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ALWAYS

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Hola! :'D lo siento, hoy también actualizare ''¡Eres mi mascota!'' enserio, perdón es que mis vicios son muy malos y difíciles de quitar :c y pues… cuando Lovely se envicia con algo, Lovely nunca lo deja… ¡NUNCA!

Canción recomendada: Sugar Free – T-ARA

Sin más que decir comencemos…

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La luz del día se asomó por las cortinas verde pálido de mis cortinas y no me importo porque yo aún seguía abrazando mis rodillas mientras miraba entretenidamente mis uñas –de los pies –pintadas de un lindo color amarillo, perdí la noción del tiempo mirándolas y llevaba aproximadamente quince minutos así; pero no me importo.

-Ya vine, onee-san- Saludo mi hermano Nero entrando al departamento. Nero era como mi 'sirvienta' siempre estuvo arreglando mis problemas de cocina, limpieza y hasta cuidado personal –Cabe mencionar que él fue quién pinto mis uñas –Era como si fuera una chica. Al ver que no conteste camino hasta mi cuarto y me miro extrañado -¿Ocurre algo?- Pregunto pero aun así conteste, se acercó y se sentó en el borde de la cama.

Me miro varios segundos, me volvió a llamar y yo hice caso omiso de nuevo haciendo que este me tomara de los hombros y me movía.

-¡Onee-chan! ¡Contéstame! ¡No te hagas pasar por una adolescente enamorada!- Gritó. Levante la mirada molesta y me zafé de su agarre fuertemente.

-¡Cállate y ve a preparar el desayuno! –Me levante de la cama junto a un gruñido y camine hasta el baño.

Me mire en el espejo, que desagradable me veo. Los ojos los tenía hinchados y rojos, mis mejillas estaban rojas y mis labios secos; ojala y Nero no se haya dado cuenta. Abrí la llave del lavabo y moje mi rostro, el contacto con el agua fría tenso mi piel haciéndome sentir una corriente eléctrica y maldije todo. Me senté en el comedor esperando el desayuno como una niña pequeña y el olor de la comida invadió mis fosas nasales provocando un dolor en el estómago.

-*¡Noona~! ¿Te gusta? ~- Me pregunto apuntando a su delantal que decía: ''I LOVE NOONA~'' Me quede estática.

-¿Qué mierda es eso…?- Pregunte con repugnancia.

-¡Onee-chan! ¿No recuerdas que así te llamaba en Corea? Y tú me llamabas *dongseng~…- Habló con nostalgia, es cierto, vivimos unos años en Corea del Sur junto a nuestra prima SeeU.

-N-No recuerdo…- Baje la mirada.

-¿Enserio?- Me pregunto algo exaltado –Eres muy mala, onee-chan –Lloriqueo.

-Entonces, ¿Conseguiste trabajo en una librería?- Cambie de tema mientras él servía los platos; había cocinadofilete de pollo con verduras y jugo de naranja.

-Claro que no, era una tienda departamental- Hablo con molestia.

-Ya veo- Comencé a comer –Terminaste tu carrera de diseñador gráfico y trabajaras en una tienda departamental, vaya…- Nero había decidido estudiar la carrera como diseñador gráfico, no es que fuera mala hermana pero yo le aconseje que buscara algo más porque casi no hay muchos empleos en esa carrera y si los hay; el sueldo es una mierda.

-¿Cuándo me dejaras de molestar por eso?- Levanto la mirada con molestia.

-¿No quieres estudiar algo más? Yo te puedo ayudar con los pagos sabes…- Le dije.

-Hermana no es necesario, estoy feliz de haber estudiado esta carrera- Casi me muero de la risa, pero era bueno manteniendo el poco orgullo que le quedaba al pobre.

-Está bien… está bien…- Traté de no ahogarme con la comida pues la risa me mataba.

-Dejemos eso de lado y dime porque estaba triste-molesta hace unos momentos- Deje de reírme y lo mire fijamente, su maldita risa arrogante mientras me pateaba levemente.

-No estaba triste… ni molesta… -Me apresure al comer para evitar esa… incómoda conversación.

-Vamos Rilianne, te conozco muy bien. Veintitrés años juntos me hacen conocerte de pies a cabeza, te conozco como a la palma de mi mano- Me siguió pateando levemente y me exigía que le contara, me levante y camine fuera del comedor.

-N-Nada… enserio, me iré a… duchar…- Avisé llegando a mi habitación.

Agarré mi toalla y camine hasta el baño deteniéndome enfrente del espejo, me miré mientras las imágenes de la noche anterior invadieron mi mente apareciendo un sonrojo en mis mejillas. Inconscientemente pase mis dedos por mis labios y los acaricie unos segundos hasta que Nero tocó la puerta.

-¿Hermana?- Me llamó tocando la puerta.

-Dime-

-Alguien te llamó, deberías ver quién es- Abrió la puerta y me paso el celular.

-Gracias- Observe el aparato desbloqueándolo para así ver quien era esa persona.

[6 Llamadas perdidas de Len]

''Mierda'' Pensé. ¿Qué mierdas quería? ¿Acaso quería saber si me gusto lo de ayer? ''Rin, tú sabes que te gusto y mucho…'' ¿Por qué pensé eso? Debo estar un poco mal de la cabeza.

Sacudí mi cabeza tratando de que esos recuerdos se fueran, golpeé mis mejillas y me desvestí para entrar a la ducha. El agua caliente corría por la tina empañando el espejo, el tacto del agua erizó mi piel y una sensación de tranquilidad y paz se apodero de mí haciéndome suspirar mientras me hundía en el agua y en mis pensamientos… y sí, en mis pensamientos apareció él. Gruñí. Ese maldito, ¿Por qué no puedo sacármelo de la mente? Dios, me hace enfurecer como nadie lo hizo –Ni siquiera Nero lo había logrado –era tan molesto pensar en él.

Después de quince minutos en la ducha me dirigí a mi habitación para cambiarme. Este día opte por un estilo más urbano; me puse una camisa blanca, una chaqueta negra junto unos shorts del mismo color y unas medias negras rasgadas con una camisa a cuadros tinta amarrada por mi cintura y me coloqué unos converse blancos de choclo.

Desordene mi cabello un poco y me puse unos lentes negros, salí de mi habitación y me senté en el sillón blanco y de cojines verdes y cafés. En eso, llegó Nero sentándose junto a mí

-Hermana, ya dime porque estabas triste –Me interrogo.

-Ya te dije que nada –Conteste molesta.

-Sabes que te conozco, ¿o quieres que te recuerde la última vez que estuviste así? –Advirtió, en cuanto dijo eso, lo mire con los ojos abiertos.

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Julio 15, 2004.

Graduación de Secundaria.

Hoy será un gran día. El chico que tanto me gusta; Rinto Matsubara me ha invitado al baile de graduación, ¿Hay algo mejor que eso? Claro que no, definitivamente este será un gran día…

Me he colocado un vestido amarillo con detalles plateados junto a unos pequeños zapatos de tacón plateados, mi madre me puso un poco de maquillaje y este día, no usaría esas grandes gafas.

Mi padre me llevó en el auto y en la entrada del casino estaba Rinto con una mirada molesta y chocante, no me importo y lo tomé del brazo guiándolo hasta adentro. Bailamos un poco y después bebimos ponche.

-Emm… espérame aquí, iré al baño- Dijo algo cortante, aun así, yo asentí sonriendo.

Me senté en una de las sillas con el ponche en mis manos mientras la emoción me invadía ¿Y si se me declaraba? ¿Seriamos novios? Una sonrisa se mostró en mis labios, observe a varias parejas besándose mientras bailaban y me imagine a mí misma junto a Rinto.

Los minutos pasaron y Rinto no se veía por ningún lugar. Mire hacia los dos lados y suspire… ''No volverá'' me dije a mi misma escuchando como las ilusiones se rompían, me levante y camine hacia todos los lados, no me quería desesperar y hacer pensar a Rinto que soy una desesperada de primera. Ya era tarde y las personas ya se estaban retirando, camine hasta la salida y vi a Rinto detrás del casino…

-Demonios, no la soporto. Hasta aquí termina esta estúpida apuesta –Mi ojos se llenaron de lágrimas y di la vuelta… ignorando todo entre de nuevo al casino y habían unos cuantos chicos allí todavía…

''Se le ha corrido el rímel entre en medio de una fiesta''

Deje que las lágrimas corrieran de mis ojos… me dolía el pecho y me sentía tan estúpida… me odie por un segundo creyendo que tendría por lo menos la pequeña oportunidad de gustarle a Rinto… que estúpida.

Cuando mis ojos se hincharon y dolían salí del casino… observando la peor imagen de todas…

Rinto estaba abrazando y besando a una chica rubia de coleta alta.

Las lágrimas fluyeron de nuevo llamando la atención de la chica quién se separó de los labios de Rinto.

-Ignórala- Susurró Rinto tomando de los labios a la chica.

Cuando llegué a casa me tumbe en mi cama derramando más y más lágrimas desagarrando mi garganta con cada grito de dolor.

-Shh… -Escuche a Nero entrar mientras se acercaba a mi cama –Un cobarde no merece las lágrimas de una princesa… - Susurró abrazándome fuertemente haciendo que las lágrimas corrieran aún más.

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-Es enserio…- Cogí mi laptop tratando de evadir ese tema.

-¿Es por un hombre verdad?- Me interrogó.

-Ya te dije que no –Rodé los ojos molesta.

-Vamos Onee-chan, yo lo sé…- Siguió Molestando.

-¿Quieres callarte?- Respondí enojada y en eso mi celular empezó a sonar, sin fijarme en el número contesté.

[¿Qué mierda vas a esperar para contestarme?] Me dijo Len provocando que yo saltara del sillón y corriera a mi habitación.

[¿Qué es lo que quieres?] Contesté algo enojada.

[Lo de ayer…] No termino la frase pues yo lo corte.

[Sólo olvidémonos de eso, ¿Está bien? No pasó nada entre nosotros] Quizá eso haya sonado muy cortante pero… yo no quería nada serio con él.

[¿Está… bien?] Afirmó algo confundido.

[Sí, olvídalo todo, adiós] Colgué y enseguida recibí una nueva llamada.

[¿Hola?] Atendí la llamada.

[Rinny~] Enseguida reconocí esa voz.

[Meiko, ¿Qué pasa?] Salude.

[Rinny~ Prepárate que iré a tu departamento en unos quince minutos] Avisó yo me confundí, ¿A dónde quería ir? Demonios.

[E-Está bien pero, ¿a dónde me llevaras?] Pregunte.

[Tú sólo estate lista] Colgó lo que hizo que yo me confundiera aún más.

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Me senté a esperar y Nero ya se había marchado, suspire y suspire y sólo podía pensar en él... ¡Rin Kagamine! ¿Qué demonios te pasa? ¿Desde cuándo un muerto de hambre como él se apodera de ti? Mierda, si fuera por mí ya le estuviera besando los pies. Atrapada en mis pensamientos no me di cuenta de que Meiko ya estaba adentro tomando café.

-Hola Rinny~- Saludo.

-¿Cuándo entraste?- Pregunte exaltada.

-Hace unos minutos, toqué pero me ignoraste. Así que abrí la puerta que por suerte estaba abierta- Le dio un sorbo a su café.

-Bien…- Asentí confundida –¿Y a dónde quieres ir?- Pregunte acomodándome en el sillón.

-Ya lo verás… -Me tomo de la muñeca y me saco del departamento llevándome hasta su coche.

-Dime…- Pregunte frustrada.

-¡Que esperes!- Me gritó.

Yo asentí asustada y me coloque el cinturón de seguridad porque estar con Meiko en el auto era… muy peligroso.

Cuando por fin llegamos bajamos y entramos a un pequeño depósito de algún tipo de ventas o que se yo, en el fondo escuche música de rap me removí los lentes y mire que estábamos en…

¡EN EL CENTRO DE TATUAJES Y PIERCINGS DE LEN! Maldije cuantas veces pude y trate de salir sin que Meiko lo notara pero…

-¿A dónde crees que vas enana?- Un molesto Len me tomó del brazo realmente enfadado.

-¿A quién llamas enana?- Respondí ofendida.

-¿A quién más? Enana arpía- Su mirada se hizo más molesta y su fuerza incremento lastimándome el brazo.

-Suéltame… me duele… -Me queje tratando de soltarme.

-¿Se conocen?- Meiko nos miró confundida.

Mal final…

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¿Hola? Bueno aquí acabo de terminar este capítulo más creo que luego terminare el otro capítulo de ¡Eres de mi mascota! Es que ahora realmente no tengo tiempo de escribir ni mucho menos estar en la compu :c mañana me iré de vacaciones con la familia uwu así que… ¡Hasta mi regreso actualizare! –Válido para todos los fics de LovelySora –Así es bebés nos veremos luego.

LovelySora.