III

Rin y Jaken habían llegado cerca del amanecer. Inmediatamente la humana callo rendida debido a tantas emociones acumuladas en el transcurso de ese día. Sin percatarse que su amo la observaba atentamente, descansando bajo el mismo árbol donde lo habían visto antes de encaminarse al festival de youkais. Sin embargo ella no era consciente de que su lord no había permanecido todo el tiempo en el mismo lugar, solamente daba esa impresión. Jaken el fiel sirviente de su amo, sabía muy bien que este se había ido después de la partida de su protegida, seguramente para matar el tiempo… literalmente, terminar con el periodo de vida de muchos desafortunados victimas del aburrimiento de su señor.

Llegaron mucho antes de lo imaginado, pero de igual manera logró sentarse en el mismo árbol donde se encontraba antes de despedirse de la humana. La detallo unos minutos, la tersa y blanca piel de su humana reflejada por la luz de la luna, sus carnosos y pálidos labios debido al frío que envolvía la zona, siendo rozados en algunas ocasiones con uno o dos mechones de cabello que salían del control de su protegida remover debido a que se encontraba completamente extenuada. Estuvo fuera de su alcance evitar pensar lo rápido que crecía su protegida, lo sabía, era consciente de que su madurez como fémina le traería nuevos problemas y caprichos por parte de ella, nuevas atenciones, reprimendas… nuevos visitantes indeseados. Este último problema era fácil de resolver, pues la única solución era matarlos, pero que pasaría si un día su preciosa humana fuera seducida por alguno de esos insectos… si se daba cuenta que no valía la pena pasar los restos de sus días mortales al lado de un ser sobrenatural como él…

¡Que se fuera entonces! ¡Nadie la había atado a él! Ni siquiera él le había ordenado seguirlo, fue voluntad de ella.

¿Por qué entonces la sangre le hervía al imaginarla con un asqueroso humano? no… más que un humano, le irritaba la sola idea de compartir a su propiedad con insignificantes machos, youkais o humanos ¡daba lo mismo! ¡Aquel que osara a tocarla, a ensuciarla con sus asquerosas garras lo mataría, sin piedad, no importaba que fuese humana la causa de sus delirios, ella le pertenecía, se lo había dicho con aquella promesa!

Noches como esas lo irritaban, ya tenía suficiente con el día anterior, accedió dejar a la humana ir al festival con el único propósito de alejarla lo suficiente para él poder eliminar toda la tensión acumulada producto de todas las dudas relacionadas con su pequeña humana quien dormía cómodamente a un lado de su lord, ajena a los pensamientos e intrigas que se formaban en este último.

Maldita humana que jugaba con su autocontrol

Los insistentes rayos del sol empezaron a hacer efecto en la humana, logrando despertarla de su eterno sueño del que se mantenía cautiva. Se encontraba cansada, aun con las horas que descanso, sentía que los parpados se le caerían en cualquier momento, por otro lado las extremidades le dolían como nunca antes, sentía leves pulsadas en sus muslos, brazos, y un dolor que bien conocía, recordándole lo que vivió el día anterior.

-Rin- la aludida se limpió como pudo el rostro mañanero y se acercó rápidamente al escuchar la voz de su señor.

-¿Qué sucede amo?-dijo, haciéndole mudas señas al youkai, para ver si le permitía acompañar al magnifico lord bajo la sombra del árbol. Como no recibió ningún signo de negación opto por sentarse felizmente.

-muéstrame tu brazo.

-¿eh…?

-no hagas repetir mi orden rin

- hai…- asintió con desgano la joven humana y le enseño su brazo a su amo, por ahora no podía negarle algo a él, pero eso cambiaria dentro de unos años.

El lord tomó entre sus garras el brazo de su protegida cuidadosamente para no herirla. Sin embargo, por mucho que intentase protegerla siempre terminada lesionada, la herida en su extremidad lo confirmaba.

-Quien lo hizo.- exigió con voz pesada. Al ver que la pequeña no quería contestarle aumentó el agarre en su brazo. La pequeña no era estúpida sabía que el único don del cual no era poseedor su amo era la paciencia, pues para ella, su lord era un ser casi perfecto, era fuerte, hermoso, amable, inteligente, gracioso (?)… la voz de su amo resonó nuevamente en sus oídos, gracias a esto pudo salir de sus ensoñaciones, que por cierto, si su amo no la hubiera llamado esta sin duda seguiría sumergida en sus pensamientos alagando a su señor.

-Rin.

-Fue en el festival… ¡pero no es nada!-agrego rápidamente mirándole a los ojos para que confirmara la veracidad de sus palabras.- no me duele amo, rin está bien.

-He preguntado quien ha sido.

-Fue rin quien tropezó…

Las marcas en el brazo de su protegida parecían ser las garras de un demonio al incrustarse, el mismo las había visto y hecho varias veces, pero la niña no emanaba ningún aroma que no fuese el suyo propio, lo cual indicaba claramente que nadie había estado cerca de ella lo suficiente como para lastimarla…

Ya no le daría más vueltas al asunto no era grave la herida.

Acercó el brazo de la menor a su boca, desfilando lentamente su lengua por la herida, logrando erizar los delgados cabellos del antebrazo de su protegida junto con el leve respingón que dio seguramente por la sorpresa. Luego una inconfundible risa resonó en sus oídos, aquella dulce melodía que esperaba escuchar siempre.

-a rin le da cosquillas amo…-dijo aun riendo pero intentando controlarse.

Luego de haber terminado, bajo la manga del kimono de su humana tapando el brazo que había sido herido, soltándola, volviendo a su postura inicial.

La pequeña volvió a observar su herida ahora completamente cicatrizada, ya lo sabía, siempre que se lastimaba su amo le lamia la herida, y estas se encontraban curadas sin excepción alguna, pero por algún motivo ella aun lo encontraba asombroso.

-Rin- la imponente voz de su señor la saco de sus ensoñaciones.-dentro de poco partiremos, ve a asearte.

-si- asintió felizmente, internándose en el bosque rápidamente.

Observó cómo se alejaba su protegida, buscando seguramente el rio, no quedaba demasiado lejos. Estaba seguro que lo encontraría y luego regresaría completamente aseada debido a que su humana tenía un gran sentido de orientación, pero le impresionaba aún mas que, sin tener un olfato desarrollado como el suyo, pudiese llegar a donde se proponga, incluso podía saber qué fruta había si se adentraba más en el bosque y sin haberlas visto. Por supuesto que no todo el tiempo tenía la razón, a veces se equivocaba, pero comparado con el número de aciertos, no se podría decir que fuera pura suerte. Esta situación le desconcertaba cada vez que ocurría, por este motivo, llego a interesarse en una conversación que sostenía la humana con su sirviente. Ella había mencionado que no era difícil encontrar un rio, solo debía ver que tan fuerte iluminaba el sol, identificar hacia qué sentido soplaba el viento y como para asegurarse que estaba por el camino correcto revisaba el suelo, comparando texturas, finalmente llegaba al agua. Con respectos a las frutas, había dicho que era más difícil que encontrar el rio, pero por lo general las frutas crecían en estaciones y climas específicos. Por este motivo la pequeña que llevaba consigo siempre miraba el paisaje donde se encontraban, y basado en este podía estimar que tipo de fruta podría madurar en aquel sector.

La habilidades de su acompañante lograban hacer que se sintiera satisfecho, debido a que la humana que llevaba consigo era mucho más capaz que los estúpidos de su especie, era digna portadora para el título de protegida del lord del oeste… sin lugar a dudas, su protegida era especial…

-¡señor sesshomaruuuuu!- el fuerte llamado resonó por todo el bosque, seguido por una intensa picazón la cual llegó a su olfato.

En menos de un segundo estaba frente a su protegida, la cual se encontraba completamente desnuda y de pie tapando sus ojos con sus manos empapándolas por sus incesantes lágrimas.

-Q-que…- no alcanzó a preguntarle a su protegida que pasaba cuando se percató de aquel delgado hilo escarlata que se escurría desde la entrepierna de la niña hasta llegar más debajo de su rodilla.

-amo…- su voz quebradiza por el llanto, los ojos vidriosos, su desnudez, aquel olor…maldición

El demonio desde su lugar respiraba cada vez más fuerte. ¡¿Ahora qué demonios debía hacer?! ¡Sabía que su protegida pasaría por esos cambios, pero no pensaba que tan pronto!, no había tenido tiempo suficiente como para mentalizarse semejante transformación en su humana.

-amoo…-corrió directamente hacia él, abrazándolo por la cintura, que era más o menos la altura donde llegaba la pequeña en comparación al peliplateado. Su lord no dijo ni hizo nada, estaba completamente pasmado. -¿q-quee… e-es…lo…q-que - más llanto.- L-le pasa a rin….

-¡J-jaken!- por fin su voz logro salir, haciendo vibrar a todo el bosque.

-¡Que sucede amo bonito! ¡¿Acaso le paso algo a la moc…-al llegar rin pudo observar como su viejo amigo se pasmaba y palidecía ¡ohhh no! ¡Moriría lo sabía, no necesitaba de sus caras espantadas para saberlo!, desde que despertó sentía un malestar en el estómago ¡y ahora esto!

-¿Que debería hacer amo?... rin no quiere morir otra vez… amo…- hablo rápidamente asustada por lo que le sucedía. Aumento el agarre sobre las ropas del lord- por… favor, ayude a rin…

¡Suficiente!

-jaken encárgate de rin- el aludido lo miro atónito

-¡¿Q-q-ueee..?! Pero amo bonito…

-¡ahora!- exhibió sus filosos colmillos en señal de amenaza. Se dio la vuelta internándose en el bosque, desapareciendo de la vista de sus dos acompañantes.

-¡si amo!- rápidamente se acercó a la pequeña, quien temblaba en su posición. Vio cuando esta callo de rodillas en el suelo sujetándose el abdomen y llorando ruidosamente, pareciera como si hiciese un berrinche.

El sapo verde se acercó a las ropas que había dejado la pequeña cerca de la orilla del rio donde procedería a bañarse.

-rin-chan, será mejor que te des un baño…-le dijo acariciando la espalda de su amiga consolándola y colocando sobre su espalda el kimono abierto solo para cubrir su desnudez.

-no le ha importado- le escuchó decir algo demasiado bajo, como en un susurro, el cual no pudo entender por los constantes jadeos en busca de aire provocado por el intenso llanto en que se encontraba sumida la pequeña.

-¿rin?

-¡No le ha importado!-gritó alarmando a su guardián, quien parecía confundido, pero luego entendió a qué se refería.

-no digas tonterías, ¡vamos, metete al agua hay que sacarte ese apestoso olor sino el amo no se te acercará! ¿Acaso quieres eso?- la pequeña negó aun llorando y accedió mudamente a la petición de su amigo.

-esperaré donde Ah-Un, cualquier cosa grita como solo tú sabes hacer mocosa.- dijo el sapo mirándola divertido, estaba intentando levantarle el ánimo, pero no dio los resultados esperados. La humana parecía estar en un trance, completamente encerrada en su mundo.

El youkai verde sin saber que más hacer, partió donde el dragón de dos cabezas, dejando a la humana tranquila, tal vez eso necesitaba, un poco de paz para organizar sus pensamientos… bueno no solo ella lo necesitaba, sino su querido amo sesshomaru y él, ¿Cómo harían ahora para explicarle lo que le acababa de suceder?.

Lo había tomado desprevenido, lo admitía, tendría que llegar rápido al palacio de esa manera la youkai encargada de Rin podría explicarle lo sucedido, pues él ni aunque le ofrecieran ser dueño de las tierras del Norte, Sur y Este mantendría ´´ese´´ tipo de conversación con su humana. Si bien él sabía claramente lo que significaba, no era su deber hablar de ese tipo de cosas con una hembra, lo mejor sería que otra de su mismo sexo le explicase lo acontecido.

-amito sesshomaru ya dejé a rin dándose un baño…. ¿Qué se supone que…

-se encargarán en el palacio.

-la mocosa cree que algo malo le pasa… que se está muriendo desangrada lentamente.

-asegúrate de erradicarle ese pensamiento.

-si amo.- asintió rápidamente jaken.

Jaken observó cómo su amo arrugó la nariz, luego se escucharon los pasos de la humana acercándose hacia donde se encontraban ellos.

-amo…- su voz todavía no se normalizaba por el llanto de hace unos instantes.- ¿n-no… curará a… rin?- dijo la pequeña mirando con miedo a su lord, su rechazo le dolía.

Sesshomaru quedo atónito ¿acaso pretendía que el…? ¡No!

-¡¿pero qué estupidez estás diciendo mocosa del demonio?! ¡Como osas a insultar de esa manera a mi amo sesshomaru! ¡Ya te hemos dicho que no tienes nada, no estas herida ENTIENDELO!

-¡¿Qué no estoy herida?! ¡¿Entonces porque rin se está desangrando?! ¡Dígamelo!- se exaspero la muchacha anhelante por una respuesta.

-¡NO TE ESTAS DESANGRANDO! Lo que pasa es…

-¡silencio! cállate rin o te mato…- por supuesto que no lo haría, no era capaz de herir un solo cabello de la humana, solo era una advertencia, más le valía seguirla pues no estaba de humor.

-¿así? ¡Entonces hágalo! ¡De todas formas moriré igual!- la cara de la menor estaba enrojeciendo de la rabia, pero al mismo tiempo lagrimas luchaban por salir de sus ojos ante el regaño de su amo, este jamás la había tratado tan bruscamente.

¿Acaso lo estaba desafiando? Inmediatamente el cuello de la menor fue preso por las afiladas garras del demonio frente a ella. Sus ojos ya estaban completamente rojos adornados por las verdosas pupilas del youkai. Sonidos guturales salían de su boca al hablar.

-¡es suficiente rin!- se escucharon más gruñidos mientras ejercía más fuerza en su agarre. La humana permanecía en shock ante la reacción de su amo. La ira de la menor fue reemplazada inmediatamente por una terrible angustia, llenando las manos del youkai con sus lágrimas.

-¡AHHHH!¡LE ODIO!- Dijo gritándole en la cara. Este reacciono a las palabras de la menor volviendo a sus ojos dorados.

Ah-un desde lejos vio la escena que sostenían sus dos amos, acercándose lentamente analizando tan curiosa discusión.

-yo…- ¡no! de ninguna manera se iba a disculpar, ¿Por qué debería? Su amo tenía toda la culpa… por ser tan… indiferente ¡si eso era, indiferente! ante la muerte de su ama y señora... ¿Q-que había dicho? Fue en ese momento que se dio cuenta de algo… aquello que había tomado muy a la ligera pero que era tan importante como la promesa misma.

-Amo… ¿le puede prometer a rin que estaremos juntos… hasta que la muerte nos separe?

-hasta que la muerte nos separe…-dijo para sí misma temblando involuntariamente, ya no sabía si de rabia o de angustia, pero esto no parecía importarle a sus pensamientos, los cuales seguían desfilando uno a uno por su mente, restregándole aquello que ignoraba y que su amo era consciente… su inmortalidad.

-¿El amo será solo de solo de rin?

-si

Su amo entonces seria de ella solo cuando estuviese viva…

-¿Promete estar siempre con rin?

-Si eso es lo que deseas.

Tuvo que llegar a este punto para darse cuenta que no tendría a su lord ´´por siempre´´… Ella moriría dentro de unas décadas que no serían nada comparado con la longevidad de su señor. Aquella promesa no tenía mucho sentido entra una pareja humana y youkai… ¿Cómo es que no lo había pensado? Era demasiado obvio., pero aun así no lo había considerado. Tuvo que haberse percatado de que los cuentos que le leía kagome donde casi siempre los protagonistas decían aquella particular frase y terminaban viviendo felices por siempre eran en su mayoría personajes humanos.

Finalmente lo entendió ¿Entonces era eso lo que quería, la muerte prematura de ella? La pequeña quería llorar más al pensar que su amo deseaba su muerte y así liberarse del ´´compromiso´´ que los unía.

-¡RIN LE ODIA!- le gritó nuevamente. No le odiaba, esa era la verdad, si bien estaba sumamente dolida por la actitud que mostraba su protector hacia ella no era capaz de odiarle, su amor por él era mucho más fuerte.

La pequeña dentro de sus caóticos pensamientos recordó una vez que vio pelear a la sacerdotisa con el hermano menor del lord, le había dicho muchas palabras que no entendía mientras le arrojaba lo que encontraba por el camino y como este como intentaba esquivar la mayoría de los proyectiles lanzados por su esposa sin mucho éxito. La pequeña quería seguir escuchando la discusión hasta que la anciana kaede le tapo los oídos e intentaba que hacerles ver que había una menor en medio del conflicto. Lo último que supo fue ver a kagome antes de salir de la cabaña gritarle a su esposo extrañas palabras de su época y salir llorando del lugar. Después que se tranquilizó todo fue a consolarla y preguntarle el significado de lo que dijo, logrando avergonzar a kagome, confundida pues esta le pedía que por favor no repitiese nada debido a que era aún muy joven como para decir semejantes palabras. Sin embargo se tomó la libertad de explicarle una de ellas, aquella que provenía de su época…

-¡RIN QUIERE EL DIVORSIO!- espetó con claridad, según ella, pero sus acompañantes le dedicaban una mirada confundida ¿Qué era lo que quería la pequeña? ¿Un objeto o acaso un alimento?

Y tal como recordó la niña que hizo la sacerdotisa, se zafó de las garras de su amo y fue donde se encontraba Ah-Un observando la escena.

Durante los días siguientes la pequeña rin se mantuvo en silencio, incluso para pedir alimentos, de no ser por sesshomaru quien le ordenaba a su sirviente traer comida para la testaruda de su humana esta se encontraría muerta por inanición.

Para el demonio verde ese viaje había sido el mejor desde que llevaban a la mocosa con ellos, pues no había tenido que cumplir la mayoría de sus caprichos que se le antojasen a la niña en solo un día. Admitía que se preocupaba por su amiga, pero unos días sin hablar no la matarían.

La pelinegra observo un hermoso prado por el que caminaban, le sorprendía lo amplio que era podría decirse que era infinito, puesto que ni siquiera podía divisar lo que había a lo lejos, no se veían arboles ni siluetas oscuras que indicasen que podría encontrar mas allá por esas tierras. Por fin el viaje había terminado, este prado se lo indicaba todo aquello que ´´creía ver´´ era solo un espejismo que existía durante siglos según le había explicado su amigo verde. Avanzaron unos pasos más atravesando la poderosa barrera que cubría al castillo transportándolos desde el hermoso prado hasta los inmensos muros de este. ´´tal como paso en el festival´´ pensó la menor, recordando todo lo ocurrido, aquella extraña barrera en las escaleras, las tiendas, luces, su poción… aquel demonio.

El lord se abrió paso entre los soldados youkais mientras estos le reverenciaban como señal de respeto.

Al final del lardo camino que se formaba para que el lord caminase se encontraba una hermosa youkai con cabello negro

-Mi lord, sea bienvenido- hablo una hermosa youkai pelinegra, sus ojos eran dorados como los del señor del palacio y vestía un kimono rojo de seda con hilos dorados.

El lord no se inmuto en contestarle a la youkai que había cuidado de él desde cachorro, actualmente era la encargada del cuidado de rin, seguramente esta ultima la consideraba algo así como una segunda madre.

-mi pequeña me alegro tanto que estés bien- la youkai se dirigió a capturar a la humana entre sus brazos, enseguida noto algo extraño.- ¿pero qué te ha pasado?- dijo alarmándose al ver el corto cabello de la pequeña.- esto solo puede ser obra de mi lord, siempre has sido… tosco cuando intentas tratar algo con delicadeza.- dijo la youkai al analizar minuciosamente el corte de cabello.

¿Tosco él?... esa mujer…

-mizuki. – la mirada de advertencia de su lord aterraba, pero ella ni se inmutaba ante esta.

-vamos ¿Por qué esta tan enojado mi retoño?- una sonrisa radiante le dedico la youkai pelinegra.

Como siempre nada había cambiado desde cachorro, contra esa mujer no era capaz de hacer nada… solo se limitó a ignorarla, eso siempre hacia.

-hmf.

-uff tan temprano y ya anda refunfuñando.-dijo la hermosa youkai aun abrazando a la humana chocando mejilla contra mejilla.

-¡¿y ustedes que están mirando?! ¡A trabajar he dicho! – la pelinegra hizo que rápidamente los guardias y sirvientes youkais se dispersaron volviendo cada uno a sus quehaceres.

-¿y bien mi pequeña? ¿A pasado algo con el amo?- dijo al mirar lo distante que estaba su niña con su querido retoño, siempre los veía juntos y ahora está ni siquiera quería mirarlo.

-¿mi niña?...

-señora.-aclaro la menor- soy la señora de la mitad de las tierras del oeste.

Los dos youkais quedaron atónitos ante lo que había dicho la humana. Pero rápidamente una risa lleno todo el ambiente

-¡hahahahahha!- la pelinegra se sujetaba fuertemente el abdomen mientras reía a todo pulmón-¿tan pronto le has desposado sesshomaru? Imagine que sería dentro unas décadas, nunca pensé que te gustaban más jóvenes.

-silencio- el tono sombrío en su voz hizo comprender a la youkai su lord no estaba de humor para sus bromas.

-Mizuki debo hablar contigo.- dijo el peliplateado. Antes de adentrarse en el palacio le dedico una dura mirada a su protegida y luego desapareció tras las grandes puertas de la fortaleza.

-Hmhmmh- intentaba no hacer sonido alguno para no molestar más a su cachorro, ¡pero es que era tan difícil!- bien, andando mi señora del oeste- dijo evitando una nueva carcajada. Tomando la mano de la pequeña dirigiéndose a sus aposentos.

Después de haber dejado a la niña en sus habitaciones, se dirigió donde se encontraba su lord. Toco la puerta antes de entrar, aunque no era necesario sesshomaru era consciente de su presencia.

-pasa.- dijo mientras seguía leyendo algunos pergaminos.

-¿en qué puedo servirle mi lord?- dijo la youkai al ingresar a las habitaciones de sesshomaru.

-ya ha ocurrido.- dijo arrugando el fino papel entre sus manos. La aludida no entendió a qué se refería el peliplateado, mucho menos el porqué del disgusto en sus facciones.

-disculpe, ¿podría decirme que es lo que ya ha ocurrido?-

-¿no la oliste?... puedo percibirlo desde kilómetros de distancia.

¿Algo que él podía percibir fácilmente y ella no?... ¡no puede ser! ¿A-acaso su pequeña ya había dado el paso hacia la adultez?

-¿Quieres decir que mi pequeña ya entro en ciclo reproductivo?- no se lo podía creer, pero sus dudas fueron rápidamente contestada al ver como tensaba la mandíbula y su rostro parecía disgustado. Entonces era cierto

-¿Así que ese era el motivo del porque se encontraba irritado?

-no es asunto tuyo.- su fiera mirada le hizo dudar si proceder con el tema o no.

-está bien, está bien…-su lord sí que era testarudo, mucho más que su hijo Takeshi

-habla con ella.

-si eso es lo que usted desea milord – no tenía por qué pedírselo, de igual manera lo iba a hacer. Intento imaginarse la reacción del lord ante semejante cambio en la pequeña sin mucho éxito, eran pocas las veces que había visto a su lord sorprendido, la última vez que tuvo el placer de verle en ese estado, era cuando su retoño era aún cachorro. Ella se encontraba auxiliando a una youkai minutos antes de alumbrar, cuando escucho que alguien había abierto la puerta de par en par.

-Mizuki, explica porque no quieres jugar con este sesshomaru- había exigido su pequeño lord.

Vio cómo su hijo se encontraba sujetando un brazo del lord, impidiendo que entrase por completo en la habitación, pero este pudo zafarse fácilmente de su captor quedando pasmado al instante en que se percató dónde estaba. ¡Precisamente por ese motivo ella misma había ordenado que nadie se acercara por aquel sector del palacio!

Sesshomaru había abierto los ojos a su máxima expansión, observando como las manos de su nana se encontraban bañadas en sangre, más aun el ver a la youkai recostada completamente desnuda y con las piernas abiertas. Pero no fue esto lo que más le sorprendió sino, el hecho de haber presenciado en el momento justo la llegada del cachorro de la youkai al mundo, acompañado con un fuerte rugido por parte esta y los incesantes alaridos del recién nacido.

Su nana supo enseguida que aquel acontecimiento marcaría a su pequeño por siempre…

-¿Qué es lo que te causa tanta gracia?-había exigido el lord, ¿se burlaba de él?

-solo recordaba algo- le dijo a pelinegra.-por cierto mi lord, debo informarle que ya todos los preparativos están listo para la reunión que se llevara a cabo en el palacio.

-…- el youkai no parecía agradarle en lo absoluto la idea.

-vamos milord, hace milenios que no se reúnen las los 7 lord con el fin de establecer paz entre sus tierras.

-puedes retirarte.- estaba harto de discutir irrelevantes asuntos como ese, tenía mejores cosas que arreglar.

-como ordene milord… pero antes de que me retire, hay algo que debo decirle.- agrego seriamente la youkai, haciendo entender al lord que el tema a tratar por la pelinegra era de importancia, por consiguiente dejo de revisar aquellos pergaminos dedicando toda su atención a mujer frente a él.

Luego de haber hablado con el peliplateado hizo una reverencia al dueño del palacio y se encamino a los aposentos de la menor.

-Rin-chan, ¿Qué sucede?- se preocupó la maternal youkai al ver como su pequeña lloraba en su futon.

-e-es que r-rin le dijo al amo que le odiaba.-más llanto

Así que eso había pasado

-no quiero que el amo odie a rin.- se abrazó a la youkai que permanecía sentada a un lado de la cama.

-vamos pequeña, estoy segura que el amo sesshomaru no te odia.

-¿Por qué le dijiste que le odiabas?

-porque no parecía preocuparse por rin…. Rin se está muriendo y el amo no quiso curar a rin… ¡quería que rin muriera!

¿Curarla había dicho?

-eso no se puede evitar mi pequeña, el amo no puede curarte, es un proceso natural.

-rin sabe que es natural, pero el amo prometió ser de rin por siempre, no pensé que me dejaría morir para cancelar nuestra promesa

¿De qué estaba hablando su pequeña? ¿Qué promesa?

-tienes razón rin la muerte es un proceso natural- dijo la youkai pelinegra al percatarse a que se refería su niña - pero no te estoy hablando de eso. A lo que me refiero es que el sangrado por el que estás pasando es normal.

-¿normal dices?- la pequeña se limpió las lágrimas como podía.

-exactamente- comenzó a deslizar tiernamente los dedos por la corta cabellera de la niña entre sus brazos buscando consolarla.- significa que estas creciendo, y te estas convirtiendo en una mujer.

-pero… no entiendo.

-¿recuerdas cuando me dijiste que te dolían los pechos?

-sí, rin recuerda- asintió rápidamente.

-bueno, esto es casi igual, solo que un poco más importante.- separo a la niña que abrazaba para que la mirase a los ojos.- mi niña, aquel sangrado representa que de ahora en adelante tienes la posibilidad de tener tus propios….-¿Cómo era que le decían los humanos?...ahh si.- hijos.- sonrió intentando confortar a la humana.

La pequeña se sorprendió, ¿entonces ahora podía formar una familia?, siempre se había preguntado cómo podía hacer para tenerla, y no dudo en preguntarle a su amo, quien solo le decía ´´eres muy joven´´ para luego desaparecer de la vista de su vista, dejándola con el pobre jaken.

-¡ya veo, así que eso era!- se sentía aliviada, entonces su amo no era que no quisiese curarla sino que no podía. Con este último pensamiento se incorporó del futon arreglando como pudo su kimono.

-¿A dónde vas?- le pregunto la hermosa youkai a la humana quien parecía más que contenta.

-Rin irá donde el amo sesshomaru a disculparse.

-No es correcto que una dama visite los aposentos de un macho estando minutos de anochecer pequeña- pero la humana estaba lejos de escucharle, pues la idea de volver a estar y ver a su amo le emocionaba de sobremanera, tanta que no ponía atención a lo que le dijo su querida nana.

Se escuchó la puerta cerrarse y unos inconfundibles pasos directo a su recamara. Sabía que Mizuki había terminado de hablar con su protegida, el mismo había puesto toda su atención en la conversación que sostenía, incluso conocía el motivo por el cual venía a visitarlo. Ahora podía lidiar mejor con ella pues el aroma ya se había ido como le había explicado Mizuki. Aun no asilaba el radical cambio en su humana, más aun lo que le dijo la pelinegra fue la gota que rebaso el vaso, ¡aquel aroma lo atormentaría una vez al mes!, y lo que era aún peor ¡estaba condenado a permanecer cerca de su humana! Protegiéndola de indeseados machos cegados por aquella atrayente fragancia que a más de uno le desquiciaba. Estaba seguro que algunos podrían controlarse, otros cederían a sus instintos ya sea satisfaciéndolos o incluso perdiendo el control llegando a matar a su humana para eliminar cualquier rastro del seductor aroma que esta liberaba. Tendría que ser el quien permaneciera a su lado, disminuyendo aquella hipnotizante esencia al mezclarla con su intenso aroma de Inugami Daiyōkai… ¡vaya suerte la suya! Eso conseguía por mantener a la humana consigo, tuvo que haberla dejado en la aldea ¿o no?

-¿amo está despierto?-pregunto la pequeña detrás de la puerta un poco nerviosa al pensar que su amo seguía molesto con ella.

-pasa, rin- escucho al gruesa voz de su lord. Y así lo hizo, entro rápidamente encontrándose con el youkai leyendo como siempre pergaminos ¿acaso le divertían?, pues siempre le encontraba de la misma manera, concentrado leyendo miles y miles de estos.

Salió rápidamente de sus pensamientos ¡no podía distraerse! Ella estaba ahí solamente por un motivo…

-amo, rin quiere disculparse por haberle gritado- dijo cuando estuvo suficientemente cerca del youkai como para que la escuchase ignorando que él podía hacerlo perfectamente, incluso desde la habitación de ella.

Sesshomaru miro a su humana, tan débil, frágil, tan virginal, pura y alegre… la protegería, aunque… ¿aunque le costase la vida? ¡NO, JAMAS! ¡Él era el gran Lord Sesshomaru del Oeste! ¡De ninguna manera seria sometido por su protegida!

En medio de sus cavilaciones la pequeña corrió abrazándole por el cuello hundiendo su rostro en el kimono en su kimono. Lloraba, podía sentirlo y olerlo ¿pero porque motivo? No le había hecho nada ni dicho nada, más extraña no podía ser… ¿o tal vez le dolía?... eso le había hablado Mizuki. Aquel sangrado dolía en humanas ¿pero porque demonios estaba el preocupándose? ¡Por algo ordeno a mizuki encargarse de ella! ¡No él! Ya tenía muchos asuntos que resolver.

-deja de llorar rin, es una orden- le exigió sesshomaru para se alejara de él.

-¿no está molesto amo?

-no-dijo

-mentiroso…-le contradijo la pequeña

¿Mentiroso había dicho? Que insolencia, no sabía en qué momento su protegida había reunido tanto coraje como para tomarse tantas libertades hacia él, ni como él había llegado a permitir que eso sucediese.

-este sesshomaru no miente y nunca ha tenido necesidad de hacerlo.- dijo separándola de él.

-¿entonces perdona a rin? –pregunta está dejando que sus lágrimas cayeran libremente. Pero una mano que bien conocía se deslizo sobre su rostro removiendo algunas de estas con agilidad y delicadeza para no herirla.

-si- dijo el youkai, ganándose una radiante sonrisa por parte de la menor. Lo admitiría solo esa vez, la extrañaba, anhelaba las sonrisas que le dedicaba su protegida a él y solamente a él.

-¡gracias amo!- escucho la voz de su protegida, quien se sentó entre sus piernas, exhibiendo una triunfadora sonrisa ante la confusión del youkai.- nee sesshomaru- sama ¿Qué es lo que está leyendo?- agrego dulcemente.

- nada importante. –siguió con su lectura procurando ignorarla.

-por favor amo dígale a rin…-levanto la cabeza para observar a su lord, quien no despegaba los ojos del pergamino. ¡La ignoraba! –si no me dice que está leyendo… rin le hará cosquillas como la otra vez.-cerro los ojos pícaramente, oliendo su victoria en el aire, pero no pudo percatarse del disgusto en su señor.

El lord no lo medito mucho, sabía bien que nada bueno ocurriría si su protegida volviese a hacer lo mismo que la otra vez.

- Es sobre la reunión que se llevara a cabo en el palacio.

-¿una reunión? ¿Para qué?

-Para unir los 7 reinos youkai.

-ohh… ¡Me alegro tanto amo! Es mucho mejor cuando reina la paz. La guerra…solo trae muchas muertes.- cualquier rastro de su antigua alegría fue remplazado por la tristeza que se apodero de su voz, debido a que estuvo fuera de su control recordar la tragedia que sufrió su familia.

- Rin, ya está anocheciendo, ve a dormir- dijo el youkai sabiendo lo que pensaba la pequeña, la conocía muy bien y solo el recuerdo de sus padres lograba ponerla en ese deprimente estado.

-¿puede dormir rin con usted?- nuevamente su protegida le sonreía emocionada. Vaya cambio que sufría su protegida, no lo entendía, primero parecía como si quisiese llorar y ahora andaba dedicándole una amena sonrisa de oreja a oreja.

-no.

-por favor…-por más que rogase su protegida no lo iba a permitir.

-he dicho que no rin.

-¿Por qué amo?

-ve a dormir a tus aposentos o llamaré a mizuki.- dijo el lord advirtiéndole lo que pasaría si no obedecía sus órdenes, sabía que cedería pronto, mientras esperaba que se retirase siguió leyendo el pergamino.

- está bien- accedió la menor sin mucha energía.- amo… hay algo que rin quiere preguntarle antes de irse a dormir.

¿Ahora que sería?

-¿usted… permitiría que rin muriera? – dijo la menor, de no ser por la postura en que se mantenía (dándole la espalda a sesshomaru) hubiera visto la sorpresa en su amo.

¿Acaso no le bastaba el hecho de que la hubiera salvado incontables veces como para dudar si dejaría que falleciera? Qué tontería.

-no lo permitiré.-dijo el peliplateado.

-¡gracias amo! ¡Rin le quiere mucho!- de un salto la pequeña capturo el cuello del youkai depositando un tierno beso en la frente de este. Inmediatamente se soltó y se dirigió hacia la puerta saltando alegremente, contenta y satisfecha ante lo que había hecho.

- ¿sabe amo?- el aludido le miro aun perplejo ante la inesperada acción de su protegida.- ahora rin sabe porque no podía tener hijos antes… Mizuki dice que aun debo esperar algunos años… pero Rin no puede esperar tener su propia familia.- dicho esto su protegida salió rápidamente de su habitación dejando al lord doblemente shockeado.

Había llegado rápidamente a su habitación, la cual no estaba lejos de los aposentos de su amo, acostándose en su futon rápidamente. No pudo evitar sonreír ante la idea de poner celoso aunque fuese un poco a su señor, debía pensar en el siguiente plan sin embargo sentía demasiado sueño, estaba muy cansada, pero se alegraba de haber podido disculparse con su amo, y que este aceptase su arrepentimiento, como debía de ser. Le pesaban cada vez más los parpados, haciendo que fuera cada vez más difícil seguir luchando ante la necesidad de dormir, y no lo haría, no sin antes dedicarle una última mirada a la poción que yacía sobre su tocador, recordándole el motivo por el cual había luchado para conseguirla, y ese era, dominar a su amo, cueste lo que cueste. Finalmente y con este último pensamiento la señora de las tierras del oeste sucumbió al cansancio de su cuerpo, dejándose arrastrar al maravilloso mundo de los sueños.

Espero que les haya gustado este capítulo :D muchísimas gracias por los review y por agregar esta historia a sus favoritos y… ¡por todo! :D hahaha…pienso que siempre y cuando se diviertan y les haga pasar un buen momento al leer este fanfic solo entonces mi misión ya está más que realizada. Espero que me puedan decir sus criticas u opiniones, me importa mucho saber que piensan, si les gusta (sobre todo que parte encontró más entretenida) o que les disgusta (estaré muy atenta, recuerden que sin críticas uno no mejora)

Bueno, si se preguntan cuándo aparecerá el neko youkai y rin adulta será sin duda en el próximo capítulo. Siempre y cuando ustedes deseen que haya un próximo... Bye ;)