Capítulo 3 "Una que otra… ¿Buena Decisión?"
Las montañas y volcanes de Hokkaido, un lugar perfecto para vacacionar, aunque también lo era para poder entrenar, y eso era lo que llevaba haciendo desde hace ya poco más de un año.
El entrenamiento había sido duro, no lo iba a negar, pero no iba a darse por vencido, no todavía, debía recuperar su condición, no podía quedarse siendo "un debilucho" toda su vida.
-¡Ah! –gritó con dolor después de haber recibido el golpe directo de una roca de proporciones inimaginables.
-Debes resistir, Ranma, si lo que quieres es recuperarte debes de soportar todo lo que se te enfrenta.
-¡¿Y crees que no lo sé?! –levantándose con debilidad del suelo.
-Ranma, debes superar tu orgullo y pedirle perdón al maestro…
-¡Jamás! –lo interrumpió con fuerza -¡No pienso pedirle perdón a quien no se lo merece!, ese maldito viejo me las pagará todas y cada una de las cosas que me ha hecho… -apretando los puños hasta donde su poca fuerza le permitía.
-Eres demasiado orgulloso, hijo –acomodándose los lentes –pero en parte eso me da mucho gusto, porque demuestras que no necesitas de nadie para salir adelante.
Ranma estaba sorprendido de las palabras de su padre, si no mal recordaba, era la primera vez que lo halagaba por su orgullo desmedido.
-Gra… gracias, papá –murmuró casi imperceptiblemente.
-Sigamos entrenando si quieres recuperar tu fuerza.
-Está bien –retomando la misma energía que demostraba todos los días para salir adelante.
-"Pero me pregunto si tu orgullo está funcionado de algo…" –pensó Genma.
La noche ya había llegado, "por fin", pensaba Ranma, todos los días era un esfuerzo inmenso, pero sus ganas no se le quitaban con nada, debía de superarse, no sólo por él…
Salió de la pequeña casa en la que su padre y él habían sido bien recibidos por un matrimonio mayor, quienes les habían abierto las puertas sin pedir nada a cambio y, milagrosamente, su padre se había comportado muy bien con ellos, les ayudaba en las cosas de la casa, entre los dos arreglaban los desperfectos de la casita… podría decirse que habían sido muy humanitarios con los que le habían abierto la puerta de manera desinteresada.
Caminó hacia el pequeño pueblo que se encontraba cerca de la casa, todas las noches recorría el mismo camino que terminaba en el mismo lugar…
Se acercó vigilando que nadie lo viera, o mejor dicho, que nadie conocido lo viera, porque sabía que en cualquier momento podría aparecer quien menos se lo esperara, incluso desconocidos, sabía que su padre tenía más movidas bajo el agua de las que se habían presentado hasta ahora.
Acercó su mano y tomó el pomo del teléfono público, marcó un número y esperó paciente a que contestaran.
-¿Diga?
Ranma se quedó mudo, no podía hablar.
-¿Diga? –insistió.
Ranma colgó el teléfono, simplemente no podía hablar, no tenía el valor para hacerlo…
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-¿Quién era, hermanita?
-No lo sé –colgó la menor –Desde hace unos meses es la misma historia… llaman de noche, nadie responde y cuelgan.
-¿No será Ranma? –preguntó la mediana, con mirada suspicaz.
-Cómo te gusta molestar… -murmuró en tono irritado – ¿Por qué no te ocupas de tus asuntos? –se retiró del lugar, dejando a la mayor con semblante preocupado y a la mediana con una sonrisa maliciosa.
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Ranma regresó a la casa muy entrada la noche, cuando los señores y su padre dormían. Hasta esa era la rutina de todos los días, todo con el afán de evitar las preguntas de su padre. Desde hacía algunos meses llegaba tarde para no tener que soportar que su padre lo hostigara con tantas interrogantes que, honestamente, no estaba dispuesto a responder.
Se acostó en su futón y trató de buscar una posición cómoda, pero no lo consiguió. Decidió salir de la casa para no despertar a nadie, el lugar era tan pequeño que cualquier ruido se escuchaba en todo el lugar.
Se quedó viendo la luna, no había nada más que ver, meditando todo lo ocurrido desde hacía un año… todo lo que el arrebato de un viejo había provocado.
-Veo que no puedes dormir.
La voz de su padre lo tomó por sorpresa, estaba seguro de que todos dormían en la casa, pero ahora que había salido sabía que le sería muy difícil evadir un posible interrogatorio de lo que no quería hablar.
-Solo salí a refrescarme un rato –contestó sin girar a verlo.
-A mí no me engañas, Ranma –le respondió, apoyándose en la misma baranda en la que estaba apoyada el joven –soy tu padre, si hay algo que puedo afirmar es que nadie te conoce mejor que yo –decía en tono serio, denotando que no se burlaría de él en ningún momento, cosa que sorprendió todavía más al joven.
-Por mí puedes decir misa si quieres –haciendo amago de querer retirarse –no me importa.
No había dado ni siquiera dos pasos cuando sintió que su padre lo detenía situando una mano en su hombro.
-¿Por qué serás tan cabeza dura?
-¿A quién le llamas cabeza dura? –se defendió, como de costumbre, gritándole y haciéndose el ofendido.
-¡Pues al único cabeza hueca que tengo en frente! –dándole un golpe en la cabeza a manera de regaño por haberle gritado –Ranma –hincándose al lado de su hijo –si sigues guardándote todo ese rencor, esa tristeza, terminarás destruyéndote tú mismo.
-Yo no estoy escondiendo nada –desviando la mirada para evitar ver a la cara a su padre.
-¿Lo ves cómo si eres cabeza hueca? –soltando un suspiro cansado –Hijo –sentándose por fin y haciendo que Ranma hiciera lo mismo -¿Crees que no sé que todos los días vas al pueblo solo para realizar una llamada a la que tú nunca respondes?
Ranma no hablaba, simplemente no quería tratar ese tema con su padre.
-Y el asunto aquí no es la llamada, sino a quién llamas.
El último comentario hizo dar un respingo al joven, no esperaba que su padre supiera tanto…
-Eso no te importa –pronunció levemente, en una mezcla de rabia y amargura.
-¡Claro que me importa!, ¡porque veo cómo te haces daño por gusto propio!
Después de unos momentos de silencio, Genma continuó hablando, en vista de que su hijo no le respondería nada.
-Hijo, no eres el único que la está pasando mal. Tanto tú como yo hemos vivido en una situación muy difícil desde que el maestro te hizo la muxibustión debilitante, pero estás siendo algo egoísta… -Ranma puso más atención a las palabras de su padre, aún sin querer responderle –no te has puesto a pensar en que los Tendo también la deben estar pasando mal… en especial Akane…
-¡¿Y qué tiene que ver esa niña aquí?! –interrumpió para defenderse -¡Sólo quiero recuperarme para volver a ser tan fuerte como antes y darle su merecido a ese viejo libidinoso!
-¡Por un momento deja de pensar sólo en ti y piensa en los demás!
Ranma no entendía las palabras de su padre, se suponía que estaban juntos para poder encontrar una cura al hechizo que el maestro le había hecho, entonces, ¿a qué venía todo eso?
-El día que salimos de la casa de los Tendo lo hicimos como dos criminales fugitivos, a altas horas de la madrugada, cuando todos dormían, porque no quisiste que nadie se enterara, accedí a tu petición a sabiendas de que no era lo correcto.
-¿Y me lo vienes a decir tú? –preguntó, recordando todas las veces que su padre huía de las situaciones a las que no quería enfrentarse.
-Las cosas son muy diferentes entre tú y yo, cuando yo escapo no lastimo a nadie…
-"¿Qué a caso yo no cuento?" –pensaba con ironía.
-Pero en esta ocasión, afectamos a toda una familia… -momentos de silencio –Todos los días tus pensamientos están en otra parte, o mejor dicho, en otra persona –Ranma dio un respingo ante esas palabras –y esa persona es nada más ni nada menos que tu prometida, ¿o me equivoco?
El joven no era capaz de articular palabra alguna, el hecho de que alguien más supiese de eso le dejaba completamente indefenso, inseguro de sí mismo.
-¿Por qué no te quedaste en Nerima?, si lo que querías era estar a su lado sólo tenías que…
-¡¿Y qué esperabas que hiciera?! –lo interrumpió, colérico -¡¿Qué me quedara sentado viendo cómo ella era más fuerte que yo?! ¡¿Cómo era que hasta un niño de tres años pudiese derrotarme con un golpe tan inofensivo?! ¡¿Eso era lo que querías?!
Genma no respondía nada, tenía una mezcla de temor y confusión con respecto a las palabras de su hijo.
-¡Antes solo tenía que encargarme de buscar la cura para la maldición que tengo de convertirme en chica! ¡¡Y ahora debería enfrentar también el hecho de que no puedo ni siquiera cargar mi maletín escolar!!
-Ca… Cálmate –movía sus manos a la par de sus palabras.
-¡¿Cómo quieres que me calme cuando tú eres el que no entiende las cosas?! ¡No podía quedarme con Akane porque, si antes no era digno de ella, ahora menos!! –enmudeció un momento, agachando su cabeza para mirar al suelo como si fuese lo más interesante que había en el mundo, apretó los puños por la rabia que contenía su ser, como si esa fuese la manera de dejarla salir –Ponte en mi lugar… -habló bajo –Estando en mi estado, no puedo ni siquiera verla a la cara… -se levantó y se dirigió en dirección opuesta a la casa.
-E… Espera, Ranma –levantándose con intención de seguirlo.
-Sólo… -deteniendo su paso un instante –Sólo quiero volver a la normalidad… -continuó caminando, ignorando las palabras de su padre –"sólo quiero poder estar a tu altura… Akane…" –pensó con melancolía.
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Los días pasaron y Ranma no volvía a la pequeña casa, cosa que preocupó bastante a los ancianos, por lo que decidieron preguntarle a Genma, a lo que éste sólo les contestó.
-Está madurando, está tomando las riendas del problema en sus propias manos… -viendo hacia la ventana desde la pequeña sala en la que estaba sentado –Estará bien… -dejando más tranquilos a los ancianos –"aunque eso es lo que en verdad espero…"
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Algunos meses pasaron, dando paso al invierno, el cual ya se sentía en el lugar. Las cosas no habían cambiado mucho, podría decirse que seguían prácticamente igual.
Akane iba saliendo de la preparatoria, había decidido pasarse a la tienda que estaba cerca de la escuela a comprar unas cosas que le hacían falta para sus deberes. Emprendió camino, sintiendo cómo el aire invernal golpeaba su cuerpo, provocándole escalofríos. Se acomodó la bufanda que llevaba para cubrir su boca y evitar pescar un resfrío, estaba en exámenes finales y lo que menos quería era enfermarse.
Hizo sus compras rápido y, antes de llegar a su casa, decidió pasarse a ver a su amiga, no era lo mismo verla en la escuela que fuera de ella.
-Buenas tardes.
-Ah, hola Akane –le sonrió la castaña con amabilidad -¿y ese milagro que te pasas por aquí?
-Pues… digamos que tenía ganas, simple –sonriéndole.
-¿Te ofrezco algo?
-Sí, prepárame uno con camarón solamente, por favor.
Ukyo comenzó su tan adorada labor y en pocos minutos tenía listo el platillo de Akane.
-Y, cuéntame, ¿cómo te va con la elaboración de los portafolios de las materias?
-Ay ni me lo recuerdes, estoy batallando mucho con el de "Lenguaje y Pensamiento Matemático", por más que haga los cálculos para sacar las variantes de las gráficas, siempre termino consiguiendo un resultado diferente… tal vez tenga mal algo dentro del procedimiento y es lo que me está atrasando…
-Posiblemente, a mí también me dio coco esa parte –suspirando cansada.
-¿Y a ti cómo te va?
-Pues bien, estoy por terminarlos todos, solo me queda el de "Metodología de la Investigación y Gestión de la Información". Eso de andar haciendo encuestas como si fuese la encargada del departamento de levantamiento de Censos nacional no creas que es de mi agrado.
-Ha ha, a mí tampoco me agrada, pero qué se le va a hacer.
Siguieron conversando de temas escolares, la familia, las próximas vacaciones, el viaje que la escuela les estaba preparando como "premio" por el término del semestre… diversos temas que a fin de cuentas solo eran para hacer amena la tarde.
-Vaya, ya es algo tarde –viendo el reloj de la pared –Será mejor que me vaya, quedé con Kasumi de ayudarle con la cena.
-Está bien, no te preocupes –sonriéndole.
-Ah, por cierto –devolviéndose en el último momento -¿Qué harás para la cena de navidad?
-Creo que nada, mi padre me escribió diciéndome que para esas fechas estará fuera de casa porque quiere abrir un restaurante en no sé dónde y pues, no podré ir en las fiestas.
-Entonces te invito a pasar la velada en mi casa, sirve que no te quedas sola y nos la pasamos bien.
-Me parece grandioso. Muchas gracias por la invitación.
-Entonces en eso quedamos. Hasta luego.
Corrió a casa, sabiendo que Kasumi la estaría esperando desde hacía un buen rato, aunque sintiendo una rara sensación recorrerle la nuca, como si presintiese algo, aunque no sabía qué.
Decidió aminorar un poco el paso, de cualquier manera, la casa le quedaba ya muy cerca, pero aún teniendo esa extraña sensación.
-Me estaré volviendo loca… -pronunció para sí antes de entrar a la casa –Ya llegué –anunció, dirigiéndose directamente a la cocina –Mil disculpas, Kasumi, se me hizo tarde.
La mayor la dispensó con una sonrisa amable, prepararon la comida y la dispusieron en la mesa.
Todo igual… podría decirse que se había vuelto… una monotonía…
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Pasaron los días y como siempre, la rutina invadía la vida de todos, especialmente la de ella, aunque ya se había hecho a la idea seguía pensando que podría hacer algo más productivo para matarla.
-¡Ukyo! –comenzó a gritar al ver a su amiga algunos metros frente a ella.
-Ah, hola Akane, no esperaba verte por aquí hoy en domingo.
-Mm, digamos que tenía ganas de despejarme un poco y recordé que debía comprar algunas cosas que me hacen falta.
-Pues si no te molesta, puedo acompañarte.
-¡Claro!, venga, quiero comprarme unas cuantas blusas nuevas y otras ropas, ya me urge cambiar de guardarropas.
-¡Pero si recién lo has cambiado hace dos mese! –riendo de la situación.
-Pero hace dos meses no hacía el mismo clima que recién –riendo con su amiga.
Fueron visitando tienda por tienda, como cualquier día de compras, nada fuera de lo normal.
A la hora de la comida, decidieron hacer una pequeña parada en un restaurante de comida rápida.
-Uf, estoy molida –comentó la castaña
-Pero qué poco aguante tienes, Ukyo, me sorprende de ti –burlándose.
-Oye, generalmente no te da por visitar tantos lugares.
-Ya, vale, perdona –guiñándole un ojo.
-Oye, ¿supiste de la convocatoria que lanzó el colegio?
-No, ¿cuál? –mostrando interés.
-El colegio consiguió una alianza con unos colegios que ha y alrededor del mundo para facilitarle a los alumnos egresados que puedan ir a estudiar la universidad con ellos en el caso de que no quieran quedarse en Japón o que la carrera que ellos elijan no esté aquí, que es muy poco probable.
-¿Y eso qué tiene que ver con una convocatoria?
-Pues están invitando a los alumnos de la preparatoria a que quienes quieran realizar un semestre de intercambio en cualquiera de esos colegios lo puede hacer, solo tiene que cumplir con las condiciones pedidas.
-¿En serio? –emocionada, hacía tiempo que venía pensando que un cambio de aires le vendría muy bien.
-Sí, aunque a mí no me interesa tanto. Leí también que quienes resulten seleccionados podrán tener acceso a una beca. Has de cuenta, se darán 20 lugares, de los cuales 5 podrán tener la suerte de tener los gastos cubiertos por la institución.
-¡Eso está genial! Lo voy a intentar.
-¿De verdad? –sorprendiéndose –Pero estarías lejos de tu familia por seis meses enteros –algo preocupada.
-Pero lo necesito, Ukyo, necesito despejar mi mente y alejarme de todos lo que se empeñan en recordarme lo que pasó –mostrando en sus ojos un dejo de melancolía.
-Te comprendo –sujetando su mano –Su gustas mañana te acompaño a hacer los trámites al colegio.
-Está bien. Muchas gracias Ukyo.
-Para eso estamos las amigas –guiñándole un ojo.
La comida siguió normal, con una que otra plática para amenizar el rato, aunque eso no impedía que Akane siguiera pensando en lo maravilloso que le vendría si conseguía ser seleccionada y además poder ir con beca. Solo que el problema principal en todo sería su familia… estaba segura de que se opondrían, después de todo, ella era la menor de la familia y seguramente pondrían de pretexto que era muy lejos o cosas por el estilo.
-¿Sucede algo?
-No, nada, estaba pensando en cosas sin importancia.
Debía idear la manera de que su familia no se opusiera a sus planes, pero de momento no les diría nada.
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Soun, como cada mañana, leía su periódico, o a lo menos eso parecía, a sus hijas siempre les mostraba esas hojas grises impresas de noticias de todo tipo, aunque, en su interior, solo captaban su atención unas hojas blancas, las cuales leía con suma paciencia e interés… hojas que no eran muy comunes, pero sí muy importantes.
Al término de una de ellas, le llamó la atención la última frase, la cual rezaba "no se sabe nada…"
-No se sabe nada –pronunció en voz baja.
-¿De qué, papá? –preguntó extrañada la menor.
-Eh… de… de quién robó una tienda del centro… -dijo con la "mejor excusa" que su cerebro pudo formular.
-Ah, ya veo –no dándole importancia –Me voy a la escuela, hasta luego –salió corriendo, pues ya iba tarde y, como siempre, Nabiki nunca la esperaba.
-Iré a lavar la ropa, si necesitas algo, me llamas –comentó Kasumi a la vez que salía del comedor
Una vez solo, el patriarca de la familia centró nuevamente su atención en las peculiares hojas, releyéndolas para cerciorarse de que lo que había leído era cierto.
-Ha pasado ya algún tiempo y no se sabe nada… solo espero que no sea nada malo.
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El tiempo corrió hasta completar el segundo año. Akane había conseguido su beca de intercambio a Australia por un semestre, pese a todas las oposiciones de su familia, después de todo, era decisión de ella y entendían que era lo mejor para ella, después de todo, eso le ayudaría a despejarse un poco. Ya solo faltaban 2 días para que regresara.
Se había mantenido en contacto con su familia y con Ukyo en ese tiempo, les extrañaba mucho, pero admitía que había sido una maravillosa oportunidad de la que no solo había adquirido conocimiento.
-¿Y si le preparamos algo? –comentó la mayor.
-No lo sé, Akane no es mucho de fiestas –respondió la mediana.
-Podríamos hacer solo una cena con la familia y los amigos más allegados de ella, ¿no creen? –continuó Ukyo, emocionada
-Suena muy bien –aprobó el patriarca –Ustedes decidan qué se hará de cenar y me avisan, ¿de acuerdo?
Soun se levantó y se retiró a su recámara, hacía algunos días que se le veía agobiado y no había comentado nada al respecto, cosa que ya comenzaba a preocupar a las chicas, pero creían que si su padre no les comentaba nada era porque no era asunto que a ellas les concerniera, solo les quedaba esperar a que él quisiera comentar algo al respecto.
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-Recuerda siempre lo que has aprendido –comentó un anciano al tiempo que encendía su pipa para fumar tranquilamente
-Lo haré, téngalo por seguro.
Tomó sus cosas y emprendió camino. Era tiempo de volver.
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Dos días había pasado volando, la verdad no se habían sentido. Por fin regresaba la menor de las Tendo, el tiempo había pasado tranquilo sin su presencia, sin contar que desde hacía dos años nada era igual…
-¿No creen que ya es algo tarde? –comentó Ukyo, viendo el reloj del aeropuerto.
-Seguramente el avión se retrasó –respondió Nabiki más despreocupada.
-Ojalá llegue con bien
-Claro que sí, hija, ¿por qué no habría de ser así?
Trataba de animar a su hija, aunque quien necesitaba apoyo era él, llevaba más de 15 días sin dormir bien, y no sabía qué era lo que lo tenía tan angustiado, quería pensar que era algo momentáneo que pronto pasaría.
i"Vuelo AST-579, arribando por andén 14/i.
Por fin, había llegado a Japón, pero se preguntaba si la decisión que había tomado allá sería la correcta…
Continuará...
Mil disculpas por la demora en continuar, me he conseguido un trabajo que me ha tendido ocupada hasta el tope y se me ha dificultado bastante continuar con mis fics, pero trataré de darme unas espapadas para poder seguir. Este cap me fue algo complicado de escribir (se preguntarán por qué, ya que no tiene algo en especial), digamos que el título, más que reflejar de lo que habla el capítulo, refleja parte de mí, ya que no estaba segura si continuar así la historia o cambiarla por completo, pero espero haber tomado una buena decisión y que la continuación sea de su agrado. Mil gracias a todos lo que han estado al pendiente de mis lejanas continuaciones, aprecio mucho que sigan al pendiente de lo que escribo. Saludos a Milk Goku, Orochi, Lyrwen y Viri chan, que me han dejadoo reviews y también a mi amiga Seraphy, quien me alienta a seguir esta historia. Un saludo y un abrazo muy especial a mi queridísima Sensei Caro (Akane Kagome), que es mi mayor admiración. Sin más por el momento, me despido de todos ustedes, esperando que el capítulo les haya gustado. Saludos a todos y que hayan pasado un feliz inicio de año!!! *AomeHigurashi* n_n (*Jenny* n_n)
