, el Dragneel pudo ver como por alguna razón Lucy huía de él, sin siquiera mirarlo.

Ya en el patio trasero de la nueva construcción del gremio, ambas chicas se pusieron en posición de combate y dieron comienzo a la práctica.

-¡Ábrete puerta del carnero, Aries!- Utilizó así Lucy su magia celestial.

-¡Sumimasen, lo haré lo mejor que pueda!- Se disculpó como siempre la espíritu celestial.

-Bien Lu-chan, aquí voy!-

Y así, con dos giros de su dedo índice, la McGarden escribió entre ella y la espíritu celestial en enormes y trasparentes letras Aire, y con solo pensar en lo que quería que ocurriera, las letras se disolvieron tan rápido que ella creyó que su ataque había fallado. Pero un instante después, se levantó un fuerte viento que fue aumentando rápidamente.

-¡Vaya Levy-chan!¡Te has hecho muy fuerte!- Gritó Lucy mientras se cubría con las mangas de su corta ropa para protegerse del viento.- Pero nosotras tampoco nos quedamos atrás, ¿verdad Aries?-

-¡Sumimasen!- Y dicho esto, creó una altísima barrera de lana rosa entre ellas y la peliazul, contrarrestando por completo el vendaval. Pero eso no fue todo, pues Aries cada vez creaba más y más lana e iba encerrando silenciosamente a Levy contra los muros del gremio.

Levy, ya segura de sí misma, elevó ambos brazos completamente extendidos y los dejó caer con violencia para luego dar un fuerte pisotón con el pie derecho en el suelo. Y una vez dada forma, la gran ola marina que había imaginado, surgió de la nada para lanzarse sobre la maga de espíritus celestiales que, un momento antes de que la columna de agua engullera a Aries, forzó con un movimiento decidido su puerta y la devolvió a su mundo no sin antes susurrar un alegre: "Muchas gracias por tu ayuda, Aries". De la misma forma, agarró otra llave dorada y apoyándola en la base de la gran ola, grito:

-¡Ábrete puerta de la portadora del agua, Aquarius!-

Raramente en ella, la espíritu celestial al aparecer no se enfadó ni hizo preguntas, tan solo observó la gran ola, levantó su cántaro de agua y controlando así todo el líquido a su alrededor, devolvió el ataque de la McGarden en todas las direcciones, lanzando por los aires así a ambas magas e inundando el patio trasero del gremio.

-¡Eso por llamarme cuando estaba en una cita con mi novio Escorpio, niña tonta!- Fulminó con la mirada a su dueña y desapareció en un abrir y cerrar de ojos.

Y de esta deprimente manera terminó el entrenamiento entre amigas: Con una pequeña peliazul sin aliento que apoyaba su espalda en la pared del gremio tras haber sido lanzada contra esta; y con una rubia que no había podido ni escuchar las quejas de su espíritu celestial pues se había desmayado en el acto después de aterrizar sobre un montón de barras metálicas oxidadas y tablones de madera astillados.

Cuando la pequeña chica se sintió la bastante recuperada como para ponerse en pie, se acercó a su mejor amiga, preocupada pues esta aún no se había movido.

-¿¡Lu-chan!?¿Te encuentras bien?- Cada vez más nerviosa le tomó el pulso y gracias a ello se tranquilizó un poco. Al menos seguía viva. No podía creerlo, esta vez Aquarius se había pasado. Seguramente no había sido con mala intención, pero estaba claro que esto algún día sucedería.

De repente, ante sus ojos se materializó Loke también nervioso y expectante.

-¡Lucy!¡¿Lucy, estás bien?!-La cogió en brazos-¡Lucy, responde!- Añadió agitado.

Poco a poco la maga de espíritus celestiales volvió en sí y miró sorprendida al guardián e las doce puertas del Zodíaco con sus grandes orbes chocolate totalmente abiertos.

-¡¿Loke?!¿Qué haces tú aquí? No recuerdo haber abierto tu puerta…-Susurró mientras desviaba la mirada.

-He venido yo mismo. No te preocupes estoy usando mi propia magia para estar aquí así no estoy gastando tu energía.- Explicó con una dulce sonrisa.

-¡¿Qué?! ¡Eso sí que no! No puedo dejar que desperdicies tu energía. Tienes que volver ahora mismo a…- Intentó soltarse del agarre del pelirrojo, pero este ejerció más presión, impidiéndoselo.

-Lucy, no me iré de aquí hasta que yo lo crea conveniente. Por lo que creo que voy a estar aquí una temporadita.-

-Está bien.- Lucy sabía que era inútil tratar de discutir con Loke.- Pero, ¿qué ha pasado? No puedo recordar nada después de que Aquarius…-

-Exacto. Ella me ha avisado. Tenía remordimientos de conciencia porque creía que te había golpeado demasiado fuerte y me ha pedido que viniera a comprobar qué tal estabas porque ella no podía.-Hizo una breve pausa.-Ella…Te pide disculpas.-

¡¿Ella le pedía disculpas?! Sí que debía haberla golpeado fuerte para que eso pasara. Aunque si lo pensaba por un segundo sí que le dolía todo el cuerpo. Seguramente le saldrían un montón de moratones por todo el cuerpo.

-¿Entonces…Estás bien, Lu-chan?- Le preguntó Levy con lágrimas en los ojos.

Ambos compañeros se dieron la vuelta. Se habían olvidado completamente de la presencia de la pequeña peliazul.

-¡Claro Levy-chan!¡ No me ha pasado nada en absoluto!-Gritó intentando poner su mejor sonrisa alegre la rubia.

-Bueno, de todas formas voy a acompañaros a ambas al hospital.-Al ver que ambas estaban a punto de protestar, añadió:- Solo por si acaso. No estaría bien que unos Dragon Slayers muy impulsivos y destructivos se enteraran de lo ocurrido y destrozaran toda la ciudad buscándoos, ¿no?- Inquirió bastante al corriente de la situación. Desde el mundo celestial al parecer se podía ver y oír todo lo que ocurrí en la Tierra.

-¡Eso es chantaje, Loke!- Chillaron a coro, coordinadas.

-Quizá…- Sussurró con una sonrisa traviesa pintada en los labios. – Pero la cuestión es: ¿queréis que eso ocurra?- Su expresión se volvió tan seria que el león desprendía un aura amenazante.

-N-N-no.-

oOoOoOo-oOoOoOo

Dos magas adolescentes salían de un imponente edificio blanco refunfuñando, cuando un muchacho pelirrojo trajeado y con gafas se interpuso en su camino.

-¡Loke! ¡¿Todavía no te has marchado?!¡Estás malgastando energía! ¡Estamos bien! ¿A qué sí, Levy-chan?- Se quejó la ojimarrón.

-Sí, Loke-kun. No es necesario que sigas aquí. Te agradecemos mucho que te preocupes, pero ya nos han revisado en el hospital y ya nos han curado. No necesitas seguir aquí.- Sonrío agradecida la peliazul.

-Está bien. Solo les traje los medicamentos que el doctor me explicó que necesitaríais para recuperaros completamente.- Le tendió una bolsa a cada una.- Y, me marcharé ahora, Lucy, pero volveré estos días para ver qué tal te encuentras.- Sonrió de medio lado girándose para enfrentar a Levy.- A ti, Levy-chan, no hará falta que te vigile, me temo. Adiós, preciosas.-

-¿Qué habrá querido decir con eso?- Se extrañó.

-No lo sé, Levy-chan, pero ahora tengo que marcharme. Lo siento mucho por lo de Aquarius.- Se disculpó.-Nos vemos luego.

A lo lejos todavía se despedía Lucy agitando su brazo en alto cuando algo sobresaltó a la McGarden.

Aún notaba su aliento caliente chocando contra su nuca cuando habló demandante:

-¿Qué te ha pasado?-

-N-n-nada, Gajeel-kun.- Susurró nerviosa Levy intentando librarse del bombardeo de preguntas que se avecinaba añadiendo el apelativo cariñoso a su nombre. Pero no funcionó. Ni un poco. Si solo Loke-kun la hubiera avisado de una forma más clara.

-No me vengas con esas, enana. He olido a sangre desde el principio de la calle. He olido tu sangre.- Dijo recordando su aroma a jazmín y naranjas mezclado con el olor metálico y salado de la sangre.-Así que quiero que me explique ahora mismo qué ha ocurrido.- La mirada asesina del Dragon Slayer de metal no dejaba opción a réplica.

-Lu-chan y yo solo estábamos practicando y a Aquarius se le fue un poco la mano.- Como siempre pensó mentalmente. Seguía sin entender por qué Lucy seguía intentando mantener una buena relación un ser que la trataba tan mal cada vez que la veía.

-Entonces ha sido culpa de la rubia que va siempre son el idiota de fuego, ¿eh?- Su mirada se endureció.

-¡Claro que no, Gajeel! ¡Nadie ha tenido la culpa!¡Ha sido un accidente!¡Los accidentes pasan!- Levy no podía entender que Gajeel tuviera ese tipo de pensamientos hacia los que ahora eran su familia. Se negaba a creer que todavía quedara algo en él del Gajeel que pertenecía a Phantom Lord. No, eso era el PASADO.

-¡Pero entonces qué hago!-Gritó enfurecido.-¡¿Me quedo mirando cuando veo en tu cuerpo este tipo de heridas, joder?!- Dijo señalando los golpes y heridas abiertas que su cuerpo mostraba.

-Gajeel, no son importantes.-

-¡Por supuesto que lo son, enana!¡Son importantes!- Siguió gritando y zarandeándola del brazo.

-Gajeel-kun, duele.- Y al ver el gesto de su cara, el mago del metal la soltó como si quemara.

-Hmph.- Miró hacia otro lado un tanto avergonzado de sus actos e intentando que la chica no se diera cuenta de ello.- De todos modos, si vuelven a hacerte algo les patearé el trasero, me da igual quién sea el responsable, ¿está claro?-

-Sí, Gajeel, muy claro.- Dijo Levy muy sonriente al notar la vergüenza pintada en el rostro del pelinegro. Y, impulsada por la dulzura que la estaba haciendo sentir en ese momento, y recogiendo valor de todos los recovecos de su cuerpo, se acercó a él, lo abrazó por detrás, y se dio un pequeño y suave beso en la nuca.

El chico se sobresaltó antes tal acción. Una agradable sensación acababa de recorrerle todo el cuerpo. Era sorprendente lo que esa pequeña chica causaba en él con tan solo un besito.

Por esta vez, Levy no se enfadaría con él por ser tan sobreprotector. Solo por esta vez dejaría pasar que había vuelto a subestimarla. Solo porque esta vez, él se había permitido mostrar ante ella su propia debilidad. Porque había confiado en ella como para dejarse llevar.

Y aunque el abrazo duró más de lo esperado, pronto el Dragon Slayer se alejó de ella con rapidez.

Y Levy rio por lo bajo.

oOoOoOo-oOoOoOo

Natsu había escuchado todo el estruendo proveniente del patio. Del patio donde se encontraban Lucy y Levy entrenando. Lucy.

No hizo falta que Mirajane dijera nada, el pelirrosa ya había dejado su estúpida pelea con Gray para salir corriendo en dirección al patio. Pero cuando llegó, allí ya no había nadie. Por eso, al ver a una chica rubia de lejos y tras comprobar olfativamente que era ella, olvidó que ella no quería acercarse a él, olvidó que en estos momentos lo evitaba, y corrió en su dirección.

Lucy, por su parte, no pudo más que suspirar de resignación al ver como el Dragneel se acercaba a ella a toda velocidad. Todavía no se encontraba mentalmente preparada para enfrentarle, pero ya no tenía otra salida. Llevaba días evitándole. ¡Dios, si hasta evitaba mirarle! No podía seguir así. Tenía que agarrar sus problemas y resolverlos o sino se volvería loca en cuestión de semanas.

-¡Lucy!-Gritó con su habitual tono despreocupado.-¡¿Qué ha pasado?!¿Por qué hueles a sangre? ¿Te hiciste daño?- Preguntó inocente cuando estuvo a su altura.

-No Natsu, no es nada, no te preoc-¡AH!- Chilló a todo pulmón justo antes de apartarse de él de un salto. Y es que mientras hablaba, Natsu se había inclinado sobre ella para comenzar a lamer una herida demasiado cercana a sus labios.-¡¿Q-Q-qué ha-haces, Natsu?!- Inquirió histérica.

-Nee, Lucy. ¿Por qué gritas? La saliva es buena para cicatrizar las heridas.- Respondió con una sonrisa zorruna.

-Ya, pero…-

Mas antes de que pudiera objetar algo, el mago de fuego volvió a inclinarse sobre ella y a continuar con su tarea. Lamió la herida completa para luego pasar a otro corte más pequeño situado en la barbilla y llegar a su labio inferior, el cual atrapó con uno de sus colmillos; y antes de que ella pudiera volver a separarse, la sujeto de la cintura con ambos brazos, la atrajo con fuerza hacia sí, presionando su cuerpo contra el de ella, y atrapó sus labios con los suyos propios en un apasionado beso.

Al principio Lucy intento romper el beso y separarse de él pensando en las consecuencias que esto traería, pero esos pensamientos fueron rápidamente sustituidos por otros muy diferentes. Y es que los labios de Natsu sobre los suyos, quemaban tan placenteramente. No sabía si él lo hacía a propósito o no, pero ese calor era tan atrayente. El beso se intensificó cuando él introdujo su lengua en la boca de la maga celestial, buscando la de su compañera de equipo.

Y…Ella rompió el beso.

-¡Natsu! ¡Quemas!- Se quejó ella tapándose la boca con una mano.

-¡Lo siento, Lucy!-Dijo sonriente.-Es que me estaba encendiendo demasiado. Me pasa cuando estas cerca.-Y mientras se rascaba la cabeza tan despreocupadamente, Lucy entendió algo, y le dolió tanto que se le saltaron las lágrimas.

-¿Qué te pasa, Lucy? ¿Te ha dolido? ¡Lo siento de verdad, lo siento mucho! No quise…- Pero toda su preocupación no hicieron que la chica se sintiera mejor en absoluto.

-¿¡No quisiste qué, Natsu!?- Gritó realmente dolida y enojada.- ¡¿Acaso entiendes que significa lo que acabas de hacer?!¡¿Entiendes que significó lo que hicimos la otra noche?!- Lucy estaba fuera de sí.

-¿Lo que pasó la otra noche?- Él se sonrojó notablemente.- Me gustó realmente.-

Y eso fue la gota que colmó el vaso. Lucy se sentía utilizada. Natsu ni siquiera sabía nada acerca de porque ella se había acostado con él la otra noche ya tan lejana en el tiempo. Y encima ahora creía que era tan normal aquello que lo podía haber hecho con cualquiera. Lucy no entendía cómo podía haberse llegado a enamorar de una persona así. Pero tenía algo claro, eso se había acabado. En ese mismo instante iba a comenzar a olvidarse de quién era Natsu Dragneel.

Y de esta forma la vio alejarse el Dragon Slayer de fuego. Apretando fuertemente los puños, intentando limpiar las lágrimas que se escurrían rápidamente por sus mejillas e intentando controlar los sonoros sollozos que amenazaban con escapar de sus labios.

-¡LUCY!-

Y sin entender los motivos por los cuales ella estaba tan disgustada, no se atrevió a seguirla.

oOoOoOo-oOoOoOo

-¡Gray, estúpido nudista!¡Ven, quiero preguntarte algo!- Lo llamó un pelirrosa sentado en una de las mesas del gremio.

Habían pasado tres horas desde que había visto a Lucy alejarse de él esa mañana y desde entonces lo único que había hecho era intentar entender por qué Lucy estaba tan enfadada con él. Lo que hicieron esa noche le gustó mucho, fue muy placentero, se sintió tan bien… Pero entonces, ¿Lucy estaba enfadada porque se había sentido demasiado bien? No, Lucy no podía haberse enfadado por algo tan tonto…

Si lo pensaba, aquella noche le había invadido una extraña sensación cuando vio a Lucy medio desnuda. No había podido… Controlarse. Esa era la palabra. Su cuerpo había comenzado a arder y, como había descubierto segundos más tarde, ese ardor solo se calmaba cuando tocaba el cuerpo de la maga celestial. Y cuando la tocó su piel era tan suave, su cuerpo olía tan bien… tan apetecible… que tenía que probar a ver a qué sabía. Así que lo lamió. Lo chupó. Y poco a poco fue descubriendo gracias a las señales que el cuerpo de ella le proporcionaba lo que tenía que ir haciendo para que esa sensación, ese extraño fuego, no parara. Para que sus gemidos de placer que él tanto disfrutaba, no cesaran. Y lo que descubrió aquella noche le gustó tanto, que ya no podía dejar de querer volver a sentirlo. Cada vez que la veía, sentía que algo dentro de él volvía a salir. Antes de aquello también le ocurría, pero ahora al menos sabía a qué se debía esa sensación. Era a causa de ella. Lucy le hacía sentir ese fuego.

-¿¡Qué quieres, cerebro de carbón!?- Le insultó mientras se acercaba a la mesa en la que se encontraba sentado.

-¡No me llames así, hielito exhibicionista!¡Esto es serio!

-¿Serio?- La cara de Gray era todo un poema. ¿Natsu una pregunta seria?- ¿Qué es lo que quieres saber?-

Tras varias vacilaciones y silencios incómodos por parte del pelirrosado, Gray estaba listo para levantarse, irse y olvidarse completamente del tema; mas un segundo antes de que eso pasara, el Dragneel por fin se decidió a hablar.

-¿Alguna vez…Has sentido algo…Con una mujer?- Su se tiñó rápidamente de rojo.

-¡AH!-Gritó el Fullbuster muy sorprendido. Nunca se imaginó que el tema que tanto le intrigaba a Natsu fuera de esa clase. Se cubrió la cara con la mano y la bajó lentamente. Mierda, ¿por qué él? ¿Cómo le iba a explicar a Natsu esos temas tan delicados?

-Mira Natsu, las mujeres pueden hacerte sentir muchas cosas. Pero tienes que tener algo claro, aunque algunas sensaciones pueden confundirte, son completamente diferentes de algunos sentimientos.- Explicó el peliazul extrañando al Dragon Slayer con su extrema seriedad.

-¿Qué sensaciones? ¿Qué sentimientos?- No entendía nada.

-Por ejemplo…- Levantó la cabeza por encima de la multitud intentando encontrar algún ejemplo, pero por desgracia para Gray, los únicos que se encontraban ahora en el gremio eran Laxus ignorando las charlas del maestro, Reedus pintando, Jet y Droy discutiendo sobre quién acompañaría a Levy en la siguiente misión, y Elfman intentado instruir a Romeo sobre cómo ser un hombre de verdad. Así que, utilizó la primera que se le vino a la cabeza, y acertó de lleno.- Lucy.-

-¡¿LUCY?! ¡¿DÓNDE?!- Gritó entre ilusionado y asustado al mismo tiempo. Se giró en todas direcciones intentando divisar a la rubia sin resultados.

-¡En ningún sitio, idiota! ¡Atiende! Lucy es el ejemplo.-

Natsu ya más tranquilo, volvió a concentrarse en la inusual conversación.

-Imagina a Lucy desnuda.-

-¿¡QUÉ!?- Natsu comenzó a sudar frío.

-Sí, desnuda, después de tantas veces que casi se queda sin ropa en las batallas note será difícil.- Continuó el peliazul sin darse cuenta de lo afectado que se encontraba el ojiverde.

-Imagina sus pechos sin nada cubriéndolos, baja por su vientre plano, continúa por sus caderas, imagina lo suaves que deben ser, baja por…-

-¡YA BASTA, ESTÚPIDO NUDISTA PERVERTIDO!- Gritó levantándose de golpe del banco en el que estaba sentado y apoyando las manos en la mesa para ayudarse.-¡¿Por qué estás hablando de imaginar a Lucy desnuda?! ¡¿Acaso lo has hecho antes?!- Cada vez se enfurecía más.

-¡DE QUÉ HABLAS LLAMITA IDIOTA! ¡SOLO ERA PARA EXPLICARTE LO QUE QUERÍAS SABER CON HECHOS!- Respondió a gritos el mago de hielo.

-¿Hechos?- Natsu estaba desconcertado.

Se fijó en la dirección en la que señalaba el dedo índice de Gray y lo supo.

-¡Mierda!- Susurró y el sonrojo se hizo más notable al tiempo que se cubría rápidamente el prominente bulto que ahora sobresalía de su pantalón. -¡Estúpido Gray! ¡Mira lo que has conseguido!-

Gray comenzó a reír descontroladamente y a Natsu se le hinchó la vena de la frente.

-¡Eso era!- Dijo el mago de hielo con dificultad entre carcajadas. -Eso que sientes ahora se llama deseo.- Dijo ya más calmado.

-Entonces esto es el "deseo".- Repitió pensativo.

-Eso es, Natsu. Pero recuerda, hay más sentimientos, y son diferentes.-

-Vale Gray. Me voy.- El pelirrosado se levantó y se alejó con tranquilidad.

-¡¿Pero espera! ¡No querías que te expli-.-

-No hace falta. Ya le preguntaré el resto a otro.- Lo cortó y se giró a mirarle.- No me gustan tus métodos.- Lo asesinó con la mirada.- Por ellos voy a tener que darme una ducha helada antes de seguir preguntando.-

Y así lo vieron alejarse todos los que estaban en ese momento en el gremio: Andando como un pato por tener las piernas pegadas y los brazos cruzados delante del pecho.

oOoOoOo-oOoOoOo

Maldito hielito. Le había hecho perder el tiempo. Y si no entendía pronto lo que le pasaba a Lucy ella seguiría evitándolo hasta que dejaran de hablarse.

¡NO! Debía encontrar una solución rápido.

Con ese pensamiento en mente, y recién duchado, echó a correr en dirección al gremio de nuevo.

Nada más entrar, vio lo que estaba buscando. O mejor dicho, a quien.

Laxus todavía apoyado en la barra, hacía como que escuchaba a su abuelo, mas su rostro y los cascos que llevaba en los oídos mostraban la realidad. Pero la tranquilidad que le aportaba la canción terminó abruptamente cuando Natsu se estrelló entre él y el viejo maestro.

-¡NASTU!- Gritó encolerizado el maestro levantándose del suelo y limpiándose los escombros que aún manchaban su ropa.

-¡Hola maestro!- Sonrió el pelirrosado de forma ladina.- ¡Hola Laxus!-

-Hmph.-

-Vengo a preguntarles algo.- Resolvió.

-¿Preguntarnos?-

-Sí, ¿cómo sabes cuándo te…gusta alguien?- El tono de la frase fue decayendo conforme hablaba, demostrando así su enorme vergüenza.

-¿¡Gustar!?- El maestro abrió los ojos totalmente sorprendido. Esa era la ocasión que había estado esperando desde hace mucho tiempo. Por fin le explicaría a una de sus haditas algo importante en la vida.

Y el maestro todavía en su mundo de fantasía y con lagrimitas de alegría en sus ojos, perdió la conexión con el mundo real.

El rubio, consciente de la situación en la que encontraba su abuelo y viendo la mirada avergonzada e ilusionada de Natsu, no tuvo remedio y sin más salida, se quitó los cascos y se preparó mentalmente.

-A ver Natsu, ¿por qué quieres saber eso ahora? ¿Es por esa chica, Lucy?-

- Es que… Cuando estoy cerca de ella… Siento cosas extrañas… Y tengo pensamientos…-

-Vale. Natsu, el amor es un sentimiento muy complejo.- Hizo una pausa en la que al mago de fuego le pareció ver un pequeño sonrojo aparecer sobre sus mejillas. Quizá se lo había imaginado.- Cuando piensas siempre en una persona, quieres estar con ella y pasar buenos momentos juntos, cuando quieres lo mejor para ella aunque eso te haga daño a ti, cuando solo quieres protegerla de todo lo malo que hay… Eso es amor. ¿Lo entiendes?-

Varios cables en la cabeza del Dragneel se conectaron inesperadamente y este comprendió de pronto muchas cosas.

-¡Lucy! ¡Tengo que ir a hablar con Lucy!- Y con esta despedida, salió disparado por la puerta del gremio sin siquiera despedirse.

-Hmph.- Laxus recuperó su expresión ausente y se volvió a colocar los cascos en los oídos.

Y con la vuelta de la calma, la mente del maestro regresó también y pasaron exactamente dos segundos antes de este se pusiera a llorar al ver que se lo había perdido todo y ya no podría transmitir sus conocimientos.

Laxus, sin girar el rostro para mirarlo, alargó el brazo y deslizó a su abuelo sentado sobre la barra hacia él, lo apoyó contra su pecho y lo dejo llorar agarrado a su camiseta.

oOoOoOo-oOoOoOo

Hacia solo veinte minutos que Loke había venido del mundo de los espíritus y ya le había dado tiempo a comprar la medicina de su maga celestial.

Pensando en la comida que pensaba cocinarle a Lucy para que se mejorase, no se dio cuenta de la mancha rosa que se le acercaba a una velocidad preocupante hasta que no lo derribó.

-¡AU!- Se quejó su agresor mientras se frotaba la zona dolorida de la cabeza donde se había golpeado al chocarse con él.

-¡Natsu! ¡Mira por dónde vas! ¡Puedes hacerle daño a alguien!- Reclamó el espíritu celestial al tiempo que se ponía en pie y se sacudía el polvo de su traje.

-¡Loke! ¿Qué haces tú aquí? ¿Lucy te llamó?- Preguntó ilusionado por la posible fuente de información que tenía frente a él.

-No. He venido por mi cuenta a cuidarla.- Respondió desviando la mirada.

-Ah vale.- Dijo desentendido.- Yo iba ahora a hablar con ella. ¿Sabes Loke? Creo que la am-.-

-¡NATSU!- La furia empezó a fluir por las venas del león.- ¡Qué dices!-

El Dragneel le observó sorprendido y raramente enmudeció. ¿Qué le pasaba a Loke?

-He visto lo que ha pasado hoy desde el mundo de los espíritus.- La mirada de Natsu se ensombreció.- Le has hecho mucho daño a Lucy.-

-Pero Loke, eso ya no importa porque ahora sé que-.-

-¡QUÉ NO IMPORTA!-Gritó el pelinaranja.- ¡¿Acaso no te importa lo que sienta Lucy?!-

-¡Claro que sí! Pero ahora sé cómo solucionarlo. Así que…-

-¿Piensas que puedes hacerla feliz, Natsu?- Susurró entre mordaz y suplicante el espíritu.

-¿Feliz?-Susurró el pelirrosado. Y respondió sin pensar.-Claro.-

-Entonces, está bien.- Con resignación le tendió la bolsita con el medicamento.- Ve a verla.-

Y cuando ya se alejaba completamente dispuesto a resolverlo todo con Lucy, Loke le detuvo.

-Espero que aciertes.- Y un instante después de decirlo, desapareció tragado por un resplandor sobrenatural.

El Dragon Slayer volvió a dirigirse al apartamento de su compañera.

Pero su paso se ralentizó al momento. Ahora sabía que su relación con la maga celestial era algo más que amor, y también comprendía el significado de lo que había hecho con ella noches atrás, pero lo que había hablado con Loke le había dejado intranquilo.

¿Era él lo mejor para Lucy?

Bueno, me alegro mucho si llegaron hasta aquí. ;)

Sé que este capítulo quizá ha sido más pesado: poca acción, amor, etc. Pero realmente no se me ocurría la forma de hacer que Natsu con su inocente personalidad y mentalidad comprendiera sus sentimientos, y me pareció una buena forma intentar que sus amigos intentaran explicárselo.

¡Ah! ¿¡Dónde está Igneel cuando se le necesita!? XD

Tampoco ha habido mucho GaLe pero era necesario que Stterius comenzara a tomar parte en este capítulo…

Pero bueno, este capítulo aunque más aburrido, era necesario. Así que para compensar estaré aquí lo más pronto que pueda con la continuación.

Lo siento mucho por la de verdad eterna tardanza, pero la inspiración me viene muy poco (y eso que ahora tengo vacaciones…), se me olvidan los detalles de la historia y me cuesta darle forma, pero realmente quiero continuar todas mis historias así que no se preocupen.

En cuanto pueda actualizaré "Aprendiendo a ser muggle" y escribiré un nuevo capítulo de esta historia (por ahora el Malec lo dejo aparcado XD).(¡El Dramione me puede!)

Muchas gracias de nuevo por los reviews, los favoritos y follows, cada vez que veo una me alegran el día de verdad.

¿Me dejarían un review nuevo?

FairyBlanca.